[R-P] La jugada de los vuelos (y, de paso, una aclaración sobre cierto pobre hombre)

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Mar 2 02:18:07 MST 2012


El asunto este de los tres vuelos, que sorprendió a un suscriptor de
RP, es bastante simple y muy astuto.

Es más: es una turrada tan bonita que merece aplausos.

Entre otras cosas, los imperialistas británicos acusan a la Argentina
de que agrede a los residentes en las Malvinas y les impide llevar una
vida habitual, y que la peor de las amenazas es impedirles volar con
facilidad hacia el continente sudamericano.

Es que somos fascistas, vio.

No se rían, ése es el secreto de la estrategia comunicacional de
Londres: los argentinos siguen siendo esos fascistas que no se sumaron
a la cruzada contra el totalitarismo alemán en la década de 1930.
Cuentan para lanzar esa estúpida teoría con el papel no menor que
jugaron, como siempre haciéndole el caldo gordo a Londres, los
nacionalistas católicos de ultraderecha judeófoba argentina. Dicen
"Perón era uno más de ellos" y de ese modo enlodan al más noble de los
movimientos nacionales del siglo 20, por ser de matriz proletaria, y
aprovechan esa confusión en su propio beneficio.

(Hablando de cipayos de Londres y  Berlín, anda dando vueltas por ahí
un pobre judeófobo que debería pedir a la Embajada de Israel que le
pague un sueldito ya que por desgracia tiene una mínima pero incómoda
influencia sobre algunos grupos imbuidos de sincero patriotismo
argentino. Ese tipejo opina, no sé si a título personal o cobrando por
ello, que era lo mismo Erwin Rommel, el gran oficial del ejército
africano del Tercer Reich, que Mordejai Anilewicz, el organizador del
alzamiento del ghetto de Varsovia (antecesor directo de quienes
organizan las intifadas palestinas). Y que, por lo tanto, hay tanto
derecho a homenajear a uno como a otro. Es la alfonsiníaca teoría de
los dos demonios puesta al servicio de los militares argentinos que
enlodaron su bandera poniéndola al servicio de la oligarquía y el
imperialismo en las cámaras de tortura del régimen del 76. Y además,
es una muestra del peor cipayismo, el cipayismo de un imperio que
jamás llegó a existir, de tan perverso que era. Ese tipejo afirma que
tanto Hugo Presman como el que escribe, que nos negamos a aceptar
semejante equiparación (es como decir que Camps y un estudiante
platense que pelea hasta el final contra los torturadores de Camps son
la misma cosa porque ambos peleaban por sus convicciones) somos
"sionistas progre".  En realidad, es por la existencia de gente así
que los sionistas, progre o no, tienen la fuerza que tienen. Bien,
vuelvo a temas más interesantes.)

Como todos los argentinos somos fascistas del tipo de ese sujeto,
entonces se supone que nuestra intención es torturar hasta la muerte a
los pobrecitos residentes de las islas. Ya andaban diciendo a todo el
planeta que por culpa de los argentinos los pobres no tenían verdura
fresca ni huevos frescos para el desayuno (mientras, por supuesto, no
se preguntaban por culpa de quién los palestinos de Gaza no tienen
recursos en sus hospitales...)

Entonces, ¿qué hace la Argentina?

Sorprende.

Bien.

Así es como tiene que ser.

Lo inesperado, la "dinámica de lo impensado" como diría Panzeri, un
tipo que sabía tanto de fútbol que hasta le perdonamos el gorilismo.

La jugada de los vuelos es como el taco de Agüero a Messi en el gol de
anteayer contra Suiza (de paso: qué mal que jugó la selección, decí
que un 3 a 1 hace olvidar cualquier cosa pero en serio, qué mal que
jugaron salvo en los goles).

El país al que se acusa de pretender la asfixia y el aislamiento de
los cachiyuyeros de pronto sale y dice "No, si nosotros no pretendemos
asfixiar a nadie. Lo único que queremos es que el vetusto colonialismo
británico se siente a discutir la cuestión de la banderita con
nosotros. Nada más. Resolución 2065 de Naciones Unidas, de 1965. Nada
más. Es más, como somos muy buena gente, les ofrecemos un vuelo más
por semana.

Eso sí: con nuestra banderita."

Ahora la pelota queda en el campo británico.

Que, a su vez, se mandó una jugada muy pícara.

Dijeron "Ah, nosotros nada que ver, que decidan los isleños". La idea
es forzar a la Argentina a aceptarlos en una negociación, para sentar
un precedente de supuesta soberanía y autodeterminación. Es como si
Romerito el cipayo le hubiera escrito el libreto a Hague (en realidad,
sabemos que es al revés, que el libreto de Romerito lo escribe Hague).

La Argentina ahora deberá ver qué responde. La lógica es hacer la de
España con el tema Gibraltar: "Ah, no, de eso hablamos los mayores.
Los nenes esperan a que nos hayamos puesto de acuerdo". Pero lo que sí
va a quedar en claro, si los isleños (o sea el Reino Unido) se niegan,
es que nosotros queremos ayudarlos pero ellos no nos dejan opción.

Basta de vuelos de LAN. Están los vuelos desde Buenos Aires. Para
colmo, tres por semana y no dos. Si no les gustan, ningún vuelo.

Pero nosotros no quedamos como los que pretenden asfixiarlos. Son
ellos los que eligen comer huevo podrido y verdura vieja.

Repito: el taco de Messi. Ahora hay que hacer el gol.



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