[R-P] [Karina Donangelo] Un homenaje a Jorge Enea Spilimbergo

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Ene 28 06:53:28 MST 2012


Fuente: http://karinadonangelo.blogspot.com/

Tomamos del blog Kóncavo y Konvexo esta hermosa semblanza-reportaje a
Spili. Preparado a fines del gobierno de de la Rúa, quienes conocimos
al compañero en los tiempos más aciagos de la república sabemos cuánto
hay de veraz y fresco en estas líneas que siguen.

"Un antiguo legionario que todavía mantiene pulcro e intacto su honor".

Cada uno desde su lado, desde sendas que no pudimos hacer converger,
Spilimbergo y Guerbe responden a esa definición clásica del luchador
político principista.]

Informe y texto: Karina Donangelo
HOMENAJE A JORGE ENEA SPILIMBERGO

Pocas cosas me han impactado tanto como la extremada humildad y
sencillez de Jorge Enea Spilimbergo. ¿Cómo describirlo?, ¿como un
viejo caudillo?, ¿como un antiguo legionario que todavía mantiene
pulcro e intacto su honor? ¿o tal vez como aquellos Senseis de las
tribus del Nilo? ¿un Buda durmiente, tal vez, pero con la lucidez y
sagacidad que sólo los años, la experiencia y los desengaños nos
pueden dar?
Spilimbergo vivía pro entre los escondrijos del bajo sureño de la
Capital Federal, casi al borde de todo, en un departamentito de la
calle Necochea. Una vivienda semejante a un pañuelito, que sin embargo
albergaba pilas de experiencia y saber. Los ascensores del pequeño
edificio eran ochentosos, de esa pintura naranja que todavía perdura,
entre los manchones de óxido del metal. A pesar de los años, Jorge no
había perdido su elegancia y galantería y reparaba hasta en los más
mínimos detalle (algo que hoy por hoy la mayoría de los hombres ha
perdido u olvidado...)
Me invitó a sentarme en un sofá del comedor, en el que no cabía mucho
más que una mesa, un modular que hacía las veces de escritorio y
biblioteca. Los libros pululaban por todas partes, sobre el respaldo
del sofá, desparramados sobre la mesa, o encima de alguna silla. Y
todos tenían cientos de señaladores y habían perdido su silueta por el
uso y manoseo de los mismos, como esos diccionarios de familia a los
que varias generaciones consulta una y mil veces y los vuelve a
consultar.
Había paz y mansedumbre en su mirada, y sin embargo el fuego interior
brotaba a chispazos de sus ojos, o en sus risitas sarcásticas.
Recuerdo que se acomodó en el otro sillón y me invitó con un
cigarrillo Nevada (quizás adivinando que quien estaba a punto de
entrevistarlo era hija de una uruguaya y que adoraba el aroma a tabaco
achocolatado de los Nevada...).
La conversación fue tan agradable, que uno disfrutando de sus charlas
pretendía desubicadamente prolongarlas indefinidamente, tratando sin
conseguirlo del todo, de atesorar en un instante, toda su experiencia
de vida, atrapando en unos minutos sus vivencias de años, sus recuerdo
que tan magistralmente sabía evocar. Sin lugar a dudas fue un maestro,
de fuertes y firmes convicciones. Se fue demasiado pronto, o tal vez
la vida le quedaba chica a tamaño hombre.
Como quiera que sea, su recuerdo sigue vivo y dependerá de cada uno de
nosotros impedir que su llama se apague, sino más bien que
resplandezca en este mundo que nos ha tocado vivir a las generaciones
más nuevas. Un mundo en penumbras, colmado de incertidumbres,
prácticamente carente de certezas, sumido en un tenebroso y siniestro
espiral descendente del devenir humano. Sólo la sabiduría de estos
grandes, y el conocimiento es lo que podrá salvarnos en este mundo y
nos permitirá crear, como Spilimbergo, un mundo al borde de este
mundo.

En la madrugada del sábado 4 de septiembre falleció en Buenos Aires
Jorge Enea Spilimbergo, uno de los inspiradores más importantes de la
Izquierda Nacional en la Argentina.
Nacido en esta Capital federal, en 1928, Jorge Enea Spilimbergo
provenía, por parte de su padre de una familia del norte de Italia, al
igual que su reconocido tío, Lino Spilimbergo, quien supo retratar
como ningún otro artista, paisajes cordobeses lo mismo que italianos
como así también extraordinarios rostros de ojos grandes.
Spilimbergo cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional
Buenos Aires. Ya de adolescente entrevió el abismo de la injusticia
social e inició su militancia política dentro de las filas de la
Federación Juvenil Comunista. Aunque poco tiempo después se convirtió
en un fuerte crítico de los manejos de lo que él denomiraría tiempo
después, “una izquierda funcional a los intereses de los poderosos,
necia, dogmática y dictatorial”. Spilimbergo despreció a la Izquierda
internacionalista, liberal, y autodenominada “progresista”, que en los
hechos siempre se terminaba ubicando en la vereda de enfrente de los
grandes movimientos nacionales y populares.
A los veinte años, siendo conscripto de la Aeronáutica conoció a
Abelardo Ramos, con quien trabó una larga y estrecha amistad. Ramos,
nueve años mayor que él, comenzaba por aquel entonces a hacerse
conocer en las columnas del diario Democracia, bajo el seudónimo de
Víctor Almagro.
Spilimbergo fue uno de los animadores del Partido Socialista de la
Revolución Nacional (PSRN), creado poco antes del golpe militar de
1955, con el propósito de defender el proceso revolucionario abierto
en 1945 y profundizarlo en una perspectiva socialista. Pero el PSRN
fue disuelto luego por la “Revolución Libertadora”. Así fue como los
hombres que conformaban la incipiente Izquierda Nacional, comenzaron a
dar difusión a sus ideas, desde la clandestinidad, a través de la
Editorial Coyoacán, instalada en un pequeño local de la calle Córdoba,
gracias a la cual pudieron publicar algunos títulos de formación
ideológica que marcarían la línea y el rumbo de esta corriente de
pensamiento e influenciarían hasta las generaciones actuales. Algunos
de estos títulos son: “La Revolución Nacional en Marx”; “Nacionalismo
oligárquico y nacionalismo revolucionario; “Diego Rivera y el arte en
Latinoamérica”, e “Historia del Radicalismo”.
En 1962 Spilimbergo, junto a Jorge Abelardo Ramos, Blas M. Alberti,
Fernando Carpio y una nueva generación militante, fundan el Partido
Socialista de la Izquierda Nacional
El crecimiento político y organizativo del PSIN, que le permitió
implantarse en las principales ciudades del país, y que le permitió a
su agrupación universitaria (AUN) ganar la conducción de la FUA en
1970, derivó en la Fundación del Frente de Izquierda Popular (FIP) en
1971. Ramos fue el presidente del FIP, y Spilimbergo su secretario
general. En las filas del FIP hizo sus primeras experiencias una
porción de la vanguardia obrera y popular, fogueada en el Cordobazo y
demás puebladas de la época.
En los comicios de marzo de 1973 el FIP, con la consigna “liberación
nacional y patria socialista”, se presentó con la fórmula
Ramos-Silvetti. Silvio Frondizi fue candidato extrapartidario a
senador, y Spilimbergo fue candidato a primer diputado nacional por la
Capital Federal. En Septiembre de 1973 el FIP apoyó con boleta propia
la fórmula Perón-Perón y obtuvo cerca de un millón de votos. Desde el
quincenario “Izquierda Popular”, del que fue director, desde las
páginas de la revista teórica”Izquierda Nacional”, y desde la
editorial Octubre, que reeditó y actualizó su “Historia del socialismo
en la Argentina”, Spilimbergo continuó aportando al desenvolvimiento
de la corriente.
El VII Congreso Nacional del FIP, celebrado en la clandestinidad dio
como resultado la fractura del partido. Un sector, encabezado por
Abelardo Ramos continuó utilizando las siglas partidarias y editó el
periódico “La Patria Grande”. Spilimbergo, a la cabeza del otro sector
utilizó la sigla FIP-Corriente Nacional y comenzó a editar la revista
“Tribuna Patriótica”.
En 1983, el FIP-Partido Nacional se convirtió en Partido de la
Izquierda Nacional (PIN). Desde entonces y hasta la desaparición de
este partido, Spilimbergo fue su máximo dirigente.
A continuación, transcribimos la entrevista que esta cronista le
realizara a Jorge Enea Spilimbergo. La misma fue publicada en el
semanario Tiempos del Mundo, con fecha 5 de Abril de 2001.

Una tarde cualquiera de marzo, bajo un cielo plomizo, en algún recodo
sureño de Buenos Aires, esta cronista conversó con un agudo observador
del devenir histórico de nuestro país: Jorge Enea Spilimbergo.
Analizando el mapa político actual, donde cada vez hay más actores
diversificados, con un gobierno débil, un Estado menorizado, con
crecientes masas excluidas y banderas vacantes, Spilimbergo cree que
hablar de la declinación del concepto de Estado-nación es peligroso
porque esto da a entender que el Estado-nación está superado.

P- ¿Qué opina sobre el declinar del concepto clásico que conocemos por
Estado-Nación en vistas de un país donde el Estado es débil y el
gobierno es débil?

S- El problema es que el Estado-Nación está combatido en un doble
aspecto. Uno tiene que ver con el papel que juegan las
multinacionales; los mecanismos supranacionales, aunque estos actores
no anulan al Estado-Nación de los países prósperos. El Estado-Nación
norteamericano está más fuerte que nunca. Entonces, lo que sí existe
es una tentativa de anular la defensa de los países de la periferia,
es decir, la tres cuarta parte de la humanidad. Y esta declinación
forma parte de la lucha de los Estados, de los pueblos y de los
movimientos sociales y políticos por impedir este avasallamiento.
De manera que hablar de la declinación del Estado-Nación es un
concepto peligroso, porque da a entender que el Estado-Nación está
superado. El Estado-Nación genera una estructura básica para defender
la propia comunidad, más allá de las diferencias ideológicas.

P- ¿Y usted cree que ésto se está dando actualmente en nuestro país?

S- No. En nuestro país se da una desproporción y una desprotección
fenomenal, porque el sistema del establishment político –por llamarlo
de alguna manera-, es decir los grandes partidos electorales han
comprado la receta de afuera; tanto el Radicalismo, como la Alianza,
el Frepaso o las otras variantes del Partido Justicialista. Es decir,
acá lo que el país necesita es generar un gran movimiento que rescate
los gestos del pasado, que nos salve de las limitaciones y que plantee
como objetivo fundamental la liberación nacional.

P- ¿Cree que hay un vacío de poder en este momento en la Argentina?

S- El poder hoy está concentrado en los grandes monopolios y en el
sistema internacional. En ese sentido se ejerce de una manera
totalmente rigurosa. Lo que hay es un descabezamiento de una voluntad
política orgánica de crear soluciones para el país. Es decir,
orientados en el sentido de la autodeterminación, de la independencia
económica, cultural, etc. Sí hay una especie de acefalía en las
cúpulas y la necesidad de reconstruir un eje de referencia que no sean
solo variantes de lo mismo.

P- Respecto al fenómeno de disgregación política y social ¿cuáles son
los desafíos a los que nos enfrentamos?

S- Nos enfrentamos a los desafíos que vienen de la lucha y de la
resistencia activa, que todavía no tiene una concreción política,
estratégica, explícita, pero que se da en una diversidad de planos.
Hay una resistencia gremial, sobre temas económicos y que todavía no
alcanza o se resiste a alcanzar una proyección política. Después están
las luchas en la calle; los piquetes; los cortes de ruta, etc Yo digo
que la gente excluida, cuando estaba en la producción tenía una
resistencia que se manifestaba con los embates dados a la Patronal.
Estos consistían en parar la producción, es decir efectuar la huelga.
Ahora, esa gente, excluida de la producción, ya no puede hacer huelga,
entonces tiene que cortar la circulación de una riqueza, a cuya
producción no fue llamada y a cuyo disfrute tampoco fue convocada. Los
cortes de ruta son la huelga del desempleado.

P- ¿Cree que faltan liderazgos que encabecen estas agrupaciones
contestatarias o grupos de protesta?

S- Hay líderes, con distintas posiciones, tonalidades, pero
reconocidos en el campo de la lucha social. Lo que falta es una
concreción política. Es decir, una perspectiva de poder. Acá tenemos
que llegar a gobernar. No se trata de protestar únicamente, o crear
diques de contención. Se trata de llegar con poder y no con poder
nominal a la Casa de Gobierno.

P- Sigue vigente el proyecto de poder central en Buenos Aires, tomando
como referencia histórica el Tratado del Cuadrilátero o la época de
1880?

S- Mire, el problema no es la radicación del centro neurálgico, sino
el contenido específico de la política. El Tratado del Cuadrilátero
era expresado principalmente a las provincias del litoral, que tenían
coincidencias y divergencias con Buenos Aires puerto y con el interior
mediterráneo. La generación del 80’ intentó construir el Estado
nacional o consolidarlo, pero en un momento de gran ofensiva del
imperialismo británico. Es decir, los planteos liberales que podían
tener aspectos progresistas, quedaban limitados por la invasión del
capital inglés. Entonces esta generación hizo lo que pudo.
En este momento, el problema es, no dónde se orienta el poder
presidencial, sino la dirección de la política. Por ejemplo, el
crecimiento de la Capital Federal y su contorno en la época del primer
Gobierno de Perón fue muy grande; pero más grande fue el crecimiento
de los principales centros del interior. Es decir, una política
nacional desde Buenos Aires promovió, por ejemplo la industria en
Córdoba y la transformación de la Córdoba conventual en la Córdoba
industrial. Entonces, lo fundamental es el contenido específico del
poder. Ahora hay un cierto federalismo defensivo, en el cual los
gobernadores actúan como mediadores entre la pobreza de sus provincias
y el poder central; una especie de feudalismo. Por eso creo que es
necesario promover políticas de contenido social y con proyección
latinoamericana. Los gobernadores vendrían a ser gestores ante un
poder central, que estratégicamente no disputa. Son intermediarios con
el poder central y éste último es quien les marca las pautas a seguir.

P- ¿Son intermediarios con el poder central, pero también
representativos de la gente?

S- No, son falsos influyentes.

P- ¿Cuál cree que es hoy en la Argentina la verdadera legitimidad de
la Democracia?

S- Y..., la única legitimidad que tiene hoy la democracia, por el
momento y no para todos es que a la 1 de la madrugada no le golpean a
uno la puerta e irrumpen unos monos, que después lo hacen desaparecer.
Hay una irrepresentatividad de fondo. Elegimos a los que, cada cinco o
seis años nos van degollando. La descompensación del poder económico,
el empleo de la propaganda ideológica, mediática, etc hace que la
representatividad real no se produzca. Entonces la gente se retrae;
vota por el menos malo o para sacar al que está en ese momento. Así se
quisieron sacar de encima a Menem votando a De la Rúa, quien se
suponía que iba a remediar todos los males del menemismo; y resultó
ser el continuador de Menem. Yo lo llamo “Carlos Saúl De la Rúa”.....
(Risas).

P- Hay economistas que sostienen que en la Argentina hay “regiones
inviables”, ¿usted qué piensa al respecto?

S- Bueno, es una canallada; las han hecho inviables. Si hay una
política nacional, donde el excedente se invierta en mayor consumo y
en inversiones internas todas las regiones van a ser viables. Pero si
hay una política que promueve la destrucción de las fuerzas
productivas, tanto rurales como industriales, simplemente hay
inviabilidad. En realidad, los inviables para nuestro país, son los
que hacen esa política. Un poco lo piensan en términos de reducir
presupuestos provinciales, por ejemplo de cuatro provincias, hacer
una; entonces tiene un solo gobernador, una sola legislatura. Pero el
problema es que no tienen un programa para el país. Los viejos
unitarios, que establecían la dictadura del puerto de Buenos Aires
necesitaban el país para venderlo; éstos de ahora, ni siquiera eso.
Esas afirmaciones los condenan. Hay que expulsarlos; hay que
vomitarlos.

P- Si se produjera un quiebre en el Gobierno actual, de Fernando De la
Rúa ¿qué podría llegar a pasar en nuestro país?

S- Es un problema bastante complejo. Va a haber una fuerte tendencia
hacia la rebelión popular. Ahora el problema es que esa rebelión pueda
encauzarse lo más orgánicamente posible, es decir, con un proyecto.
Hay que acumular fuerza y construir poder político popular en base a
la lucha social, en base a las formas tradicionales. De todos modos,
no me caben dudas de que vienen tiempos muy difíciles...

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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