[R-P] Giardinelli refuta a Lanata, y muestra también alguno de sus propios límites

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Feb 6 07:17:23 MST 2012


[Giardinelli afirma que las categorías de "cipayo" o "vendepatria"
solo "sirven para cerrar los debates".

En parte es cierto, pero solo porque afirman sin vueltas aquello que
un debate debe demostrar. Son cosas que no se deben decir al principio
de un artículo, sino al final, estampando la conclusión necesaria de
la demostración previa.

Las críticas de Giardinelli a Lanata (salvo por la frívola afirmación
de que los cachiyuyeros están aislados porque viven en una isla, algo
francamente indigno de él, salvo como chicana berreta) cumplen en
DEMOSTRAR que Lanata es un cipayo y que aunque no se considere a sí
mismo un vendepatria, en los hechos actúa a favor de quienes pretenden
quedarse con ella o con un retazo de su suelo.

En  vez de decirle a Lanta "sos un cipayo", lo mejor es demostrarlo. Y
Giardinelli no deja de hacerlo.

Aunque no saque las conclusiones respectivas, que es lo que le permite
ser publicado por "La Nación". El precio que paga es intelectual,
empreo: la celebración del "guerrerismo de opereta que está
proponiendo el señor Cameron" por parte de "algunos medios y
periodistas argentinos" se le hace "inexplicable", cuando son
justamente el cipayismo y la colonización mental los que explican
perfectamente esa actitud.

De ese modo, como bien dice uno de los comentarios de lectores, le
permite a "La Nación" encubrir su defensa cerril del coloniaje con una
imagen pública de "amplitud".

Pero al menos Giardinelli no derrama elogios a Mitre ni posa de revisionista.]

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1446371-refutacion-a-jorge-lanata-sobre-las-malvinas

Lunes 06 de febrero de 2012 | 01:43

Refutación a Jorge Lanata sobre las Malvinas

Por Mempo Giardinelli |


Nunca hemos sido amigos con Jorge Lanata, pero siempre respeté su
trabajo como periodista e incluso como escritor y tuve siempre la
sensación de que él también respeta mi labor. Hemos conversado sólo un
par de veces, cuando dirigía Página/12 y yo era columnista, y siempre
en un tono respetuoso y muy cordial. Nada ha cambiado de mi parte, al
respecto, y lo aclaro de entrada porque a propósito de sus
consideraciones en el diario Perfil, me siento en el deber de decirle
que me parece que está muy equivocado.

En primer lugar respecto de que "pensar en la Argentina se parece a un
delito", lo cual no es verdad y su labor, como la mía y la de
centenares, miles de colegas que en este país diariamente dicen y
escriben lo que se les ocurre y antoja, lo prueba con creces. Y
también respecto de Malvinas en particular, asunto sobre el que sus
opiniones e ironías me parecen desafortunadas. Y conste que no
pronuncio ni escribo calificativo alguno. No pienso que Lanata sea ni
cipayo ni vendepatria, ni ninguna de esas categorías lapidarias que
sólo sirven para cerrar los debates.

Es cierto que, como él dice, necesitamos "integrar a las islas, no
aislarlas". Pero eso ahora es imposible, y él lo sabe. Como sabe que
no por afán de integración los argentinos debemos renunciar a los
derechos que históricamente nos asisten. Y no por integrar a los
malvinenses tendríamos que ceder en los reclamos. Los cuales,
afortunadamente, en estos días son pacíficos, racionales y basados en
argumentos y derechos que son parte de nuestra historia. El
aislamiento de los isleños no resulta obra de nuestros gobiernos sino
que es un hecho incontestable. Y es que son una isla.

Lanata dice también que: "Tenemos que afrontar el hecho de que hemos
perdido la guerra, Malvinas ya no es parte de Argentina (...) es parte
de nuestra imaginación. Estamos tan cegados por los años de retórica
que no podemos ver la realidad". Lo que es una verdad a medias, porque
si bien es obvio que perdimos aquella infortunada guerra y eso hace
que, de hecho, no sean "parte de Argentina", no por eso son un deseo
imaginario de nuestro pueblo. No dudo de que Lanata sabe lo que ese
tipo de deseos producen, como no dudo que en el imaginario colectivo
argentino hay conciencia de la derrota, pero también de que el derecho
internacional nos asiste y que la conducción actual del reclamo es la
mejor de las posibles, y por eso nuestro país está recibiendo las
adhesiones que recibe.

Pienso, con todo respeto, que acaso sean Lanata y muchos otros
opositores al kirchnerismo los que están "tan cegados por los años de
retórica que no pueden ver la realidad". De hecho sus calificativos
estarían avalando esta hipótesis, porque sostener que: "La política de
Argentina hacia las Malvinas es una locura, errática y sin sentido"
es, por lo menos, una exageración. Porque se pueden perfectamente
discutir las decisiones presidenciales -y yo cuestiono algunas desde
siempre, y acabo de enumerarlas en mi libro "Cartas a Cristina"- como
también se podrían cuestionar las relaciones exteriores, la economía y
muchos etcéteras. Pero, ¿locura? Ésa sí es una acusación retórica. Y
precisamente "errática" no es esta política, que interpreta a
cabalidad lo que piensa y siente y quiere respecto de Malvinas la
inmensa mayoría de los argentinos, como lo prueban encuestas
recientes.

Es claro que se podría cuestionar también ese sentimiento mayoritario,
que no por serlo implica que sea acertado, desde ya. Pero la política
del gobierno actual respecto de Malvinas no es para nada errática, ni
mucho menos "sin sentido". Podrá no gustarle a Lanata el sentido que
tiene, que es otra cosa, como es obvio que no le gusta a algunos
medios y a algunos políticos. Pero no es cierto que la política
argentina hacia las Malvinas "es una locura, errática y sin sentido".
Todo lo contrario. En todo caso lo fue cuando el 2 de abril de hace
treinta años, y por eso yo siempre pensé que era, y es, ridículo
mantener esa fecha como efeméride. Y tambien lo fue cuando los ositos
Winnie Pooh de Menem y Guido Di Tella. Y lo fue las infinitas veces en
que, ya en democracia, la posición argentina lució indefinida.

Pero ahora hay un reclamo que respeta la tragedia de 1982 y se acerca
bastante a la verdad histórica; y que no se presta a locuras como el
guerrerismo de opereta que está proponiendo el señor Cameron y que
parecen celebrar algunos medios y periodistas argentinos, para mí
inexplicablemente.

Yo diría que es por eso, sólo por eso y no porque lo dispongan la
Presidenta y el Canciller, que por primera vez en decenios la posición
argentina respecto de Malvinas es avalada por la mayoría de nuestro
pueblo y apoyada con inusual solidez por muchos gobiernos y pueblos
hermanos. El apoyo que hoy tiene esta causa argentina, dentro y fuera,
se debe precisamente a la sensatez, firmeza y sentido que por primera
vez tiene esta política de estado.

A mí me parece que, dada la trascendencia histórica del asunto, y el
respeto que nos merece la inmolación de 649 compatriotas, no está bien
frivolizar la cuestión. Por eso Lanata se equivoca también, en mi
opinión, con esa chicana de fusilar a los malvinenses o darles planes
trabajar o tarjetas SUBE.

Y además se dice fácil que "hay que poblar Malvinas, integrarlas:
médicos argentinos trabajando en sus hospitales, malvinenses
estudiando en Río Gallegos, trabajadores temporales en uno y otro
lado". Lanata sabe perfectamente que en el estado actual del
conflicto, y en particular desde la disparatada invasión que
improvisaron los dictadores, eso es imposible. Tanto que, justamente,
la única posibilidad de que todo eso se consiga será logrando que
Inglaterra se siente de una vez a negociar.

No puedo creer que Lanata no vea esto, porque sé de su inteligencia y
agudeza. En todo caso, parafraseándolo, me parece que está tan cegado
que no puede ver la realidad. Si no, debatiría este asunto con la
altura que el asunto merece.

-- 

Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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