[R-P] Dos artículos de Raúl Wiener sobre la garra del pasado peruano y el presente

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Feb 5 14:51:05 MST 2012


El dictador vuelve a la escena
por Raúl Wiener



Al general Morales Bermúdez algunos periodistas lo tratan como
“presidente”, a pesar de su condición de doble golpista (primero echó
a Belaúnde y luego a Velasco). Y la DBA ha ocultado cuidadosamente su
pasado de jefe económico de la primera fase del gobierno militar, a
pesar que según la versión predominante (incluido la del premier
Valdés) ahí se hicieron los “peores experimentos” en la economía como
la reforma agraria “confiscatoria” que entregó la tierra a los
campesinos y la nacionalización de empresas extranjeras que se
convirtieron en públicas, a los que se les culpa de la crisis
posterior y el fujishock de inicios de los 90.

Hay además quién ha definido la orden del juez argentino para
extraditar al viejo dictador por el secuestro de 13 personas y su
entrega al sanguinario régimen de Videla en 1978, como una “venganza
de los rojos”, que seguramente deberían olvidar el grave riesgo de
muerte al que estuvieron expuestos. Entre los “rojos” estaban dos
almirantes que habían sido parte del gobierno de la primera fase junto
con Morales Bermúdez que traicionó a la casi totalidad de sus
compañeros de armas, dos sindicalistas y un periodista de derecha.
Todos fueron secuestrados, privados de sus documentos y enviados en
marrocas hacia una provincia del interior y entregados a un Ejército
sobre el que pesan más de 30 mil muertos y desaparecidos.

Varios hechos apuntalan la relación Lima-Buenos Aires de finales de
los 70, entre ellos el secuestro, tortura, desaparición y muerte de
montoneros detectados en el Perú y llevados de regreso a su país en
una cadena de colaboración de militares peruanos, bolivianos y
argentinos.  Hace dos años la justicia italiana demandó a Morales
Bermúez por la muerte de la señora Molfino, detenida en Lima y que
apareció muerta en Madrid unas semanas después, pero Alan García se
interpuso en el proceso de extradición afirmando que Morales era un
demócrata de edad avanzada que no debía ser molestado. Con lo que
además quedó desecho el argumento del acusado de que él se somete a la
justicia, cuando lo que busca es que los presidentes de turno lo
saquen de sus problemas.

El juez federal argentino Norberto Oyarbide  que investiga las
ramificaciones del llamado Plan Cóndor (articulación de las dictaduras
del cono sur de Suramérica, bajo el paraguas de los Estados Unidos,
para combatir internacionalmente a sus opositores), tenía que llegar
por supuesto al punto del secuestro de los peruanos  para finalmente a
establecer el modus operandi de la dictadura de su país. Aquí los
rojos resentidos pueden hacer casi nada. Como tampoco es un problema
de la CIDH, que una senderista violada por la policía y torturada vaya
en queja a los organismos de derechos humanos por los hechos bárbaros
que ocurrieron durante la guerra interna.

En realidad los periódicos de la DBA podrán escribir lo que quieran
para justificar la violencia del Estado aún en tiempos de “paz” como
era 1978, o de conflicto interno, pero el mundo ya no está para
tragarse las justificaciones militaristas. Y así como Pinochet pasó la
humillación de ser detenido en Londres, Morales Bermúdez  está
viviendo ya dos requisitorias por crímenes inolvidables. Y eso que
nadie está recordando los muertos del estado de emergencia 1976-1977 y
de los paros nacionales.

05.02.12
www.rwiener.blogspot.com


El lenguaje de la verdad
por Raúl Wiener

Estos días hemos leído que la existencia del MOVADEF se la debemos a
la CVR. ¿Cómo así? ¿No han leído que la Comisión de la Verdad trata a
Sendero Luminoso como partido político? Entonces es lógico, los
abogados de Guzmán fueron a pedir su inscripción en el JNE, y si no lo
hubieran dicho entonces ni siquiera hubieran formado una organización
y menos hubieran recogido firmas para inscribirla.

Más aún la CVR dijo que en el Perú hubo una guerra interna y con eso
le dio argumentos a Crespo y Fajardo, que si no les daban ese dato
seguro que hubieran dicho que aquí sólo hubo terror.  Y así,
sucesivamente.

Mucho se dice que como a los nazis, los seguidores del pensamiento
Gonzalo deben ser excluidos del campo de la política legal por sus
actos de genocidio. Pero resulta que nadie niega que el Partido
Nacional Socialista era un partido y que lo que desató en Europa y
otras partes del mundo fue una guerra, con intensos actos de terror,
que dicho sea de paso no sólo fueron de ellos sino de sus contendores.

El hecho es que las categorías partido y guerra son meramente
descriptivas y sirven sólo para explicar que el fenómeno que estamos
analizando viene de la política y no de la demencia como pretenden
algunos, y que lo que afectó tanto a la nación durante doce años no
fueron solamente la sucesión de actos de terror aislados, que dicho
sea de paso tampoco fueron de un solo lado, sino el estado de
enfrentamiento en que quedó colocada la nación y que hasta hoy
subsiste a pesar de que no hay ningún coche bomba, ni torre volada
hace muchos años.

La Comisión de la Verdad y la Reconciliación fue en esencia un intento
de sacar al país de la lógica de guerra y de explicar lo que había
pasado, lo que suponía instalar un lenguaje común entre sus miembros
y trasladarlo a la sociedad.

La gran ilusión de la época era que poniendo el acento en que Sendero
fue el principal perpetrador de violaciones de derechos humanos y el
que causó mayor número de muertes (de acuerdo a los reportes obtenidos
por la propia Comisión, que se diferencian de los de otras fuentes de
información Ministerio Público, Defensoría del Pueblo, Coordinadora de
Derechos Humanos), se ablandaría la resistencia para admitir que hubo
un terror militar-policial y una estrategia equivocada de
pacificación.

Para que esa intención fuera viable había que interesarse mucho en el
lenguaje. ¿Qué fue lo que ocurrió en el Perú en los 80 y 90? La CVR
dice que fue un conflicto armado interno, que “constituyó el episodio
de violencia más intenso, más extenso y más prolongado de toda la
historia”. Cualquiera podría decir que esta era una mera descripción
de una realidad, que trataba de llamar la atención de que una lucha
entre peruanos pudo ser más dura que todas las guerras exteriores del
pasado.

Pero ya sabemos que esta sola definición sigue siendo una especie de
pecado original y una conciliación con el “terrorismo”.  Casi se
podría decir que el razonamiento DBA se estrenó con los documentos de
la CVR.  Y el resultado es evidente: el esfuerzo y el documento que
debía ayudar a la reconciliación y hacer una memoria que nos
permitiera mirar para adelante,  se convirtió en un factor adicional
de polarización. La CVR ha sido acusada de querer encubrir el
terrorismo a pesar de sus fuertes conceptos hacia las organizaciones
subversivas.

Pero en realidad no se trata de afectar a un señor Lerner, casi por
encima de cualquier sospecha, o a los otros comisionados, sino de
destruir el proyecto de buscar un texto de cierre de una etapa de
nuestra historia. Es casi como insistir que la guerra no ha terminado
y si no estás en nuestro campo, es decir del campo que ocupa el
fujimorismo en condición de “vencedor del terrorismo”, entonces eres
del otro lado un caviar terrorista.

Es verdad que en ciertos momentos esto linda en la estupidez y se
apoya en los razonamientos más primarios: imágenes de la violencia y
de las personas afectadas (casi siempre en el área urbana) y preguntas
geniales sobre si se puede calificar de partido político o actos de
guerra la barbarie que estamos viendo.

Algo así como que los partidos no matan, aunque el fujimorismo lo
único que se ha atrevido a decir a su favor es que “mató menos”, y que
las guerras no son brutales como tantas veces advirtieron diversos
generales para justificarse.

La DBA ha dicho que la CVR estaba fuera de tiempo porque aún no hay
consenso sobre la guerra. Puede ser, si lo que se concluye es que la
Comisión se conformó también en plena transición post fujimorista,
cuando se creía que el país estaba preparado para cambiar de aire. No
fue así. Y el ataque a la CVR es el fujimorismo que regresa.

05.02.12
www.rwiener.blogspot.com

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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