[R-P] Muy buen análisis del rol que juega China en la Argentina hoy... y del que deberíamos hacer que juegue

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Jun 30 08:34:55 MDT 2011


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-5267-2011-06-30.html

Domingo, 26 de junio de 2011

EL GIGANTE ASIATICO DESEMBARCO EN AMERICA LATINA POR RECURSOS NATURALES
No es un cuento chino

Para evitar los términos de intercambio del siglo XIX, cuando
Inglaterra monopolizaba el destino de la producción local de
alimentos, Argentina debe profundizar el debate sobre qué lugar quiere
ocupar en la economía mundial.

 Por Arturo H. Trinelli *

China hoy representa, luego de Brasil, el gran socio comercial de la
Argentina. Comparando el promedio entre los períodos 1996-1998 y
2006-2008, el sector que más aumentó su participación en el total de
exportaciones argentinas a China son los productos del reino vegetal,
que pasaron de 8 a 50 por ciento en diez años. Recientemente se
anunció que China reanudaría las compras de aceite de soja argentino.
Esto podría reducir en parte el déficit comercial que se mantiene con
ese país desde el 2000, que durante el año pasado trepó a casi 1500
millones de dólares. Este monto representa un aumento del 67 por
ciento respecto del de 2009 y de 174 por ciento en relación con el
2008, antes de la crisis.

La importancia del gigante asiático ya no se limita a la compra de
alimentos que Argentina produce. Es, desde el año pasado, el principal
inversor en el país, como lo viene siendo en otras naciones, por la
política de invertir su superávit comercial en sectores estratégicos
de países con abundantes recursos naturales. Así, gracias a un fondo
soberano de 300.000 millones de dólares, las transnacionales chinas
salen a comprar firmas por el mundo o a asociarse para tener
participaciones crecientes y garantizar la provisión de esos recursos.
Por ejemplo, el gigante asiático ya constituye el tercer socio
comercial de Africa, donde el año pasado se anunciaron inversiones por
más de 15.000 millones de dólares para desarrollar petróleo y gas en
Ghana.

En la Argentina, las inversiones chinas representan hoy más de 14.000
millones de dólares. Las primeras empezaron en 2006 cuando un
consorcio estatal chino adquirió en Río Negro la mina de hierro Sierra
Grande (ex Hipasam), cerrada desde 1991. Entre las más relevantes
figura la realizada el año pasado por la China National Offshore Oil
Company (Cnooc) que adquirió el 50 por ciento de Bridas, del grupo
Bulgheroni, por 3100 millones de dólares. Luego esa firma compró a
British Petroleum por más de 7000 millones de dólares el paquete
accionario de Pan American Energy. Recientemente fue anunciada también
la construcción de una planta de urea en Tierra del Fuego que incluye,
además, una central de 50 MW de ciclo combinado para abastecer a la
planta y un puerto comercial en la provincia, por unos 1030 millones
de dólares.

Esta expansión de capitales chinos en la Argentina, con inversiones en
minería, gas y petróleo, molienda de granos y generación eléctrica
indican un gran avance en sectores estratégicos del desarrollo
nacional.

No se trata de un interés casual. Siendo de los países con mayor
crecimiento mundial, China tiene trazada una estrategia geopolítica de
largo plazo. Saben que en veinte años duplicarán su consumo
energético. Y, por otro lado, necesitan asegurar alimentos para sus
1200 millones de habitantes, que a pesar de bajos salarios van
consiguiendo incrementar su acceso al consumo a partir del crecimiento
del PBI.

Para la Argentina, el vertiginoso incremento de su vínculo comercial y
económico con China requiere de análisis que no solamente contemplen
la llegada de inversiones o se limiten a aumentar el nivel de
exportaciones sobre la base de criterios únicamente cuantitativos. En
primer lugar, habría que fomentar inversiones que ofrezcan incentivos
para los capitales chinos pero que resulten al mismo tiempo
dinamizadores de sectores que la Argentina necesita para profundizar
su crecimiento industrial y tecnológico. El sector energético, sin
dudas, es uno de ellos. El transporte también, y en ese sentido, entre
las inversiones previstas para la recuperación del Belgrano Cargas,
hay contemplados capitales chinos aportados por el Banco de Desarrollo
de China.

Por otro lado, se presenta el desafío de equilibrar gradualmente la
balanza comercial, teniendo en cuenta que el superávit argentino
registrado en lo que va del año es 38 por ciento menor al alcanzado el
año pasado en el mismo período. Resulta evidente que tal equilibrio no
se alcanzará fácilmente si el plan a futuro es seguir vendiendo
producción primaria a un país del que se importan bienes industriales.
Por lo tanto, la estrategia sería incorporar mayor valor agregado a la
producción antes que incrementar los volúmenes de exportaciones de
alimentos y continuar importando la maquinaria necesaria para
producirlos. Sin dudas, se trata de un proceso complejo donde
Argentina no escapa del contexto latinoamericano: el 72 por ciento de
las exportaciones latinoamericanas a China, y el 71 por ciento de las
argentinas, está compuesta por bienes primarios. Entre las
exportaciones de manufacturas, el 56 por ciento de las de América
latina y el 85 por ciento de las de Argentina son basadas en recursos
naturales. Ello explica que sólo el 12 por ciento de las exportaciones
de América latina a China sean bienes de baja, media o alta
tecnología, mientras que en el caso de Argentina ese porcentaje se
reduce a 4,2 por ciento, de acuerdo con un informe de la Asociación de
Importadores y Exportadores de la República Argentina con datos de la
Cepal. Si se tiene en cuenta que las importaciones de manufacturas
desde ese país a la región se elevan al 97,8 por ciento y que en el
caso de Argentina son del 99,3 por ciento, está claro que las
perspectivas de reducción de ese déficit en las actuales
circunstancias no será fácil de lograr.

Orientar las inversiones chinas para lograr fabricar localmente parte
de los bienes que se importan parece indispensable si se pretende
mantener un comercio equilibrado con ese país. Para evitar los
términos de intercambio del siglo XIX, cuando Inglaterra monopolizaba
el destino de la producción local de alimentos, es necesario que
Argentina profundice el debate sobre qué lugar quiere ocupar en la
economía mundial y cuál debería ser la estrategia que mejore su
inserción en el comercio internacional, de manera de no reproducir
aquel viejo modelo económico periférico y subordinado pero con un
nuevo actor, llegado desde el Lejano Oriente 200 años más tarde

* Economista de CLICeT.


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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