[R-P] [Norberto Alayón] "Controlar al capital"

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Jun 27 18:47:05 MDT 2011


Publicado en Diario “Página 12”, Suplemento Económico Cash, Buenos
Aires, Junio 26 de 2011, página 8

CONTROLAR AL CAPITAL
Norberto Alayón (*)
(*) Profesor Titular. Facultad de Ciencias Sociales-UBA
nalayon en sociales.uba.ar


La ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) ha tomado
una excelente determinación al decidir el entrenamiento y capacitación
de los directores y síndicos que intervienen, en nombre y
representación del Estado, en 42 empresas privadas, en las cuales el
organismo previsional tiene participación accionaria.

Los objetivos de dicha capacitación tienden a evitar maniobras de
vaciamiento, a que las empresas justifiquen adecuadamente la no
distribución de dividendos, a estudiar en detalle las propuestas de
capitalización que, eventualmente, puedan debilitar la participación
de los accionistas minoritarios y a realizar una adecuada
fiscalización en temas impositivos.

Podría parecer una medida administrativa más o bien tratarse de algo
obvio, habida cuenta de que si el Estado posee acciones en dichas
empresas, resulta lógico que participe en la gestión económica de las
mismas. Pero no resulta obvio por varias razones:

a) por la tradicional resistencia de ciertos grupos económicos
acostumbrados a desplegar operaciones diversas que, en muchas
ocasiones, perjudicaron al Estado y a la sociedad en su conjunto.

b)  por la connivencia de cierto tipo de Estados que representaron
directamente los intereses más voraces de los grupos de gran poder
económico, los cuales -en definitiva- terminan siendo más poderosos
que los propios gobiernos.

c) por la fragilidad y debilidad política de ciertos gobiernos que, a
pesar de reconocer lo lesivo de esas prácticas empresariales para el
interés común, sucumbieron a los condicionamientos, a las presiones, a
los chantajes, so pena de correr el riesgo de la desestabilización
institucional y hasta de la interrupción de su mandato constitucional.

Es que tales actores económicos estuvieron (¿están?) convencidos de
que es legítimo tener más poder que los gobiernos y, en consecuencia,
actuaban en y sobre la Casa Rosada, como si se tratara de su propia
casa (o su propia empresa) por sobre la autonomía y la verdadera
legitimidad que emana de la soberanía popular, expresada por los
canales constitucionales pertinentes.

Se trata de los mismos sectores, muchas veces de los mismos apellidos
y también de los mismos intereses que aspiran a convertir al Estado en
un negocio o bien que el Estado sea su socio, actuando como sostén y
garante de sus impúdicas prácticas en perjuicio de la comunidad
nacional.

Se torna muy necesario, entonces, actuar con firme decisión política
en la defensa del interés colectivo. Un Estado, con vocación política
dirigida a proteger el interés nacional y popular, no puede prescindir
de regular y supervisar el accionar de los sectores del capital. La
política, en representación del interés general, debe primar por sobre
el comportamiento de las empresas.

No se trata de impedir el accionar del capital, pero sí de controlarlo
al máximo de lo posible -teniendo en cuenta las condiciones y
características objetivas en que se desenvuelven nuestras sociedades-
para evitar que su inequitativa “racionalidad” se desmadre y se
despliegue en extremo.

En los años 70, una medida como la adoptada por la ANSES habría sido
caracterizada como insuficiente, como tibia, como distractiva de los
profundos cambios estructurales que se consideraban imprescindibles;
pero estamos en 2011 y el mundo y la Argentina son lo que son y no
(lamentablemente) lo que hubiéramos querido que fueran.

Como decía Paulo Freire, “para poder mañana lo que hoy es imposible,
tenemos que ir haciendo lo que hoy es posible”, y ello no significa
claudicación o resignación, sino agudeza política para comprender y
enfrentar en concreto los desafíos coyunturales de la historia.

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Néstor Gorojovsky
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