[R-P] Completando la verónica [Re: "Eurocentrismo"]

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Jun 25 10:50:35 MDT 2011


Querido amigo Lizardo:

No necesito que me explique usted que los obreros europeos piensan y
actúan al igual que sus propios burgueses, los imperialistas europeos.
Es más, le diré que es algo que el propio Engels afirmaba en relación
a los obreros ingleses del segundo tercio del siglo XIX, y Marx le
daba toda la razón. Así que no me toma mal parado en este caso, señor
toro con ginebra.

Ya que le agarró un reflejo toruno, me tomaré el trabajo entonces de
mostrarle porqué tiene que cuidarse de ellos, ya que la verónica lo
puede dejar mal parado. Que me parece que es el caso, como supongo que
se verá a continuación.

La cita, en efecto, es de Federico Engels, es decir del integrante más
"eurocéntrico" y "positivista" de la pareja que echó los cimientos del
que en su momento se bautizó como "socialismo científico".

Pero en modo alguno se dirigía a usted, que bien pudo haberle seguido
dando a la ginebra sin andar buscando pendencia con los amigos.

El envío solo apunta a aportar elementos concretos que cuestionen la
afirmación de que en el pensamiento de Marx y Engels NO HAY semillas
conceptuales de una crítica profunda al sistema colonial y a la
opresión de unas naciones por otras (al menos "semillas conceptuales",
mire qué poco que pido). No digo que esas semillas hayan germinado
luego en quienes se definieron como "marxistas" o en aquellos en
quienes, como Marx y Engels creían, iban a ser los que las hicieran
florecer: el proletariado europeo occidental.

Solo pretendo hacer notar que ESAS SEMILLAS EXISTÍAN EN MARX Y ENGELS.

Plantear su inexistencia ha resultado muy reconfortante para algunos a
los que la vida llevó a la desazonante conclusión de que todas sus
luchas por construir partidos revolucionarios, patrióticos y
socialistas habían sido una pérdida de tiempo. Y que tendrían bien
cumplido su papel en la historia actuando como amautas de terceras
personas en vez de plantearse como una opción de poder real.
Comprendemos las consecuencias de una quebradura de columna vertebral,
de la que nadie, ni siquiera nosotros, está exento. Pero esa
comprensión no nos exime de afirmar que el planteo justificatorio es
completamente falso.

Y no se trata de purismo tanaítico, sino de preservar de la
seudocrítica malévola (y autojustificatoria) una de las llamas
fundamentales del pensamiento revolucionario contemporáneo. La cita
apunta a señalar que esas "semillas conceptuales" (insisto: como
minimum minimorum, casi como una concesión al oponente en el debate)
sí pueden encontrarse en el marxismo, y no ya en el marxismo de Lenin
sino en las bases mismas de esta corriente del pensamiento, en los
cimientos que colocaron estos dos tedescos cuando elaboraron el plexo
político y filosófico que caracterizó al "socialismo científico".

Nada tiene esto que ver con iluminismos e historicismos, querido
Lizardo, ni con el "pensamiento francés de la Ilustración" ni con el
Padre Mairena.

Esta cita permite ver que el tan traído y llevado "eurocentrismo" de
Marx y Engels no era, en el peor de los casos, sino la natural
condición de quien se concentra en aquello que tiene más a mano para
tratar de incidir en su entorno inmediato. Pero a la vez que cuanto
tuviera de "colonialista" el "eurocentrismo" marxista, lo tenía -a
diferencia del hegeliano, por ejemplo- como supervivencia del pasado y
como aspecto parcial y adventicio de un pensamiento que había generado
las mejores herramientas para liquidar, justamente, esa supervivencia.
Que el decurso de la historia, luego, llevó a que esas herramientas no
las usaran los obreros de Europa sino gentes de otros lados no implica
que Marx y Engels no las hayan dejado allí, listas para su uso.

Eso sí: la verdad es que en ninguna de las demás corrientes
filosóficas o político-filosóficas generadas por Europa existen esas
herramientas COMO COMPONENTE ORGÁNICO DEL TALLER, sino a lo sumo como
posibilidad de desarrollo que no hace al contenido central de esa
corriente. Y es por eso que esta cita, creo, demuestra precisamente
que de todo el pensamiento europeo el marxismo siempre fue el menos
colonialista de todos. Por lo tanto, no era un "eurocentrismo" al modo
en que se entiende corrientemente ese giro hoy y aquí.

Su eventual "colonialismo" no era orgánico y fundante, como sí lo era,
en cambio, el eurocentrismo de Hegel (¡ni hablemos del de Heidegger,
para quien a veces toda la experiencia humana válida parece
circunscribirse al mínimo mundito de un campesino bávaro!).

Poco importa, en este sentido, el deleite que a su juicio provoca en
este plebeyo la invectiva contra ricos y nobles. Insisto: a su juicio,
porque no es ése el estado de mi espíritu.

Pero importa que esta cita cuestiona la crítica al marxismo como
"eurocéntrico" porque pone en su sitio el verdadero alcance de ese
giro aplicado al marxismo. Muestra que su "eurocentrismo" solo es
europeísmo, del mismo modo que nuestro propio pensamiento tiene que
ser, para ser efectivo, argentino pero no "argentinocéntrico" si esto
implica la imposición forzosa a otros pueblos de nuestros modos de
concebir al mundo.

Este cuestionamiento, a su vez, intenta mostrar que el marxismo es
quizás el producto europeo que mejor nos puede venir para elaborar
nuestro propio pensamiento de liberación nacional, a pesar, incluso,
de las supervivencias eurocéntricas que padecieron y expresaron sus
fundadores. Y que esto es así porque ellos, por supuesto, eran hijos
de su tiempo y de su lugar, pero eran hijos dispuestos a criticar
hasta el último escondrijo donde se escondieran las lacras de ese
tiempo y ese lugar.

Cada vez que percibían el sistema colonial en acción, y las
consecuencias que traía sobre la lucha política en la que ellos se
habían inscripto, Marx y Engels lo apostrofaban con su peor invectiva
y lo desnudaban con su máxima agudeza analítica. No siempre lo
pudieron ver en toda su magnitud, ni se procuraron los elementos de
juicio que les permitieran descubrirlo en todas y cada una de las
luchas histórico-políticas de todo el mundo. Pero esa frase de los
últimos años de la vida de Engels referida a Polonia demuestra que
ALLÍ DONDE ALCANZABAN A VER EN ACCIÓN EL "EUROCENTRISMO COLONIALISTA"
SE LE PONÍAN INMEDIATAMENTE EN LA VEREDA DE ENFRENTE. Y RECLAMABAN
PARA LAS CLASES MÁS DESPOSEÍDAS, O SEA LOS QUE "NADA TENÍAN PARA
PERDER SALVO SUS CADENAS" (frase famosa, del Manifiesto Comunista) EL
PAPEL CENTRAL EN ESA LUCHA. (No tome las mayúsculas como grito, sino
como "bastardillas".)

Aquí cabe apuntar que para un europeo occidental, y en especial para
un alemán de fines del siglo XIX, el pueblo polaco era perfectamente
asimilable a un "pueblo inferior", tal como -por supuesto que ni se
animan a decirlo abiertamente- lo sigue siendo hoy.

Entonces, y yendo ahora a su acusación inicial, Lizardo, sí, ese envío
puede entenderse como una provocación. Pero no contra usted querido
amigo, sino contra aquellos que, para lavarse del supuesto pecado
original de haber sido "marxistas" alguna vez, ahora declaman a voz en
cuello su horror ante el "eurocentrismo" de Marx y Engels para ocultar
que ellos, en realidad, han perdido la fe en los pueblos oprimidos
para llevar adelante hasta las últimas consecuencias las tareas que la
historia ha puesto ante ellos.

Esa cita solo pueden entenderla como una provocación quienes, a
sabiendas y con la peor de las intenciones políticas, aplican el giro
"eurocéntrico" para el pensamiento marxista sin aclarar que
simplemente quieren decir "centrados en las cuestiones prácticas de su
entorno inmediato, que era Europa".

Y digo "con la peor de las intenciones políticas" porque en nuestro
contexto específico, la palabra "eurocéntrico" significa, como ya se
presupone en lo que comenté arriba, "descentrado de la propia
realidad" y por lo tanto, aplicada al marxismo está preñadita, sin que
se note, de un mensaje nada inocente: el mensaje de que /ser marxista
es, por definición, apoyar el colonialismo europeo/.

En ese sentido, la cita de Engels es una provocación en sí misma, pero
no por mis intenciones sino por la propia estructura de la realidad
humana. O, si queremos ser menos pedantes, es una provocación de
Engels, que goza de buena salud anticolonialista pese a quienes -para
salvar sus propias prendas ante vaya uno a saber quién- pretenden
matarlo de esa enfermedad.

Si para alguien puede esa cita ser una provocación no es para usted,
por más ginebra que se haya metido entre pecho y espalda, Lizardo,
sino para quienes, desde la Izquierda Nacional trataron de hacer pasar
 por buena, a calladas y sabiendas, la idea de que el marxismo es
incompatible con un verdadero socialismo revolucionario en el mundo
periférico. Y especialmente para aquellos que no solo lo hicieron sino
que son consecuentes con esos hechos de su pasado y lo dicen ahora de
una u otra manera. Porque detrás de esa idea está la más seria de que
si la Izquierda Nacional quiere incidir sobre la realidad no solo
tiene que dejar de lado su origen marxista sino que además también
tiene que ser antimarxista, aunque más no sea para ajustar cargas que
nunca terminan de equilibrarse.

Que eso lo diga alguien que viene del pensamiento cristiano o de otras
vertientes del campo nacional, me parece perfectamente válido porque
además lo dicen con todas las letras. Pero que lo diga, y para colmo
haciéndose el que mira para otro lado, gente que alguna vez compartió
tolderías conmigo me despierta la venita provocativa.

Claro está, visto desde su propio observatorio ideológico, Lizardo,
nada de esto aparece abierta, honesta y limpiamente cuando se acusa de
"eurocentrismo" a Marx y Engels. Pero cuando viene de los lados que le
mento, sí que está presente. Para percibirlo hay que ver cómo se
despliegan las consecuencias prácticas de esa operación
político-ideológica.  Quienes en su momento les hemos visto sacar el
puñalcito de abajo del poncho, sabemos bien que  el verdadero mensaje
que quieren imponer estos San Pedros de la IN brotados al helado calor
de la contraofensiva imperialista del último cuarto del siglo pasado
es un antimarxismo cuasi militante disfrazado de "anticolonialismo", y
no una mera referencia al sitio de crianza y residencia de Marx y
Engels.

Dígame entonces, Lizardo, y con una mano en el cristiano corazón, qué
es lo que hubiera hecho usted si le hubiera tocado ser testigo de las
tres negaciones sampedrinas de Jesús...

Además, hay en todo esto otro asunto: la relación entre el marxismo y
el hegelianismo que, finalmente, nos termina llevando a la Revolución
de Mayo y Don José Gervasio. Fíjese:

En último análisis, y sin despreciar todos los elementos cruciales
implícitos en el pasaje de las condiciones de existencia a las formas
de la conciencia, el marxismo afirma que estas últimas son expresión
de las primeras y de esta manera la vida material condiciona
decisivamente el modo en que los seres humanos la conceptualizan y,
por lo tanto, el modo en que buscan conservarla o transformarla. Pero
al llevar este planteo a sus últimas posibilidades, lo que el marxismo
hace es sentar las bases de una concepción de la vida social de las
masas humanas en la cual está excluida la categoría de "error
histórico-filosófico".

Lleva al límite el planteo hegeliano de que "todo lo real es racional
y todo lo racional es real", imponiendo la obligación de que se
considere racional todo aquello que "es real", es decir que (por
absurda que parezca su fenomenología) sea considerado real por grandes
masas humanas, y también la obligación de considerar real todo aquello
que "es racional", es decir todo aquello que (por minoritaria que
pueda ser su base de seguidores) se mantenga a lo largo del tiempo
como una propuesta de acción hacia el conjunto de la vida social.

Doy dos ejemplos contrapuestos: a fines del siglo XIX el marxismo
revolucionario europeo tenía escasísimos seguidores, pero a principios
del siglo XX la Revolución Rusa lo convirtió en el eje de la historia
mundial durante ochenta años. Del mismo modo, a mediados del siglo XX
el pensamiento neoliberal de la Escuela de Chicago parecía un delirio
reaccionario de un par de profesores chiflados, pero los últimos
cuarenta años mostraron que ese delirio minoritario podía hacerse real
al punto de que todavía vivimos tratando de sacárnoslo de encima.

Pero precisamente por esa visión de la relación entre conciencia y
existencia, el marxismo (y, creo, solo el marxismo) contiene como
posibildad -al menos- la crítica orgánica del colonialismo y la
superación del aspecto colonialista del eurocentrismo de donde surge,
incluso de aquellos que forman parte de sus manifestaciones iniciales.
Esta posiblidad (que para colmo luego se efectivizó) es un aspecto
/constitutivo/ del marxismo, no de un aspecto adventicio, como sí es
el caso de los demás pensadores europeos que le eran contemporáneos.

Marx y Engels, claro, veían el colonialismo en acción básicamente en
la periferia europea, pero eso se debe a que Europa y sus eslabones
débiles eran su ámbito de acción concreta. Siempre fueron políticos y
se atenían a lo que estaba al alcance de sus acciones. Para el resto
del mundo se guiaban por el geógrafo HEGELIANO Carl Ritter, que
"bajaba a la superficie terrestre" las pontificaciones EUROCÉNTRICAS Y
-esas sí- COLONIALISTAS de su maestro en filosofía.

Entonces, Marx y Engels solo eran "eurocéntricos" en el sentido de
"colonialistas", en la medida en que seguían siendo hegelianos y en
las regiones de su pensamiento (como la geografía mundial) donde
seguían siendo fieles a las enseñanzas de Hegel a través de Ritter.
Cada vez que se apartaban del hegelianismo que los formó, engendraron
las bases conceptuales mismas de la crítica profunda al eurocentrismo
colonialista. Tal como engendraron en otros ámbitos las bases
conceptuales mismas de la crítica profunda al hegelianismo en general.

Como se trataba de gente eminentemente práctica, insisto, esa crítica
la hacían en los casos específicos en los que podían intervenir. Ahora
bien, en esos casos percibían la OPOSICIÓN CRUCIAL ENTRE ESOS PLANTEOS
Y EL SISTEMA DE IDEAS QUE ELLOS MISMOS HABÍAN GENERADO HACIENDO UNA
CRÍTICA MATERIALISTA Y DIALÉCTICA DE HEGEL.

Y entonces se convertían en los más filosos críticos del colonialismo
eurocéntrico sin dejar de ser europeos (¿qué otra cosa podían ser,
acaso?)

Marx decía que a Hegel había que "ponerlo cabeza abajo" para que fuera
útil. Y si bien lo hizo solamente en aquellos aspectos que le
interesaban, también dejó algunas puntas importantes para que otros
hicieran la misma faena en aquellos temas que no tocó en profundidad.
Uno de esos temas fue el tema nacional y colonial.

Voy a concretar todo lo de arriba en un ejemplo. Hace varios lustros
ya que ciertos ex integrantes de la Izquierda Nacional, que no dudo en
definir como derrotistas y objetivamente antisocialistas, vienen
batiendo el parche con la famosa, deplorable y falsa biografía de
Bolívar escrita por Carlos Marx. Lo que ese ala afecta olvidar es que
la propia Izquierda Nacional (especialmente a través del trabajo de
Spilimbergo, pero no solo a través de ese trabajo) ha mostrado cómo
los propios Marx y Engels pusieron las bases de la crítica más
demoledora a ese resumen de ocasión preparado por Marx para ganarse
unos manguitos escribiendo para una enciclopedia.

Y que lo hicieron en artículos sustanciales donde no estaban
trabajando por unas lentejas y a destajo sino tratando cuestiones de
importancia de la política de su momento.

Resumo, entonces: hay quienes alguna vez se basaron en Marx y Engels
para desarrollar una posición coherente y consecuentemente nacional
pero ahora califican a esos autores de "eurocéntricos".  Insisto en
afirmar, y la cita de Engels que envié a la lista no es sino un
ejemplo de tantos que se pueden esgrimir, que quienes asumen esa
posición no están queriendo decir que Marx y Engels eran
"eurocéntricos" en realidad, sino que intentan presentarlos,
solapadamente, como "colonialistas". Y lo que me molesta no es el
intento en sí mismo, sino su carácter solapado.

Ese calificativo, reitero por última vez, sería perfectamente
aplicable a Hegel y sus planteos sobre "pueblos sin historia", etc..
Pero es injusto en el caso de Marx y Engels. Ellos empezaron a generar
una teoría de la liberación nacional de los pueblos oprimidos, y si no
avanzaron más lo que corresponde es terminar el camino pero en modo
alguno negar que el "eurocentrismo" de esos dos pensadores era mera
expresión del ámbito donde debían dar batalla y no, como se tiende a
creer cuando no se aclara el detalle, una forma más del pensamiento
colonizador.

Eso, y negar a Jesús por miedo al César, es lo mismo. Esto último yo
sé que usted, querido amigo, lo entiende no bien sino magníficamente
bien.

Y es en ese único sentido que mi intervención buscó "provocar". No a
usted, querido Lizardo, para nada. Sino a los émulos de San Pedro. En
ese sentido, me parece fundamental que la cita sea de Engels, que de
los dos fue el más "positivista" y más "eurocéntrico".

Lo que plantea ese breve texto, escrito para la edición en polaco de
"El Capital", es que la liberación nacional de Polonia es una lucha
revolucionaria y que a juicio de quien lo firma esa lucha no será
llevada a buen fin por las clases dominantes, a las que ya se les
había pasado el cuarto de hora, sino por los trabajadores. Que es, en
el fondo, la tesis de la Izquierda Nacional para la unidad nacional y
liberación nacional de América Latina: que no será ninguna ilusión
"burguesa" la que las conseguirá sino el reconocimiento firme y
tajante de que esa ilusión no es más que un espejismo, que la historia
ya le ha dado demasiadas oportunidades a TODAS nuestras burguesías, y
que las cosas ya no están para mantener ese tipo de fantasías. Que la
unidad nacional y la liberación nacional de los latinoamericanos (y en
primer lugar de los sudamericanos) solo podrá asentarse en la alianza
de las clases más oprimidas y bajo la hegemonía concreta de los más
oprimidos y explotados de entre esos oprimidos.

Lo cual, curiosamente, no es sino una afirmación "europea" por
marxista y "americana" por artiguista, güemesiana, moreniana y
belgraniana. Para no hablar de Monteagudo y ceñirnos solamente al Río
de la Plata.

Dicho sea finalmente (y, sí, para provocarlo a usted, más que nada por
todo el trabajo que me llevó completar la verónica) agrego que en lo
que hace a Polonia tan cierta se reveló esa afirmación de Engels que,
ahora que la "liberación nacional" polaca la llevó adelante la muy
católica y antimarxista burguesía polaca, se descubre que el resultado
final ha sido el sometimiento semicolonial de Polonia al imperialismo
alemán. El ejército soviético, en buena medida continuador del
ejército zarista, resultó ser, increíble paradoja, mejor protector de
la independencia nacional de Polonia que la propia burguesía polaca
(no olvidemos, además, que se trata de una burguesía hondamente
trabajada por la ocupación alemana de 1939-1945 y por la Guerra Fría
posterior).

Pero eso ya sería tema de otro comentario y no tengo demasiado interés
en plantear ahora temas polacos cuando tantos temas tenemos los
argentinos para discutir.

Un fuerte y fraternal abrazo, como siempre los reservo para quienes
como usted vienen de frente y sin cuchillitos bajo el poncho.

El día 25 de junio de 2011 00:53, Lizardo Sánchez
<lizardosanchezcordoba en yahoo.com.ar> escribió:

>
>
> Vea amigazo, esto de sacudir trapos colorados frente a mis ojos a la hora de una ginebrita causa reflejos torunos.
>
> Gracias a Dios y los santos soy suficientemente poco leído para saber solamente que son palabras de Engels, pero mi alerta dice que parece que los obreros del occidente europeo se han cagado en los de Polonia.
>
> Quizás la Polonia de aquellos tiempos fueran una suerte de tercer mundo de la época, y quizás hoy lo siga siendo, pero seguro estoy de que el amigo Engels usaba una sola medida para todos los casos, y además me animo a decirle a usted, provocador como no hay dos, que eso que ha puesto no es sino una muestra del eurocentrismo del amigo Engels.
>
> Es que ese amigo, así como Marx, no dejaban de ser hijos de su lugar y tiempo, condicionantes humanos si los hay, y por lo tanto instalados en las estelas de Augusto Compte, quien a su vez heredero de la ilustración, veía al mundo no solo desde Europa, sino que desde París y la Francia de su época. O sea que veían al mundo desde Europa, esto es eurocéntricos.
>
> Un Jauretche europeo los hubiera felicitado. Uno de por aquí no.
>
> ¿Y ha visto que he dicho la Francia como usaban nuestros unitarios del siglo XIX? Va en su honor.
>
> Se que usted forma parte de quienes desde ese punto de partida han confluido con nuestro pueblo, y en ese honesto acercamiento han aportado mil y una cosas válidas para nuestro propio entendimiento, pero no arrugue que no hay quien planche. El eurocentrismo se cuela por cualquier rendija, y mucho mas entre quienes supimos del mundo desde el inicial Billiken. Hay que saber desbastarse y dejar en el camino lo que nos hace perder tiempo. Le hablan mal de una nobleza y de una burguesía y se mea de emoción, pero eso le impide ver que lo demas de la profecía de su Engels cae en saco roto. Los obreros europeos son mas europeos que obreros y se cagan en nosotros, asi seamos o no obreros.
>
> Le recomiendo leer lo que la venezolana Carola Chávez viene escribiendo y aprender de ella.
>
> Lizardo Sánchez.
>


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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