[R-P] [Diego Ghersi] Defensa continental: un gran paso adelante

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mar Jun 7 08:24:20 MDT 2011


Gentileza Bob Weiss

Integración Regional
Defensa Continental: Un gran paso adelante
/La creación del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa en el
marco de Unasur consolida la unión de regional./
Por Diego Ghersi | Desde la Redacción de APAS (Agencia Periodística de
América del Sur)

En un mundo donde se ha tornado natural el avasallamiento de las
soberanías nacionales por parte de las potencias centrales
hegemónicas, era imprescindible lacreación de un organismo continental
dedicado al estudio estratégico en el área de la defensa.
Resulta muy simple explicitar el problema matriz: Sudamérica es una
región rica en recursos naturales que despiertan la rapacidad de las
potencias hegemónicas y existe la necesidad de preservarlos. Para
corroborar esa visión, el director del flamante Centro de Estudios
Estratégicos para la Defensa (CEED), Alfredo Forti destacó que “la
abundancia de recursos naturales estratégicos es lo que define a
Sudamérica en el mundo y cuando un recurso es escaso y tiene valor
estratégico para otro actor, se constituye en estratégico para el
poseedor, aunque este carezca de los medios para su explotación y
aprovechamiento”.
Si bien en la región la situación así definida tiene sus antecedentes
a partir del descubrimiento de América, el desmesurado crecimiento
forzado por la aplicación del neoliberalismo salvaje de los últimos 50
años condujo al mundo a políticas de apropiación de carácter
sangriento, que desde las naciones centrales se aplican sobre los
países de la periferia. Así se explican las invasiones de Irak y
Afganistán y la depuración del método en Libia, dónde se superó
cualquier freno moral, de manera de no requerirse ya la más mínima
justificación cosmética para legitimar invasiones armadas destinadas
al saqueo de naciones soberanas.
En este contexto sería suicida no caer en la cuenta de que sólo se
trata de una cuestión de tiempo que Sudamérica sea blanco de potencias
que dependen de la apropiación de recursos ajenos al punto de haber
llevado su desarrollo militar –herramienta esencial para perpetrar
robos- a niveles antes limitados al campo de la ciencia ficción. Es en
estas razones que se sustenta la reciente creación del CEED, en el
marco de Unasur. Los objetivos iniciales del flamante organismo pueden
explicitarse sencillamente en identificar aquellos intereses que deban
defenderse y desarrollar acuerdos desde lo teórico para hacer de la
defensa regional una realidad. La creación del CEED llega por
decantación natural en momentos en que desde los países de Sudamérica
se han encarado procesos políticos tendientes a desmontar los
mecanismos de saqueo heredados desde la época colonial y que apuntan
al desarrollo soberano de sus sociedades.
Dichos procesos políticos son acompañados por la creación de
instituciones supranacionales de carácter regional y de matriz opuesta
al histórico “divide y vencerás” que, fomentado desde potencias
imperiales, propugnaba la multiplicidad de naciones débiles de fácil
dominación. En esa concepción decimonónica se encuadró a la Guerra de
la Triple Alianza y la del Chaco que destruyeron al Paraguay o la del
Pacífico que aisló a Bolivia del mar. De aquella concepción que
disolvía adrede los vínculos fraternos de naciones hermanas derivó
también la desconfianza mutua y la creación de Fuerzas Armadas
autónomas –alejadas de los ejércitos libertadores plurinacionales de
San Martín y Bolívar- que en los hechos sólo sirvieron como
instrumento opresor de las sociedades que debían proteger y recelosas
de sus vecinos.
Es por eso que la creación del CEED es sólo el primer paso de muchos
que deben llevar a una concepción centralizada y holística de la
Defensa continental.
En ese sentido, la secretaria general de UNASUR, María Emma Mejía
sostuvo que "La unidad regional está por encima de las discrepancias”
y el ministro de Defensa argentino, Arturo Puricelli, complementó el
concepto al manifestar que el nuevo organismo funcionará como "una
usina de pensamiento" para la defensa de los "intereses
sudamericanos".
No hay otra manera de hacerlo: primero precisar los objetivos críticos
pasibles de ser conflictivos. Después, determinar y consensuar las
maneras de defenderlos y por últimocrear los organismos -incluso
fuerzas armadas unificadas- capaces de llevar adelante esa tarea.
Es quizás ese último paso el que más alejado y dificultoso aparece en
el horizonte mediato porque implica desarmar concepciones
históricamente arraigadas en las actuales fuerzas armadas de los
países sudamericanos y su reemplazo por un paradigma superador: la
defensa integrada de toda Sudamérica.
En efecto, los actuales lamentos de círculos militares de Argentina
que se basan en la “destrucción material de las fuerzas armadas” o las
bravatas chilenas tendientes a negar una salida al mar de Bolivia son
ejemplos encuadrados en la idea de que las naciones del sur son
capaces aún de sostener por sí solas la defensa de sus soberanías y
son funcionales al “viejo divide y vencerás” decimonónico.
Baste un ejemplo práctico para comprender mejor la situación
planteada. No existe manera, en el actual estado de cosas, de que las
fuerzas armadas de Argentina puedan defender por sí solas su soberanía
en la Patagonia frente al potencial de las naciones que la ambicionan
y que, llegado el momento, simplemente procederán a tomarla. Lo mismo
podría decirse de la capacidad de las Fuerzas Armadas de Brasil para
la defensa del Amazonas.
Tampoco sirve pensar en invertir en la actualización y reequipamiento
de los ejércitos nacionales en solitario. La extinta Unión Soviética
literalmente quebró su economía en el esfuerzo y creencia de que era
posible sostener una carrera militar contra la tecnología y los
recursos de las potencias occidentales.
La tarea, más tarde o más temprano, implicará crear un ejército
unificado provisto de una ideología nueva, superadora
de las nacionalidades existentes, en pos de una concepción
latinoamericanista que las diferencie del carácter mercenario de las
fuerzas armadas de los países que propugnan la imposición del Imperio
Global Privatizado, pero que a la vez estén a la altura del desafío de
enfrentarlos. Sin embargo, diferente, desde el tamaño de la empresa,
es pensar en un esfuerzo continental combinado y sustentado en todos
sus flancos para disuadir cualquier pretensión de conquista, dado que,
como sostiene Alfredo Forti “la extensión territorial de Sudamérica,
como unidad geopolítica, nos posicionaría como el país más grande del
mundo con la tercera economía del orbe”.
Este nuevo paradigma de defensa continental -que otorga nueva vida a
las fuerzas armadas de los países de la región- recibió otro
espaldarazo con la creación en Warnes –departamento de Santa Cruz de
la Sierra, Bolivia- de la Escuela de Defensa y Seguridad del Alba
(EDSA), un instituto de formación de cuadros militares independiente
de las concepciones bélicas impuestas desde Washington.
Al respecto, la Ministra de Defensa de Bolivia, María Cecilia Chacón,
sintetizó el objetivo de la nueva institución al manifestar que
servirá para “formar líderes militares y civiles orientados a la
Defensa y Seguridad integrada y definirá el nuevo rol de las FFAA de
los países del ALBA”. También durante la inauguración de la EDSA, el
presidente Evo Morales solicitó a los agregados militares presentes
impulsar cursos de capacitación en sus Fuerzas respectivas para evitar
el adoctrinamiento ideológico de Estados Unidos.
Un nuevo poder militar regional debería también servir bajo una
conducción centralizada y ejecutado por militares que dominen
doctrina; prácticas y equipamiento común y que estén inmersos en una
atmósfera ideológica nueva que sólo podrá ser brindado en un ambiente
también común.
En resumen, la tarea de la ejecución de la defensa implica la
refundación de todos los organismos que actualmente ocupan por
separado ese rol e implica la educación centralizada de los ciudadanos
sudamericanos que por vocación elijan la carrera de las armas.
Cuestiones como la separación regional de las concepciones
estratégicas estadounidenses plasmadas en las doctrinas de “seguridad
nacional”; “lucha antinarcóticos” o la vieja “defensa frente al
comunismo”, plasmadas en el Plan Colombia; la iniciativa Mérida o el
Tratado Interamericano de Asistencia recíproca (TIAR) y su reemplazo
por doctrinas que respalden la Unión Latinoamericana, son el gran
desafío.
dghersi en prensamercosur.com.ar


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Néstor Gorojovsky
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