[R-P] [Enrique Lacolla] Los Balcanes del siglo XXI

A Ser yo_20056 en yahoo.com.ar
Vie Jun 3 15:42:53 MDT 2011


Algunos factores que habria que tener para evaluar la posibilidad de una intervencion China, 

- La epoca del año, ya que a cierta altura los hielos del himalaya harian mucho mas dificil una intervencion china. (Para la guerra del 71 por Pakistan Oriental se espero hasta noviembre, no se igual si este factor sigue siendo tan importante como 40 años atras)

 -La posibilidad de disturbios internos en China, por ejemplo en Tibet o Xinjiang. Recordemos que ya sucedio en cada una de estas regiones en los ultimos años. Y la ola de desestabilizacion  que viene de africa del norte seguramente termine llegando.

No pretendo asegurar que no vaya a intervenir, pero son factores que suman, junto con la actitud de Rusia. 
 
Tampoco estoy seguro que vaya a haber una guerra abierta contra Pakistan en este momento, es probable que se siga apostando al caos por muchos años mas y a una desintegracion paulatina de Pakistan, pero nunca se sabe. Hace seis meses nadie imaginaba la guerra en Libia...

Lo mas inteligente seria una politica de prevencion del caos, que es la que imagino lleva a cabo Pekin. 



 
 

--- El vie 3-jun-11, Néstor Gorojovsky <nmgoro en gmail.com> escribió:

> De: Néstor Gorojovsky <nmgoro en gmail.com>
> Asunto: [R-P] [Enrique Lacolla] Los Balcanes del siglo XXI
> Para: "manco" <yo_20056 en yahoo.com.ar>
> Cc: "Lucha de masas para recuperar la Argentina" <reconquista-popular en greenhouse.economics.utah.edu>
> Fecha: viernes, 3 de junio de 2011, 13:14
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA
> LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
> 
> 
> *Los Balcanes del siglo XXI*
> 
> /Por Enrique Lacolla/
> 
> /La liquidación del presunto Osama bin Laden se inserta en
> un cuadro
> de tensiones regionales muy inquietante, donde podrían
> autocumplirse
> algunas de las profecías enunciadas por el Pentágono de
> unos años a
> esta parte./
> 
> La escasa atención que los medios argentinos prestan al
> escenario
> internacional está dejando pasar, inadvertida, una suba
> pronunciada en
> la temperatura política en la región que se constituye,
> hoy por hoy y
> probablemente por mucho tiempo más, en el eje
> geoestratégico donde se
> leerán los registros de la balanza del poder mundial en el
> presente
> siglo. Esto es, el Asia central. Las potencias con
> aspiración a
> convertirse en superpotencias y los estados emergentes que
> se
> encuentran en condiciones de alcanzarlas ya están allí y
> es allí donde
> se proyecta también la voluntad estratégica de los
> planificadores del
> Pentágono, en su monumental apuesta hegemónica.
> 
> Al referirnos al Asia central nos estamos refiriendo a las
> naciones
> que ocupan el centro de la escena en ese lugar. Esto es,
> China,
> Pakistán, la India y Rusia, todas afectadas o
> soliviantadas por la
> política estadounidense de inserción en el área. Las
> administraciones
> norteamericanas han querido siempre que su accionar en la
> zona sea
> leído como parte de una “guerra contra el terrorismo”,
> pero esta es
> una pretensión peregrina que resulta eficaz sólo entre la
> masa de
> espectadores desaprensivos y desinformados que conforma el
> público de
> occidente. El resto sabe a qué atenerse. No es la
> persecución a los
> terroristas de Al Qaeda ni a los barbados talibanes lo que
> mueve a
> Washington a desplegar su abrumadora panoplia en esa zona
> ni a
> invadirla y asentar allí las bases que necesita para
> ulteriores
> desarrollos, sino el valor que supone como posible punta de
> lanza
> contra China o Rusia, y como paraguas protector de los
> oleoductos y
> las fuentes del crudo y gas en Medio Oriente, en el Mar
> Caspio y en el
> conjunto de los países del Asia central. La presencia
> norteamericana
> en ese lugar, jugada con efectivos más bien reducidos pero
> altamente
> tecnificados y armados, sustentada con el apoyo de
> gigantescas flotas,
> es un factor que pesa en la adecuación y orientación de
> una nación
> como la India, posible subdelegada imperial –por el juego
> de sus
> propios intereses que la oponen a Pakistán y a China- y en
> el papel
> que podrían jugar países como Turquía e Irán, asimismo
> con intereses
> competitivos. La zona es también un caldero étnico y
> confesional,
> donde se pueden poner a prueba los presupuestos del /Choque
> de las
> Civilizaciones/ teorizado por Samuel P. Huntington.
> 
> Es en aras a este diseño, activo desde que el ataque a las
> Torres
> Gemelas el 11 de septiembre del 2001 suministró el
> pretexto ideal para
> actuar esa política, que hay que evaluar todos y cada uno
> de los
> fenómenos que se suceden allí. El asesinato de Osama bin
> Laden, hecho
> confuso si los hay (40 minutos de enfrentamiento y caída
> de un
> helicóptero norteamericano, todo sin bajas propias; el
> cadáver de
> Osama arrojado al mar) representó un hito; no por el
> personaje
> abatido, sino porque para llevar adelante ese
> emprendimiento el
> presidente Barack Obama pasó por encima de la soberanía
> de un presunto
> aliado y agravó, con ese acto, las ya grandes tensiones
> que existen
> entre Washington e Islamabad.
> 
> Ningún desarrollo político y estratégico en el mundo
> moderno puede ser
> comprendido si no se toman en cuenta los factores
> históricos que lo
> sustentan. La existencia misma de Pakistán dependió de la
> acción del
> imperialismo: nace de una segmentación debida a la acción
> del
> imperialismo británico en la India: si bien existía una
> rivalidad
> confesional muy importante entre hindúes y musulmanes, fue
> la acción
> sutil del virreinato inglés lo que avivó esa
> contradicción que terminó
> en la fragmentación del subcontinente en una parte
> islámica y otra
> brahmánica. Los contenciosos fronterizos pendientes entre
> ambos países
> los llevaron a una brutal depuración étnica, a tres
> guerras y a muchos
> enfrentamientos armados a lo largo de medio siglo.
> Pakistán se recostó
> en Estados Unidos para enfrentar a una India muy superior
> en reservas
> humanas y en riqueza, y esta última se apoyó en la Unión
> Soviética. El
> posterior ingreso soviético a Afganistán reforzó este
> esquema:
> Pakistán se convirtió en un aliado preciado para
> sustentar la
> insurgencia de los “luchadores de la libertad”, como
> los llamaba
> Ronald Reagan, empeñados en derrotar al gobierno impuesto
> por su
> enemigo global. El crecimiento paquistaní y su logro de
> armamento
> nuclear lo fueron convirtiendo sin embargo en un socio poco
> seguro,
> recorrido por una sorda resistencia al manejo puramente
> instrumental
> que hacían los norteamericanos del fundamentalismo
> islámico,
> resistencia que potencia la peligrosidad de la anarquía
> propia de un
> país desgarrado entre políticos y militares, con fuertes
> tensiones
> intrínsecas y con un potencial bélico temible.
> 
> Esto hizo que, para Washington, Pakistán se haya
> convertido en un
> estado fracasado y quizá pronto inviable. Las comunidades
> militares y
> de inteligencia estadounidenses parecen haber recibido la
> orden de
> incidir para que ese proceso de licuefacción se acelere y
> ellas mismas
> son capaces, por decisión propia derivada de su
> “deformación
> profesional”, de fomentar aun más la desarticulación de
> ese país. El
> deseo de fragmentarlo y neutralizar su armamento nuclear se
> ha
> convertido en una pulsión difícil de resistir para
> Washington, tomando
> en cuenta también que con el creciente desarrollo de
> vínculos
> militares entre Pekín e Islamabad la ecuación se torna
> todavía más
> antipática. Todo esto suma para tornar a Pakistán en un
> blanco
> probable: una aproximación con el enemigo –en términos
> objetivos-
> número uno para Estados Unidos, convierte a Pakistán en
> un obstáculo
> para el logro de la supremacía global a que aspira la
> Unión.
> 
> La incursión para eliminar a Bin Laden debe ser vista en
> este
> contexto: la ligereza con que se violó el espacio aéreo
> de un país
> “aliado”, la ignorancia en que se mantuvo al gobierno
> paquistaní
> respecto de la operación, las órdenes específicas de
> barrer con toda
> posible oposición, incluida la de tropas provenientes de
> la base del
> ejército de Pakistán que colindaba con el búnker de
> Osama, son
> expresivas de una voluntad de provocación.
> 
> /Reacciones/
> 
> La reacción paquistaní no ha tenido mucha prensa en
> occidente, pero
> existió y fue y es seria. La más evidente fue la visita
> que el primer
> ministro paquistaní efectuó a China, a poco más de dos
> semanas de
> consumado el ataque norteamericano. Yussuf el Gilani
> recibió la
> transferencia inmediata y sin cargo de 50 modernos cazas
> para su
> fuerza aérea y un respaldo diplomático contundente: el
> ministro de
> Relaciones Exteriores chino afirmó que es voluntad de su
> país “que la
> soberanía y la integridad del territorio paquistaní sean
> respetadas”.
> A esto se habría añadido, según el *India Times*, una
> advertencia
> transmitida a Washington oficiosamente, en la cual Pekín
> declararía
> que cualquier ataque contra Pakistán sería considerado
> como un ataque
> contra China.
> 
> Estos son datos pesadamente significativos, aunque los
> grandes medios
> de comunicación no les asignen espacio. Y no hay indicios
> claros en el
> sentido de que EE.UU. vaya a rectificar su proceder ni en
> Pakistán ni
> en el Asia central. Al contrario, todos los procedimientos
> en curso
> apuntan en el sentido de prepararse para una contingencia
> grave, que
> el Consejo Nacional de Inteligencia describió en un
> reporte elaborado
> junto a la CIA en noviembre de 2008: /“Hacia el 2015
> Pakistán puede
> haberse convertido en un “estado fallido”,
> descuartizado por la guerra
> civil, los derramamientos de sangre, las rivalidades
> interprovinciales, la puja por el control de los arsenales
> nucleares y
> una completa “talibanización”/. Esta perspectiva fue
> reelaborada por
> el Pentágono en enero de 2009, diciendo que existe la
> posibilidad de
> una probable guerra civil y sectaria que estalle “rápida
> y
> súbitamente”, poniendo en juego el estatus del armamento
> nuclear, y
> que esa “tormenta perfecta” requeriría del compromiso
> de las tropas de
> Estados Unidos y de la coalición “en condiciones de
> inmensa
> complejidad y peligro”[1].
> 
> De acentuarse los procedimientos por el estilo de la
> liquidación de
> Bin Laden y de la política de asesinatos puntuales, con
> aviones no
> tripulados (drones) o con comandos como los /Navy Seals/,
> de
> personajes vinculados a Al Qaeda, este tipo de profecía
> correría gran
> riesgo de autocumplirse, sobre todo si los daños
> colaterales que
> siempre suscitan este tipo de acciones se multiplican. Una
> división de
> Pakistán a lo largo de líneas de diferenciación tribal
> estaría a la
> vuelta de la esquina y así esa nación se vería privada
> del rol que su
> situación geopolítica le había dado hasta ahora: el de
> funcionar como
> garante del corredor energético entre Irán y China. Como
> un proceso de
> esta naturaleza abriría la puerta a una grave amenaza
> contra China, se
> hace evidente que esta –pese a que hasta ahora ha
> preferido gestionar
> su rivalidad con Estados Unidos en tono menor- se sienta
> obligada a
> dar un paso adelante.
> 
> /Fantasmas del pasado/
> 
> Este es el riesgo a que el mundo se está enfrentando y que
> debería
> remitirnos al recuerdo de los prolegómenos de la
> catástrofe de 1914.
> El mecanismo del desencadenamiento que llevó al estallido
> de agosto de
> ese año estaba latente en la política de alianzas y en
> la
> delicuescencia de varios imperios decadentes, que los
> empujaba (a dos
> de ellos, al menos) a apostar fuerte y a avanzar en sus
> desafíos pues
> creían encontrar en la fuga hacia delante una solución,
> así fuera
> provisoria, a sus problemas. Los imperios eran el
> austro-húngaro, el
> ruso y el turco. Este último había quedado casi
> desarticulado en las
> guerras balcánicas, que lo desalojaron de sus últimas
> posiciones en
> Europa (salvo Estambul). Su derrumbe había abierto un
> vacío de poder
> en los Balcanes. Varios estados pequeños deseaban ocupar
> ese lugar en
> detrimento de Austria-Hungría, que se sentía obligada a
> sostener el
> desafío pues de otra manera su tambaleante unidad
> plurinacional -ya
> muy tironeada por checos, rumanos, serbios y eslavos-
> volaría en
> pedazos. Rusia, por su parte, estaba interesada en
> recuperar el
> prestigio perdido en la guerra ruso-japonesa de una década
> antes y
> decidida a aprovechar el casi colapso del imperio turco y
> las
> dificultades del austro–húngaro, para abrirse paso a la
> Europa central
> y asomarse al Mar de Mármara y a los Dardanelos,
> consiguiendo así ese
> acceso al Mediterráneo que su política exterior
> perseguía desde hacía
> 200 años.
> 
> Como esos imperios en decadencia estaban vinculados a
> potencias aun
> mayores –Alemania, Gran Bretaña, Francia- por alianzas y
> reaseguros
> militares, cuando el 28 de junio de 1914 resonaron en
> Sarajevo los
> pistoletazos que terminaron con la vida del heredero del
> trono
> austro-húngaro y su esposa, todo estaba listo para que las
> cosas
> patinasen por el resbaladero de los hechos cumplidos.
> Austria-Hungría
> atacó a Serbia, Rusia atacó a Austria, Alemania como
> aliada a Austria
> atacó a Rusia, Francia cumplió su obligación para con
> esta última y
> declaró la guerra a Alemania y, cuando esta invadió
> Bélgica para tomar
> a los franceses de flanco, Gran Bretaña partió en guerra
> contra
> Alemania. Las líneas maestras de este desaguisado pueden
> repetirse
> ahora, en un contexto infinitamente más peligroso (pues
> hay armas
> nucleares de por medio y cuando una cosa así empieza,
> nadie sabe cómo
> ni dónde acaba) y con una apuesta estadounidense aun más
> enceguecida
> por la soberbia que la que investía al gobierno alemán en
> 1914, cuando
> se creyó cercado y partió en guerra para romper el
> círculo.
> 
> Porque, en efecto, si las cosas se extreman, Rusia no
> podrá dejar de
> lado a China, visto que Estados Unidos y la Unión Europea
> parecen
> resueltos a hacerle la vida imposible en Europa del Este y
> el Cáucaso.
> Demás está decir que semejante perspectiva debería
> asustar a
> cualquiera. No sabemos si este es el caso de los estrategas
> del
> Pentágono. Aun acaeciendo un conflicto localizado y
> librado en gran
> medida trámite la India, meterse con un país poblado por
> 180 millones
> de musulmanes no es un negocio fácil. No sabemos 
> bien por qué, Barack
> Obama es Premio Nobel de la Paz. ¿Querrá serlo también
> de la guerra?
> 
> N O T A
> 
> [1] Andrew Gavin Marshall. /Imperial Eye on Pakistan/,
> *Global
> Research* del 28 de mayo.
> 
> (www.enriquelacolla.com)
> 
> 
> 
> 
> -- 
> 
> Néstor Gorojovsky
> El texto principal de este correo puede no ser de mi
> autoría
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