[R-P] Néstor Scibona elogia la mentira en el diario "La Nación"

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Feb 20 06:41:44 MST 2011


En su columna sobre economía de hoy domingo 20 de febrero, Néstor
Scibona alerta contra la decisión punitiva de las mediciones
alternativas de la inflación que hacen las consultoras privadas, que
tanto apoya el estáblishment, un verdadero Estado dentro del Estado.

Scibona afirma allí lo siguiente:

"Hasta las elecciones de octubre, la estrategia económica del gobierno
de Cristina Kirchner parece clara: forzar al máximo los niveles de
actividad y barrer los problemas debajo de la alfombra. La idea es
replicar los resultados de 2010, aunque en el camino pierda un par de
puntos de crecimiento del PBI y agregue otro tanto, o más, de
inflación, que será religiosamente desconocida por el Indec o multada
si la medición proviniera de consultoras "

Sobre el INDEC hacemos un brevísimo al pie. Pero concentrémonos en el
lado más irresponsable de lo que escribe Scibona: la inflación será
"religiosamente multada si proviniera de consultoras".

Esto es una infamia, y Scibona no puede ignorarlo.

¿Qué hizo, en realidad, la Secretaría de Comercio Interior cuando
"multó" a las consultoras? Acaso las multó por ejercer su oficio? Les
impidió, acaso, "medir" la inflación? Scibona es un periodista serio y
astuto. Jamás diría eso, porque no puede demostrarlo.

Pero tiene que chillar contra esta nueva "indebida injerencia" del
Estado en la actividad privada. Opta, entonces, por deformar el
sentido de la acción punitiva de la Secretaría de Comercio Interior.
La SCI no ha multado el hecho mismo de la venta de estimaciones de
inflación, derecho que por supuesto tiene cualquier ciudadano. Lo que
se ha multado es otra cosa, es la venta de estimaciones de inflación
que carecen de toda seriedad como si fueran buenas. Es como multar a
un carnicero que vende carne podrida, o a una bodega que vende vino
con metílico. Ni siquiera Néstor Scibona aceptaría que el supermercado
donde su empleada doméstica hace las compras pueda vender cualquier
porquería sin el más mínimo control bromatológico. Estamos seguros de
que en este caso, su "privatismo" cedería ante el sano temor a la
intoxicación. Y estamos seguros de que si un carnicerlo le vendiera
carne podrida a su doméstica, o una vinoteca le encajara una buena
botella de vino con metílico, el propio Scibona movería cielo y tierra
para que ese comerciante fuera castigado, no por vender carne sino por
venderla podrida, no por vender vino sino por venderlo envenenado.

Lo mismo ocurre en el ámbito de la información pública. Así como no se
puede expender carne podrida o vino con alcohol metilico, tampoco se
puede vender humo como si fueran diamantes, mentiras como si fueran
verdades, expresiones de deseo como si fueran resultados de
investigaciones en profundidad. Esto es particularmente así cuando
esas expresiones de deseo, esas mentiras, ese humo, ese vino con
metílico, esa carne podrida, tienen un impacto público amplificado por
el "Estado dentro del Estado" que constituyen el estáblishment y sus
canales de (des)información privada y pública.

Es conveniente, entonces, ejercer sobre esas actividades que alimentan
el espíritu público tanto como otras alimentan los cuerpos un fuerte
control bromatológico. No se trata de impedirle a nadie "medir". Por
el contrario, de lo que se trata es de obligar a "medir", en serio,
para luego tener derecho a vender lo mensurado. Eso es lo que hizo la
Secretaría de Comercio Interior, y Scibona lo sabe perfectamente.

Pero él es un periodista, y por añadidura un columnista de "La
Nación". Él no está para decir la verdad sino "su" verdad, que es la
verdad de los dueños del diario que le paga por lo que escribe.

Cuando la producción de esos bolichastros de morrondanga que tienen
más inversión en mobiliario y alquiler que en sueldos de empleados
idóneos se transmite al conjunto de la sociedad no estamos ya en la
cuestión del comprador individual de mercadería en mal estado.

Estamos ante una intoxicación masiva.

Cuando se multa a un supermercadista chico porque vende yogur vencido,
o cuando se multa a un "consultor" que vende humo, no se está
impidiendo el ejercicio lícito de su oficio. Se le esta exigiendo,
justamente, que ese ejercicio sea lícito. Lo que hace Scibona con las
consultoras, la defensa impúdica de su derecho a vender humo como si
fueran diamantes, equivale a defender al productor de vino Soy Cuyano
y su derecho a vender vino con alcohol metílico. Las consecuencias, en
ambos casos, son iguales.

Frente a estos críticos, yo me guardo en el bolsillo (o para los
àmbitos que correspondan) mis comentarios eventuales sobre el INDEC. E
insto a todo el mundo a hacer lo mismo.

Sobre la metodología del INDEC, se expedirán los que saben del asunto.
Sí quisiera dejar en claro lo siguiente: el INDEC transparenta su
metodología. Es más, hace algo que nunca hizo antes, que es poner en
conocimiento público la canasta completa con la cual mide la
inflación. Una verdadera refutación, una refutación estrictamente
científica, de las cifras del INDEC consistiría en replicar la
metodología y la canasta, y demostrar que sus datos deforman la
realidad y que "desconocen religiosamente" fracciones de las
variaciones de precios que una aplicación adecuada de idéntica
metodología y canasta (publicadas, repito), hechas sin intencionalidad
deflacionaria, incorporan al índice.

Y esto es lo que no hace ninguno de los críticos del INDEC al estilo
de las consultoras que defiende Scibona.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1351251-cuando-de-un-problema-se-crean-dos?utm_source=newsletter&utm_medium=titulares&utm_campaign=NLColHoy

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Néstor Gorojovsky
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