[R-P] [Héctor Menéndez] La caída de Mubarak y la nueva situación mundial

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Feb 17 07:09:41 MST 2011


[Un muy sugestivo análisis de los acontecimientos en Egipto...]


LAS VINCULACIONES DE EL CAIRO CON EL MUNDO



LA CAÍDA DE MUBARAK Y LA NUEVA LA SITUACIÓN MUNDIAL
Héctor Menéndez

16 de febrero de 2011

La histórica sublevación de las masas árabes de El Cairo, que
concluyera triunfalmente con la caída de la dictadura de Mubarak,
rompiendo la estabilidad del esquema geoestratégico de dominación más
importante del imperialismo en el mundo, abre una etapa de grandes
conmociones en Egipto y en todos los países árabes.

La acción recíproca, una ley de la dialéctica materialista, nos dice
que todos los procesos se interinfluencian. Así como es innegable la
vinculación de estos levantamientos de las masas árabes con el
movimiento nacional antiimperialista de América Latina y de estos con
la crisis económica, política y social del sistema, la lucha heroica
de las masas tunecinas y egipcias, árabes en general, sea cual fuere
el destino ulterior a la caída de la dictadura egipcia, ha instalado
nuevos ritmos y nuevos plazos en las contradicciones de todos los
demás procesos económicos, sociales y políticos de las luchas
nacionales y de clases.

Más allá de que la sangre y el heroísmo, la firmeza demostrada por las
masas de Egipto no encuentran, a la caída de la dictadura, una
dirección política nacional ó internacional preparada para las tareas
trascendentales que deberán acometer en un país y una región decisiva
en la lucha de las naciones árabes y de sus masas explotadas, la sola
bandera triunfante de la libertad y la democracia hace temblar los
regímenes dictatoriales, monárquicos, y a la propia dictadura fascista
militarizada instalada en Israel. ¡Que le digan ahora a las masas
judías y a las masas del mundo que el problema es el choque de
civilizaciones, que los árabes no saben vivir en democracia, que los
musulmanes no se unen con los cristianos para luchar por la libertad,
contra las dictaduras sostenidas por occidente! ¡Que le digan que no
se puede reunificar Palestina y restablecer la convivencia milenaria
de árabes y judíos levantando la base militar del imperialismo y
liquidando el Estado fascista Israelí!

Las reacciones que, respecto de la epopeya de la plaza de la Libertad
de El Cairo, tuvieron gobiernos, partidos, y direcciones políticas en
las dos semanas largas que duró, permiten precisar el cuadro de
situación en distintas áreas. La defensa de Mubarak fue compartida en
EE.UU. por la administración demócrata, la oposición republicana y por
los fascistas de su enclave colonial en Israel. En Europa, desde
Berlusconi, que defendió expresamente a Mubarak, hasta los gobiernos
socialdemócratas, todos los mediadores políticos de las burguesías
imperialistas europeas defendieron la “estabilidad” colonial en la
región, sosteniendo la dictadura. La actitud cómplice de defensa de
Mubarak de la burguesía china y rusa ha puesto en evidencia las
ambiciones imperialistas de estos nuevos invitados al banquete de las
burguesías metropolitanas.

Las vacilaciones de los gobiernos de la Unasur, que luchan por su
autonomía contra la dominación imperialista norteamericana, y que no
obstante, no reconocieron ni alentaron en forma inmediata la lucha de
las masas árabes a pesar de que las mismas confluían objetivamente con
sus demandas  nacionales, se debieron a dos cuestiones relacionadas.
No romper con las posibilidades del comercio y el financiamiento de
las dictaduras y monarquías árabes y no enfrentar la política de China
ante el conflicto, para no contradecir la política exterior de este
nuevo socio comercial, primer comprador de las exportaciones
brasileñas y argentinas y creciente inversor externo en la región. Las
dudas de los gobiernos de Venezuela y Cuba planteando oficialmente, al
comienzo, la posibilidad de que se tratara de un movimiento organizado
por el mismo imperialismo, más que una incapacidad de previsión,
encubría la esperanza de que el movimiento de las masas árabes
remitiera sin poner en cuestión la falsa política frente a China. Las
reflexiones de Fidel Castro y la declaración del gobierno venezolano
luego, nos devolvieron la confianza en el avance del bloque
latinoamericano contra el imperialismo que ellos encabezan.

En Ecuador, en Bolivia, en Argentina, en Brasil, las corrientes más a
la izquierda en el movimiento nacional de estos países, sentirán el
impulso de la sublevación árabe preparando nuevos acontecimientos en
una dinámica nueva de interinfluencias y compensaciones. Las
declaraciones del canciller argentino del 29 de enero denunciando
intromisiones graves de los Estados Unidos en la región para generar
una carrera armamentística, sintetizando sus declaraciones con “no
queremos comprar armas, no queremos firmar tratados de seguridad y no
queremos firmar tratados de libre comercio”, agregando al mismo tiempo
que sospechaba del verdadero rol de EE.UU. en el golpe de Honduras que
derrocó a Manuel Zelaya, sumadas a las definiciones independentistas
de la presidente argentina con motivo del incidente con EE.UU. por el
avión yanqui con carga no declarada, constituyen mucho más que una
maniobra electoral como trata de presentarla la prensa imperialista.
La gira de Obama por Chile, Brasil y El Salvador en marzo no
encontrará los mercados cautivos que necesita para cerrar la brecha de
sus déficits gemelos.

El marasmo de la crisis de la socialdemocracia europea, que sujeta la
protesta social dentro del régimen y concilia con los ajustes contra
las masas, trabando la elevación de políticas revolucionarias
alternativas, tenderá a romperse. El aliento de las sublevaciones
árabes aumentará la audacia de las corrientes críticas que buscan una
nueva dirección política de clase en Europa. Desde los sindicatos y
desde las innumerables fracciones que rompen continuamente los viejos
partidos reformistas y social patriotas de la Segunda y de la Tercera
Internacional. La derrota de los laboristas en Gran Bretaña y las
consecuencias reaccionarias del triunfo de los conservadores que le
hacen pagar a los trabajadores las consecuencias de la crisis por el
robo del gran capital financiero, encontrarán la respuesta adecuada
con el desarrollo de una nueva corriente revolucionaria en el viejo
proletariado británico.

Los movimientos políticos en España que impusieron la huelga nacional
del 29 de noviembre y que se desenvuelven buscando un centro de
reorganización política al margen del PSOE, del PC y de la Izquierda
Unida, rearmando los pedazos de la memoria histórica de la heroica
guerra civil y del genocidio del franquismo, encontrarán en la lucha
del las masas egipcias y en especial del Magreb, vinculadas a la
historia de España y a la presencia de la inmigración de ese origen,
nuevas fuerzas para la lucha contra los planes de toda la gran
burguesía española para hacerle pagar a los trabajadores españoles la
deuda de la banca socorrida por el Estado.

Toda África, toda América Latina, todas las masas explotadas de Asia,
sobre cuya explotación se construyó el nuevo “milagro” capitalista,
aumentarán el ritmo de sus luchas nacionales y sociales. La “soledad”
en que cayó el llamado de la revolución venezolana a la formación de
una la V Internacional encontrará ahora nuevos aliados. En la
transición hacia ese objetivo de una nueva Internacional obrera desde
la lucha antiimperialista, siguiendo la política del gobierno
venezolano que combina el Alba, la Unasur y el ingreso de Venezuela al
Mercosur con la propaganda y agitación del socialismo, sería oportuno
y necesario organizar la convocatoria a una conferencia internacional
de países dependientes, coloniales y semicoloniales de Asia, África y
América Latina que, como la Conferencia de Bandung de 1955, ahora en
otras condiciones históricas, cree un centro de agrupamiento de
naciones para la lucha contra el colonialismo y el imperialismo.

Hugo Chávez, el más dinámico y el más internacional de los dirigentes
antiimperialistas de esta etapa, de ganado prestigio en los pueblos de
los países dependientes, apoyándose en una discusión más viva con los
trabajadores y las masas venezolanas sobre la oportunidad de esta
convocatoria a partir de las sublevaciones de los países árabes podría
convocar en Caracas una próxima reunión de los tres continentes
atrasados. Aunque comience agrupando a cinco países, como comenzó el
llamado a la conferencia de Bandung, se convertiría rápidamente en un
bloque internacional para frenar las ofensivas del imperialismo.

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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