[R-P] Mariano Grondona, el calumnista al acecho, se inquieta por los trabajadores

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Sep 2 09:24:02 MDT 2010


[A medida que se van clarificando las opciones de poder en la Argentina, 
el kirchnerismo percibe con creciente claridad que su única apoyatura 
fiel es la que le brindan los trabajadores, y en particular la CGT 
dirigida por Hugo Moyano.

También lo percibe el bloque oligárquico. Así es que Mariano Grondona 
editorializa, más puesto en "calumnista" que en "columnista" sobre este 
desarrollo inevitable del panorama político argentino. El hombre está al 
acecho, todo el tiempo, para marcarle a "su" clase las grandes líneas de 
la política nacional.

La nota que sigue a continuación, y que fue publicada en "La Nación" de 
hoy, ya ha rebotado en al menos un website oligárquico: 
http://www.agrositio.com/vertext/vertext.asp?id=115463&se=1000

Saben dónde les duele el zapato. A diferencia de otros movimientos 
nacionales en América Latina, en la Argentina el grueso del sostén 
histórico al movimiento nacional se encuentra en la clase trabajadora. 
Ni Grondona ni aquellos a quienes da voz lo olvidan por un minuto.

Termina Grondona su nota con una pregunta insidiosa: "Moyano, por su 
parte, ¿no esconde detrás del alineamiento cotidiano con el ex 
presidente su propio proyecto de poder?"

Ningún político se alinea detrás de otro sin su propio proyecto de 
poder. Esto es particularmente cierto del peronismo donde, en general, 
esos proyectos se mantienen en sordina, por eso de la "verticalidad". 
Moyano es, justamente, uno de los pocos que viene explicitando "su" 
proyecto de poder. Hacer de cuenta que esto no existe es el meollo de la 
insidia grondoniana. El proyecto de poder de Moyano es la CNSP y su 
consigna es muy simple: Es "la hora de los trabajadores".

A lo que Grondona le teme es a los trabajadores y el poder que pueden 
llegar a tener, no a Moyano.]

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1300384

Opinión
¿Hasta dónde llegará Moyano?
Por Mariano Grondona
Especial para lanacion.com
Noticias de Política
Jueves 2 de setiembre de 2010

Apoyándose en la transgresora militancia de sus hijos, Hugo Moyano 
profundiza su ofensiva. En el campo sindical sigue "apretando" a las 
empresas mediante una ola de bloqueos para ampliar el encuadramiento de 
un número creciente de trabajadores en su sindicato de camioneros. En el 
campo político ha pasado a encabezar el poderoso Partido Justicialista 
bonaerense en lugar de Alberto Balestrini, que continúa gravemente enfermo.

¿Hasta dónde quiere llegar Moyano? En el área sindical pretende nada 
menos que incluir dentro de su liderazgo a "todo lo que se mueve" en la 
Argentina, mucho más allá del transporte sobre ruedas. Ha ingresado 
además en el escenario político, donde la gobernación de Buenos Aires 
empieza a brillar en el horizonte de su ambición.

Pero estos logros y estas metas no habrían sido posibles sin el favor de 
Néstor Kirchner. La estrategia del ex presidente es procurar la 
destrucción de sus rivales porque para él "ganar" significa que los 
otros "pierdan". Este impulso universalmente agresivo admite sin embargo 
dos excepciones generadas, en lo internacional, por el temor al gigante 
norteamericano y, en lo interno, por el recelo ante el gigante sindical.

El sueño de Moyano, dicen sus íntimos, es seguir los pasos del 
legendario Lula, quien también trepó de lo sindical a lo político hasta 
alcanzar por dos veces la presidencia del Brasil. Pero hay diferencias. 
Mucho antes de triunfar, Lula ya se había internado en la vida política, 
en cuyo transcurso vio frustrarse su candidatura presidencial dos veces 
a manos, entre otros, de Fernando Henrique Cardoso. Por otra parte, la 
febril ambición de Moyano ha suscitado la abierta resistencia de 
sindicalistas como el pintoresco "Pata" Medina, del combativo gremio de 
la construcción.

Kirchner, a su vez, ¿ve a Moyano como un aliado o como un peligro? 
Algunos interpretan la larga detención del dirigente bancario Juan José 
Zanola, decidida por el juez kirchnerista Norberto Oyarbide, como un 
"aviso indirecto" del propio Kirchner a Moyano, cuyas cuentas sindicales 
no son claras, para que le ponga un límite a su ofensiva. ¿Llegará el 
día en el que Kirchner, finalmente, le baje el pulgar?

Esta pregunta es reversible. Si Kirchner no quiere a nadie, ¿llegará 
acaso la lealtad de Moyano hacia él hasta una subordinación sin límites? 
¿O ambos reservan, en el fondo de sus conciencias, la perspectiva de una 
confrontación decisiva entre ellos? En la provincia de Buenos Aires, 
Kirchner parece contar hoy con dos delfines. Scioli y Moyano. Aquél, si 
bien no cesa en sus ditirambos a Kirchner, también deja ver, con 
incansable sutileza, que él no es como su jefe porque, al revés de él, 
no agrede a nadie. Moyano, por su parte, ¿no esconde detrás del 
alineamiento cotidiano con el ex presidente su propio proyecto de poder?





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