[R-P] Diario Diagonales

Díaz César Luis tatodiaz60 en yahoo.com.ar
Jue Oct 28 08:25:58 MDT 2010


                        Un hombre de palabra.

                                               Por César Tato Díaz

                                               Historiador y Dr. en 
Comunicación.



            Entiendo que como mi amigo Robert Cox quien se define como un 
"periodista incómodo", y como yo que también pretendo ser un "intelectual 
incómodo", Néstor Kirchner fue sin lugar a dudas un "político incómodo", 
sobre todo para el establishment. Y lo fue porque supo conferirle a la 
política nacional y latinoamericana un renovado estilo que volvería a poner 
los "altos destinos" al resguardo de las grandes mayorías. En efecto, las 
bases fueron quienes "protegieron" por así decirlo las decisiones políticas 
más audaces en un país y una región que venía del más recalcitrante 
neoliberalismo pues, baste recordar que cuando él asumió el gobierno 
(25/5/2003), la sociedad argentina estaba totalmente descreída de "la 
política" y se sabe que es la única herramienta con la que cuenta la 
sociedad para encontrar las soluciones o desgracias para su pueblo. Dicho en 
otros términos, recuperó la esperanza militante y para los militantes 
quienes encontraron en su persona, a un dirigente capaz de devolver las 
utopías pasadas y también renovadas, ya que ahora se trataba de volver a las 
calles para sostener las conquistas y de este modo fortalecer la democracia 
que venía un tanto maltrecha por no servir al bienestar general.

Instalada esta nueva relación simétrica entre dirigencia y dirigidos 
permitió a ambos ir por antiguas conquistas sociales, tales como el aumento 
del poder adquisitivo de los asalariados, las jubilaciones de las amas de 
casa y el respectivo aumento de las mismas, bajando por tanto el desempleo y 
la pobreza. Instrumentó reformas profundas en la institución más 
controvertida de las administraciones democráticas: las Fuerzas Armadas. 
Asimismo, alentó la defensa de los DD. HH. Tomó la inusitada determinación 
de adelantar el pago al FMI, generando de esta forma una nueva relación 
entre nuestro país y el organismo internacional. Introdujo reformas 
fundamentales en la Corte Suprema de Justicia que atravesaba el más 
paupérrimo momento de descreimiento popular. En suma, estimuló el rescate 
del sentido positivo del Estado presente en políticas sociales de 
redistribución y la revitalización de las banderas de justicia social, 
equidad y mayor igualdad y de soberanía política en un escenario en el que 
Argentina ha sabido hermanarse en un proyecto común latinoamericano (UNASUR) 
y que merced a su valentía pudo frenar el ímpetu imperialista cuando G. Bush 
intentó imponer el ALCA en la región.

En rigor, este "político de raza" supo despertar en personas interesadas en 
el destino nacional pero que no eran para nada simpatizantes de lo "nacional 
y popular"  un sentimiento de pertenencia. Por caso, Marta, una amiga no 
peronista me llamó hoy por la mañana para informarme de la infausta noticia 
y con voz consternada me expresó un sincero convencimiento que había 
vivenciado con la administración de Néstor, "quien había obligado a los 
opositores a realizar públicas declaraciones que los pintaban de cuerpo 
entero, mostrando el apoyo desmedido a las corporaciones, provocando con 
esta actitud en algunos que no lo votamos termináramos apoyando su propuesta 
para sorpresa de los "progres" y "gorilas"

Lo cierto es que Néstor había tenido ya varios avisos de que su salud no 
estaba  atravesando un buen momento. Estas advertencias lejos de amilanarlo 
pareciera que, al igual que a Evita, lo estimularon a seguir trabajando y 
militando a sabiendas de que esto era muy perjudicial para su salud.

En definitiva, Kirchner, junto a su esposa, nuestra actual presidenta, 
imprimieron a la política los mejores bríos de los 70s, la confianza y las 
ganas de volver a creer, tal vez de allí surja como un estilo K, el 
llamarlos por su nombre de pila: simplemente Néstor y Cristina. Modalidad 
que acercaron nuevamente a los jóvenes y no tanto a la militancia y a las 
calles.

Con seguridad, debamos recordar a Néstor por todos los logros políticos 
conseguidos, pero también quisiera que lo recordemos como un hombre frontal, 
confrontativo, pasional y,  sobre todo, de palabra. Digo esto pues cumplió 
con su promesa de no ser reelegido y eso no se recuerda, ni se valora, en un 
país que se ha caracterizado, entre otras cosas, por poseer líderes 
políticos reeleccionistas. Aunque, su coherencia  mayor en el sostenimiento 
de la palabra empeñada estuvo, indudablemente, en saber construir junto a la 
mayoría de los argentinos un proyecto nacional y popular. El cual, 
precisamente por serlo podrá seguir adelante -ahora con la conducción de 
Cristina, pues el estadista direccionó a su pueblo en la magna construcción, 
confiriéndole la base esencial que debe poseer todo ideario y/o programa: 
que  cuando su líder natural no esté por las causas que fueren, el 
 pueblo -en este caso argentino, pueda igualmente seguir por el camino 
trazado en pos de una digna nación que sea políticamente soberana, 
económicamente  independiente y socialmente justa. Es decir, "se hace 
imposible pensar la política social sin una política nacional", como 
enseñaba don Arturo Jauretche.








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