[R-P] [Eduardo Paz Rada] Las controvertidas relaciones entre Bolivia, Chile y Perú

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Oct 9 09:15:47 MDT 2010


El sigiloso conflicto



                  LAS CONTROVERTIDAS RELACIONES BOLIVIA-CHILE-PERU




                                  Eduardo Paz Rada



A pesar de no tener relaciones diplomáticas oficiales a través de
Embajadores, los gobiernos de Bolivia con Evo Morales y Chile con
Michelle Bachelet primero y ahora con Sebastián Piñera, han alcanzado
inéditos niveles de diálogo y acercamiento, a pesar de los profundos y
controvertidos problemas históricos y geopolíticos que atraviesan los
dos países desde hace mas de un siglo, en medio de una cautelosa
expectativa del gobierno peruano presidido por Alan Garcia, cuando se
han cumplido ciento treinta y un años de la Guerra del Pacífico.



La Guerra del Pacífico (1879-1883), que significó la pérdida del
litoral boliviano en el Océano Pacífico y de la región de Arica por
parte del Perú, fue impulsada por los intereses de empresas inglesas
interesadas en la explotación del guano y el salitre, importantes
recursos destinados a la fertilización de campos agrícolas e inauguró
una rivalidad profunda de Chile con Perú y Bolivia.



En los últimos años, las mutuas visitas de Morales a Santiago de Chile
y Bachelet a La Paz y los elogios de Piñera y Morales abrieron un
nuevo panorama en las relaciones internacionales y han permitido que
las Fuerzas Armadas de ambos países realicen actividades y homenajes a
sus héroes respectivos. En este contexto y como hecho extraordinario,
el Comandante del Ejército de Bolivia, General Antonio Cueto, fue
condecorado por los militares chilenos, en tanto que el Comandante del
Ejército de Chile, General Miguel Fuentealba recibió similar halago de
sus colegas bolivianos.



Sin embargo, los visos de solución a la mayor controversia entre los
dos países, la reivindicación boliviana de una salida soberana al mar,
son prácticamente nulos, tomando en cuenta las declaraciones del
conservador Sebastián Piñera y de la Cancillería de Santiago en
sentido de que el asunto requiere un tratamiento muy cuidadoso, aunque
otros temas binacionales se encuentran en la Agenda de trabajo de las
Cancillerías.



Este panorama diplomático y geopolítico está atravesado, a su vez, por
la contundente demanda interpuesta por el gobierno peruano ante el
Tribunal Internacional de la Haya contra Chile, por la delimitación de
los derechos marítimos y terrestres en la zona de frontera. Esta
demanda se ha convertido en una jugada estratégica de la cual Bolivia
es una ficha muy importante, aunque no se advierte una reflexión
oficial al respecto.



En este diferendo los gobiernos de Santiago y de Lima han apostado, el
primero a través de su Consulado General y el segundo a través de su
Embajada, a conseguir determinadas posiciones bolivianas para
favorecer sus expectativas, a pocos meses de una decisión final que
asumirá el Tribunal Internacional que trata este tipo de asuntos y
ante el cual los dos gobiernos han orientado toda su astucia
diplomática.

Lo medular del asunto es que Bolivia mantiene la expectativa de contar
con un territorio soberano en la costa marítima en medio de los
territorios de Perú y Chile, donde precisamente se ubica el conflicto
diplomático internacional o en territorio que fue boliviano antes de
la Guerra y hoy está bajo control chileno, lo que significaría, sin
embargo, romper la continuidad territorial de ese país.



En una reunión realizada en La Paz en julio último, los
Vicecancilleres de Relaciones Exteriores Mónica Soriano de Bolivia y
Fernando Schmidt de Chile han abierto una Agenda de trabajo donde se
incluyeron 13 puntos, varios de ellos sensibles a las pretensiones de
ambos países. Si bien el tema marítimo está presente, su lugar es
secundario puesto que otros han sido los aspectos de mayor debate.



La reivindicación marítima soberana ha sido una bandera cívica durante
más de un siglo que llevó a romper las relaciones diplomáticas en 1963
cuando Chile desvió el Río Lauca y, abrió el encuentro de los
dictadores Hugo Banzer y Augusto Pinochet en el denominado “Abrazo de
Charaña” en 1975 y en 2003 se convirtió en la consigna mas efectiva de
la movilización nacional y popular que expulsó al entonces Presidente
Gonzalo Sanchez de Lozada por plantear la venta de gas natural a
Chile.



Los otros puntos son: el uso comercial que hacen, desde hace cien
años, empresas chilenas de las reservas de agua del Silala,
consideradas por Bolivia como bofedal en territorio boliviano y por
Chile como río internacional, sin que exista pago alguno. La población
de Potosí reclama el pago retroactivo por el agua mientras el gobierno
chileno plantea pagar sólo el 50% a partir de la fecha. Chile se niega
a realizar cualquier pago retroactivo por las aguas consumidas durante
un siglo.



También están bajo tratamiento el tema de las relaciones comerciales
muy favorables a Chile puesto que Bolivia utiliza los puertos de ese
país para desarrollar sus actividades de importación y exportación y
demanda el cumplimiento de acuerdos adoptados en el pasado y que no
son reconocidos porque los puertos fueron privatizados; y el tema del
retiro de minas antipersonales que Chile “sembró” en la zona de
frontera, aspecto que ha sido iniciado por las Fuerzas Armadas de ese
país.



En 1904, después de 25 años de finalizada la Guerra del Pacífico, se
firmó el Tratado de Paz y Amistad boliviano-chileno por el cual
Bolivia cede sus derechos sobre el litoral a cambio de la construcción
de un ferrocarril y en 1929 Chile y Perú firman el Pacto de Bogotá por
el cual se definen los límites de ambos países, además Chile se
compromete a no ceder territorios que fueron peruanos a terceras
potencias.



Estos acuerdos internacionales han generado varias tesis respecto a la
demanda boliviana: a) conseguir una salida soberana por territorio
chileno dividiendo su continuidad, b) conseguir una salida soberana
por territorio que fue peruano superando el veto de Perú, c) crear un
territorio trinacional con soberanía compartida en la frontera
Chile-Perú y d) conseguir el uso libre de puertos chilenos con
administración boliviana pero sin soberanía plena.



Al gobierno se le presenta un desafío: resolver la reivindicación
histórica y así avanzar sustancialmente y consolidar una política
internacional en un tema de vital importancia en Bolivia o quedar en
el camino generando una nueva frustración en el país,  tomando en
cuenta que recientemente inauguró su gestión el conservador Piñera y
aún hasta el próximo año continuará Alan Garcia, con quien las
relaciones no son de las mejoras en la historia.




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Néstor Gorojovsky
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