[R-P] Raúl Wiener denuncia probable fraude electoral en Lima

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mar Oct 5 17:15:28 MDT 2010


*Del fraude del 2000 a la elección del 2010 *
por Raúl Wiener

Una sensación de película que ya se vio debe estar invadiendo a los
limeños mayores de 30 años. Es como si el tiempo se hubiera detenido y
todavía estuviéramos esperando el escalofriante recuento de votos de
la ONPE de Portillo que cada tres o cuatro horas botaba un nuevo
informe agregando unas cuantas centésimas al fujimorismo del año 2000,
acercándolo poco a poco al 50% que le permitiría ganar en primera
vuelta. Primero fue la volteada, entre la tarde y la noche del día de
la elección, cuando a las encuestas de boca de urna que daban 48 a 45%
entre Toledo y Fujimori, se convirtieron en 47 a 44, a favor del
dictador reeleccionista.

Pero lo mejor vino después: el 47 fue creciendo, reporte tras reporte,
hasta llegar sucesivamente a 48.5%, 48.9%, 49.2%, 49.5%, y todo el
Perú quedó inmerso en un tremendo desconcierto. ¿Podía un recuento
puramente técnico ajustarse tan milimétricamente a las necesidades
políticas de cambiar una tendencia y hacerlo como midiendo las
reacciones de los electores que sentían que les estaban quitando algo,
sin que terminaran de quitárselo? El suspenso duró tres días y fue
cubierto por incontables marchas de jóvenes hacia los locales de la
ONPE y el centro de recuento en la antigua Feria del Hogar, en la
Avenida La Marina, y dio lugar a varios mítines de Toledo en la Plaza
San Martín, en los que no sabía si desconocer los resultados o si
esperanzarse en que las cifras pudieran ayudarlo.

Finalmente cuando se emitió el reporte al 99.5% de los votos que
anunciaba que Fujimori había llegado a reunir 49.97% de los sufragios,
y el jefe de la ONPE declaró de pronto que ya no había que contar más
porque “estadísticamente”  no se podía alterar la tendencia. Claro que
cada quién entendió estas palabras a su manera: los jóvenes y los
manifestantes callejeros de esos días, afirmaron que habían ganado
porque no se rindieron. Keiko y Absalón, aseguraron que ellos habían
convencido al presidente de evitar el enfrentamiento que se venía.
Montesinos y la cúpula militar murmuraron que todo esto había sido una
cobardía. La OEA saludó la “solución política a la crisis”. Y sólo
José Portillo siguió asegurando que estas habían sido elecciones
limpias en las que nadie había metido la mano para mover las cifras.

Todo eso ocurrió en medio de invocaciones desde el gobierno y la
oposición más complaciente, y sobre todo desde los medios de
comunicación, para guardar la calma y aceptar los resultados oficiales
cualquiera que fueren. Precisamente por ese manejo de resultados, el
señor Portillo estuvo preso hasta no hace mucho tiempo. Es decir la
Justicia lo halló culpable de alterar la voluntad popular. Felizmente
la mayoría no creyó que la lentitud maliciosa de la ONPE y el ajuste
progresivo de los números, eran una extraña casualidad electoral en el
país de las sorpresas. Que es lo mismo que pasa ahora cuando la ONPE
de Magdalena Chu no sale a negar los sondeos previos y el orden de
llegada que favorece a Villarán sobre Flores, pero mantiene ya tres
días a la capital bajo el supuesto que “nada está decidido”, porque su
organización no reconoce tendencias.

Nadie entiende porqué el domingo la señora Chu, sólo pudo contar el
12%, cuando lo usual era que superara el 40%, en el primer reporte.
Pero el efecto fue mandar a todos a dormir sin datos oficiales que
valieran la pena, a pesar de tantas invocaciones para que se esperara
a la ONPE para hacer cualquier pronunciamiento. Y, por cierto, esta
confusión, aparentemente deliberada, permitió a todos los diarios
(menos LA PRIMERA) y noticieros titular como que no había ganador. El
enredo, además, no acabó la primera noche, porque durante el día
siguiente hemos tenido informes parciales que hasta llegar a más del
60% de las actas significaban una diferencia sobre 1.5%; y que sin más
trámite al 73% se achica bruscamente a 0.8%, como para dejar
nuevamente abiertas las especulaciones para el día siguiente. Otra vez
la pregunta es si la ONPE actual está realmente al margen de la
contienda y de los intereses de Palacio de Gobierno, del alcalde
metropolitano y de la candidata del PPC, que no quieren admitir su
derrota y que están calculando hasta donde se puede producir un
movimiento de las cifras sin que el intento les estalle en las manos.

Hay más elementos de película vieja en lo que está pasando en estos
días. Uno de ellos es Alan García advirtiendo antes de inicio de la
votación que nadie se proclame ganador con los primero conteos porque
al final terminará perdiendo; los partidarios de Lourdes señalando que
sus propios sondeos los dan por ganadores, cuando todo el resto de la
información disponible indican que perdieron; y Susana y su partido
que dicen haber “innovado la política peruana”, enfrentando la vieja
política criolla, sin saber cómo responder.

6.10.10
www.rwiener.blogspot.com

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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