[R-P] El otro lugar del que no se vuelve más

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Dic 30 06:36:28 MST 2010


[Hay un solo sitio del que toda la humanidad concuerda en que no hay
retorno posible: la muerte.

Los argentinos tenemos otro: el ridículo.

Carlos Pagni intenta colocar al actual gobierno en este segundo lugar.

Una observación: que Eduardo Alberto Duhalde es un conspirador full
time no debería ser novedad a esta altura de los hechos.

Pero que un conspirador pueda actuar en el vacío, es otra cosa.

Así como la Izquierda Nacional nunca compartió la explicación del
General Perón sobre el Cordobazo, así como se deslinda tajantemente de
quienes creen que el 19 y 20 de diciembre fue una "operación
duhaldista", ahora conviene que llamemos la atención sobre las metidas
de pata _nuestras_, sobre las cuales actúan los "operadores" de
Duhalde (y de vaya uno a saber quién más...), justamente para que el
gobierno no caiga en el pozo al que quiere empujarlo Pagni.

Hay mucho para decir sobre este asunto, que brota menos de la cabeza
conmensurada del viejo bañero que de las dificultades que enfrenta el
kirchnerismo debido a su tendencia a los arreglos cupulares. Queda
para otra oportunidad y lugar.

De paso: la intención de Pagni cuando hace referencia a los estrados
de ánimo de CFK es verdaderamente vomitiva. Nada más.]


El escenario
Duhalde, el villano favorito del Gobierno
Carlos Pagni
LA NACION
Jueves 30 de diciembre de 2010 | Publicado en edición impresa
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Los servicios que Eduardo Duhalde está prestando al Gobierno son
tantos y tan valiosos que Cristina Kirchner debería integrarlo a su
equipo como jefe de Gabinete. El último auxilio llegó ayer. La
Presidenta decidió no asistir a la asunción de Dilma Rousseff, que
pasado mañana asumirá el poder en Brasil. La Cancillería no consiguió
una excusa para ese desaire, a pesar de que varias autoridades
brasileñas -desde Marco Aurelio Garcia hasta el responsable de América
del Sur en Itamaraty, Antonio Simoes- llamaron a Buenos Aires para
pedir que se corrija la decisión. Sin embargo, la explicación oficiosa
de la Casa Rosada fue que "hay malestar con Lula porque prologó el
último libro de Duhalde".

El pretexto es malo. En principio, porque ignora que en Dilma ya se
instaló la rebeldía de cualquier criatura frente a su creador. Ella
está por emprender el movimiento que los Kirchner completaron hace
tiempo contra Duhalde. Además, la Presidenta tiene una razón muy
valedera para no viajar. No es ésa que mencionan los insidiosos, es
decir, los que dicen que no estará a gusto en una ceremonia donde la
estrella será otra mujer de Estado. El verdadero motivo es que ahora
sí, a propósito del fin de año, se le ha hecho presente, en la
plenitud de su melancolía, el significado de la viudez. Quienes la
frecuentan la ven replegada. Apenas habla con Carlos Zannini y cruza
algún mensaje intrascendente con Héctor Icazuriaga. Hay colaboradores
que ya no saben qué inventar para sacarla de ese estado. Hasta han
pensado en homenajear a Néstor Kirchner el 25 de febrero, día de su
cumpleaños, junto con José de San Martín, que nació en la misma fecha.
Los alegrantes de Olivos imaginan una celebración en el Paso de
Uspallata, donde proyectarían un corto en el que "Néstor" y "Pepe"
dialogan y apagan las velitas. Tal vez antes de esa fecha aparezca
alguna idea un poco más pulida para salir del pozo.

Justificada la ausencia en Brasilia, Duhalde es también la coartada
para la falta de moneda. La explicación oficiosa dice que hubo que
encargar a Brasil la impresión de 100 millones en billetes de $ 100
porque, de contratarse en la Argentina, se hubiera beneficiado a la
empresa Boldt, cuyo dueño, Antonio Tabanelli, es amigo del caudillo de
Lomas de Zamora. Es verdad. Como publicó ayer este diario, Boldt
podría haber ganado la licitación, sobre todo porque tiene alquilada
la planta de Ciccone Calcográfica, cuya quiebra había pedido la AFIP
en agosto pasado. También es cierto que el reinado de Duhalde
benefició a Tabanelli con una formidable expansión en el negocio del
juego.

Sin embargo, a esta teoría le falta un capítulo importante.
Innumerables fuentes del Gobierno y del mercado afirman que desde hace
más de un año el oficialismo pretende entrar en Ciccone utilizando la
llave de la deuda fiscal. Esa pretensión explicaría por qué la AFIP
fue tan severa en agosto, y tan pródiga ahora, al facilitar a Ciccone
un plan de pagos muy holgado, o la simple condonación del 75% del
pasivo. Ricardo Echegaray y, sobre todo, Amado Boudou, deberían ser
cuidadosos con las formas, por lo menos en este caso. Ciccone suele
ser muy sincero cuando se confiesa con amigos, y los juzgados están
llenos de indiscretos. Varios de ellos aseguran -sin aportar pruebas
contundentes?que uno de los abogados que ofreció en Tribunales la
liquidación de buena parte de los compromisos de la empresa estaría
relacionado con el ministro de Economía. En vez de seguir a Duhalde,
entonces, habría que mirar a Boudou -o más arriba-para entender por
qué, ayer, cuando el mercado demandaba billetes por $ 4100 millones,
el Banco Central apenas pudo proveerle 700.

Sin Duhalde tampoco se entiende la nueva política ambiental. Entre los
méritos de Juan José Mussi, el nuevo secretario del área, hay uno
sobresaliente: tres meses atrás, comunicó a José Luis "Chicho" Pardo
que no seguiría participando de su tradicional mesa de póquer, en
Lanús, los jueves por la noche, porque desde la Casa Rosada le
prohibieron las reuniones con Duhalde, que preside esa tertulia desde
hace más de veinte años. En la foja de Mussi figura otra inapreciable
prestación. Durante la primera reunión de intendentes con Daniel
Scioli, días después de la muerte de Kirchner, él exigió al gobernador
que se pronuncie por la reelección de la Presidenta. La subordinación
de bonaerenses como Mussi sube de cotización todos los días gracias a
que Scioli todavía guarda silencio.

Duhalde también es el biombo detrás del cual algunos funcionarios
pueden ocultar su incompetencia. A la Presidenta le llevaron indicios
de que él estuvo detrás de los desmanes de Constitución, como antes
había maquinado la muerte de Mariano Ferreyra. Ya hay videos en la web
mofándose de esas teorías. Son hipótesis que aprovechan los
antecedentes del año 2001, pero tienen fisuras evidentes. La primera:
no resuelven el enigma más obvio, que es cómo hace Duhalde para seguir
descontrolando el conurbano sin la colaboración de gente como Aníbal
Fernández o Juan José Alvarez, que ahora revistan del lado del
Gobierno. Si se trata de cargar con sospechas, las mochilas de
Fernández y de Alvarez pesan tanto como la de su antiguo jefe. La
segunda limitación de las imputaciones contra Duhalde es que los
hechos de Constitución se explican mejor de manera más sencilla. El
Ministerio de Trabajo tenía que resolver el conflicto de los
tercerizados ferroviarios desde la muerte de Ferreyra. Llegada la
Nochebuena, no lo había conseguido. Era de esperar que volverían los
cortes de vías. Con 35 grados de calor y una multitud agolpada en el
andén, no hacen falta el Partido Obrero ni Duhalde para provocar un
estallido.

Los usos de Duhalde apuntan también a objetivos de mayor alcance. Uno
de ellos es la neutralización de cualquier candidato competitivo del
peronismo disidente. La reelección de Cristina Kirchner está
obstaculizada por la división del PJ. La demonización de Duhalde es
imprescindible para contaminar después con ese virus a cualquier
postulación alternativa a la que Duhalde preste su adhesión. Hoy es la
de Mauricio Macri, mañana puede ser la de Scioli.

Sin embargo, la función más importante que en estas horas cumple
Duhalde en la política argentina excede estas intrigas. Su verdadera
misión es permitir al Gobierno, a los políticos, a la sociedad en
general, creer que los problemas que los afectan se deben a la patraña
de un villano con nombre y apellido. Duhalde desempeña para el
oficialismo el papel que Kirchner encarnó para la oposición: gracias a
ellos, los argentinos pueden evitar el contacto con procesos
suprapersonales que son dolorosos y poco comprensibles. Pueden
ocultarse que la destrucción del aparato político y las nuevas formas
de marginalidad, corrupción y violencia que ese fenómeno trae
aparejado, desencadenaron inercias que ya tienen rasgos de una
preocupante cronicidad. Algún día habrá que reconocer esos servicios.
Gracias a Duhalde, gracias a Kirchner, gracias a la posibilidad que
ellos ofrecen de reducir un drama colectivo a la dimensión de una
historieta, el país puede pasar la fiesta en paz.


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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