[R-P] [Raúl Wiener] Lima: Jefes de seguridad de LAP y LAN estaban metidos en narcotráfico

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Jul 27 21:30:18 MDT 2009


[Este Perú recuerda demasiado a la Argentina menemista. Esto es todo lo 
que puede esperarse de la asociación con un imperio poderoso, el más 
poderoso, pero enfermo hasta la médula.]

Jefes de seguridad de LAP y LAN estaban metidos en narcotráfico
por Raúl Wiener
 
¡Cómo no iba a ser una coladera de drogas el aeropuerto Jorge Chávez, si 
los jefes de seguridad de LAP y LAN, y personal de ambas compañías, así 
como agentes de aduana, oficiales y suboficiales de la policía habían 
venido actuando en banda junto a una gavilla de delincuentes comunes, 
para pasar la ilegal mercadería y trasladarla a destinos en Europa y 
Norteamérica!
 
Los hechos han terminado dando la razón al periodista Herbert Mujica que 
denunció que la empresa administradora de nuestro primer aeropuerto 
tenía obvia responsabilidad en la salida continua de envíos de paquetes 
de cocaína al exterior, algunos de los cuales fueron detectados en 
aviones de la empresa chilena LAN, escondida en los compartimentos en 
los que se traslada la comida que se distribuye durante el vuelo. Una 
instrucción judicial abierta en el sexto juzgado penal del Callao 
determina abrir proceso penal por delito contra la salud – tráfico 
ilícito de drogas a 20 personas, entre ellas a:
 
·        John Charles Kirch Jr., jefe de seguridad de Lima Aiport 			 
Partners LAP
·        Ana María Pedrera Ruis, supervisora de seguridad de LAN
 
...y a 14 policías, entre ellos un comandante, dos mayores, un capitán, 
varios tenientes y alféreces, así como numerosos suboficiales de la 
Dinandro (división contra el tráfico de drogas) y la comisaría de San 
Miguel, por delito contra la administración de justicia – omisión de 
actos funcionales, en palabras sencillas, colaborar en la realización de 
delitos graves. Un total de 34 personas que están en la condición de 
coinculpados, dentro de un proceso que se ha querido mantener en 
silencio por la condición de varios de los implicados.
 
La Resolución N° Uno, del juez Fidel Gómez Alva, de fecha 12 de marzo de 
2009, que obra en nuestro poder, nos fue negada varias veces en el poder 
judicial chalaco, a pesar de tratarse de un documento público. Más aún 
LAP siguió litigando para negar cualquier relación con los casos de 
tráfico de drogas denunciados, cuando ya sabía que su jefe de seguridad 
estaba comprometido en una investigación judicial. El tema es sumamente 
grave y exige un esclarecimiento público, porque podría indicar una 
voluntad de encubrimiento.
 
Los hechos
 
El 25 de febrero del presente año la policía intervino sobre las diez de 
la mañana un automóvil marca Mazda, de placa de rodaje DQ-6436, color 
plomo, a la altura de la cuadra 34 de las avenida Elmer Fauccett, muy 
cerca del aeropuerto. El auto trató de darse a la fuga ante la presencia 
policial, pero fue detenido. El conductor Jesús Jonny Yesquén Huby, 
tenía en su poder una pistola y un revólver, y llevaba en la maletera 
dos maletas con 29 paquetes con 57 kilos 850 gramos de cocaína.
 
Esta droga estaba preparada para su embarque a México, en el vuelo 626, 
de la compañía LAN, que partía a la una con treinta minutos de la tarde 
de ese día. La tarea de Yesquén era llevar las maletas hasta la puerta 
de la empresa Gate Gourmet, que abastece alimentos a los aviones. Un tal 
“monchi”, en realidad Moisés Dianderas Castro, oficial de aduanas, hacía 
la coordinación de entradas, para lo cual recibía una suma de dinero que 
repartía entre trabajadores de LAN y LAP que por supuesto se convertían 
en súbitamente ciegos ante lo que estaba pasando. De las investigaciones 
además se estableció que Ana María Pedrera Ruiz, supervisora de 
seguridad de LAN, se valía de esta posición para decidir los turnos de 
los counters de seguridad para facilitar el pase de la droga a través de 
personal de su confianza, hasta el interior de los aviones.
 
Policías de la División de Requisitorias, entre ellos el mayor César 
Langle Flores y otros, así como suboficiales de la División Antidrogas 
“chalequeaban” el lugar de salida de la droga, creando la apariencia de 
que todo se encontraba bajo control. Finalmente “monchi” era el contacto 
con Kirch Jr., jefe de seguridad de LAP, que estaba al tanto de cada una 
de las modalidades de envío y dictado las orientaciones para que ls 
operaciones ilegales pudieran desenvolverse.
 
Asociación delictiva
    
En noviembre, en los días de la APEC, se informó que en la playa de 
estacionamiento del aeropuerto se había intervenido un automóvil 
estacionado que  llevaba 495 paquetes de cocaína, con un peso de casi 
media tonelada, que iba a ser colocada en aviones que salían para 
Europa.  El caso era escandaloso porque seguía a varias intervenciones 
producidas en España y Estados Unidos, de envíos salidos del Perú en 
naves de LAN, que nunca fueron detectados por los agentes de seguridad 
aeroportuaria y la policía.
 
Tenía que haberse organizado una red muy poderosa para que esas 
intervenciones no hubieran mermado su impulso y se atrevieran con un 
embarque de esa magnitud. Sin embargo, lo que pasó de inmediato fue que 
LAP desmintió que se hubiese producido la incautación dentro de las 
instalaciones bajo su administración y se armó una confusión que a estas 
alturas se puede decir que tiene todas las trazas de haber sido 
deliberada. Más aún cuando informes de televisión incidieron sobre la 
“coladera” de drogas, el abogado de LAP, Luis Vargas Valdivia, dijo que 
la responsabilidad de la empresa era la “seguridad básica”, que no 
incluía el tema narcóticos, sino explosivos y armas, “no ven que ningún 
avión ha estallado”.
 
Ahora nos enteramos que el jefe de seguridad de la empresa, el que debía 
tener el control total del aeropuerto era parte de una banda mafiosa. 
¿Cómo iba a encontrarse a los responsables de estas exportaciones 
ilegales si eran protegidos al más alto nivel y si LAP no puso nunca en 
duda la palabra de su funcionario?
 
Hay que notar además que el anterior jefe de seguridad del aeropuerto, 
un alto oficial en situación de retiro de la Marina, fue cambiado a otro 
cargo por la presión de las denuncias que señalaban que dentro de su 
institución fue investigado por narcotráfico y eso lo invalidaba para la 
función. Pero lo reemplazaron por un ciudadano de Estados Unidos que no 
tuvo reparos en asociarse a unos bandidos profesionales.
 
Algo curioso es finalmente que de la resolución judicial fluye que los 
procesados Pedrera, Kirch y otros no han mostrado voluntad de colaborar 
en las investigaciones y declarar ante la policía. Sin embargo en la 
disposición final de este documento no se les detiene sino que se les 
declara con comparecencia restringida, dando como argumento que son 
“personas con trabajo lícito conocido”, lo cual es tremendamente 
contradictorio con el hecho de que ha sido precisamente en sus centros 
de trabajo regulares que se produjo el delito. Es difícil no pensar que 
aquí ha intervenido elementos muy influyentes para esta decisión.
 
26.07.09





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