[R-P] NK en Puerto Madryn (comentario dasnevista)
Juan María Escobar
escobar45 en infovia.com.ar
Mar Jul 14 05:55:54 MDT 2009
Diario (dasnevista) de Madryn. 14 de julio de 2009
locales
Llegó una noche, no lo esperaban.
Volando en un Tango, así arribó ayer el ex presidente y actual primer
consorte; Néstor Kirchner a Madryn. En un viaje que se había comenzado a
presentir en los pasillos de Rawson mucho antes que el charter comenzara a
carretear en El Calafate, y que parece confirmar su emblemática sentencia
(figurada por cierto) emitida a pocas horas de haber perdido las
Legislativas "Ahora voy a caminar el país". Resulta que lo primero que
decidió caminar fue precisamente las playas de Madryn, o por lo menos el
escaso espacio que lo separó de su encuentro con Carlos Eliceche y otros
"amigos" locales que el pingüino mayor anilló anoche casi deliberadamente.
Bocha de amigos
Sin embargo dicen los especialistas que en política las casualidades no
existen. Y en los negocios mucho menos. Por eso no faltaron los muy
observadores que vieron más que otros en la escapadita noctámbula de K.
Mientras la mayoría de los cronistas y curiosos se atropellaban en una de
las puertas de ingreso en el Aeropuerto en torno a NK, Eliceche, si vice
Ricardo Lázaro y Norberto Yauhar, alguien que supo percibir el entorno fino
no se perdió el descenso del avión e ingreso por otra puerta de una cara
poco conocida pero núnca olvidada. El empresario inmobiliario Osvaldo San
Felice, uno de los hombres de confianza de Kirchner que más años lleva junto
a el, vínculo incluso que le permitió a los K estar siempre bien informados
de posibles negocios inmobiliarios, primero en Santa Cruz y más tarde en
todo el territorio nacional y tener el acceso oportunísimo -dicen las malas
lenguas- a algunas propiedades arribadas de lamentables remates o sectores
económicamente complicados.
San Felice, fue además funcionario de la Dirección Provincial de Rentas de
la vecina provincia durante el tiempo que Kirchner fue Gobernador, y tras
jubilarse como empleado público se ha dedicado a viajar por el país junto al
ex presidente.
San Felice es socio en una inmobiliaria de Río Gallegos, con el ex
gobernador Carlos Sancho, hombre que ocupó la vicegobernación de Santa Cruz
hasta que Sergio Acevedo decidió renunciar al Gobierno por sus diferencias
con el, por entonces Presidente Kirchner. También se ocupa de negocios en
esa empresa histórica y legalmente constituida el hijo varón del matrimonio
K.
Siempre los negocios de la familia han sido bien custodiados por hombres de
la más absoluta confianza del ex presidente, por ello anoche no se
descartaba que la atenta mirada de San Félice sobre las tierras lindantes al
hotel Rayentray en principio destinadas a un Sheraton y vinculadas al
senador kirchnerista Nicolás "tito" Fernández, no fueran otro blanco
posible. O porque no los nuevos y tentadores lotes en la Curva del Indio,
que estarían en manos de un grupo muy allegado a Conarpesa, la polémica
financista de Néstor, después caída en desgracia al ser vinculada al
asesinato de Rául "Cacho" Espinosa.
Nada se descarta, porque de hecho, todos los actores de la gran noche hacen
política y también negocios
"Al rengo se lo ve venir"
Como si algo faltaba para confirmar que no sólo la visita era política sino
que alguna suculenta oportunidad podía haber dando vuelta, del mismo vuelo
bajó también sigilosamente el ex chofer y dueño del multimedio de prensa
santacruceño, Rudy Fernando Ulloa. Otro soldado K de la primera hora y del
primer millón. Completando el cuadro, no pasaron desapercibidos algunos ex
secretarios y colaboradores sureños de la época de Gobernador de Néstor, una
veintena de muchachos vinculados a la construcción que no se privaron de
manifestar sus saludos para Lázaro (Baéz) y Julio (De Vido). Datos que casi
completaron la postal de una de las finalidades del viajecito. Como decía el
general "al rengo hay que dejarlo caminar, y se lo ve venir"
Piloto automático
Para cerrar el rally, el "conductor" oficial de la visita fue el ex ministro
coordinador de Chubut, Norberto Yauhar. Con cara de velocidad afrontó cada
uno de los tramos que acercó a K a sus destinos circunstanciales, aunque por
momento llegó a superar peligrosamente la máxima recomendada por Ley y
empinó la costa a más de 150. Nadie sabe a ciencia cierta si en ese pique no
rememoró en definitiva una de sus permanentes caravanas de Rawson a Madryn y
viceversa. Dicen que nunca es tan tarde como para perder de vista el
velocímetro o poner el guiño adecuado, no?
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