[R-P] ( Página 12) La lupa en el escenario poselectoral
hugopresman en yahoo.com.ar
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Lun Jul 6 11:08:22 MDT 2009
La lupa en el escenario poselectoral
Para el periodista Presman, el Gobierno recibió un "uppercut de derecha" y
todavía pasea confundido. La socióloga López se detiene en el fenómeno de la
mediatización. El académico Malamud analiza el futuro del peronismo.
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Opinión
Disparadores para una explicación estructural
Por Hugo Presman *
La etapa renovadora que vivimos a partir del 2001 se debe al clivaje
histórico producido por las jornadas del 19 y 20 de diciembre. El que
permitió cerrar una etapa penosa y depredadora facilitó por algunos meses
una alianza plebeya entre las clases medias aterrorizadas por el descenso
económico sin piso a la vista y los sectores excluidos, muchos ex obreros
que el modelo de rentabilidad financiera había arrojado fuera de la
sociedad. Una reconstrucción precaria de sectores populares que comprendían,
no en los libros, sino en la rigurosidad de la crisis, que el modelo
neoliberal los había alojado en la cocina donde lo seducían con las sobras
del festín, con electrodomésticos, y viajes para los más favorecidos,
mientras se cerraban las industrias, se vendía el patrimonio y el déficit
que producía la privatización de las jubilaciones y las importaciones
irracionales se cubría con endeudamiento externo.
El límite del estallido y sus consecuencias futuras estaba dado por haberse
realizado desde la antipolítica. Una bisagra política consumada desde el
rechazo a la política.
La oxigenación que produjo el 19 y 20 de diciembre lo recogió confusamente
Eduardo Duhalde y le dio impulso Néstor Kirchner. El accionar desplegado en
los primeros treinta meses de su gobierno fue tan positivo como
sorprendente. Luego hizo la plancha, viviendo de la rentabilidad política de
esos meses notables. Los representantes políticos recobraron su
respetabilidad y volvieron a circular sin problemas por las calles de las
que habían sido proscriptos con el vendaval del "que se vayan todos".
La recuperación económica, el notable crecimiento a tasas chinas, la
disminución notable de la desocupación, el mejoramiento significativo del
poder adquisitivo del salario, alejaron a los sectores medios del abismo y
volvieron, como es tradicional, a mirar hacia arriba. La pobreza que
comprendían cuando estaban en peligro pasó a ser una molestia que
solicitaban histéricamente se la ocultaran para que sus ojos no la vieran.
La ocupación del espacio público por los sectores más retrasados en la
recuperación de su inserción activa en la sociedad los irritaba hasta la
exasperación. Habían tolerado de mala gana en los momentos álgidos, la
política de derechos humanos, la reivindicación de las Madres y Abuelas de
Plaza de Mayo, los conflictos con la Iglesia, el no concurrir al Tedéum los
25 de Mayo para recibir el tradicional sermón crítico, los roces con EE.UU.,
la presencia de los movimientos sociales en la Casa Rosada, la supeditación
de la economía a la política, la mucho mayor presencia del Estado, la
alianza con Venezuela, Brasil, Bolivia y más tarde Ecuador, la anticumbre de
Mar del Plata que le dio un golpe definitivo al ALCA. Los sectores
concentrados de la economía ganaron como pocas veces, pero no toleraron,
muchos de ellos, a un Estado mucho más presente junto a la renovada
presencia sindical, y el retiro de la alfombra roja que se le desplegaba
tradicionalmente desde gobiernos anteriores, o cuando muchas de sus
agachadas y miserias eran expuestas desde el atril. Lo mismo sucedía con los
medios periodísticos, convertidos los más poderosos, bajo la engañosa
denominación de independientes, en una especie de reemplazo mediático de las
antiguas fuerzas armadas, instrumentadas tantas veces como el brazo del
poder económico.
Por las fisuras del 19 y 20 de diciembre, aparecía nuevamente esa sociedad
individualista y mezquina, surgida de la fragmentación social, de las
miserias y horrores del terrorismo de Estado, domesticada en la
hiperinflación, en los golpes de mercado, en la derrota de Malvinas, en la
desmalvinización posterior y corrompida en las falacias del neoliberalismo
que en democracia y con apoyo popular concretaron Alfonsín, en la última
etapa, Menem y la Alianza. De esos vientos propagados desde la antipolítica,
surgirían los apolíticos con handicap social como Juan Carlos Blumberg,
Alfredo de Angeli, el rabino Sergio Bergman, o desde el mundo empresarial
Mauricio Macri o Francisco de Narváez.
A partir del 2007 la inflación empezó a erosionar el poder adquisitivo, a
pesar de los sucesivos aumentos. Las elecciones del 2007 que Cristina
Fernández ganó ampliamente, ya exteriorizó el fuerte rechazo de las clases
medias urbanas. A los hechos positivos que engendraban rechazos viscerales
en esos sectores, deben agregarse críticas valederas que incrementaron el
distanciamiento. La tendencia equivocada acerca que la realidad cuando
arrojaba resultados desfavorables había que maquillarla estadísticamente.
Eso se vio primero con la inflación dibujada que distorsiona índices tan
sensibles como los de pobreza e indigencia y que luego se repetiría con
aspectos sanitarios como el dengue y la fiebre A o manejos en la justicia
como en el Consejo de la Magistratura. Peligrosamente, la Presidenta buscó
subterfugios del mismo tenor para no reconocer la derrota electoral del 28
de junio. La alusión insólita sobre el triunfo en El Calafate, aparte de
grotesco o de un chiste desafortunado, tiene reminiscencias a aquella
boutade intencional de Carlos Menem de comparar la derrota en la Capital con
el triunfo en la Ciudad de Perico, en Jujuy.
Cuestiones ideológicas y errores políticos han producido un odio visceral en
los sectores altos y medios hacia el kirchnerismo, que tiene la
particularidad de despertar rencores en los mismos sectores del peronismo
histórico, pero está muy lejos, a distancia sideral, de despertar los
fervores de Perón y Evita.
El gobierno de Cristina Fernández venía a poner paños fríos en los sectores
más lastimados. El poder no esperó y emprendió la embestida desde el primer
día, concretando un avance como aquel intento frustrado del pliego de
condiciones que le exigió a Néstor Kirchner, el funcionario Claudio
Escribano, de La Nación, bajo la amenaza que de incumplirlo no duraría un
año.
El conflicto con las patronales del campo, por una resolución correcta en el
fondo, pero mal redactada, peor explicada (con contradicciones en cuanto al
destino de los fondos) y con serias dificultades de implementación, produjo
un desgaste y desprendimiento de las clases medias rurales que cinco meses
atrás habían votado mayoritariamente a favor de Cristina Fernández. Pensado
como un acto fundacional del Gobierno, la derrota en el Parlamento lo dejó
con una debilidad significativa, mientras agrandó a un sector sin calor
popular que consiguió el apoyo de las clases medias urbanas produciendo
concentraciones inéditas que le arrebataron el control mayoritario de las
calles. El conflicto permitió blanquear la conformación de los bloques
económicos, las nuevas particularidades y agrupamientos sociales del modelo
sojero, del cual el Gobierno fue socio vía retenciones y permitió a la
sociedad debatir como hacía mucho no sucedía.
Vaciado de las clases medias pasadas activamente a la oposición y con un
frente agropecuario militando activamente en su contra, el Gobierno
consiguió estatizar Aerolíneas y las AFJP y puso en discusión la ley de
Servicios Audiovisuales que acentuó la beligerancia de los grandes medios.
Muchos jóvenes que en la década del '70 habían hecho una opción por los
pobres, a la vuelta de casi cuatro décadas, se observa el curioso pero
explicable escenario, que muchos ciudadanos de entre veinte y treinta años
han realizado una opción por los ricos.
Un uppercut de derecha
Más allá de los odios y simpatías, en el análisis político es bueno seguir
al filósofo holandés Baruch Spinoza que aconsejaba: "En política, es
conveniente no reír ni llorar, sólo comprender". Evitar caer en aquello que
poéticamente expresaba el poeta español Antonio Machado: "Lo ojos que ves/no
son ojos porque los ves/son ojos porque te ven". El Gobierno ha recibido un
uppercut de derecha y está confundido en el cuadrilátero. Los intereses
económicos que se encuentran detrás de los representantes políticos avanzan
para conseguir sus beneficios, al tiempo que erosionan la sustentabilidad
del Gobierno. Van por una devaluación que adelantaba Prat Gay. Por la
eliminación de las retenciones. Por la supresión de las paritarias. Por los
ajustes en el Estado. Por el acotamiento del poder sindical. Por la
represión de la protestas sociales. A su vez la base política de
sustentación del Gobierno se volatiliza. No es cierto que meramente perdió
15 diputados y seis senadores. Los movimientos en el justicialismo de huida
hacia los ganadores es tradicional. Los gobernadores intentan crear un poder
paralelo con centro en Reutemann y con la presencia en las sombras de
Duhalde. Daniel Scioli difícilmente pueda permanecer al frente del partido.
En los próximos meses el Gobierno recorrerá un camino de cornisa y muchos,
de adentro y de afuera, harán fila para arrojarlo al precipicio. Si no saca
conejos de la galera, avanza con proyectos que tengan aprobación popular y
los explique con claridad sirviéndose del canal público, oxigene realmente
al Gabinete y los ministros adquieran perfil propio dentro de una política
fijada desde la Presidencia que no sólo se anuncie sino que se cumpla,
tejiendo una red de alianzas y evitando groseros errores. No hay posibilidad
de retroceder porque el poder económico es insaciable. Todo lo que se
entregue será considerado poco, porque los probables sucesores están
dispuestos a satisfacer con creces a los diferentes sectores del
establishment.
La Presidenta debe comunicarse con el pueblo como una conductora y no como
una analista política. Es altamente probable que si esto no sucede Cristina
Fernández será bajada o se la inducirá que se baje del ring antes de la
fecha convenida constitucionalmente.
El futuro no está atrás. Lo que sucede en Honduras, calco del golpe de
Venezuela en el 2002, es el pasado repudiable. Tan detestable como un
retorno a lo que quedó atrás en diciembre del 2001.
* Periodista. Dirige junto a Gerardo Yomal el programa El tren por Radio
Cooperativa. La versión original fue distribuida desde
hugopresman en sinectis.com.ar
__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 4220 (20090706) __________
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