[R-P] [Jorge Rachid] El tema es el neoliberalismo
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Jul 6 10:49:23 MDT 2009
EL TEMA ES EL NEOLIBERALISMO
Un artículo de Jorge Rachid
“Conducir es predicar y
Predicar es persuadir” (J.D.PERON)
El peronismo, como el resto de la sociedad argentina, viene de 33 años
de aplicación a sangre y fuego de la doctrina político-económica del
neoliberalismo, que ha penetrado profundamente en todos los rincones
políticos y en los estamentos sociales como cultura dominante y que, aún
hoy en retroceso no ceja en apuntalar, con su discurso único y
propiciando la desmemoria, conductas y comportamientos sociales en el
marco del individualismo de formato insolidario y apolítico que ha
llevado a la diáspora y a la fragmentación
Muchos de quienes votaron por alternativas de castigo al Gobierno
nacional, exceptuando quienes lo hicieron por “izquierda” proponiendo
profundizar el proceso político hacia un mayor predominio del rol del
Estado, seguramente frente a un test de preguntas puntuales sobre las
acciones de Gobierno producidas en los últimos 6 años, esos mismos
electores terminarían dando al gobierno asentimiento a las mismas.
Por ejemplo si preguntamos a esos votantes si desean eliminar los
convenios colectivos de trabajo, el consejo del salario mínimo vital y
móvil y la plena vigencia de la ley de contrato de trabajo, todas
herramientas inmovilizadas y “flexibilizadas” durante décadas
neoliberales, no estarían de acuerdo.
Si la pregunta fuese si quieren que Aerolíneas Argentinas vuelva a los
españoles y la fábrica de aviones de Córdoba a la Loocked, además de
privatizar nuevamente los fondos previsionales volviendo a las AFJP, el
correo argentino, el espectro radioeléctrico, entre otros sectores de la
economía y los servicios privatizados en los 90, seguramente muchos
repensarían su voto.
A lo mejor muy pocos se preguntaron si con ese voto no volverían al
Estado ausente manejados por el “Mercado”, en el control del
ordenamiento social argentino, que llevó a privilegiar el sector
financiero por sobre el productivo y a producir la masa de desocupación
mas importante de nuestra historia, enterrando la cultura del trabajo
por la de la especulación.
Otros quizás no pensaron que hacer con los represores encarcelados y
juzgados cuando queden en libertad y expresen su reivindicación
histórica de la dictadura militar. Volver al indulto y a las leyes de
obediencia debida y punto final, ¿es un camino lógico para un castigo
electoral ?
¿Estamos de acuerdo con el desarrollo del UNASUR, el Banco del Sur y el
fortalecimiento de espacio Latinoamericano como eje de la política
internacional desde una concepción continental abarcativa de la alianza
entre los pueblos, no sólo económica que supere los marcos del MERCOSUR
y su discusión arancelaria o quizás pretendemos con nuestro voto volver
a ser parte acompañante de la voracidad y codicia del tráfico ideológico
de la globalización como condicionante político, que elimina soberanía?,
es una pregunta clave a hacerse si la discusión electoral hubiese tenido
ejes políticos nacionales
Seremos capaces de mantener los niveles necesarios de recaudación para
poner en marcha la educación pública y la salud en todos sus aspectos,
hipotecas pendientes sin dudas ambas desde la crisis del 2001, si se
eliminan las retenciones y se bajan los impuestos a las ganancias, según
pregonaban en campaña los ahora vencedores ???
Deberemos nuevamente enfriar la economía, lo cual significa bajar el
nivel de actividad para el mantenimiento de los indicadores macro
económicos como exigen los organismos internacionales???. Quizás nos
acostumbremos a ver nuevamente las misiones auditoras de los mismos con
calificaciones y ejecuciones de ajustes económicos para cumplir las
metas que nos impongan como condición del endeudamiento, mientras nos
miden “el riesgo país”.
Seguramente esto no votamos los argentinos como pueblo.
Quizás los argentinos, votamos a favor o en contra de un estilo de
conducción y sistemas de alianzas, cuyo principal déficit es la carencia
de una construcción política, que se podría haber realizado desde un PJ
organizado, funcionando, que acumulando en el seno del pueblo con
organización y movilización, con un plan estratégico de desarrollo,
hubiese permitido visualizar la construcción de un nuevo modelo social y
productivo, con justicia social y redistribución de la riqueza, que
siguiera jerarquizando la cultura del trabajo y planteando la
independencia económica y soberanía política, como eje, para terminar de
derrotar al neoliberalismo cultural que aún anida después de tantos años
de “discurso único” dominante, en amplios sectores de poder y algunos
nichos del Gobierno Nacional.
Fue un camino no transitado y al no hacerlo se debilitaron las
realizaciones , permitiendo el avance de sectores antagónicos tanto en
el marco electoral como el estratégico, en la confrontación de modelos
no explicitados pero visualizados con nitidez a lo largo de la historia
argentina, federales y unitarios, personalistas y antipersonalistas,
peronistas y antiperonistas, distribución de la riqueza o concentración,
país agroexportador versus industrialización, Estado ausente o Estado de
Bienestar y otros tantos cortes profundos, no resueltos y de
confrontación abierta, en nuestro país.
Quizás el peronismo como expresión política de las mayorías populares,
no encontró los canales de contención necesarios en el discurso ni en la
convocatoria, junto a otros sectores del campo nacional y popular, para
protagonizar una épica al que fue convocado y que era tan sólo electoral
y racionalista, al no lograr colocar parámetros de profundización del
proceso político a futuro, con participación popular plena, ya que las
conducciones que convocaban, aparecían encerradas en un cenáculo
inexpugnable con decisiones político electorales que no respondían a la
realidad de las bases militantes.
También es cierto que en nombre del peronismo y de algunos protagonistas
de hoy, sin una sombra de autocrítica, se transitó la etapa de los 90,
de tráfico ideológico en nombre de la globalización y la modernidad, lo
que aumentó la confusión con sectores aliados del campo nacional que
prefirieron diferenciarse.
Es que en los 90 hubo verdaderas cesiones de soberanía nacional en
determinadas medidas, que provocaron desempleo masivo, destrucción de la
industria nacional, vigencia de juzgados de EEUU para entender los
asuntos contractuales con las empresas monopólicas privatizadas, entre
otras, que hirieron profundamente la capacidad de decisión soberana del
país e hipotecaron las herramientas de capitalización del Estado
argentino, en la ideología del remate de empresas públicas de servicios,
desde un gobierno que convocó desde el peronismo.
Sin dudas sobre estos temas girará el debate del movimiento nacional en
los próximos años, es decir reinstalando la política como eje de
discusión, privilegiando la síntesis y planificando los caminos a
recorrer con modificación de conductas y construyendo alianzas en el
marco estratégico, antes que la discusión banal y frívola de nombres o
la publicidad y el dinero como forma de presión electoral por momentos
obscena.
Se construirán si se reinstala la lógica del pensamiento y el debate
político, los ámbitos necesarios de funcionamiento político que
permitan la construcción de una mirada compartida, amplia y nítida,
además de la formación militante, comprometida y fundada en los
principios doctrinarios con conciencia de pertenencia e identidad
política con compromiso nacional.
Formación política no en pos de un conchabo laboral , o la construcción
de un frente de negocios, sino recreando la formación militante en la
conciencia nacional, con compromiso con los trabajadores, los humildes y
los desposeídos como proyecto de vida, que es la razón de ser del
peronismo. Si no es eso, el peronismo no será.
La dinámica de los pueblos como constructores de su propia historia
tiene en los argentinos grandes epopeyas y terribles derrotas del campo
nacional y popular, pero siempre la voluntad emergente del pueblo va
encontrando los canales de construcción de los nuevos paradigmas,
fijando nuevas utopías e incorporando generaciones briosas a la lucha
por una sociedad mas justa, verdadera lucha de la resistencia ante las
dictaduras militares y ante el avasallamiento neoliberal prepotente de
las últimas décadas.
Sin dudas transitamos un nuevo tiempo en donde la duda campea en los
dirigentes, en especial en aquellos que no se atreven a romper con el
sistema de poder y aquellos que quieren hacerlo sin estructuras. Un
mundo de posibilidades anida en el medio, que es el tránsito de la
política de hacer lo que se puede, no siempre lo que se quiere. Esto
requiere inteligencia, humildad, compromiso, paciencia y voluntad
inquebrantable de luchar por los ideales, por una causa justa que haga
de nuestras vidas una razón alegre para transitarla.
Mientras haya un solo pobre o un indigente, es decir un compatriota que
no tenga comida, techo, educación y salud además de trabajo, el
peronismo no puede sentirse satisfecho. No se puede ser neoliberal y
peronista al mismo tiempo, se debe discutir, profundizarlo y de ser
necesario cada “chancho a su chiquero” pero producto de una discusión
político-doctrinaria antes que desde feudos de poder amparados por años
de derrotas conceptuales y éxitos individuales.
Quien no sea capaz de llorar frente al dolor y a la miseria ha dejado
de ser un militante peronista, quien no sufra la muerte por desnutrición
de nuestros hermanos y lo justifique, es parte de la cultura del pasado
neoliberal, quien enarbole “los costos necesarios” que siempre pagan los
mismos en pos de un futuro venturosos, tipo teoría del derrame, está
trabajando para otros intereses, quien en su afán protagónico construya
alianzas con cualquier sector liberal, deteriorando al movimiento
nacional, deberá repensar su ubicación política.
Las veinte verdades que signaron al peronismo siguen vivas, la Comunidad
Organizada sigue vigente y pendiente.
Donde existe una necesidad existe un derecho y desde ahí se puede
avanzar en la reconstrucción del movimiento nacional y popular en la
Argentina.
JORGE RACHID
CABA, 3-7-09
jorgerachid2003 en yahoo.com.ar
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