[R-P] Pagni habla de Scalabrini contra el gobierno.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Lun Jul 6 10:15:37 MDT 2009


["La argentinización de los Kirchner quedó en la ruina. ¿Qué
explicación le darán a Pino Solanas o a esa reencarnación de
Scalabrini Ortiz en que se convirtió De Narváez, si China se queda con
YPF? Con dificultades para operar en EE.UU. o Europa, ese país se
lanzó al Africa, a Irak y puso un pie en Ecuador y Venezuela.

Cualquier excusa o elemento para "pegarle" al gobierno...]




El escenario
La desvariada política energética
Carlos Pagni
LA NACION
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Lunes 6 de julio de 2009 | Publicado en edición impresa

La desvariada política energética

El lunes pasado, un día después de la derrota de Kirchner, el
presidente de YPF Antoni Brufau, y su CEO, Sebastián Eskenazi,
reportaron ante la comisión de valores de los Estados Unidos (SEC, por
sus siglas en inglés) el desempeño de la empresa en 2008. El informe
fue una descarnada radiografía de la desvariada política energética
del Gobierno, cuyo rasgo más nocivo sería la tendencia a intervenir en
el mercado. En diciembre de 2007, Brufau había justificado la venta
del 15% de YPF a la familia Eskenazi porque era "el socio más idóneo
por su experiencia en mercados regulados". Por lo visto, esa
estrategia fracasó.

El jueves último, Repsol informó a la Comisión Nacional del Mercado de
Valores de Madrid que tal vez se marche de la Argentina. Ese día
trascendió una oferta de la China National Offshore Oil Corp Ltd
(Cnooc) y de la China National Petroleum Corp para comprar YPF en
alrededor de US$ 17.000 millones. Los chinos sí tienen experiencia en
mercados regulados.

La enajenación de YPF tiene razones españolas. El 20% de Repsol
pertenece a Sacyr-Vallehermoso, una constructora e inmobiliaria que
necesita fondos para atravesar la crisis de esa actividad en España.
Brufau debe explicarle al presidente de Sacyr, Luis del Rivero, por
qué, desde que llegaron los Eskenazi, la rentabilidad de YPF cayó el
60 por ciento. Brufau y Eskenazi expusieron sus excusas ante la SEC:
la economía argentina se contrae; la inflación aumenta los costos; la
intervención del Gobierno es excesiva; las tarifas domiciliarias están
congeladas; debe importarse combustible a precio internacional para
venderlo a pérdida; las restricciones a las exportaciones son
permanentes. Casi una proclama de la Comisión de Enlace del campo.

Si la oferta de los chinos se concretara en los generosos términos que
han trascendido (según los valores bursátiles del viernes pasado, la
compañía valía US$ 12.800 millones), los Eskenazi habrían hecho un
negocio fantástico. Por su 15%, sacarían alrededor de US$ 2533
millones: US$ 298 millones más de lo que les costó. Hay que recordar,
además, que ellos controlan YPF sin poner más que US$ 108 millones. El
resto fue financiado por los bancos y por Repsol, que aceptó que le
saldaran la deuda con dividendos de la compañía. También los españoles
enviaron formidables remesas a sus alicaídos accionistas de Madrid. El
año pasado retiraron $ 8200 millones.

Si bien nunca mereció objeciones de la Comisión Nacional de Valores,
la táctica de pagar a Repsol las acciones de YPF con dividendos de YPF
se volvió inviable por la baja rentabilidad de la empresa. La familia
Eskenazi tal vez migre de YPF, como lo está haciendo del kirchnerismo:
el comedor de Sebastián, en Diagonal Norte, fue el reducto de
Reutemann durante su campaña. "Tenía razón Julio [De Vido], que nunca
quiso a los Eskenazi y prefería a Carlos Miguens para YPF", recordó un
empresario con pase libre en Olivos.
Argentinización

La argentinización de los Kirchner quedó en la ruina. ¿Qué explicación
le darán a Pino Solanas o a esa reencarnación de Scalabrini Ortiz en
que se convirtió De Narváez, si China se queda con YPF? Con
dificultades para operar en EE.UU. o Europa, ese país se lanzó al
Africa, a Irak y puso un pie en Ecuador y Venezuela.

Sin embargo, la venta de YPF a los chinos sigue siendo conjetural. Por
ahora, sólo sirve para poner en ridículo la receta en que confiaron
Brufau y José Luis Rodríguez Zapatero para aplacar a Kirchner y para
demostrar el interés de los españoles por abandonar el país.
¿Aprovechará Kirchner esa ansiedad para nacionalizar activos de la
empresa y después revenderlos a sus amigos petroleros?

La novelesca saga de Telecom es similar. Telecom Italia se resignó a
vender su participación en la empresa (50%), acorralada por la
Comisión Nacional de Defensa de la Competencia y la Secretaría de
Comunicaciones, que le prohibieron ejercer una opción de compra por la
mitad que controlan los Werthein y, al mismo tiempo, deshacerse de sus
propias acciones (Más información, Pág. 3 de Economía)

Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez fueron, hasta las elecciones,
los únicos oferentes en la licitación que administra el CS First
Boston. Tiene sentido: dos directivos italianos aseguran que De Vido
les indicó: "Si hablan con la gente de Aeropuertos, ellos les pueden
resolver el problema de la venta". Después de la derrota de Kirchner,
se presentaron al concurso los directivos del grupo Clarín y un fondo
del transportista Alfredo Román, que administran Ronaldo Strazzolini
(ex Citi) y Tomás Deane (ex Francés-BBVA). Las ofertas rondaron,
parejas, los US$ 600 millones.

La operación es otra después de los comicios. Los italianos comenzaron
a dudar de que Eurnekian y Gutiérrez consigan el financiamiento que
gestionaron en un banco europeo (antes habían recurrido, sin éxito, a
Cristóbal López). Además, la oposición promete un escándalo si el
Gobierno fuerza la venta de una compañía que factura US$ 3000 millones
al año y que controlará el mercado de la TV, la telefonía e Internet.
Sobre todo, si los beneficiados son amigos de Kirchner.

También están los que quieren quedar bien con Clarín . La aparición de
un competidor que controla el 50% de la telefonía fija es para ese
holding un riesgo desmesurado. Por eso, la derrota de Kirchner hizo
subir la acción de Clarín : si Héctor Magnetto se queda con Telecom,
extenderá de manera temible la plataforma de TV e Internet que ya
controla.
Un grito en el cielo

A De Narváez, dueño también de medios, le han recomendado poner el
grito en el cielo si el negocio queda en manos de Eurnekian-Gutiérrez.
Al parecer, aceptó el consejo.

Ante este nuevo cuadro, la retirada de Telecom Italia de la Argentina,
irreversible hace 10 días, comenzó a ser dudosa. Más allá de esta
peripecia, la CNDC, que controlan Guillermo Moreno y Ricardo
Napolitani, estará en la mira del nuevo Congreso. No sólo por Telecom.
Hay diputados que sospechan del comportamiento de esa comisión en el
caso de Ciesa, la compañía que controla la transportadora de gas TGS,
en la que Petrobras posee un 50%. El holandés Brent de Jong encontró
todo tipo de trabas cuando quiso canjear por acciones de TGS los
títulos de deuda que adquirió su Ashmore Energy Internacional. Hasta
que alguien le recomendó ingresar a Emgasud, la empresa de Alejandro
Ivanissevich. Este otro experto en mercados regulados ahora pugna por
quitar a Petrobras el control de TGS. Emgasud está bajo la lupa de la
Justicia por presuntas irregularidades que la misma empresa publicó en
enero, en el prospecto para una colocación de obligaciones
negociables. La Anses suscribió el 30% de esas ON.

Ivanissevich estaría detrás de TGN, la otra transportadora que
controla Techint. El interventor del Enargas, Ricardo Pronsato, está
obsesionado con esas empresas. Necesita que le convaliden los precios
de las ampliaciones de gasoductos de 2006-2008. Antes de dejar la
fiscalía, Carlos Stornelli denunció ante el juez Ariel Lijo que lo que
se había presupuestado en US$ 1427 millones, se adjudicaría por US$
2347 millones. Como el caso Skanska, esto quedará bajo la lupa
parlamentaria. La moda de las comisiones investigadoras vuelve, como
siempre que hay una oposición con ínfulas y un Ejecutivo
desprestigiado.




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