[R-P] "Uribe no tiene voluntad de paz"

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mie Feb 11 08:13:32 MST 2009


Gentileza Bob Weiss

KAOS EN LA RED - Barcelona – España – 10.02.2009
/“Lo ocurrido durante las liberaciones ha  demostrado que Uribe no tiene 
voluntad de paz”/

Entrevista a Iván Cepeda, integrante de la comisión de Colombianas y 
Colombianos por la Paz que participó en el dispositivo que llevó a la 
liberación de 4 retenidos por las FARC el pasado 31 de enero

Iván Cepeda, portavoz del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de 
Estado (MOVICE) e hijo del asesinado líder de Unión Patriótica, Manuel 
Cepeda, es uno de los impulsores de la iniciativa civil que, respaldada 
por 25.000 firmas, ha emprendido un diálogo epistolar con las Fuerzas 
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuyo primer resultado ha sido 
la liberación unilateral la semana pasada de tres policías, un militar y 
dos políticos por parte del grupo insurgente.

Como integrante de la comisión que viajó al lugar en donde se produjeron 
el 31 de enero las primeras cuatro liberaciones, fue testigo del 
hostigamiento al que ésta se vio sometida durante todo el proceso por 
parte de fuerzas militares colombianas. Las denuncias de lo sucedido por 
parte del periodista Jorge Enrique Botero, también integrante de la 
comisión, llevaron a Álvaro Uribe a vetar la presencia de integrantes de 
Colombianos y Colombianas por la Paz en las siguientes liberaciones. 
Sólo la insistencia de la Comisión Internacional de la Cruz Roja (CICR) 
permitió la participación de la senadora Piedad Córdoba en las 
liberaciones del ex – Gobernador del Meta, Alan Jara, y el ex – 
diputado, Sigifredo López, en los días siguientes.
Recientemente, Uribe se ha referido a los impulsores de la iniciativa 
como el “bloque intelectual de las FARC”, cuya intención, según el 
mandatario, sería defender al grupo guerrillero con “su cuentico de la paz”.

Iván Cepeda es coautor, junto a Jorge Rojas, del recientemente publicado 
“A las puertas de El Ubérrimo”, éxito editorial en Colombia que relata 
el proceso de surgimiento de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) 
alrededor de la hacienda que Álvaro Uribe posee en el Departamento de 
Córdoba, así como los nexos de la organización paramilitar con un buen 
número los políticos pertenecientes a la órbita del presidente colombiano.
- ¿Cómo valora el proceso y el resultado que ha llevado a la puesta en 
libertad de seis retenidos por las FARC?
-Creo que sin duda es un hecho político de la mayor trascendencia. 
Primero, porque se trata de la primera acción humanitaria emprendida por 
una iniciativa ciudadana. Regularmente, estas liberaciones se habían 
producido a través de mediaciones internacionales o del concurso de 
otras instancias estatales. Es la primera vez que un grupo de 
colombianos, tal y como representa Colombianos y Colombianas por la Paz, 
logra abrir un diálogo, en este caso epistolar, que tiene un resultado 
concreto: la libertad de seis personas. Se trata de un hecho de paz que 
estimula la creación de condiciones para un diálogo político que busque 
resolver el conflicto y que abre las puertas a otro tipo de acciones.
Ahora, nuestro grupo está trabajando en una tercera carta en la que 
vamos a profundizar la vía del intercambio humanitario, es decir, la 
posibilidad de que los soldados y policías que quedan en manos de las 
FARC puedan ser liberados a cambio de la liberación de algunos de los 
presos que pertenecen a las FARC. El intercambio humanitario podría ser 
una puerta abierta a una negociación de paz en Colombia y por eso creo 
que esta primera etapa que hemos cumplido ha sido exitosa a pesar de 
muchas dificultades y escollos colocados por el gobierno colombiano y de 
intentos de hacer fracasar la misión. A pesar de todo eso, tenemos hoy 
un resultado concreto y exitoso.
- ¿Por qué razón han decidido las FARC liberar unilateralmente a seis 
retenidos justo en este momento?
-Yo creo que estamos ante un cambio tanto del contexto como de las 
realidades dentro de la guerrilla. Lo primero es que ha habido un relevo 
político en las FARC. Ahora hay un nuevo Comandante en Jefe, Alfonso 
Cano, del que se dice que es un hombre más político, y creo que eso 
incide en una apertura a buscar una negociación política.
En segundo lugar, creo que también hay un cambio en el contexto 
internacional. Ha habido un relevo en la presidencia de EE. UU. y con un 
moderado optimismo podemos decir que el nuevo gobierno de Barack Obama 
puede generar un cambio en la política exterior de los EE. UU., y creo 
que eso también lo interpretan y lo analizan las FARC.
En tercer lugar, también hay una serie de golpes militares que ha 
sufrido la guerrilla en este último año especialmente. Creo que eso 
también ha tenido una incidencia.
Y por último, creo que la aparición de un sujeto como Colombianas y 
Colombianos por la Paz, con una iniciativa de paz desde los ciudadanos y 
con una propuesta muy concreta y muy clara, incide en esa decisión de 
las FARC.
- ¿Cuál ha sido el comportamiento de Uribe antes, durante y después de 
las liberaciones?
-Básicamente ha tratado de descalificar esta iniciativa desde un 
comienzo. El Presidente, antes de que se anunciaran las liberaciones, 
señaló que lo que nosotros estábamos haciendo era una trampa para 
debilitar su política de Seguridad Democrática, que es una política 
esencialmente militarista que pone el peso en el reforzamiento en la 
capacidad de inteligencia y militar de las Fuerzas Armadas. Y después de 
eso, toda una serie de acciones del Gobierno para torpedear estas 
liberaciones. Al punto que en la primera de las entregas, el domingo 31 
de enero, se desplegó un operativo militar en la zona en donde se 
estaban produciendo las liberaciones, en donde había una misión 
humanitaria en la que estaban varias personas de Colombianas y 
Colombianos por la Paz, los miembros del Comité Internacional de la Cruz 
Roja y los tripulantes de la Fuerza Aérea del Brasil. Esa acción militar 
trató de frustrar las entregas y puso en grave riesgo a los miembros de 
esta misión humanitaria. Esto se ha conocido públicamente y se ha 
convertido en un hecho probado. Y ahora, después de las liberaciones, el 
gobierno ha salido con una declaración del Presidente Uribe señalándonos 
como si fuéramos miembros de las FARC, como si fuéramos un brazo 
intelectual de las FARC.
Pero todo esto muestra que el camino que hemos emprendido es un camino 
correcto que hay que profundizar a pesar de la oposición de un Gobierno 
que solamente quiere la guerra y reforzar estrategias militares como el 
Plan Colombia.

- ¿Ha habido confirmación al respecto de la denuncia que hizo el 
comandante de las FARC Jairo Martínez a través TeleSur, según la cual 
hubo enfrentamientos directos entre el Ejército y la guerrilla durante 
las liberaciones con la consecuencia de un guerrillero muerto y otro 
desaparecido?
-El Gobierno ha reconocido públicamente que hubo sobrevuelos de la 
fuerza aérea en la zona, lo cual ya es un hecho muy grave. Pero también 
hay testimonios, como el que Vd. menciona, que efectivamente dan a 
entender que en los días previos a la misión humanitaria se presentaron 
una serie de operativos militares. E incluso una de las personas 
liberadas, el ex-Gobernador del Departamento del Meta Alan Jara, dijo 
tras su liberación que efectivamente a él le tocó vivir este tipo de 
hostigamientos pocos días antes de que se produjera la liberación.
- ¿En qué dirección va a continuar el diálogo epistolar con las FARC? 
¿Tienen perspectivas de que pueda incluso llegar a ser el comienzo de un 
proceso que lleve a un diálogo de paz?
-El diálogo epistolar es un método que nosotros hemos concebido sobre 
varios presupuestos. El primero es que es un diálogo sobre hechos 
puntuales y que produce resultados. No es una disquisición con las FARC 
sobre distintos puntos de vista sobre temas generales del conflicto 
armado, sino que se basa en la búsqueda de que se produzcan hechos de 
carácter humanitario. Por esa vía nosotros consideramos que es muy 
importante el intercambio humanitario. También consideramos un punto 
importante que las FARC renuncien definitivamente al secuestro como 
método de guerra. Y pensamos que esos dos elementos podrían generar 
efectivamente una situación propicia para un diálogo serio de paz en 
Colombia.
- ¿Hasta qué punto es posible abrir ese diálogo cuando el presidente 
Uribe está criminalizando a quienes están tratando de abrir ese espacio 
en la sociedad colombiana?
-Está claro que es un proceso muy difícil. Pero también pensamos que en 
la medida en que se van generando los hechos, también se generan 
dinámicas políticas distintas. Y yo creo que estas liberaciones han 
colocado al Gobierno en una situación difícil en la que se ha demostrado 
que no tiene voluntad de paz. Pero estando implicado un país como Brasil 
y otras instancias de la comunidad internacional, se van generando una 
serie de situaciones en las que el Gobierno tiene que hacer una serie de 
concesiones a su postura, lo que a su vez va generando realidades distintas.
- ¿Cómo ha acogido la sociedad colombiana esta iniciativa de Colombianas 
y Colombianos por la Paz?
-Yo creo que hay una opinión favorable, que hay mucha simpatía en 
grandes sectores de la población colombiana. Ahora, por supuesto, 
también hay un ambiente muy polarizado que viene de la política que ha 
desarrollado el Gobierno y de la forma en que se maneja a la opinión 
pública. Pero creo que en mucho tiempo no se había presentado en 
Colombiaun contexto más favorable a este tipo de acciones como el que 
tenemos hoy después de las liberaciones.
  Sergio de Castro Sánchez en Kaos en la Red




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