[R-P] [tribuna_boliviana] MENSAJES DE TRIBUNA BOLIVIANA 12-10-07

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Vie Oct 12 10:36:00 MDT 2007


EN MEMORIA DE JUANA AZURDUY

8/10/2007
http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2007/10/08/p3237

EN MEMORIA DE JUANA AZURDUY 
La dulce libertad

www.prensadefrente.org
Boletín quincenal Nº74 - 
 
En "El socialismo y el hombre nuevo en Cuba" el Che
afirma duramente sin temor a perder la ternura: "El
revolucionario verdadero está guiado por grandes
sentimientos de amor (…) Nuestros revolucionarios 
de vanguardia tienen que idealizar su amor a los
pueblos. No pueden descender con su pequeña dosis de
cariño cotidiano hacia los lugares donde el hombre
común lo ejercita. Los dirigentes de la revolución 
tienen hijos que en sus primeros balbuceos no aprenden
a nombrar al padre; mujeres que deben ser parte del
sacrificio general de su vida para llevar la
revolución a su destino…". ¿La radicalidad del cambio
social debe partir de la negación del cotidiano, de la
destrucción del sentido común que configura el poder?
¿Qué vale la pena conservar y qué merece perecer? 

Un repaso por la vida de Juana Azurduy, Revolucionaria
de la independencia americana, nos deposita en el
umbral incómodo del compromiso absoluto, aquel que no
negocia días ni horas pero 
sacrifica vidas: la propia, la del enemigo, la propia
nuevamente al enfrentar el desgarramiento de ver a sus
hijos morir uno detrás del otro víctimas de la
persecución y las enfermedades. 

Corría el año 1780 y un lunar de plata engastado en la
corona española empezaba a quebrarse, agotado en el
corazón andino del imperio por el torbellino de una
furia de siglos latiendo en los pies descalzos de
indígenas y criollos pobres, estallando en la rebelión
anticolonial de Tupac Amaru, Tupac Katari y Bartolina
Sisa. 

Juana Azurduy creció en el Alto Perú –hoy Bolivia-,
hija de terratenientes radicados en las afueras de
Chuquisaca. Habiendo muerto su hermano menor, Juana
comienza a experimentar la subversión cuando su padre
la familiariza con las faenas del campo, aprende a 
montar, a hablar quechua y aymara y ocupa el lugar del
hijo perdido, del heredero deseado, en un mundo donde
los papeles del varón y la mujer son igual que hoy una
construcción social, pero además tienen 
rigidez y jerarquía feudales. 

Las clases sociales se ven a sí mismas como castas
infranqueables que impiden el contacto entre puros e
impuros, entre negros, mestizos, indígenas y blancos,
donde podemos pensar con Franz Fanon que "Cuando se
percibe en su aspecto inmediato el contexto colonial,
es evidente que lo que divide al mundo es primero el
hecho o no de pertenecer a tal especie, a tal raza. En
las colonias, la infraestructura es igualmente una
superestructura. La causa es la consecuencia: se es 
rico porque se es blanco, se es blanco porque se es
rico". La mujer es un bien de familia, un objeto que
puede venderse como un esclavo o una mula. Cuando los
padres mueren y una tía se hace cargo de Juana, el
bien de familia es enviado a un convento, que junto al
lazo conyugal hacía las veces de cárcel del cuerpo y
la mente para las mujeres de sangre española o criolla
en las colonias. Allí pasa ocho meses donde, según sus
compañeras de celda lee la vida de Sor Juana Inés de
la Cruz y sueña con santos guerreros como Juana de
Arco o San Ignacio de Loyola, hasta que es expulsada
en 1797 del Monasterio de Santa Teresa. De regreso a
la finca familiar, conoce a Manuel 
Ascencio Padilla y se casa en 1805. Padilla
simpatizaba con los "abajeños", los criollos
rioplatenses que pululaban por las calles de
Chuquisaca para comerciar, buscar esposa con apellido 
ilustre o estudiar en la universidad como Juan José
Castelli, Mariano Moreno y Bernardo de Monteagudo.

En 1809 estalla nuevamente la rebelión anticolonial en
Potosí, Manuel Padilla organiza un ejército indígena
entre la parcialidad Chayanta y obtiene algunos
triunfos, pero el movimiento es aplastado por las
milicias enviadas desde Buenos Aires, las mismas que
habían defendido aquella pequeña ciudad con su puerto
empantanado de las tropas inglesas dos años antes.
Juana debe esconderse cuando los realistas 
confiscan su hacienda, y en 1813 se suma activamente a
la rebelión que se ha transformado en revolución no
bien Napoleón invade España, el imperio queda acéfalo
y las juntas criollas se multiplican en América
cuestionando el lazo colonial. 

Como Artigas en la Banda Oriental, Guemes en Salta o
Manuel Rodríguez en Chile, Juana Azurduy debió armar
milicias populares y practicar la guerra de Guerrillas
desafiando las jerarquías de la sociedad de castas,
luchando por una América sin fronteras ante la
desconfianza o el espanto de las oligarquías criollas.
En marzo de 1814 Juana y Manuel vencen a las tropas
realistas que persiguen a la pareja sin 
descanso, obligándola a refugiarse en una zona
pantanosa donde sus cuatro hijos van muriendo de
paludismo y disentería. Dispuesta a conquistar la
libertad con su familia a cuestas, al final de la 
parábola que comenzaba con la sentencia del Che vemos
el acto más radical de Juana, que arroja a la hoguera
revolucionaria su propia imagen prefabricada de género
–la madre sumisa y acomodada, la religiosa en el
convento- para convertirse fugazmente en una mujer 
guerrera con poderes sobrenaturales sacrificando todo
por una causa en la que paradójicamente no parece
querer –y nadie le permite- liberar su cuerpo del
simbolismo maternal: Pachamama para los pueblos 
originarios según algunas versiones, Virgen del
ejército independentista para Mitre, Teniente Coronela
embarazada que defiende su vida y alumbra otra con la
espada que le obsequiara Belgrano, 
muralla en la puerta de los Andes para sostener el
triunfo de la revolución continental de Bolívar y San
Martín, muere pobre y olvidada en 1862 como tantos
otros revolucionarios de la independencia que
desafiaron al imperio y a las oligarquías criollas, 
incapaces de poner precio a sus sueños de libertad:
"con mis armas haré que dejen el intento,
convirtiéndolos en cenizas, y que sobre la propuesta
de dinero y otros intereses, sólo deben hacerse a los 
infames que pelean por su esclavitud no a los que
defienden su dulce libertad como yo lo hago a sangre y
fuego".

Fuentes:
Pacho O´Donnell, Juana Azurduy, La Teniente Coronela.
Franz Fanon, Los condenados de la tierra. 
Eduardo Anguita y Martín Caparros, La Voluntad (Tomo
I).
Elizabeth Fernández e Irene Ocampo. Una biografía de
Juana Azurduy en www.rebelion.org 



"Cuando maduró y se reconoció en motivos, en guías desconocidas de su propia vida, en su escasa propia libertad, gastó su adolescente madurez en conocerse, trató con analistas y psiquiatras, tarotistas y decidores de la ventura, habló con amigos no sin cierta desconfianza, leyó, preguntó a sus padres y a algún profesor de su exquisito aprecio, abrió una ventana, se recostó, cerró los ojos, acordonó su pasado largo, tachó razones, y recordó un pasaje de un cuento que decía que el hombre tenía motivos desde antes de escribir historia y que por eso, tal vez no era preciso el intentar reconocerlos. Esa noche durmió bien y a la otra noche, después de dar a luz, murió. "



      Seguí de cerca a la Selección Argentina de Rugby en el Mundial de Francia 2007.
http://ar.sports.yahoo.com/mundialderugby




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