[R-P] [comoustedespuedenver] La OEA y Venezuela: el regreso de los muertos vivientes. Rafael Rodríguez Cruz

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mie Mayo 30 17:30:12 MDT 2007


La OEA y Venezuela: el regreso de los muertos
vivientes 

Rafael Rodríguez Cruz
Rebelión

En 1968 se estrenó en Estados Unidos una película que
revolucionaría el cine moderno de terror: La noche de
los muertos vivientes (The night of the Living Dead). 
Su director, George Romero, alcanzó ese año un éxito
taquillero inmenso al alterar creativamente la imagen
tradicional del llamado zombi, lo que se conoce como
el muerto vivo. Hasta entonces, Hollywood había
seguido el patrón trillado de resucitar los muertos
por la acción mágica de religiones como el vudú.
Buscando modernizar un poco la historia, Romero
sustituye la visión estereotipada de las religiones de
El Caribe por una explicación más mundana: ondas
radioactivas y sustancias químicas extrañas que la
Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio
(NASA, por sus siglas en inglés) trajo desde Venus.
Aunque en la película no se comprueba con certeza que
la NASA fue intencionalmente responsable de la
resurrección de los muertos, el público cineasta en
Estados Unidos y el mundo entero entendió el mensaje:
las acciones descontroladas del gobierno de Estados
Unidos en el espacio podrían acarrear consecuencias
funestas. Al fin y al cabo, era la década de los
sesenta del siglo XX y en ese país, la credibilidad de
la administración federal estaba como ahora: por el
piso. 
 
Casi dos décadas después, en 1985, otro director de
Hollywood, Dan O’Bannon produce una película de zombis
que tendría aun más éxito que la de Romero. Se trata
de la cinta El regreso de los muertos vivientes (The
Return of the Living Dead). Romero demandó
inmediatamente a O’Bannon por violación de derechos de
autor. Según sus abogados, el término “muerto
viviente” era de la exclusividad de Romero y  no se
podía usar en ninguna película sin permiso. Pero
O’Bannon sorpresivamente prevaleció en las cortes
argumentando que los muertos de su película no sólo
eran distintos a los de la de La noche de los muertos
vivos, sino que actuaban bajo el influjo de fuerzas
reanimantes completamente distintas. Los abogados de
O’Bannon, en la mejor tradición de la jurisprudencia
corporativa estadounidense, presentaron ante el juez
una lista muy detalladamente compilada de diferencias
entre los muertos vivientes de 1968 y los de 1985. En
la película de Romero, por ejemplo, los zombis no
hablan, son lentos al andar, comen todo tipo de carne
humana y acaban de ser enterrados. En la de O’Bannon,
por el contrario, son inteligentes, hablan mucho,
caminan rápido, llevan años de enterrados y sólo comen
cerebros humanos, desechando los demás órganos del
cuerpo. En la primera película, la radiación revive
los muertos; en la segunda, es una sustancia química
desarrollada por el gobierno para destruir las
plantaciones de marihuana. La corte concluyó que
efectivamente, O’Bannon no había violado los derechos
de autor de Romero, pues la cinta El regreso de los
muertos vivientes no pertenece tanto al género de
cintas de terror, como al de “comedias de terror.”
Además –apuntó la corte- los muertos vivientes de la
segunda película, aunque más peligrosos, son menos
creíbles que los de la primera. 

El conflicto legal entre Romero y O’Bannon me vino a
la memoria recientemente al enterarme de las
declaraciones de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH) acerca de la no-renovación de
la licencia de Radio Caracas Televisión de Venezuela. 
Según el parte de prensa, la CIDH está preocupada por
la libertad de expresión en Venezuela y hace un
llamado al presidente Hugo Chávez Frías a respetar el
derecho internacional, consagrado en  el Artículo 13
de la Convención Americana. Pocas horas después, como
si fuera un muerto al que le ha llegado una onda
radioactiva o sustancia química al cerebro, apareció
el expresidente de México, Vicente Fox, haciéndose eco
de las declaraciones del secretario general de la OEA,
José Miguel Insulza. La OEA, Vicente FOX y los
golpistas venezolanos llamando al respeto al derecho
internacional: ése parece ser el script de esta nueva
versión de la historia de los muertos vivientes, que
vienen como en la película de 1985 buscando comerse
los cerebros de los vivos.

Vale la pena recordar aquí brevemente los escritos del
comandante Guevara en torno a la OEA, las conferencias
interamericanas de desarrollo y el tema de la cultura
y de la libertad de expresión en América Latina hace
medio siglo, cuando aún lo zombis de Hollywood no se
reanimaban con sustancias químicas o materiales
radioactivos. ¿Qué plan cultural impulsaron, por
ejemplo, Estados Unidos y sus aliados en 1961 en
ocasión de la llamada reunión del Punta del Este? “Se
prevén tres pasos –nos dice el Che- movilización desde
ahora mismo de los medios de difusión y propaganda
latinoamericana contra la Revolución cubana y contra
las luchas de nuestros pueblos por su libertad;
constitución, en reunión posterior, de una Federación
Interamericana de Prensa, Radio, Televisión y Cine,
que permita a Estados Unidos dirigir la política de
todos los órganos de opinión de América Latina, de
todos -ahora no hay muchos que estén fuera de su
esfera de influencia, pero pretende de todos-,
controlar monopolísticamente las nuevas empresas de
información y absorber a cuantas sea posible de las
antiguas. Todo esto, para hacer algo insólito […]
establecer el mercado común de la cultura, organizado,
dirigido, pagado, domesticado; la cultura toda de
América al servicio de los planes de propaganda del
imperialismo, para demostrar que el hambre de nuestros
pueblos no es hambre, sino pereza…un intento del
imperialismo de domesticar lo único que nuestros
pueblos estaban ahora salvando del desastre: la
cultura nacional.” [Guevara de la Serna, Ernesto.
Discurso de Punta del Este, 8 de agosto de 1961].Como
vemos, la trama y los personajes no han cambiado
mucho. La OEA continúa desempeñando su papel del lado
de los muertos y en contra de los vivos. 

Y es que lo que le molesta a la CIDH no es de por sí
el acto, completamente legal, de la no-renovación de
la licencia de RCTV por el gobierno revolucionario de
Venezuela. Eso pasa en todas partes cuando los
gobiernos ejercen su función de delimitar el marco de
operaciones de las estaciones de difusión radial y
televisiva. De hecho, en Estados Unidos las leyes son
mas restrictivas que en Venezuela. Lo que le molesta
en particular a la OEA, es lo mismo que le molesta a
Estados Unidos: el surgimiento de TVES y la política
cultural de la Revolución bolivariana. Una estación de
televisión orientada al servicio social y distante del
consumismo, es lo menos que necesita el imperialismo
en estos momentos en América Latina. La RCTV es el
muerto; y TVES es vida. Tan sencillo como eso. La OEA
siempre suda las fiebres ajenas, las que no son de
nuestros pueblos, las que sufren los imperios y la
reacción ante el avance de los reclamos populares.
¿Qué ha dicho la OEA sobre el encierro ilegal de cinco
luchadores antiterroristas cubanos en las mazmorras
federales? ¿Qué ha dicho la CIDH sobre el derecho de
visita de la esposa de René González y de la esposa
Gerardo Hernández?  ¿Quién, que no sea muertos
vivientes como Vicente Fox, ven en la CIDH y la OEA
instrumentos que sirven al avance de los derechos
fundamentales de la población de América Latina. El
artículo 66 de la Constitución de la República de
Venezuela afirma el derecho de libre expresión de
forma más enérgica que la propia Constitución de
Estados Unidos, donde este principio aparece no como
parte del texto original sino como una enmienda,
sujeta como ha estado a las interpretaciones
restrictivas de la corte suprema del país imperial. 
Nada añade tampoco al debate el que José Miguel
Insulza se llene la boca citando en la prensa el
Artículo 13 de la Convención Americana, un documento
que en su implementación no ha tenido relevancia
alguna para las masas trabajadoras y sufridas de
nuestros pueblos. ¿Dónde estaban la CIDH y la OEA
cuando la Marina estadounidense y las cortes federales
en Puerto Rico reprimían con gases pimienta y balas
plásticas las protestas pacíficas en Vieques,
incluyendo a los periodistas? 

En 1961 en Punta del Este, Uruguay, el Che hizo un
llamado a que los órganos de opinión de América Latina
se hagan partícipes de los ideales de liberación
nacional de cada pueblo latinoamericano. Se trataba
entonces de enfrentarse a los planes de Estados Unidos
y la OEA que, como personajes de una cinta de terror
de muertos vivientes, buscaban justificar la agresión
en contra de Cuba y la destrucción de la cultura
revolucionaria de nuestros pueblos. Hoy la OEA vuelve
a la carga. Algún químico o sustancia extraña le ha
llegado al cerebro o los bolsillos. Son quizás
monstruos más inteligentes y peligrosos que los de
1961. Buscan comerse los cerebros de los vivos. No
importa. Al igual que en la película El regreso de los
muertos vivos, el script nuevo es todavía menos
creíble que el primero. 


   
  "Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano." 





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