[R-P] [redial_s_bolivar] Lo que pasa en AL tiene un sentido que va mucho más allá de sus fronteras geográficas - François Houtart (1)

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Vie Mayo 18 13:22:34 MDT 2007


América Latina: ¿Qué desafíos para el análisis social?

 
Lo que pasa en AL tiene un sentido que va 
mucho más allá de sus fronteras geográficas

François Houtart (Alai)

La situación sociopolítica del continente
latinoamericano ha cambiado de manera notable desde el
principio de este siglo. Si se toma como parámetro del
cambio político, el año 2002, fecha de la elección de
Lula en Brasil, parece emblemático. Como lo escribe
Theotonio dos Santos, se trata del paso de las
resistencias a la ofensiva. 
Tal fenómeno tiene que ser analizado, con las
herramientas de las ciencias sociales, es decir, tiene
que ser históricamente situado, dialécticamente
interpretado y puesto en su contexto global.

1. ¿Por qué en América Latina?
Dentro del proceso global de la orientación neoliberal
de la economía mundial, es muy interesante constatar
la transformación del campo político en América Latina
y lo que no ha ocurrido en los otros continentes de la
periferia del capitalismo central. Varias hipótesis
pueden ser elaboradas para entender estas diferencias.
La principal es que en América Latina, la fase
neoliberal del capitalismo contemporáneo ha sido
percibida por la mayoría de los grupos sociales como
una agresión, y lo que fue de hecho, cuando en los
países asiáticos, tanto los "tigres", como los países
"socialistas" (China y Vietnam) y Asia del Sureste
(India en particular) el más grande número lo perciben
como una oportunidad. En África, por razones de una
larga y difícil construcción de su identidad política
nacional, la conciencia de esta lógica de dependencia
recién empieza a desarrollarse. Para comprobar estas
hipótesis se puede proponer varias razones. En el plan
económico, el fracaso rápido del modelo de
desarrollismo propuesto por la CEPAL en los años 60,
que corresponde con el modelo de Bandung (Nation
Building) fue mucho más rápido en América Latina que
en el contexto asiático. Grandes países como China e
India, a pesar de tener regímenes políticos muy
diferentes, han podido realizar este concepto durante
mucho más tiempo. En el continente latinoamericano,
este fracaso significó la entrada masiva del capital
exterior, acompañada por una ola de dictaduras (se
puede pensar al caso de Pinochet) abriendo la economía
subcontinental al neoliberalismo.

También se puede añadir, que al contrario del
continente asiático, no hubo prácticamente reformas
agrarias en América Latina. Las iniciativas asiáticas,
de tipo diverso: capitalista en Taiwán o Corea del
Sur, socialista en China y Vietnam, tuvieron como
resultado, o bien favorecer una transición a la
industria o bien aumentar el poder de compra de las
masas agrarias, por lo menos al nivel de subsistencia.
En América Latina hubo relativamente poco desarrollo
industrial, con excepción de algunos polos. Al
contrario, en Asia, la industrialización y después la
extensión de una economía de servicios han tenido un
impacto significativo.

Otra diferencia fue el desarrollo en América Latina de
una burguesía compradora que ha tenido muchas ventajas
con el desarrollo del modelo neoliberal, al mismo
tiempo que las distancias socioeconómicas aumentaban.
Según Claudio Katz, economista argentino, "la carencia
de un segmento gerencial competitivo es un bache de
larga data, que proviene del carácter vulnerable y
discontinuo que presenta la acumulación en los países
periféricos" (C. Katz, 2007, 6). En Asia, por lo menos
en algunos grandes países, hubo un real desarrollo de
una burguesía nacional, como en India, Indonesia,
Malasia y también últimamente en China y Vietnam.
Estos dos países habían basado su desarrollo en un
modelo de capitalismo de Estado que, con la apertura
al mercado, permitió la constitución de nuevas élites
provenientes de la burocracia del Estado o del
partido.

Finalmente, como lo señala Claudio Katz, América
latina fue el lugar de las primeras crisis financieras
(México, 1995, Brasil, 1999, Argentina, 2001), fruto
del neoliberalismo, después de la explosión de la
deuda ya en 1982. El mismo autor añade que estallidos
lejanos como el desplome de la Unión Soviética y la
crisis asiática tuvieron aún efectos más perdurables
en la región que en sus propias zonas de origen (C.
Katz, 2007, 3). Desde el punto de vista político, se
puede también dar algunas razones de las diferencias.
En los últimos 25 años América Latina ha conocido un
desmantelamiento del Estado, bajo orientaciones
determinantes del Fondo Monetario Internacional y del
Banco Mundial. 
 
En la mayoría de los países asiáticos este no fue el
caso. El desarrollo de países como Corea del Sur,
Taiwán, Singapur, Hong Kong, se debió a la existencia
de un Estado fuerte y a la planificación a mediano y
largo plazo. La centralización estatal de China y
Vietnam fue evidentemente predominante. En la India,
la nacionalización de las industrias de base
consolidaron un poder político bastante extenso. El
Estado en América Latina fue generalmente
inconsistente, con cambios frecuentes de personal
administrativo y poco impacto económico.

Podemos añadir también el hecho que la política de
containment fue más fuerte en Asia que en América
Latina. Se trataba de parar la extensión del comunismo
presente en grandes países como China y Vietnam y por
eso de construir al mismo tiempo una barrera contra el
peligro (teoría de los dominós) y una ventana de
desarrollo capitalista alrededor de este grupo de
países. Dictaduras al servicio de nuevas élites
locales y un régimen colonial (Hong Kong), impidieron
el desarrollo de movimientos populares y de partidos
de izquierda y por otra parte hubo también un fuerte
apoyo económico occidental: acceso preferencial a los
mercados y financiamiento del Estado. Así, el
presupuesto de Corea del Sur fue apoyado en más de 50%
por parte de los Estados Unidos durante más de 25
años. Al contrario, en América Latina, si la "amenaza
comunista" estaba presente, no se apoyaba en un gran
Estado potente, sino en uno de los países más pequeños
del continente (Cuba) o estaba alimentada por
movimientos revolucionarios locales, relativamente
fáciles de controlar, en América central por ejemplo,
con guerras de baja intensidad o en el Cono Sur, con
regímenes militares. En comparación con África, la
descolonización en América Latina había sido más
antigua. 
 
Por eso, el momento histórico de la postguerra mundial
en el continente africano fue caracterizado por la
recuperación de su identidad política. Las enormes
dificultades de la transición postcolonial tuvieron
como consecuencia centrar la atención más en el campo
político que en el económico. Por otra parte, la
integración continental es más fácil en América
Latina, por la similitud de lenguas, cuando África
esta dividida en tres grupos lingüísticos principales:
inglés, francés y árabe, sin hablar del gran número de
lenguas locales.

El mundo árabe vive el neoliberalismo como una
ofensiva occidental de destrucción cultural, más que
como una dominación económica. Esta culturización del
problema sirve los intereses de las élites locales que
reprimen todo movimiento social de izquierda y permite
al fundamentalismo islámico de canalizar las
reacciones. Cuando el imperialismo se traduce por
guerras para el control del petróleo, las resistencias
toman caracteres muy violentos, como se ve en Irak y
en Afganistán, pero sin desembocar sobre un proyecto
político postcapitalista.

Finalmente, la arrogancia de los Estados Unidos frente
a los países latinoamericanos desempeñó un papel no
despreciable. En una gran parte de ellos se habla de
"la embajada", significando por eso que solamente
existe una y que ella constituye un verdadero actor
político en la vida interior de los países. Eso ha
sido un factor de aceleración de una toma de
conciencia de lo que significa el imperialismo y la
alianza entre lo político y lo económico. Sin embargo,
la dificultad de reacción frente a la nueva situación
política del continente está probablemente ligado con
el hecho de haberse enredado en el Medio Oriente.

Hay también razones sociales a la resistencia al
neoliberalismo. Después de la ola de ensayos
revolucionarios, que en la mayoría de los países no
tuvieron éxito político, se desarrollaron movimientos
sociales de nuevo tipo, sobre los cuales hablaremos en
detalle más adelante. Eso se manifestó de manera muy
clara con el primer Foro Social Mundial de Porto
Alegre en 2001. Tal vez en función de su origen en el
continente, la influencia de los Foros mundiales
(cinco sobre siete), continentales (el Foro de las
Américas), locales y temáticos (Amazonia), ayudó al
desarrollo de una conciencia colectiva de resistencia
al neoliberalismo más aguda en América Latina que en
otros continentes. Razones ideológicas y culturales
permiten también entender las diferencias de
reacciones contra el neoliberalismo. Varios factores
han podido actuar en este sentido. Las ideas de la
Revolución francesa han influido en la cultura
política latinoamericana mucho más que en otros
continentes. Eso se nota no solamente en el
pensamiento de los varios "libertadores" del siglo 19,
sino también en el último periodo de ola neoliberal
donde a pesar de los "valores" contradictorios que se
introdujeron, nunca este espíritu ha sido totalmente
eliminado.

La corriente marxista humanista ha sido también una
característica latinoamericana. Se puede hablar de un
marxismo criollo, en el sentido de que dentro del
pensamiento crítico del continente, el marxismo ha
sido un elemento evidentemente central, pero siempre
con aportes locales directos o indirectos. Podemos
pensar en Mariategui, en Martí sobre el socialismo
cubano y en muchos otros. Eso tal vez puede explicar
el hecho que la caída el muro de Berlín no ha tenido
el mismo impacto intelectual que, por ejemplo, en
Europa, manteniendo viva una referencia marxista a
pesar de la ofensiva ideológica neoliberal.

Un factor geográficamente delimitado, pero de gran
importancia, fue el renacimiento de los movimientos
indígenas, que empezaron desde fin de los años 90 a ir
más allá de la búsqueda identitaria y a luchar por su
sobrevivencia económica. 
 
El nacimiento del zapatismo en México o la
combatividad de los movimientos indígenas en Bolivia y
Ecuador son ejemplos ilustrativos importantes.
Finalmente, el desarrollo de la Teología de la
Liberación, junta con las Comunidades eclesiales de
base han tenido un lugar cultural notable. Eso
permitió el desarrollo de actitudes críticas y de
compromisos políticos de los cristianos, con un apoyo
intelectual y durante un cierto tiempo institucional,
que ha tenido un impacto real en la cultura crítica
del continente y en la constitución de movimientos
sociales y políticos.

Se puede así concluir que el continente
latinoamericano ha sido más sensible al neoliberalismo
que los continentes asiático y africano, por razones
objetivas y subjetivas. Es evidente que en Asia las
diferencias sociales fueron ampliamente amplificadas
por las políticas neoliberales, pero la idea que un
día el conjunto del pueblo iba a poder acceder al
nivel de consumo de los 20% más ricos es todavía
bastante vigente. La única excepción son las
Filipinas, muy similares desde varios siglos, al
modelo latinoamericano. Al mismo tiempo, en América
Latina, la conciencia de lo que es el modelo
neoliberal es más amplia que en el continente africano
y en el mundo árabe por las razones ya explicadas.
Estas son las hipótesis que pueden acercarnos de la
respuesta a la interrogación: ¿porqué en América
Latina?

2. El contexto histórico
Solamente añadiremos algunos aspectos de la historia
contemporánea de América Latina que ayuden al
análisis. Siempre es muy difícil caracterizar el
continente como un conjunto. Lo único que se puede
señalar, son las grandes corrientes que afectan, de
una manera u otra, todos los países del hemisferio. En
este sentido se puede recordar tres periodos
principales. El primero es el proyecto desarrollista
cepalino. El principal pensador de esta orientación
fue Raúl Prebisch que, después de la segunda guerra
mundial, propuso el modelo de substitución de las
importaciones por una producción local. El proyecto se
apoyaba en pactos sociales entre sectores capitalistas
y la parte organizada de los trabajadores. De hecho el
mundo campesino estaba poco presente en estas
perspectivas, aunque si teóricamente se preveían
reformas agrarias. Desde un punto de vista político,
fue también el periodo de algunos regímenes de tipo
"populista", en particular en el Cono Sur. Muy
rápidamente tal proyecto fracasó, por el peso
financiero de la transferencia de conocimientos y de
tecnologías.

Un segundo periodo, con fechas muy diversas según los
países, fue la integración progresiva a la economía
mundial, con la penetración del capital extranjero, en
particular de multinacionales en los sectores de las
materias primas y del agrobusiness. Regímenes
dictatoriales acompañaron esta orientación económica,
destruyendo los movimientos sociales y en particular
luchando en contra de los movimientos revolucionarios
de tipo nacionalista, rural o urbano (doctrina de la
Seguridad nacional). El último periodo se caracteriza
por el neoliberalismo. La apertura generalizada de los
mercados promovida por lo que se ha llamado el
Consenso de Washington fue apoyado por las
organizaciones financieras internacionales, en
particular el Banco Mundial, el Banco Interamericano
de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional. Este
modelo empezó a finales de los años 70, para
extenderse de manera general durante las décadas de
los 80 y de los 90.

Desde el punto de vista económico, el neoliberalismo
significó para el continente en general, con pocas
excepciones, una reducción relativa del crecimiento
del PIB y una serie de crisis financieras. Hubo
también una gran ola de privatizaciones, en ciertos
países equivalentes a una verdadera piratería, en
favor de intereses capitalistas, en gran parte
extranjeros. Los salarios reales bajaron, muy a menudo
en una escala más altas que en los países de fuerte
industrialización. El desempleo aumentó en las zonas
de industria y la urbanización salvaje se aceleró,
especialmente hacia las grandes metrópolis, debido al
subdesarrollo rural.

La consecuencia fue un aumento drástico de la pobreza.
En el año 2000, había 224 millones de pobres (menos de
2 dólares por día) y entre ellos 100 millones de
personas viviendo, según los cálculos del Banco
Mundial, en la extrema pobreza, es decir con menos de
1dólar por día. Hubo 30 millones de pobres adicionales
cuando se compara con 1990. Otro factor es el aumento
de las migraciones, especialmente en ciertas regiones,
de México, de América Central y del Caribe hacia los
Estados Unidos, migraciones internas entre Nicaragua y
Costa Rica, migraciones de Ecuatorianos, Colombianos y
Bolivianos hacia Europa, en particular España, etc. En
las regiones del narcotráfico, los campesinos que
cultivan la coca para la producción de cocaína, viven
en regiones de depresión económica y generalmente de
destrucción de sus cultivos tradicionales. En otras,
como en Argentina, Brasil o Colombia, la monocultura
de soja, eucalipto, palma, etc. han sido causas, no
solamente de destrucción ecológica de las selvas
originales, sino también de expulsión a veces con
violencia de poblaciones locales.

Entre 15 y 20% de la población, según los países,
gozan de un desarrollo económico bastante espectacular
y tienen un poder adquisitivo en aumento, que se
dirige en gran parte hacia los bienes y servicios
sofisticados producidos por el exterior.

Desde un punto de vista político, las nuevas
democracias que remplazaron los regímenes militares o
dictatoriales, se desarrollaron dentro de una
impunidad jurídica de los actores políticos
precedentes y con una crisis profunda de la democracia
representativa. El conjunto de estos factores provocó
un declive real de la credibilidad de las
instituciones políticas tradicionales, aún las que
fueron fruto de movimientos sociales, como en Brasil,
Nicaragua y Uruguay.

3. La relación entre los movimientos sociales y las
nuevas izquierdas políticas
Es innegable que desde el principio del nuevo siglo,
se construyó un proceso dialéctico nuevo en las
relaciones entre los movimientos sociales y los
partidos políticos. Evidentemente, el contexto
histórico y la tradición política de cada país
influyen sobre las formas de este proceso. Se trata de
actores en interacciones y por consiguiente, de
ninguna manera de un proceso linear. Es lo que vamos a
tratar de describir antes de abordar algunas
reflexiones a propósito de sus interpretaciones en las
ciencias sociales.

1) Los movimientos sociales
Durante el periodo neoliberal se produjo un cierto
agotamiento de los movimientos sociales tradicionales.
Esto no es únicamente típico del continente
latinoamericano, sino un hecho bastante generalizado
en el resto del mundo. Los movimientos obreros fueron
afectados por las políticas neoliberales, que
implicaban una ofensiva contra el trabajo, al fin de
reanimar la acumulación del capital. Se desarrollaron
en muchos países del continente, zonas francas, con
grandes obstáculos para la existencia de sindicatos;
el gran desarrollo del sector informal que constituyó
una dificultad para la organización social, tanto como
el aumento del desempleo y la represión contra líderes
de los movimientos obreros, tuvieron efectos muy
negativos sobre su fuerza de contrapeso. Lo mismo vale
para los movimientos campesinos que encontraron
grandes oposiciones, y a veces represiones violentas,
que impidieron lograr las reformas agrarias
proyectadas. Solamente en algunos países, como en
Brasil, los campesinos poseen una cierta fuerza
organizativa. Los movimientos estudiantiles por su
parte, perdieron también su impacto, porque este grupo
social estaba predominantemente preocupado por su
integración en el mercado neoliberal, sin hablar de su
fragmentación ideológica. Se debe sin embargo, señalar
un hecho nuevo, la reacción de los estudiantes de
escuelas segundarias en Chile contra las consecuencias
de un neoliberalismo exacerbado.

Sin embargo, en los últimos 25 años aparecen nuevos
movimientos sociales que se desarrollaron entre:
indígenas, mujeres, ecologistas, afro descendientes.
Su característica es precisamente su heterogeneidad y
su definición de nuevos objetivos, como la dignidad,
las exigencias democráticas y el bienestar.

Los movimientos indígenas valen la pena de ser
notados. La celebración del 500 aniversario de la
conquista fue una oportunidad para ampliar la
conciencia indígena. A partir de este momento, que
corresponde a la aceleración neoliberal, asistimos a
una salida de la clandestinidad o de la
semi-clandestinidad, de las culturas, de las lenguas,
de las religiones indígenas. Eso se traduce también
por contactos más generalizados entre indígenas del
conjunto de América. La primera Asamblea de los
pueblos ha tenido lugar en 1998 en Santiago de Chile,
seguida por la reunión de Quebec en el año 2002.

Los indígenas organizan movimientos de presión, no
solamente para la defensa de su identidad, lo que fue
un combate de más de 500 años, sino también contra la
pérdida de sus medios de sobrevivencia. Ya en 1997,
hubo en Belo Horizonte en Brasil una reunión de los
pueblos indígenas contra el Consenso de Washington.
Pero el hecho más significativo fue el inicio de la
acción armada del movimiento zapatista en Chiapas el
1ro de enero de 1994, correspondiente con la
inauguración de ALENA, el Tratado de libre comercio
con los Estados Unidos y Canadá. Se trataba de
reivindicación de un crecimiento económico y cultural
de las poblaciones indígenas empobrecidas en zonas con
muchos recursos naturales y también de un deseo de
reconstruir por la base el sistema político.

Además, durante las décadas de 1990 y de 2000, hubo un
gran número de alianzas y de acciones comunes entre
varios movimientos sociales. Podemos señalar por
ejemplo la Coordinadora Latinoamericana de
Organizaciones del Campo (CLOC), que reúne los
movimientos campesinos del continente. En el año 2004,
los movimientos indígenas de Centroamérica se
encontraron para oponerse al plan Puebla- Panamá. En
Quito, antes del Foro de las Américas en 2005, tuvo
lugar la Cumbre de los pueblos indígenas. En
Centroamérica, se organizó en San Salvador el Foro
Centroamericano. Recordemos también los cuatro
millones de firmas que recogió la acción contra el
ALCA en Brasil y las marchas en 2004 y 2005 en ocasión
del Foro Social Mundial de Porto-Alegre, la última
reuniendo más de 200 mil personas. Recordemos también
que el ALCA tenía una dimensión de "seguridad"
significando la lucha contra los movimientos sociales.
La resistencia política al proyecto norteamericano se
manifestó en Mar del Plata en 2006 cuando cinco países
votaron en contra, entre ellos, Argentina, Brasil y
Venezuela, apoyándose en la ola de resistencia popular
empujada por los movimientos sociales. Finalmente, la
organización de los Foros Sociales Mundiales
continentales, nacionales y temáticos que tuvieron
lugar en el continente latinoamericano, reforzaron la
colaboración entre varios sectores de la población
resistiendo contra los efectos del neoliberalismo en
el continente.

2) Las resistencias culturales
Solamente queremos aludir al aspecto cultural de las
resistencias, en particular en el mundo del arte y de
la religión. 
 
Evidentemente, no se puede identificar la cultura
solamente a estas expresiones. En los medios populares
existen un sinnúmero de reacciones culturales que
afirman valores propios y formas de resistencia. Sin
embargo, no se puede olvidar la producción cultural en
tanto que acción específica en el panorama de las
resistencias a la destrucción social y ecológica de
los pueblos del continente. América Latina ha sido un
lugar de gran exuberancia cultural. En el plan
literario, autores como Gabriel García Márquez,
Eduardo Galeano, Julio Cortázar, Pablo Neruda, Ernesto
Cardenal y muchos otros han jugado un gran papel. La
obra del pintor Guayasamín, las canciones de Chico
Buarte, de Silvio Rodríguez, de Pablo Milanés, de
Carlos Mejía Godoy y de centenares de otros cantores y
músicos y en el cine, las producciones de Bolivia,
Argentina, México, Cuba y Brasil, fueron también
canales importantes de concientización social. En el
plan religioso, como ya lo hemos señalado, el
desarrollo de las Comunidades eclesiales de base y de
la Teología de la liberación es bastante conocido y no
necesita explicación adicional. A pesar de la
represión eclesiástica y política, estas corrientes
todavía existen y tienen sus expresiones y su impacto.

Testigos de la fuerza de la cultura, en América
latina, un meeting del primero de mayo puede ser
acompañado de lecturas de poemas; una reunión política
se celebra con canciones populares y un movimiento
social es capaz de empezar sus actos con una
referencia religiosa.

3) Las "izquierdas" políticas Es evidentemente
imposible hablar de manera general de las "izquierdas"
del continente. Cada país tiene sus características
especificas. Sin embargo se puede observar tanto
algunas tendencias similares como diferencias
significativas, que dan lugar a reflexiones
interesantes en el ámbito de las ciencias sociales.
Varios regímenes políticos nuevos son el fruto de la
convergencia de movimientos sociales. Es el caso del
PT en Brasil, del MAS en Bolivia y de la nueva
coyuntura política del Ecuador. Está bien claro que
existen diferencias frente a la conquista o a la
gerencia de los poderes del Estado. En Brasil, Uruguay
y Nicaragua, el proceso electoral clásico ha permitido
el ejercicio del poder ejecutivo y legislativo según
los mecanismos habituales de la democracia
representativa. 
 
En otros países, como Ecuador y Bolivia, la reforma
constitucional ha sido necesaria para cumplir con el
proceso de transformación social y exigió medidas
excepcionales.

En Venezuela, el proceso electoral permitió ganar las
elecciones y organizar un gobierno, pero no de hacer
funcionar el Estado, la administración siguiendo de
manera significativa en mano de funcionarios adversos
al proceso. Por eso se organizó un Estado paralelo,
utilizando las varias "misiones" para la
alfabetización, la enseñanza, la salud, la economía
popular, la reforma agraria, la democracia
participativa. Es la misma preocupación que presidió
la propuesta de unir en un solo partido las fuerzas de
izquierda (y no de crear un partido único, como lo
pretende la oposición seguida por una gran parte de
los medios de comunicación).

Como lo sabemos, el movimiento zapatista tiene una
posición bien diferente sobre el ejercicio del poder
político. Se trata de reconstruirlo desde abajo y no
de ganar en el plan nacional un poder que no sera
capaz de cumplir con las políticas necesarias. Por
eso, el subcomandante Marcos propuso la abstención en
las elecciones presidenciales de 2006 y inició su
"otra campaña". En Cuba, la Revolución socialista que
tiene más de cuatro décadas de existencia y ha podido
sobrevivir tanto al embargo de los Estados Unidos y al
aislamiento político occidental, como a la caída del
bloque socialista europeo, funciona con un partido
único. Este tipo de gestión del Estado que tiene un
grado de flexibilidad interna mayor de lo que lo que
se dice generalmente, parece hoy más ligado al temor
de manipulación política de parte de los Estados
Unidos (como en los casos de Nicaragua o del
Salvador), que a una doctrina política. De todas
maneras, la existencia de una Cuba revolucionaria
durante casi medio siglo ha sido un factor clave en la
emergencia de la transformación política del
continente.

Las posiciones políticas frente al sistema económico
son también bastante diferentes. Lula, en Brasil
adoptó una política económica de continuidad con la
orientación neoliberal de Fernando Enrique Cardoso
(más a la derecha según este último) : pago del
servicio de la deuda externa, independencia del banco
central, proclive al agrobusiness, etc. Su
característica propia es el desarrollo de programas de
ayuda social elaborados y eficaces, pero sin cambio
real del modelo económico.

Venezuela, Bolivia y Ecuador desarrollaron políticas
de recuperación del control sobre sus recursos
naturales. Sin embargo, no están en capacidad de
distanciarse de una cierta dependencia de las
multinacionales del petroleo y del gas por necesidad
técnica, ni de reorientar fundamentalmente los flujos
de estos recursos hacia el exterior, en particular los
Estados Unidos. Nicaragua no se encuentra en capacidad
de denunciar el TLC que lo vincula con los Estados
Unidos. En Bolivia, el vice-presidente García Linera
habla de la construcción de un "capitalismo
andino-amazónico" para calificar el proyecto actual
del país.

Aún en Cuba, el fin del "periodo especial", después de
la caída de la Unión soviética, exigió el
establecimiento de una doble moneda, la apertura al
capital extranjero y el desarrollo del turismo
internacional con fuertes inversiones europeas. El
carácter positivo de los indices macro-económicos
desde 2005, en gran parte gracias a la cooperación con
Venezuela, se traduce poco en la vida cotidiana de los
ciudadanos (con excepción del fin de los apagones),
porque el retraso de las inversiones publicas y las
dificultades de la agricultura absorben el superávit.

En todo el continente, tanto las resistencias, como
las nuevas iniciativas están todavía acondicionadas
por la agenda del proyecto neoliberal, pero se
manifiestan también en reales esfuerzos de una nueva
integración.

4) Los proyectos de integración

Desde más de tres décadas existen proyectos regionales
de colaboración económica, como el Mercado Común
Centroamericano, varias alianzas en el Caribe y entre
los países andinos y también acuerdos bi o
trilaterales. Sin embargo, los nuevos proyectos tienen
características propias. El Mercosur que ha salido de
un cierto letargo incluye ahora Venezuela y se
presenta como una de las alternativas al ALCA.
Venezuela ha realizado nuevos pasos: Petro-Caribe, que
implica 11 países para el abastecimiento en petroleo a
precios ventajosos con facilidad de pago; Petro-Sur
que une Venezuela, Brasil y Argentina para la
industria del petroleo y del gas; proyectos de oleo y
gaseoductos, entre Venezuela y Panamá y hacia el Sur,
etc. En 2007, tuvo lugar en la isla venezolana de
Margarita, la segunda Cumbre Energética. Se firmó en
2007, un acuerdo para la constitución del Banco del
Sur (Argtentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay,
Venezuela) con el fin de realizar una autonomía
financiera y finalmente el ALBA, por el momento un
tratado entre Cuba, Venezuela, Nicaragua y en el
futuro Ecuador y probablemente Haiti, prevé varias
formas de integración económica, social y cultural, y
también una participación de los movimientos sociales.
La realización de Telesur se inscribe en esta lógica y
la idea de Evo Morales de construir la Alianza
Latinoamericana en los dominios del hábitat, de la
alimentación, del empleo y de la salud corresponde a
la misma preocupación. Acuerdos de cooperación
cultural entre Cuba, Venezuela y Bolivia incluyen,
entre otros, los programas de alfabetización. La
"operación milagros" iniciada conjuntamente por
Venezuela y Cuba permite curar centenares de miles de
enfermos de la vista, demasiado pobres para ser
atendidos en sus países respectivos.

Lo que caracteriza estas nuevas iniciativas es que se
sitúan al margen de los circuitos tradicionales del
sistema capitalista y en particular fuera del control
de las instituciones internacionales del
neoliberalismo, como el Banco Mundial y el FMI.
También ellas tienen una orientación anti-imperialista
muy clara.

Evidentemente existen obstáculos a este tipo de
integración del continente. Varios países siguen otras
vías. Se trata en particular de México y Colombia,
donde los regímenes políticos son claramente
neoliberales y aliados de los Estados Unidos. La
represión de los movimientos populares y el uso de la
democracia para cubrir la búsqueda de los intereses de
las clases dominantes, impiden cualquier adhesión de
tales países a las nuevas iniciativas.

Perú y Chile no manifiestan ningún entusiasmo hacia
las nuevas orientaciones, por razones diferentes, aún
si ambos están ligados por un tratado de libre
comercio con Estados Unidos (TLC). El primo por
desconfianza (tradicional) hacia el tipo de
bolivarianismo que propone Hugo Chávez, líder de la
nueva integración y el segundo por su modelo económico
netamente neoliberal, acompañado por un sistema
político dando a la derecha un peso demasiado
importante, por una falta de reconocimiento de los
derechos de su minoría indígena y por una fractura
social profunda a pesar de un crecimiento económico
espectacular.

Los Estados Unidos por su parte, no pueden aceptar un
fracaso de su política hegemónica y remplazan el ALCA
por tratados bilaterales. Refuerzan sus vínculos con
los países aliados y tratan de establecer contactos
privilegiados con los elementos más débiles de las
alianzas promoviendo una cierta desconexión (Brasil,
Uruguay).

No se puede en un corto tiempo tener en cuenta todas
las situaciones ni todos los desafíos. Podemos
concluir que es bastante claro que lo que pasa en el
continente no significa una real ruptura con el
neoliberalismo, es decir con la fase actual del
capitalismo. Sin embargo, la acción política va más
allá de las resistencias para construir alternativas
por lo menos parciales, lo que no se presenta en otras
parte del mundo, y el tono es netamente
anti-imperialista.
Se trata ahora de abordar un aspecto más teórico del
tema, ligado a la interpretación de los fenómenos por
las ciencias sociales. Nos limitaremos a tres tópicos:
los movimientos sociales y sus vinculaciones
políticas, el problema de las alternativas y la ética.

Continúa

   
  "Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano." 





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