[R-P] SOBRE PINO Y CRISTINA
Prensa Schiavoni
prensaschiavoni en arnet.com.ar
Vie Ago 24 08:59:01 MDT 2007
Con un gran respeto por el cro. Batistoni y por Leonardo, y desde luego
también por Néstor y Hugo Santos, creo que existen razones y fundamentos
interesantes de ambas partes.
Pino, más allá de la "aventura" de 1995 que refiere Gustavo y de su
absorción por el progresismo chachista, es un hombre corajudo, valiente,
consecuente y nacional. Creo también que sostiene con firmeza y desde
siempre una concepción y una conducta antiimperialista, y hasta me animaría
a decir que su socialismo no difiere demasido de aquel por el que nosotros
abogamos y luchamos.
Pero es obvio que su candidatura divide el campo nacional, y más aún: hay
cierto purismo muy propio de la izquierda cipaya, que sólo ve en el gobierno
la corrupción, los adláteres indeseables, la valija, la campana -que
comparto no es de cristal- en que está encerrada la pareja real- y las
debilidades e indefinciones, cuando no la falta de solidez ideológica y
hasta el zigzagueo y la dubitación permanente para fortalecer un modelo
autonómico.
No sé si él lo tendrá claro, pero el incitar a ver con norbosa delectación
todo este cuadro de lo que nosotros mismos también cuestionamos, llevará a
mucha gente bien intencionada a descalificar este proceso aún lento y en
ciernes que aún lleva cuatro años. Y allí está el peligro y el error de
confundir, dividir y debilitar esta difícil y debilitada transición. Por eso
justamente no es alternativa fiable.
A mí en lo personal Cristina tampoco me gusta. Es altanera, crispada,
trasunta desequilibrios emocionales, y -ésto es mi modesto parecer, lo
aclaro- tiene unas ansias desmesuradas de poder y de manejar todo a su
arbitrio, incluso de manejarlo al propio presidente. En Santiago del Estero,
y salvada la hondonada de diferencias que existen en todos los órdenes, hay
mucha gente sencilla que al verla por televisión la compara con Nina de
Juárez y sus célebres "carterazos" a los presuntos desleales.
La conozco desde la convención consrituyente de 1994 en Santa Fe, cuando
profesaba una devoción filial por Menem, era aparatosa y figurona, y encima
se desesperaba por formar parte de la siniestra comandita que manejaban el
"Choclo" Alasino, Corach, Eduardo Menem, Rodolfo Barra y otros
incondicionales palafreneros del íncubo de Anillaco.
Expresaba un odio cerril a los opositores de entonces y no manifestaba
ninguna vocación de diálogo. Se solazaba hasta el orgasmo cuando todo se
imponía por el número.
Puede haber cambiado sustantivamene, como muchos que también por aquellos
años nos equivocamos fiero. En modo alguno lo descarto.
Pero, por ejemplo, no me gustó que dijera hace muy poco que quisiera
parecerse a la Evita del puño crispado cuando embestía contra la oligarquía.
Si se habla de "concertación plural", es decir de unir cada vez más a los
argentinos y ensanchar el campo nacional y popular, debería intentar
parecerse a la Evita solidaria con los humildes, aquella que pregonaba la
justicia social, que luchaba contra la pobreza, desde una actitud cristiana
y contenedora de los desposeídos.
Pero bueno, son puntos de vista. Lo crucial, opino con la mayor modestia, es
no perder de vista que hace cuatro años se ha iniciado un proceso de cambio
en el país y que no hay que perder de vista la "prospectiva". Somos
justamente las fuerzas revolucionarias las que debemos inducir la
profundización de este proceso. Lo del apoyo de Chávez a los Kirchner y no a
Pino no es una chicana antojadiza de Néstor, ni un dato menor. Es el
comandante el que más clara la tiene en Suramérica e imperceptiblemente está
empujando a Kirchner a asumir definitivamente lo de la unidad de la Gran
Nación Sudamericana. Lo está haciendo con mucha astucia, todos lo perciben.
El eje Chávez-Morales-Lula-Kirchner-Vázquez plantea una tarea ciclópea pero
posible, y es verdaderamente revolucionaria.
Nos guste o no, Cristina es lo de menos. El proceso lo llevaremos adelante
nosotros, las fuerzas nacionales y revolucionarias. Por eso sostengo que
debemos mantener el apoyo crítico que alguna vez asumimos, de la mano de Don
Spili. Crítico, porque hay que poner doctrina donde ésta flaquee, y apoyo,
porque no es probable que tengamos otra oportunidad mejor.
Sinceramente, no sé si Pino, desde aquel purismo descalificante, comprende
la magnitud y la envergadura de este proceso y la "larga marcha" a la que
estamos convocados.
Hace tiempo decía Néstor: "Donde hay plata hay corrupción". Mirar sólo la
caca de perro y pretender un país impoluto es infantilismo político. Perder
de vista la perspectiva histórica es necedad. Hay que tener cuidado de no
pisar la caca, que a lo mejor es cada vez más abundante, pero también
mantener alta la bandera de la definitiva emancipación. Estar en el campo
nacional y popular es sumar. Juntar a todos los argentinos que podamos y
esclarecer. Ser apóstoles de la revolución.
Lo otro es dividirnos, es aislarnos, no sólo entre nosotros sino entre todas
las Patrias que luchan por reconstruir la Gran Patria Sudamericana.
Alguna vez dijo Don Gabo: "Porque los pueblos condenados a cien años de
soledad no tendrán una segunda oportunidad sobre la Tierra".
¡Saludos afectuosos! MINGO
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