[R-P] De Cachanosky

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Ago 19 18:10:34 MDT 2007


A pesar de que el Gobierno alardea de haber
solucionado el default de la deuda pública decretado
luego de diciembre de 2001, el festival de bonos
emitidos para mantener alto el tipo de cambio es señal
de un nuevo conflicto en el horizonte...

La denuncia del presidente Néstor Kirchner de que hay
fondos de inversión que pretenden que el Índice de
Precios al Consumidor (IPC) sea mayor para ganar más
dinero suena tan traída de los pelos que sólo él y sus
seguidores la creen. Claro, la idea fue,
como siempre, recurrir al viejo mecanismo de buscar
enemigos externos para explicar nuestros males. Sin
embargo, es una fórmula tan gastada que ya nadie la
cree.

¿Cuánto hará que doña Cristina no pasa por un
supermercado para contarle a su marido cuánto
aumentaron las cosas? ¿Cuánto hará que don Néstor no
le paga una cena afuera a doña Cristina para poder 
advertir lo que cuesta una comida en un restaurante?
¿O será que los sufridos contribuyentes financiamos
los gastos de representación y cuando el matrimonio
Kirchner compra algo ni miran lo que les cobran? 

Ya antes de que el INDEC fuera intervenido, la gente
desconfiaba del IPC. Ahora, porque Kirchner denuncie a
fondos de inversión como conspiradores contra el
"INDEK", tampoco le tendrá más confianza. En todo
caso, más de algún sufrido habitante habrá podido
confirmar, gracias a la denuncia presidencial, que los
precios están realmente descontrolados.

La denuncia de Kirchner dejó en evidencia tres cosas:
a) que efectivamente se está defaulteando parte de la
deuda, b) que el Gobierno armó una fenomenal
especulación financiera y c) que el famoso
desendeudamiento tiene la característica de hacer
crecer la deuda. 

Cuando Kirchner pretendió desviar la atención sobre el
manoseo al que están sometidos el INDEC y el IPC, lo
que hizo fue confirmar esa manipulación, porque nadie
va a creer que los empleados del INDEC han estado
trabajando para la oro extranjero (para recurrir a
las típicas frases vacías de los 70 a las cuales es
tan adicto este gobierno) formulando denuncias y
haciendo paros. Tampoco la señora que va al
supermercado se va a tragar sin más que los precios
están estables y que sólo en la imaginación de los
especuladores de Wall Street la inflación es mayor al
0,4% mensual que calcula el "INDEK". En definitiva,
mientras se defaultea parte de la deuda pública
distorsionando el IPC y se engaña a la población con
números irreales, se tiran fuegos artificiales sobre
conspiraciones internacionales para tratar de desviar
la atención de la gente.

Detrás del discurso populista de Kirchner, se observa
la fenomenal especulación financiera a la que indujo
la actual política económica. Es que con un tipo de
cambio que prácticamente no tuvo variaciones durante
los últimos 12 meses, los bonos ajustables por CER
-aun con el IPC toqueteado- generaron una fenomenal
rentabilidad en dólares. Así, la política económica
del Gobierno no se ha diferenciado demasiado a la de
la "patria financiera" del Proceso o a la del
fracasado Plan Primavera de Raúl Alfonsín. Todo se
limitó a mantener quieto el tipo de cambio y ofrecer
rendimientos altísimos en pesos. 

Esto llevó a que, de la mano de un gobierno
progresista, ingresaran dólares, se vendieran por
pesos y con esos pesos se compraran bonos
ajustables por CER. El rendimiento en dólares fue tan
alto, que la excusa de las hipotecas en EE.UU. sirvió
para que se realizaran ganancias. Esto significó
vender los bonos y volver a comprar los dólares. El
simple dato de que los bonos bajaron y el dólar subió
es lo suficientemente categórico como para darse
cuenta del arbitraje que se produjo en el mercado
gracias a la política progresista y de tipo de
cambio competitivo.

Para esta política económica tan particular, la fuga
de capitales de la semana pasada -que quedó
evidenciada en la fuerte suba del call money- fue un
alivio, dado que no obligó al Banco Central (BCRA) a
emitir para comprar dólares. Una fuga de capitales
significaría una mala noticia para cualquier país
normal, mientras que para el gobierno argentino. ¡es
una buena noticia! Tal lo contradictorio de la
política económica actual: el ingreso de capitales
es una mala noticia, pero la fuga de capitales sirve
para descorchar champaña porque resuelve el problema
de sostener el tipo de cambio competitivo.

Y ahora pasemos al tercer punto, es decir, el famoso 
desendeudamiento: la afamada lucha contra la deuda y
el horror del endeudamiento de los 90.

Cuando Adolfo Rodríguez Saá declaró el default, el
stock de deuda pública llegaba a los U$S 144.000
millones. Según la mayoría de los políticos, esa deuda
era impagable y había que repudiarla. El mismo
Kirchner llegó a decirle a los tenedores de bonos que
tenían que aceptar que se habían equivocado al comprar
bonos de un país tan endeudado como la Argentina.

Bien, luego de haber defaulteado la deuda, de haber
hecho una quita del 75% del capital a los tenedores de
bonos y de haber pagado todo lo adeudado al Fondo
Monetario Internacional (FMI), la política de
desendeudamiento del Gobierno ha llevado la deuda a
U$S 136.7000 millones al 31 de diciembre de 2006, sin
incluir los U$S 25.000 millones que tienen los holdout
ni el festival de bonos que hizo el BCRA para
"controlar" la orgía de emisión monetaria. Si se
sumaran estos dos conceptos, y luego de haber cometido
todo tipo de aberraciones jurídicas y económicas, hoy
estaríamos peor que en diciembre de 2001.

Por otra parte, deber solamente U$S 8.300 millones
menos que en diciembre de 2001, cuando se declaró el
default, luego de la quita y el pago al FMI, no luce
consistente con el tan declamado desendeudamiento.

¿Mejoró tanto la composición de la deuda a pesar de
haber crecido? El 53% del stock está en moneda
extranjera, básicamente dólares y euros, y el 41,4% en
pesos ajustables por CER. Es decir, el 94% de la deuda
tiene ajustes que pueden transformarse en impagables,
como de hecho está ocurriendo. Por eso, no sería
exagerado pensar que vamos rumbo a otro default.

Un último dato a tener en cuenta sobre la posibilidad
de otro default. Entre el 31 de diciembre de 2005 y el
31 de diciembre de 2006, la deuda pública creció en
U$S 7.500 millones. Si el Gobierno tiene superávit
fiscal, ¿por qué subió la deuda? Si le ingresa más de
lo que gasta, no tiene necesidad de endeudarse. Sin
embargo, es obvio que los ajustes de capital son tan
grandes que llevan a un aumento del stock de deuda y
también es claro que el superávit fiscal es 
insuficiente para hacer frente a la totalidad de los
vencimientos de intereses anuales. ¿Hay, entonces,
tanta diferencia en materia de deuda pública con lo
que se hacía en los denostados 90?

En síntesis, el Gobierno niega la inflación y denuncia
a los fondos de inversión de conspirar para que el IPC
sea más alto, pero de su política económica ha surgido
una nueva timba financiera que preanuncia otro
problema de envergadura con la deuda pública. 

Por Roberto Cachanosky - exclusivo para Agrositio.com



  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





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