[R-P] El defectuoso plan de Bush para Medio Oriente

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Ago 19 17:27:53 MDT 2007


El defectuoso plan de Bush para Medio Oriente

La nueva iniciativa norteamericana para Medio Oriente,
basada en la organización de una conferencia de
"moderados" para promover un acuerdo de paz entre
Israel y Palestina, parece razonable pero es muy poco
realista. El autor considera positivo que este plan
reconozca el fracaso de la Hoja de Ruta, incluya a
Arabia Sauditay advierta a Israel que su futuro no
reside en la ocupación continuada de Cisjordania. Pero
esta propuesta se equivoca al no incluir a Hamas y a
Siria en la conferencia de paz, con lo que los empuja
a seguir actuando como elementos radicales al abrigo
de Irán.

Por Shlomo Ben-Ami

El hecho de que se convocara una cumbre en Damasco del
eje del mal de Medio Oriente -Irán, Hezbollah, Siria y
Hamas- inmediatamente después de que el presidente
George W. Bush reclamase una conferencia de
"moderados" para promover un acuerdo de paz entre
Israel y Palestina, vuelve a mostrar hasta qué punto
están entrelazados los problemas de la región. La
reunión de Damasco refleja la concepción que tiene
Irán de la paz entre israelíes y árabes como una
importante amenaza estratégica, que la condenaría al
aislamiento en un entorno árabe hostil y liberado de
su conflicto con Israel. Además, los iraníes
convocaron el encuentro para tratar de forjar una
alianza contra un posible ataque de Estados Unidos a
sus instalaciones nucleares.

Estados Unidos siempre ha sabido que los problemas de
Medio Oriente están interrelacionados, pero durante
muchos años se equivocó al decidir sus prioridades,
porque no se dio cuenta de que, para encontrar un
momento Arquímedes en el problema de Medio Oriente era
preciso buscarlo en la cuestión palestina, no en la
"guerra contra el terror", Irak ni en la necesidad de
democracia en los países árabes. Bush ha tardado seis
años de políticas obstinadas y erróneas en reconocer,
por fin, que "Irak no es el único asunto fundamental
en Medio Oriente".

La iniciativa de Bush es un esfuerzo desesperado por
salvar la posición de Estados Unidos en una región en
la que se encuentra a la defensiva en todos los
frentes. Resulta especialmente irónico que, en claro
contraste con su propia retórica, el llamamiento que
ha hecho para que se celebre una conferencia de paz de
Medio Oriente es un llamamiento a la guerra contra
Hamas, el partido que ganó las elecciones
democráticas, y a la paz con Al-Fatah, el partido que
las perdió.

No obstante, la iniciativa de Bush tiene algunas
virtudes. Por fin ha reconocido el fracaso de la Hoja
de Ruta y, por consiguiente, la necesidad de omitir
las etapas intermedias y pasar directamente a un
acuerdo definitivo entre israelíes y palestinos.
Además, tanto él como la secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, fueron mucho más tajantes que de
costumbre al advertir a Israel que su futuro no reside
en "la ocupación continuada de Cisjordania". Por otra
parte, Bush se mostró más cerca que nunca de respaldar
el plan de paz del ex presidente Bill Clinton, al
afirmar que "las fronteras del pasado, las realidades
del presente y los cambios acordados" serán los
elementos que definirán su solución de dos Estados.

Pero la estrategia de Bush tiene graves
contradicciones. Las reglas básicas de la conferencia
excluyen a los radicales -Siria y Hamas-, con lo que
los empuja a seguir actuando como terceros en
discordia. Es absurdo creer que es posible alcanzar la
paz sin la participación de las fuerzas radicales.
Mientras Hamas y Siria se queden al margen del proceso
de paz orquestado por Estados Unidos, no tendrán más
remedio que permanecer en la órbita de Irán.

Los sauditas, desde luego, están interesados en apoyar
este desesperado intento estadounidense de lograr una
paz entre israelíes y palestinos, sobre todo ahora
que, por primera vez en la historia, Israel no se ha
opuesto a un acuerdo de venta de armas entre Estados
Unidos y Arabia Saudita; el miedo que tienen todos a
Irán es un factor importante. Sin embargo, el hecho de
que Arabia Saudita desee participar en la conferencia
puede tener un precio demasiado elevado para Israel:
el respaldo a la iniciativa árabe de paz. Éste es el
motivo por el que la secretaria de Estado, Condoleezza
Rice, tuvo una reacción precavida ante la ambigua
aceptación saudita de su invitación a asistir a la
conferencia.

Bush tuvo razón al pedir a los Estados árabes amigos
que contribuyan al acuerdo de paz entre Israel y
Palestina. ¿Pero cuánta presión puede ejercer sobre
ellos cuando, al mismo tiempo, le son tan necesarios
para su "guerra contra el terror" y para contener a
Irán? Su petición de que Egipto y Jordania sustituyan
a Israel como puerta de salida de las exportaciones
palestinas, una idea nueva y valiosa, seguramente
encontrará resistencia. Para estos "moderados" y
aliados de Estados Unidos, paz quiere decir
concesiones israelíes, no sacar las castañas del fuego
a Israel, al menos mientras se niegue a respaldar el
plan de paz árabe.

La iniciativa estadounidense actual parece razonable,
pero es muy poco realista. Tony Blair, nuevo enviado
especial del Cuarteto (Estados Unidos, la Unión
Europea, Naciones Unidas y Rusia), ha pedido "una
conferencia con sustancia". Pero a Israel sólo se le
exigirá que entable negociaciones de paz si los
palestinos toman medidas enérgicas contra el
terrorismo -es decir, si se arriesgan a tener otra
guerra civil entre Al Fatah y Hamas- y eliminan la
corrupción.

Ese planteamiento -junto a una conferencia cuyo
objetivo es "examinar los avances hacia la
construcción de instituciones palestinas, buscar
maneras de respaldar nuevas reformas y apoyar el
esfuerzo que están realizando las dos partes"- se
ajusta perfectamente a la posición israelí. Pero las
milicias palestinas han demostrado, una y otra vez,
que no van a abandonar la lucha armada hasta que
exista un Estado palestino con las fronteras de 1967 y
la Jerusalén árabe como capital.

Éste es el escollo fundamental de una estrategia
basada en crear la división entre los "moderados" del
presidente palestino, Mahmoud Abbas, y los
"extremistas" de Hamas. Si Abbas pretende resultar
vencedor, no será mediante "gestos" ni gracias a un
proceso de "construcción de instituciones", por muy
importantes que sean éstas. Sólo un acuerdo de paz
como es debido, que satisfaga las aspiraciones
fundamentales del nacionalismo palestino, podrá darle
la legitimidad popular necesaria para hacer frente a
los radicales.

La fuente:  El autor es historiador, fue ministro de
Seguridad Pública y de Relaciones Exteriores de Israel
durante el gobierno de Ehud Barak. Su artículo fue
publicado previamente por el diario español El País.


  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





      ____________________________________________________________________________________
¡Sé un mejor besador!
Compartí todo lo que sabés sobre besos en http://ar.yahoo.com/promos/mejorbesador.html




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular