[R-P] [redial_s_bolivar] LA VALIJA DE LA DISCORDIA...

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Ago 12 19:33:12 MDT 2007


La valija de la discordia. O de cómo combatir la
corrupción
Marcelo Colussi - www.aporrea.org
12/08/07 -
http://www.aporrea.org/ideologia/a39622.html

“¡Boludo, traéte la guita [dinero] poco a poco!”,
dicen que dijo el empleado de aduanas argentino al
encontrarse con el sorpresivo contenido de la maleta
en el aeropuerto local de la ciudad de Buenos Aires.
“¡Si eso estoy haciendo!”, respondió el venezolano
dueño de la valija con 800.000 dólares. Aunque otras
versiones indican otra cosa; demorado en el aeroparque
Jorque Newbery, el dueño de la valija en cuestión
habría manifestado contundente: “Llévense el dinero:
yo soy un soldado, no me van a sacar de dónde viene ni
hacia dónde va”.

El enigmático ciudadano implicado en este caso de
contrabando es Guido Alejandro Antonini Wilson, de 46
años de edad, quien posee pasaporte venezolano y está
inscripto como votante en el registro electoral del
Consulado de la República Bolivariana de Venezuela en
Miami, en donde posee una casa valuada en un millón de
dólares. Y que asimismo es titular del pasaporte
número 47.147.991 que lo acredita como ciudadano de
los Estados Unidos de América, documento en el que
desaparece su segundo apellido: Wilson.

El incidente en cuestión –el hallazgo irregular de esa
maleta con casi un millón de dólares en un vuelo
charter con siete funcionarios a bordo, tres empleados
de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela, S.A.
(PDVSA) y cuatro de Energía Argentina S.A. (ENARSA)
quienes estaban haciendo seguimiento a proyectos
energéticos conjuntos entre ambos países, aeronave
fletada por la empresa argentina, más el empresario de
marras– ya ha sido comentado infinitamente desde
distintas posiciones político-ideológicas.

¿Qué significado tiene el hecho? ¿Fue un montaje de la
derecha para desacreditar al gobierno bolivariano?
¿Maniobra de la CIA? ¿Por qué se disparó todo esto
justamente coincidiendo con un viaje del presidente
Chávez a la Argentina en el marco de reuniones por la
integración energética latinoamericana? ¿Lavado de
dinero? ¿Contrabando a alto nivel? ¿Tiene más que ver
con la interna política argentina? ¿O habla de la
corrupción que sigue habiendo en ambos equipos de
gobierno de ambos países? ¿Quién es en realidad este
personaje Guido Alejandro Antonini Wilson?

Por lo pronto parece ser que es amigo personal del
hijo del vicepresidente de la estatal petrolera
venezolana. Fuentes en Caracas citadas por el diario
argentino “Clarín” relacionaron a Antonini Wilson con
Pedro Guerrero, residente en Miami, quien tendría más
que buenos contactos con la empresa Armor Holding,
especializada en la fabricación y comercialización de
armamento militar. Armor Holding es subsidiaria de
Global BAE Systems, una compañía de primera línea de
tecnología armamentística, y ello llevaría a pensar
que la presencia de este empresario
venezolano-estadounidense en Buenos Aires podría tener
como objetivo conseguir contratos militares para esas
compañías.

Ante todo ello la reacción del gobierno bolivariano
fue enérgica. El mismo presidente Hugo Chávez, a su
paso por Buenos Aires, declaró con fuerza al matutino
local “Clarín”: “Yo no sé por qué hay en ustedes [los
periodistas] un empeño en darle al tema una dimensión
que no tiene”. Por su parte la petrolera venezolana
hizo público un comunicado donde enfatiza las buenas
relaciones bilaterales y minimiza el suceso: “PDVSA
considera que de ninguna manera este incidente puede
afectar los importantes proyectos que de manera
conjunta, tanto PDVSA como ENARSA desarrollan en
beneficio de nuestros pueblos”

Por su parte el segundo vicepresidente de la Asamblea
Nacional de la República Bolivariana de Venezuela,
Roberto Hernández, sugirió que habría que destituir a
los tres ejecutivos de PDVSA que viajaron a Argentina
con el empresario Guido Wilson. “Si ellos (en
referencia a los funcionarios) están implicados en el
hecho tienen que ser botados y presos también. No
tienen por qué andar con un delincuente”. De todos
modos consideró que quizá los funcionarios venezolanos
podrían “haber sido engañados, porque también todo eso
cabe”, no descartando que hayan sido “utilizados
sencillamente para parecer como complicidad de una
empresa como PDVSA”.

Por último, el comunicado de la petrolera venezolana
indica que “PDVSA está en disposición de prestar toda
la colaboración que requieran las autoridades
competentes para establecer las circunstancias y
eventuales responsabilidades al respecto y, por su
parte, iniciará las acciones administrativas
contempladas en su normativa interna”.

¿A quién terminará perjudicando más el incidente? Como
sucede habitualmente en estos casos, las informaciones
son escasas, contradictorias, envueltas en climas de
secreto, y luego de la sensación periodística del
momento, los hechos tienden a olvidarse. De todos
modos, alguien pagará alguna factura.

No estamos en condiciones de decir nada nuevo que no
se haya dicho ya en términos de datos. Simplemente nos
quedan preguntas. Y algunas reflexiones.

Si se tratara de un operativo propagandístico de la
derecha (venezolana, estadounidense, o incluso la
argentina), para el campo popular, para las fuerzas de
la transformación socialista y quienes apoyamos en
forma irrestricta a la Revolución Bolivariana, esto
sería una noticia amarillista más, y ahí terminaría el
asunto. Casi podría decirse que es una buena noticia.
“Sencillamente se arma el escándalo porque sectores de
poder, principalmente de Washington, están preocupados
porque estamos marchando a pasos agigantados hacia la
unión suramericana y caribeña”, señaló el canciller
venezolano Nicolás Maduro como conclusión de los
hechos. Ojalá así fuera. ¿Pero si no es un montaje de
la derecha?

Si no es una campaña mediática más ¿qué podríamos
decir entonces? ¿Que sigue la corrupción? Pero decir
simplemente eso es resignarse ante la realidad. La
derecha vive diciendo que el gobierno bolivariano es
“un antro de corrupción”. Más allá que en el medio del
proceso bolivariano se sigan manteniendo conductas
corruptas, la derecha no tiene la más mínima altura
moral para denunciarlo, sea la derecha argentina, la
venezolana o la de Estados Unidos. ¿Pero qué hacemos
los que creemos con toda nuestra convicción en el
cambio social, los que apostamos por esta revolución
que se viene abriendo paso en Venezuela? ¿Nos
resignamos a darle la razón a las fuerzas de la
reacción política, al discurso conservador, al
capitalismo salvaje que ve en la Revolución
Bolivariana un desafío imperdonable? ¿Podemos
contentarnos con decir que hay conductas del pasado
que se siguen manteniendo? ¿Así de simple es el
asunto? ¿Qué hacemos entonces con esa “carga del
pasado”? ¿Hay que resignarse a soportarla? ¿Qué
mensaje nos deja esta valija de la discordia?

Una vez más, que no hay posibilidad alguna de cambiar
seriamente algo si no hay un cambio cultural, un
cambio en los valores. ¿Hasta cuándo seguir tolerando
que para muchos funcionarios del “gobierno
revolucionario” –de distintos niveles– sea más
importante el carro con aire acondicionado o el whisky
añejo que el genuino trabajo revolucionario? Y si lo
de la valija fue realmente un montaje, ello no puede
esconder que la corrupción sigue presente en la
revolución. ¿No es hora que la lucha ideológica contra
la corrupción, la burocratización y la ineficiencia
pasen a ser una prioridad nacional de carácter
absoluto, tanto como la defensa militar?

No sabemos de quién eran los 800.000 dólares de la
misteriosa valija. Si se trató de un negociado sucio
más: denunciémoslo y castiguémoslo como se debe. Pero
si se trata de un síntoma de que la corrupción sigue
aún instalada en los altos niveles de funcionarios del
proceso, eso debe ser un llamado de atención tan
importante como la posibilidad de la invasión militar
imperialista.

El presidente de la república y comandante de la
revolución, Hugo Chávez, dijo luego de su apabullante
triunfo electoral del pasado 3 de diciembre del 2006
que comenzaba la batalla frontal contra la corrupción
y contra la burocratización. Hay que recordárselo y
recordárnoslo a diario. ¿Será que llegó el momento de
una gran movilización nacional contra estos flagelos?
Si hay compatriotas funcionarios que pueden valorar
más la tarjeta de crédito platinum que el cambio
ideológico, la ropa de marca o los implantes de
silicona que una ética de la solidaridad y la
igualdad, si todo eso aún es común y cotidiano, lo de
la valija puede ser totalmente verídico.

La cuestión es que, con o sin maleta, la lucha por la
revolución cultural es una necesidad imprescindible. 

mmcolussi en gmail.com
 


  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





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