[R-P] El infame discurso de Luciano Miguens

nestorgoro en fibertel.com.ar nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Ago 5 15:53:50 MDT 2007


[Un año atrás quisieron hacerles concesiones. Les dieron el Mercado de Hacienda, les dieron la cabeza del secretario de Agricultura Miguel Campos, colocaron en la Secretaría a un tipo de Confederaciones Rurales argentinas, les dieron plata o planes con plata, y he aquí lo que obtuvieron. 

Repugna el cinismo del presidente de la Sociedad Rural Argentina cuando al final de su discurso dice que pretenden "confraternizar en el esfuerzo constructivo con todos los sectores sociales del país que compartan con nosotros el ideal de una Nación que busca sin descanso el camino del perfeccionamiento democrático, el de la convivencia en igualdad de deberes y derechos dentro de la Ley", porque al mismo tiempo el asesor de la Sociedad Rural y cabañero Horacio Gutiérrez considera "increíble que el secretario de Agricultura no tenga decisión propia para quedarse en un acto del sector para el que trabaja".  

Pretenden que el secretario de Agricultura no trabaja para la Nación, sino para un sector. Dónde, entonces, queda la "igualdad de deberes y derechos dentro de la Ley"? Qué otro "sector" pretende secretarios que trabajen para él, sino el de los sátrapas repugnantes que hay que barrer para que no sigan extorsionando a la Nación?

A la oligarquía hay que liquidarla, porque si no lo hacemos, nos va a liquidar]



DISCURSO COMPLETO DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD RURAL ARGENTINA, LUCIANO MIGUENS, EN LA INAUGURACIÓN DE PALERMO 2007

Esta centenaria tribuna es, como todos los años, la voz del campo.

El campo es indivisible con nuestra Patria. Sus valores y tradiciones se encuentran celosamente conservados por nuestra esforzada gente. Viven en nosotros.

Los 141 años de vida de la Sociedad Rural Argentina evidencian su capacidad de infundir sentido y valor al tiempo que pasa, mediante una incesante labor creadora y renovadora. Nos hablan de una presencia estrechamente unida a nuestro desarrollo como Nación.

Esta muestra Rural de Palermo es la mayor y mejor manifestación del potencial productivo del agro argentino.

En su variada expresión une lo tradicional con lo moderno; la costumbre arraigada con la vocación de cambio; el método habitual con la innovación tecnológica.

La excelencia de estos ejemplares expuestos, superior en calidad genética a la de los años precedentes, refleja el avance constante del rodeo argentino.

Las máquinas agrícolas, novedosas en equipamiento y tecnología, transmiten productividad con su sola presencia.

La muestra de animales de granja, las frutas, las verduras y los productos regionales hablan del trabajo que une a la tierra con la familia rural.

Las rondas de negocios, los seminarios, las conferencias y los visitantes del exterior consagran a Palermo como el lugar ideal para conjugar la continuidad con la renovación.

Aquí conviven la fuerza de la experiencia con las opciones del crecimiento y desarrollo.

En esta muestra se encuentran las mejores artesanías, y reviven de tal manera nuestras más caras tradiciones camperas.

Por ello venimos a decir con fundamento que estamos seguros de constituir una alternativa de progreso para alcanzar un mayor protagonismo en el mundo actual.

Y lo somos porque en el campo se desenvuelve uno de los procesos de incorporación tecnológica más avanzados del país. Ello implica al mismo tiempo el impulso de uno de los procesos de transformación cultural más fructífero e innovador emprendido en la Argentina actual.

Esto ocurre a pesar del clima de incertidumbre provocado por las medidas cortoplacistas que tuvieron lugar en el último año. 

Desde la Ganadera del año pasado ocurrieron diversos hechos que nos afectaron y en los cuales protagonizamos un papel preponderante.

NEGOCIAMOS FUERTE CON EL GOBIERNO.

FIJAMOS POSICIONES MUY FIRMES ACERCA DE LOS TEMAS DE NUESTRO SECTOR.

Para ser escuchados, las entidades nos vimos obligadas a realizar un Paro Nacional Agropecuario.

Fueron duras experiencias.

Hemos aprendido y mucho. 

Hemos conseguido que quienes nos oyeron también aprendieran.

No logramos todo lo que demandamos, pero sí torcer una tendencia.

Avalamos acuerdos circunstanciales para superar dificultades de coyuntura, como pasos necesarios para avanzar hacia nuestros objetivos.

Terminamos con el irritante sistema de precios, impuestos telefónicamente, para la hacienda en pie.

RECUPERAMOS A LINIERS.

La ganadería es una actividad de la que dependen cientos de miles de familias argentinas. ¡Es nuestro orgullo!

Enfrentamos el desafío de atender tanto el creciente consumo interno como un mercado internacional demandante de nuestro producto insignia, el de la marca registrada como la mejor del mundo, hoy liberada de las barreras sanitarias que impidieron por tanto tiempo nuestro ingreso a la mayoría de los mercados del mundo.

Advertimos que la única forma de abastecer ambos mercados era, es y será aumentar la producción.
Tan simple como eso. 

Nuestra advertencia no fue atendida. No se adoptó ninguna previsión. Y ante el inevitable reacomodamiento de los valores se reaccionó de la peor forma: el control de precios.

Esta medida tan absurda como ineficaz se aplicó sobre la hacienda en pie, que no es responsable del precio final de la carne.

Se perjudicó al productor sin beneficiar al consumidor.

No somos formadores de precios.

No fijamos ni el valor de la hacienda ni el de los cortes en el mostrador.

La producción pagó las consecuencias de una culpa que nunca tuvo.

Se ahuyentó toda intención de inversión.

Se alentó la liquidación de stocks.

Surgieron circuitos de comercialización paralelos.

En fin, se distorsionó la transparencia de un mercado modelo, al que miles de productores enviamos nuestras haciendas para ser rematadas públicamente, a precios harto conocidos.

El daño está hecho; aunque como ya dije, logramos salvar a Liniers.

Pero no alcanza. Vamos a trabajar sin descanso. Vamos a mantener nuestros rodeos.

AHORA NOS TOCA SALVAR LA GANADERÍA.
 
Tenemos que salvarla. 

Porque no podemos perderla.

Porque nosotros, como ganaderos, somos responsables de ella y estamos convencidos de su continuidad.

Desde esta exposición, por algo llamada “La Ganadera”, contribuimos a darle vida y acompañamos su crecimiento.

Porque es un factor geopolítico y social de enorme importancia para vastas zonas del país.

Porque las zonas de cría no tienen alternativa.

Como dije, tenemos que salvar la ganadería:

Por el esfuerzo sanitario que hemos hecho.

Por el empleo que generamos.

Porque además de los productores, detrás de la ganadería están los consignatarios, los transportistas, la industria, los veterinarios, los laboratorios, los supermercados y carnicerías, entre muchos otros.

Tenemos que lograr que esta cadena se ordene, se integre de una vez por todas tras un objetivo común. 
Así, la fuerza que tiene esta actividad soportará tanto la competencia de la agricultura como la incompetencia de políticas ineficientes.

El exagerado intervencionismo en los mercados perjudicó no sólo al ganadero sino, fundamentalmente, a la República.

Mientras las carnes argentinas padecen limitaciones a su exportación, resignando posiciones en el mercado internacional, nuestros competidores ganan espacios, difíciles luego de recuperar.

Hay que despolitizar la discusión de la carne vacuna.

Ya somos, por lejos, los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, necesitamos producir más para exportar más. 

Señores, ha llegado la hora de ELIMINAR TOTALMENTE LAS RETENCIONES.

Ha llegado la hora de LIBERAR LAS EXPORTACIONES.

Ha llegado la hora de ABRIR NUEVOS MERCADOS.

Tenemos el privilegio de vivir y trabajar en una de las praderas más amplias y favorecidas de la tierra.

Somos conscientes que, como productores de alimentos de la canasta básica , tenemos el imperativo moral de colaborar para que no falte alimento a ningún argentino.

Debemos cumplir con el compromiso ético de invertir nuestros recursos, nuestra capacidad y nuestro esfuerzo para abastecer a nuestros consumidores y al mundo en calidad y cantidad.

Es tiempo de desarrollar el potencial productivo del país.

Como productores, creamos riqueza, damos empleo, movilizamos la economía, y así contribuimos a una distribución equitativa de los ingresos.

BASTA VER EN EL INTERIOR EL EFECTO MULTIPLICADOR DE LA COSECHA DE 95 MILLONES DE TONELADAS.

A pesar de los serios inconvenientes, el productor sigue poniendo el hombro.

Vendimos nuestra cosecha de trigo a precios muy por debajo de los internacionales, merced a la cartelización inducida desde el Gobierno.

Desde hace ya semanas solicitamos que en la próxima campaña tengamos precios libres y se termine con el manejo arbitrario de los registros de exportación.

Promediando ya la nueva siembra, aún no hemos tenido respuesta.

Los dos grandes perdedores fueron el consumidor y el productor.

CUANTO MÁS SE PRODUZCA, MÁS SE BENEFICIA LA NACIÓN.

Sufrimos la falta de combustibles y energía, como otros sectores de la población y otras actividades económicas.

Nuestra diferencia es que no manejamos los tiempos de la naturaleza: lo que no hacemos hoy, no podemos hacerlo mañana.

Nos afectan la falta de fertilizantes, la escasez de agroquímicos y semillas, insumos estratégicos necesarios para producir más.

Debemos reclamar una acción complementaria pero imprescindible del Estado en garantizar el acceso a caminos, puertos y almacenaje.

Requerimos toda una infraestructura en transportes y logística que no haga estéril el esfuerzo productivo y permita la llegada de los alimentos a la mesa de todos, en la esperanza de un mundo más humano, más solidario. Un mundo mejor, del que todos somos directamente responsables.

Estamos en condiciones de pasar, y en mucho, las 100 millones de toneladas de granos.

Para ello necesitamos Políticas de Estado.

El campo es un generador de divisas formidable.

Fortalece, como comprador de insumos y como vendedor de sus productos, la industria y los servicios.
El “efecto derrame” del agro se dispersa a todas las otras actividades económicas, llegando a los rincones más lejanos del país, 

LOS PUEBLOS VIVEN DE, PARA Y POR EL CAMPO.

Es imperativo continuar en la senda del crecimiento, sin complejos, sin prejuicios. Con un manejo sustentable de los recursos naturales y cuidando el medio ambiente.

Es necesario compatibilizar la preservación de la tierra y los recursos naturales con las oportunidades productivas que nos brinda.

Para ello necesitamos algunos ajustes.

YA ES HORA DE SINCERARNOS.

A pesar del excelente crecimiento de los últimos años, la política económica presenta problemas.
El modelo actual necesita cambios y el sector está dispuesto a proponer ideas.

Los controles de precios podrán tener alguna eficacia, pero sólo en el corto plazo. Son contraproducentes y dañinos. Abusar de ellos produce el efecto contrario: desinversión y consecuente disminución de la oferta, como está sucediendo con la carne, la leche y la energía.

A LA INFLACIÓN SE LA DEBE COMBATIR, NO ESCONDER.

COMBATIR POR SUS CAUSAS Y NO POR SUS EFECTOS.

La inversión es un arma eficaz contra ella. 

Se debe crear, desde el Estado, un ambiente amigable que la haga posible.

Nos preocupa especialmente el enfrentamiento con empresas privadas. 

Si la productividad y la competitividad crecieran, habría mayor oferta y calidad de bienes y servicios.

Reconocemos que éste es el primer gobierno que logra superávits presupuestarios de manera continua, pero de algunos meses a esta parte el incremento del gasto público improductivo es alarmante. 

Cuando el actual gobierno asumió, SE REQUERÍA UNA COSECHA PARA EQUIPARAR EL GASTO PUBLICO, mientras que ahora, señores, SE REQUIEREN POR LO MENOS TRES COSECHAS.

No se ha hecho una reforma tributaria que permita obtener recursos de quienes no pagan y permita pagar menos a los cumplidores. 

Como siempre, la presión recae sobre los que cumplen.

Durante la actual administración, la presión fiscal alcanzó cifras récord históricas. La contribución impositiva del sector agroindustrial se incrementó considerablemente. Desde su inicio a hoy supera los 200 mil millones de pesos.

Mientras tanto, el contexto internacional es una oportunidad única para que la Argentina logre un desarrollo equilibrado, sobre todo del interior.

Es el momento de iniciar un proyecto común de país.

SIN EXCLUSIONES.

ES EL MOMENTO DE INSERTARNOS EN EL MUNDO.

El crecimiento demográfico y económico, en especial el de China, India, y hasta la misma América del Sur, requieren cada vez más alimentos y fibras. 

El alto costo del petróleo exigió que los países desarrollados modificasen su matriz energética, razón por la que hoy demandan biocombustibles en forma creciente.

Materias primas, con su intrínseco valor agregado y su transformación hacia productos más elaborados, son partes necesarias de una cadena productiva que genera riqueza, hoy unida en el Foro de la Cadena Agroindustrial, generadora de más del 50% de las exportaciones del país.

Las perspectivas mundiales confirman un escenario de múltiples oportunidades para consolidarnos en el comercio internacional. 

Sin embargo, si se frena la economía mundial, si amaina “el viento de cola” de los commoditties, se habrá perdido, una vez más, otra oportunidad histórica.

Los acuerdos de complementación económica, como el Mercosur y las negociaciones con terceros Bloques, son la estrategia elegida para insertarnos comercialmente en el mundo. 

La articulación entre los sectores oficiales y privados debe ser un ejercicio continuo. 

Por nuestra parte, integrando Federaciones y Asociaciones regionales e internacionales, y entre ellas, presidiendo la FARM, trabajamos para revitalizar la Ronda de Doha con una postura firme en la defensa de la agricultura respecto de productos industriales y servicios.

Para consolidar el Mercosur, armonizando normas y programas sanitarios; para fortalecer los vínculos comerciales con el mundo, eliminar barreras al comercio, transparentar y abrir nuevos mercados.

Debemos aprovechar este gran momento que nos presenta el mundo. 

Los hombres y mujeres del campo tenemos más fuerza de la que nos quieren hacer creer.

Este año elegiremos un nuevo gobierno.

Nuestro sector tiene una profunda raíz nacional que nos hace pensar, ante todo, en nuestro país.

Cuando hacemos propuestas, las hacemos con la convicción de beneficiar a la Nación.

La Sociedad Rural Argentina, cuando critica, NO HACE OPOSICIÓN. Y y cuando señala aciertos NO HACE OFICIALISMO. 

SÓLO VELAMOS POR LOS INTERESES NACIONALES.

El voto es una inversión que hacemos cada vez que vamos a las urnas. El productor agropecuario, cuando decide sembrar un cultivo, retener un ternero o preñar una vaca, debe atenerse a las consecuencias de su decisión. 

De la misma manera, cuando elige tal o cual propuesta, deberá vivir con las consecuencias de esa elección. 

Utilizar nuestro derecho cívico con responsabilidad será una eficaz contribución para conducir a la Argentina a los niveles de bienestar que nos merecemos y hace tantos, demasiados años, anhelamos.

El derecho a trabajar y ejercer toda industria lícita, a transitar libremente, a comerciar, a publicar las ideas sin censura, a disponer de la propiedad y a asociarse con fines útiles SON CONDICIONES NO SÓLO PARA INVERTIR, SINO NECESARIAS PARA CONVIVIR…

Debemos devolvernos el respeto mutuo para, en consenso y en disenso, progresar juntos.

Las autonomías provinciales deben ejercerse con plenitud.

 
La coparticipación federal debe ser para las provincias una justa retribución por su identidad, no una dádiva del poder central utilizada políticamente.

LA PATRIA FUE Y SERÁ FEDERAL.

La mayoría de las provincias se encuentran aquí, en esta Ganadera, representadas de una o otra manera.

Debemos poner de pie los valores y los principios rectores de una sociedad justa, que otorgue igualdad de oportunidades.

El camino para solucionar la marginación es la educación. 

La sociedad del Siglo XXI es la del conocimiento, en un mundo cada día más competitivo.

Apoyamos la educación rural. Es la base para fortalecer las economías regionales, en polos productivos, cuyos beneficios serán ante todo sociales. 

Tenemos el imperativo moral de esforzarnos en pos de una educación universal, de inclusión, con capacitación y verdadera salida laboral, que permita a los jóvenes recuperar la esperanza de ser útiles a la sociedad y sentirse dueños de su propio destino.

En la Sociedad Rural Argentina, de acuerdo a nuestras pautas fundacionales, nos encontramos trabajando en educación, capacitación y entrenamiento, en el Colegio Agropecuario de Realicó, donde formamos jóvenes para la vida, el trabajo en el campo y la agroindustria.

Desde esta tribuna reafirmamos nuestro compromiso, haciéndonos corresponsables de la educación de los hijos de nuestra gente.

SIN EDUCACIÓN NO HAY FUTURO.

Sin duda, las realidades del país van mucho más allá de la realidad del campo, PERO SIN EL CAMPO la Argentina no podrá encaminarse hacia su desarrollo indispensable.

Desde muy niños, todos nosotros hicimos de esta casa nuestra casa.

Así nos enseñaron a reconocerla los que, llevándonos de la mano, supieron conducirnos por todos sus rincones.

Hoy somos nosotros los que, en nuestras manos, tenemos las manos de nuestros hijos y nietos. 

Sepamos conducirlos por nuestra casa y enseñarles que es suya también. Y de todos. Porque el campo es la casa de todos. 

Debemos hacerlo desde el porvenir, y no sólo desde las meras circunstancias actuales. 

Somos herederos de un legado formidable. 

Pero sin los valores esenciales que supieron ser los de nuestros padres ESTAREMOS A MERCED DE LA ARBITRARIEDAD DE LOS LIDERAZGOS SIN SUSTANCIA ÉTICA.

Hoy, nuestra casa es el símbolo del campo para todos los argentinos. Por eso, desde ella, queremos confraternizar en el esfuerzo constructivo con todos los sectores sociales del país que compartan con nosotros el ideal de una Nación que busca sin descanso el camino del perfeccionamiento democrático.

Este camino no es ni puede ser otro que el de la convivencia en igualdad de deberes y derechos dentro de la Ley.

Ese es nuestro compromiso frente al próximo Bicentenario de la Nación.

UNA VEZ MÁS SABREMOS HONRARLO. 

 


Néstor Gorojovsky





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