[R-P] UN VETERANO DE MALVINAS EN BELICE

Boletín Bambú bambuprensa en yahoo.com.mx
Mar Sep 27 00:19:26 MDT 2005


UN VETERANO DE MALVINAS EN BELICE
(RELATO ANECDÓTICO)

En 1977 yo vivía en Costa Rica y un día recibí
una oferta tentadora. El doctor Fabio Castillo
Figueroa, dirigente político salvadoreño exiliado
en San José y presidente del  Comité por la Paz
entre los Pueblos de Centroamérica, me propuso
que viajara a Belice –todavía colonia británica–
para escribir un folleto a favor de la
independencia. El comité me pagaba el pasaje y un
mes de estadía para efectuar entrevistas. Yo, que
entonces tenía 29 años, acepté saltando en una
pata. Y, además, lo convencí de que era mucho
mejor hacer un libro.

Había en Belice dos partidos. El United
Democratic Party, conservador y pro monárquico,
no deseaba la independencia por temor a una
invasión de Guatemala. El People United Party, en
el poder a través del primer ministro George
Price (medio socialcristiano, medio
socialdemócrata) quería la independencia pero con
garantía militar de los ingleses.

Fuera de los contactos oficiales, me hice amigo
de dos jóvenes abogados de origen palestino, Said
Musa y Assad Shoman, quienes encabezaban un
movimiento emancipador. Otro amigo muy querido
fue Joan Duran, un pintor y diseñador catalán
nacionalizado, que era corresponsal de Prensa
Latina y, además, hacía los folletos y afiches
del gobierno de Price. La oposición conservadora
lo consideraba un “agente cubano”.

Belice tenía 150 mil habitantes y contaba con
unas Fuerzas de Defensa de 200 voluntarios. Gran
Bretaña tenía bastantes fuerzas de elite. En esos
años, salvo en Costa Rica, había dictaduras
militares en toda América Central. Muchas
familias campesinas de guatemaltecos,
salvadoreños y hondureños vivían como refugiados
en Belice. También había, por voluntad propia,
campesinos del sur de México. El gobierno
beliceño les había adjudicado tierras, créditos y
maquinaria. Todos vivían en paz y prosperaban.

Guatemala llevaba 23 años de dictaduras
militares. Eran tiempos de masacres, torturas,
deportaciones: “Encierro, destierro y entierro”.
El tirano de turno era el general Kjell Laugerud
García. Su ayudante presidencial, el coronel René
Mendoza, había declarado en octubre de 1974 a la
revista mexicana Expansión:”En cuanto al problema
de absorber a la población extranjera, la
solución será que cuando menos los negros deberán
ser deportados”.

Cabe aclarar que el 70 por ciento de la población
de Belice es negra o mulata. Según dijo el
coronel Mendoza, “ellos no son ciudadanos
guatemaltecos. Simplemente los enviaríamos de
regreso a la tierra de sus antepasados”. Un
auténtico estratega con ideas de avanzada.

Nadie en ninguna parte de América Central ni de
México hablaba del “justo reclamo” guatemalteco.
Los campesinos centroamericanos temblaban de sólo
pensar en que Guatemala recuperara Belice. 

Regresé al paísito unas cuantas veces entre 1977
y 1980. Viví, incluso, en la casa del pintor Joan
Durán, en una aldea llamada Benque Viejo del
Carmen, que limita con la región guatemalteca
conocida como El Petén, zona en la que había
grupos insurgentes. Cuando a los muchachos la
cosa se les ponía pesada, se “guardaban” en la
jungla beliceña. Nadie los botoneaba, sino que
por el contrario les suministraban provisiones.

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras
publicó mi primer libro, “Belice, historia de una
nación en movimiento”, el 25 de julio de 1978.
Los primeros ejemplares salieron de la imprenta
15 minutos antes que naciera mi primera hija, a
la que quise llamar Belice. La que entonces era
mi esposa me envió –como se decía antes- a “freir
churros”. Aún sigo pensando que Belice Bardini
hubiera sido un buen nombre.

El libro fue el primer texto en español en favor
de la independencia beliceña. Fueron 200 páginas
no demasiado bien escritas. El gobierno de George
Price lo hizo circular como documentación oficial
en la ONU. 

Belice se independizó el 21 de septiembre de
1981. Por esos años, el doctor Fabio Castillo
Figueroa fue integrante del la dirección del
Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional (FMLN) y posteriormente rector de la
Universidad de El Salvador (2001-2005). 

Hoy Said Musa es el primer ministro beliceño.
Assad Shoman es ministro de Desarrollo Social y
antes fue canciller. Joan Duran es una especie de
embajador cultural itinerante. Y yo sigo siendo
el mismo escriba medio muerto de hambre, cuyo
mejor capital son los amigos y compañeros hechos
en el camino.

Ante Musa, Shoman y Duran se presentó el año
pasado el argentino Miguel Ángel Trinidad,
veterano de la guerra de Malvinas, quien
actualmente es director de la oficina de la OEA
en la ex colonia británica. Quizá sería muy
interesante conocer la opinión de Miguel Ángel
sobre los casos de Malvinas y Belice.


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