[R-P] El daño colateral de Katrina

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Sep 10 12:49:34 MDT 2005


[Ya sabemos que el "daño colateral", es decir el terror inflingido a 
la población civil, es el objetivo esencial de los ataques criminales 
de los ejércitos imperialistas contra cualquier país rebelde.

Pero nos lo presentan como algo no esperado:  "Epa, me equivoqué, 
maté a sus hijitos pero en realidad yo quería cortar el cable de 
electricidad de la Embajada de Transcaucasia".  Y, por supuesto, 
nunca se sabe cuántas bajas produce, no hay modo (?) de evaluarlo.

Una consecuencia decididamente inesperada de la inundación de Nueva 
Orleans, un daño colateral cuyas proporciones aún no podemos evaluar, 
es lo que sigue.  Traducción mía, original en inglés al pie:]

Gentileza de la lista Marxism. 

[Un envío de Louis Proyect.  Tiene algunas referencias algo oscuras a 
autores norteamericanos (nada que una búsqueda en Google no pueda 
solucionar, supongo), pero en general vale la pena]

Pese a todos los informes que declaran la irrelevancia del marxismo, 
las referencias a temas raciales y culturales (y a su interrelación) 
llenaron en los últimos días la cultura popular [norteamericana, NG].

El martes por la mañana, escuché al ícono de la "talk radio", Don 
Imus, entrevistando a Douglas Brinkley, profesor de la Universidad 
Tulane de New Orleans.  Brinkley escribió "Tour of Duty", la 
biografía oficial de John Kerry.  Imus apoyó a Kerry en la última 
elección.  Imus tiene una bien ganada fama de promover el racismo en 
su programa de radio, pero se lo veía claramente enojado con la 
incapacidad de respuesta del gobierno de Bush frente a los negros 
pobres en tiempos de necesidad.  No sé bien qué línea política sigue 
Brinkley, pero escribió una biografía de Rosa Parks que goza de 
prestigio.  En todo caso, fue tan brutal contra Bush y sus lacayos 
que uno parecía estar escuchando "Democracy Now", de Amy Goodman.  Y 
todo el discurso correspondía, en términos genéricos, al léxico 
marxista.  Imus fue tan amable con él, mientras decía todo eso, como 
lo es habitualmente con los políticos tradicionales.

Anoche estuve mirando a Bill Maher en HBO.  Muchos de ustedes sabrán 
que a Maher lo echaron de ABC después de que en su programa del 17 de 
setiembre de 2001 afirmara que "los cobardes fuimos nosotros, los que 
tiramos misiles desde 3000 kilómetros de distancia.  Eso es cobardía. 
 Quedarse en el avión cuando choca contra el edificio es cualquier 
cosa, pero cobardía no es."

Maher no es tan revolucionario.  Más bien es una especie de 
libertario progresista, enfatiza los derechos individuales y 
despliega un odio profundo contra la tendencia a creer que todo está 
bien (the yahoo streak) en la sociedad estadounidense.

Sus invitados eran George Carlin, Kurt Vonnegut, James K. Glassman y 
Cynthia Tucker.  Glassman es un fanático de Bush, conectado con el 
American Enterprise Institute.  Tucker es un periodista 
afronorteamericano que trabaja para un diario de Atlanta y que se 
concentró en el carácter racista de las acusaciones de 'saqueo'.  
Pero lo más interesante fueron los intercambios entre Carlin y 
Glassman.

Carlin, otro favorito de Imus (Maher también) es un tipo fascinante.

Empezó su carrera a fines de los 50 como monologuista en el show de 
Ed Sullivan y en Las Vegas.  Hacía observaciones ingeniosas sobre la 
comida en los aviones, etc., y tuvo mucha influencia sobre Jerry 
Seinfeld y similares.  Pero durante los 60 comenzó a girar hacia la 
izquierda, y la crudeza con que empezó a presentar la sociedad 
estadounidense evocaba a Lenny Bruce.  La Corte Suprema, en una 
decisión que dividió aguas, prohibió pronunciar ciertas palabras 
después de que WBAI y NBC pusieron en el aire un monólogo de Carlin 
llamado "Malas palabras"

[...]

(se lo puede encontrar, en inglés, en  
http://caselaw.lp.findlaw.com/scripts/getcase.pl?court=US&vol=438&invo
l=7 26#751)

Carlin no tenía la menor gana de hacer bromas, y estuvo con el ceño 
fruncido durante todo el programa.  El desagrado que le provocaba 
Glassman podía tocarse con la mano.  Hizo un par de intervenciones 
que Maher apoyó y el público aplaudió.

Dijo que los términos "izquierda" y "derecha" provienen de la 
Revolución Francesa.  Los partidos que estaban a la derecha de la 
Asamblea Legislativa apoyaban los derechos de propiedad, mientras que 
el ala izquierda favorecía a los seres humanos.  Describió al 
gobierno de Bush como el que más a la derecha había empujado la 
política estadounidense en el siglo XX.  Glassman lo desafió, 
diciéndole que representaba la voluntad popular.  Carlin le contestó 
que las elecciones no eran democráticas, y solamente servían para 
crear la ilusión de que la gente puede cambiar algo con su voto.  
También dijo que el actual gobierno es facista, lo que encontró la 
violenta oposición de Glassman.

Lo interesante es que Maher coincidió con Carlin, y afirmó que cuando 
las corporaciones se superponen completamente con el estado, entonces 
se tiene fascismo.  No termino de estar totalmente de acuerdo con esa 
definición, pero me alegró escucharla en la televisión

Palabras como "clase" y "raza" condimentaron toda la discusión, y 
aparecieron exactamente del modo en que aparecen en los blogs de 
izquierda o en las listas de correo de izquierda.  Glassman le dijo a 
Carlin "Marxista" por lo menos tres veces durante el acalorado 
debate.  Lo que sospecho es que en estos cuarenta años Carlin ha 
absorbido ciertas ideas revolucionarias, incluyendo -con toda certeza-
 algo de marxismo.

En una entrevista que el Idaho Statesman le hizo el 24 de enero de 
2004, le preguntaron a Carlin si era un progresista.  Contestó:

"No. En primer lugar, no soy un progresista.  Lo que me interesa es 
estar en contra de los Estados Unidos.  Y no me gusta cómo opera este 
país.  Creo que hemos arruinado este lugar.  Y creo que básicamente 
la culpa es de los empresarios.  Y los empresarios no son 
progresistas.  Así que si eso me hace progresista, bueno simplemente 
se trata de una asociación.  No de algo que yo elija... No me 
interesa cambiar a nadie.  A nadie.  Lo que hago es salir al 
escenario y decirle a los estadounidenses lo mal que están haciendo 
las cosas.  Hace ya 180 años que a este país se lo está manejando de 
la peor manera.  Ha estado en las peores manos:  en manos de los 
intereses empresarios.

Y han destrozado buena parte de su belleza.  La belleza física y la 
belleza institucional que se había empezado a construir aquí, ese 
experimento, ese magnífico experimento democrático que los cristianos 
de derecha, la rama Ashcroft de los republicanos, está haciendo 
astillas.  Están astillando la parte de la Declaración de Derechos 
que aún no habían astillado.  Pero ya habían hecho un buen trabajo 
desde antes, reconozcámoslo.

Todo el mundo tiene más "jet skis" y "Dustbusters", y zapatillas 
luminosas.  Tienen más queso en esa cosa que compran.  Se sirven 
porciones dobles.  Vea, los estadounidenses miden mal todo su 
progrso.  Miden la cantidad, los chiches y los juguetes.  No miden la 
calidad, ni las cosas importantes".

Ni Carlin ni Maher son teóricos de la política, pero sus dedos le 
toman el pulso a la sociedad estadounidense.  Ahora están expresando 
un estado de ánimo rebelde, algo que está naciendo en la sociedad de 
EEUU.  Puede servirnos para imaginar que frente a la política 
habitual se está engendrando una alternativa revolucionaria.  Si 
pudiéramos encontrar una manera de hacer llegar nuestro mensaje en 
los términos que esos representantes de la cultura popular han 
llevado a la perfección, entonces tendremos más posibilidades de 
vencer.  Al menos podemos tener la certeza de que esos tipos ya no 
están remando río arriba.

[Original en inglés, completo]
 
For all of the reports about Marxism being so irrelevant, I was 
struck by all the references to class and race, and how they relate 
to each other, in popular culture recently.

 On Tuesday morning, I heard talk radio icon Don Imus interviewing 
Douglas Brinkley, a professor at Tulane University in New Orleans. 
Brinkley was the author of "Tour of Duty," an official biography of 
John Kerry, who Imus supported in the last election. Although Imus 
has a well-deserved reputation of promoting racism on his radio show, 
he was clearly angry at the Bush administration for failing to 
respond to poor Blacks in a time of need. I am not sure of what 
Brinkley's politics are, but he is the author of a highly regarded 
biography of Rosa Parks. In any case, he was so brutal toward Bush 
and his lackeys that you almost felt like you were listening to Amy 
Goodman's Democracy Now. And it was all phrased in terms of the 
Marxist lexicon broadly speaking. All the while, Imus was as 
deferential to him as he usually is toward mainstream politicians.

 Last night I watched Bill Maher on HBO. As many of you might know, 
Maher was fired from ABC after making the observation on his 
September 17, 2001 show that "We have been the cowards, lobbing 
cruise missiles from 2,000 miles away. That's cowardly. Staying in 
the airplane when it hits the building, say what you want about it, 
it's not cowardly."

Maher is not that radical. His politics can best be described as a 
mixture of liberalism and libertarianism, with an emphasis on the 
rights of the individual and a pronounced hatred for the yahoo streak 
in American society.

 His guests were George Carlin, Kurt Vonnegut, James K. Glassman, and 
Cynthia Tucker. Glassman is a Bush diehard connected to the American 
Enterprise Institute. Tucker is an African-American reporter for an 
Atlanta newspaper, who focused on the racism involved with charges of 
"looting." But the most interesting exchanges were between Carlin and 
Glassman.

 Another Imus favorite (as is Maher), Carlin is a fascinating 
character.

His career began in the late 1950s doing standup on the Ed Sullivan 
show and in Las Vegas. His act consisted of making wry observations 
about airline food, etc. that was highly influential on Jerry 
Seinfeld et al. But sometime during the 1960s, he started to lurch 
toward the left and toward a rawer vision of American society in his 
performances that evoked Lenny Bruce. In a landmark decision, the 
Supreme Court ruled that there were certain words that couldn't be 
heard on network TV and radio after WBAI in NYC played a Carlin 
monologue titled "Filthy Words."

The monologue begins, "Aruba-du, ruba-tu, ruba-tu. I was thinking 
about the curse words and the swear words, the cuss words and the 
words that you can't say, that you're not supposed to say all the 
time, 'cause words or people into words want to hear your words. Some 
guys like to record your words and sell them back to you if they can, 
(laughter) listen in on the telephone, write down what words you say. 
A guy who used to be in Washington knew that his phone was tapped, 
used to answer, Fuck Hoover, yes, go ahead."

(full: 
<http://caselaw.lp.findlaw.com/scripts/getcase.pl?court=US&vol=438&inv
ol=7 
26#751>http://caselaw.lp.findlaw.com/scripts/getcase.pl?court=US&vol=4
38&i nvol=726#751)

Carlin was in no mood for joking and scowled throughout the show. His 
dislike for Glassman was palpable. He made a couple of points that 
received support from Maher and wild applause from the audience.

 He said that the terms "left" and "right" derive from the French 
revolution. Parties toward the right side of the Legislative Assembly 
favored property rights, while the left side favored human beings. He 
described the Bush administration as forcing American politics to the 
right like no other presidency in the 20th century. When Glassman 
challenged him on the basis that this represented the will of the 
people, Carlin responded by saying that the elections were not 
democratic and only served to create the illusion that people can 
vote to change things. He also described the current government as 
fascist, which Glassman objected to violently.

Interestingly, Maher agreed with Carlin, stating that when the 
corporations overlap completely with the state, you have fascism. 
While I don't quite agree with this definition, I was happy to hear 
it on television.

 The exchanges were peppered with the terms "class" and "race" and 
they were used identically to the way that they are used on leftwing 
blogs or mailing lists. Glassman referred to Carlin as a Marxist at 
least three times during the heated debate. My guess is that Carlin 
certainly has absorbed radical ideas over the past forty years, 
including some Marxism in all likelihood.

 In an interview with the Idaho Statesman on January 24, 2004 Carlin 
was asked whether he was a liberal. He answered:

"No. First of all, I'm not liberal. I'm just about (being) anti-
United States. I don't like the way this country operates. I think 
we've ruined this place. And I think it's largely because of 
businessmen. And businessmen are not liberals. So if that makes me a 
liberal, then that's just an association. It's not a choice. ... I do 
not care about changing anybody. Nobody. I go out there to show the 
rest of the Americans how badly they're doing. This country has been, 
for about 180 years now, badly mishandled. And it's been in the wrong 
hands. It's been in the hands of the business interests.

 "And a lot of the beauty of this country has been shattered by them. 
The physical beauty and the kind of institutional beauty that was 
originally built into this place - this experiment, this magnificent 
experiment in democracy is just being shredded to pieces by these 
right-wing Christians, the Ashcroft branch of Republicanism. 
(They're) just shredding the rest of the Bill of Rights which hadn't 
been shredded already. (But) they'd been doing a pretty good job on 
it up until then, anyway.

 "Everybody's got more jet skis and Dustbusters now and sneakers with 
lights in them. They've got more cheese on their thing that they buy. 
They get double helpings. See, Americans measure all their progress 
in the wrong way. They measure by quantity and by gizmos and toys. 
And not by quality and by things that are important."

Carlin and Maher are not really political theorists or activists, but 
they do have their fingers on the pulse of American society. The fact 
that they are articulating a nascent rebellious mood in American 
society should tip us off that a radical alternative to politics as 
usual might be in the offing. If we can find a way to deliver our 
message in terms that such popular culture figures have crafted to 
perfection, then we have a much better chance of succeeding. At least 
we can be sure at this point that we are no longer swimming upstream.


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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