[R-P] De Gabriel F: Era GRONDONA Y LA SEGUNDA VERSIÓN DE LA LEY DE LA GRAVEDAD

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Sab Sep 3 12:32:42 MDT 2005


Voy a interceder en este asunto que involucra las
cuestiones periodísticas, porque observo que dentro de
planteos sumamente interesantes y profundos, como el
realizado por Alberto, vuelven a surgir
consideraciones que podríamos caracterizar idealistas
acerca del funcionamiento de los medios.

Hace pocas semanas me llamó la atención, charlando con
un compañero de la Agencia de Prensa de Sociales, (se
llama Juan y es amigo de Rolo tengo entendido, me
pareció un pibe macanudo) esta cuestión se planteó
parecido a lo que se señala en el artículo.

El compañero me planteó, en diálogo sobre Telesur.
“pero a la final, Telesur va a funcionar como los
medios que cuestiona, con un director y jefes que
definen qué sale en pantalla y qué no”. 
Le respondí que por muy diferente que resulte la
orientación, resultaba improbable efectuar una
asamblea continental de trabajadores cada vez que se
necesitaba emitir una cobertura al aire.

Efectivamente, aunque lo diga Grondona, los medios de
izquierda también censuran. Los medios censuran. Son
escasísimos los ejemplos de medios en los cuales se
debate con los trabajadores de prensa el lineamiento
de los artículos, y aún en esos casos, la discusión
tiene un borde, llamado línea editorial.

Si bien este estilo organizativo es derivado del
sistema en el cual se inserta, también podríamos decir
lo propio del periodismo en sí mismo.  Pero además
podríamos señalar que el trabajo periodístico, si se
lo pudiera despegar del entorno capitalista, mostraría
realidades no tan diferenciadas.

El caso más interesante es el cubano. No creo sumarme
a ninguna campaña contraria a esa querida isla
revolucionaria si señalo, como admiten los mismos
colegas allí, que los rasgos centrales de sus medios
son específicamente verticales y que se publica muy
poco, por ser módicos, que no coincida con los
lineamientos generales del Estado.

El caso de los medios de comunicación críticos, de
izquierda e inclusive nacional populares en la
Argentina es semejante. No sostengo que eso sea
adecuado ni que resulte una perspectiva a desarrollar
con esmero: sólo digo que en los más variados
panoramas, quien lanza, financia y dirige un medio,
dispone su línea editorial.

¿Porqué aclaro esto? Porque esa realidad casi
integral, con excepciones segmentadas y aún así,
estrechas, nos permite inferir que la censura y el
control mediático no anuncian una crisis del sistema
capitalista, ni siquiera en su nivel cultural. Que esa
censura y ese control no logren tapar la realidad, es
otra cosa.

Desde el momento en que un medio gráfico cuenta, por
caso, con 32 páginas, es preciso definir, sobre una
realidad inagotable e inabarcable, con materiales de
todo tipo y color a disposición, qué textos y qué
imágenes se publicarán y cuáles no. Lo mismo para
programas radiales o televisivos de una, dos, tres
horas o lo que se quiera.

A partir de esa definición se establecen actos
continuos de censura que tienen como primera causa el
espacio concreto disponible. Y luego se despliegan
esos actos hacia la orientación política de fondo, el
interés empresarial y el de los avisadores, los
compromisos políticos adquiridos, e inclusive—aunque
esto se coloque declamativamente en primer lugar—
la calidad.

Ya he dicho que esto sucede en La Nación, en Ambito,
en Clarín, pero también en Red Eco, en Argenpress o en
La Tribu. No hay vueltas al respecto, aunque en
algunas zonas periodísticas el margen opinable se
ensanche y en otras se achique. Ni siquiera los medios
con caracter asambleario de los movimientos sociales
han logrado esquivar esta tendencia.

De ahí que las denuncias por censura que pueden
efectuarse tras las afirmaciones de Julio Ramos, y las
concretadas en su momento por Liliana L-F.—cuyo
trabajo en Canal 13 resultó muy bueno--, por Nudler en
Página 12 --siento respeto por la labor del periodista
recientemente fallecido--, por los muchachos de
América, etc, carezcan de verdadera relevancia a la
hora de analizar los rasgos profundos del régimen
dependiente.

Yo he sido censurado decenas de veces por medios de
las más variadas extracciones y orientaciones. No creo
ser un periodista perseguido por eso.
A todos los periodistas les sucede esto cotidianamente
porque quien define qué se publica es “la empresa”,
sea esta capitalista, cooperativa, horizontal,
asamblearia, socialista, nazi, estatal o como quiera
definirse a quien edita un medio.

Lo preocupante, en verdad, es que la concentración
económica, pero también las divisiones en el campo
nacional y popular, impidan el despliegue de los
medios que cuestionan el capitalismo dependiente, el
imperialismo o el capitalismo, para no entrar en otra
discusión. Algo semejante a lo que sucede con la
industria argentina en general, si se lo observa con
detenimiento.

La lucha por la construcción de medios populares, de
medios propios, es más importante que la discusión
sobre la organización interna de un medio.  He dejado
de creer en los rasgos determinantes de los
micropoderes planteados por la interpretación
foucoultiana, aún cuando sí considere importante la
generación de un ámbito de trabajo compartido con
aspectos participativos y en el cual se respeten los
derechos laborales.

Este no es un tema menor, porque en reiteradas
ocasiones, los editores que se proclaman democráticos
con más énfasis, suelen encubrir trapisondas para con
sus trabajadores equivalentes a las de las empresas
capitalistas tradicionales. De hecho, hay varias
experiencias en circulación que se plantean como nuevo
periodismo o periodismo relacionado con nuevas formas
de hacer política—y de vivir, incluso—en las cuales
jamás los nacionalistas populares podríamos filtrar
siquiera una frase.
Y lo mejor es que las cosas estén claras. Como señaló,
haciendo referencia a este tema, el mencionado
Jauretche en Los profetas del odio y La Yapa, al
explayarse sobre los medios que informan a priori su
posicionamiento y aquellos que se pretenden libres,
independientes o diferentes. Los burgueses macanean,
pero los compañeros también. Es mejor no macanear y
señalar: esto es lo que pensamos.

Abrazos.
Gabriel Fernández

----- Original Message -----
From: "Alberto Franzoia"
<albertofranzoia en yahoo.com.ar>
To: <reconquista-popular en lists.econ.utah.edu>
Sent: Friday, September 02, 2005 7:59 PM
Subject: [R-P] GRONDONA Y LA SEGUNDA VERSIÓN DE LA LEY
DE LA GRAVEDAD


> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE
LIBRE REPRODUCCIÓN
>
> GRONDONA Y LA SEGUNDA VERSIÓN DE LA LEY DE LA
GRAVEDAD
> Lic. Alberto J. Franzoia
>


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