[R-P] SOCIALISMO DEL SIGLO XXI : UN DEBATE ABIERTO (Prof Godoy)

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Mie Mayo 18 06:34:35 MDT 2005


Con su inigualable y característico estilo
epigramático, que golpea rítmica y pertinazmente como
la maza que cae sobre el yunke, dando forma al acero
jóven y al rojo , así el Profe Godoy continúa
moldeando nuestras cabezas, a fuerza de propagar sus
ideas, siempre originales y siempre provocativas.

De más está decir que en el debate en que incursiona,
estoy en un todo con sus dichos.

Rolando
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SOCIALISMO DEL SIGLO XXI : UN DEBATE ABIERTO

Desde luego no es honesto sólo ubicarlo temporalmente.
Hace falta la coordenada espacial. Además del “ahora”
echo de menos el “aquí”. Pasó una centuria –el XX- en
que, a rajatabla, quiso imponerse el marxismo como una
ideología hermética. Ya había sido denunciada como
autoritaria en  la I Internacional por el anarquismo
capitaneado por Miguel Bakunín. Un análisis  a fondo
de esa controversia con Marx permite captar que Stalin
ya germinaba la actitud altanera del duo que presumió
haber fundado –nada menos- que un socialismo
científico mientras decalifica a otras escuela
como“utópicas”. Ello empleando el término “utópico”
como un vituperio.

El autor de “El Capital” es reflejo de su época y
también de su tiempo. Por eso se exige que las
ponencias sobre el “socialismo del siglo XXI” indiquen
el ámbito geosociológico donde pretende  aplicarse.
Marx y Engels son eurocéntricos. Captan,
tangencialmente, el III mundo con óptica colonial. El
mismo error perpetra la COMINTERN. Lenín cifraba toda
su esperanza en una revolución comunista triunfante en
Alemania. Asia, Africa y Latinoamérica no figuran en
tales análisis. Eso motivó la abierta discrepancia de
la delegación hindú ya en 1918 y la de Ho Chi Mihn
medio siglo más tarde. La rebelión de “los pueblos de
color” tomará otros rumbos a veces fastidiando a la
mofletuda burocracia comunista atrincherada en el
Kremlin.

Ha sido un torpe lugar común eso de presentar al
marxismo y luego a ese catecismo denominado
“marxismo-leninismo” y hasta
“marxismo-leninismo-stalinismo” como expresión
doctrinal de un Oriente bárbaro –colectivizante y
despótico- que trata de aniquilar a un Occidente
individualista y liberal. Se trata de una falacia que
alcanza su culminación con la Guerra Fría. Encubre lo
cierto: Marx y Engels exaltan –como Rodhes, Kipling o
Sarmiento- la “misión civilizadora de Europa” y de su
vigoroso retoño: EEUU. Hay pues un frenesí
europeizante que  se observa, por ejemplo, en la
germanofilia de Trotski y Lenín y en el
norteamericanismo de Stalín.

México soporta dos agresiones estadounidenses. La
mitad de su suelo es usurpado por el Coloso del Norte.
Engels aplaude lo acaecido y juzga la mutilación como
la posibilidad cierta que esos territorios extendidos
de Tejas a California “ingresen al progreso” que los 
criollos  rechazan. Serían torpes y  perezosos. Es la
misma opinión sarmientina sobre los gauchos. La
absorción colonial británica de la India también la
aplauden. Eso quizás explique que el Partido del
Congreso Panindio fundado por Gandhi se proclamara
socialista hinduista y jamás socialista marxista. A 
Bolívar –héroe de la Independencia y fundador del
nacionalismo iberoamericano- Marx lo difama como un
“pillo cobarde”. Se cita el vituperio menos ofensivo…

Las tesis del socialismo científico –se debe
rebautizarlo “cientificista”-  son siempre exóticas en
el III mundo y ya en el XX además anacrónicas. El
mismo José Carlos Mariátegui pese a su frase “el
socialismo no debe ser calco ni copia, sino creación
heroica  de nuestro pueblo” es superado por Víctor
Raúl Haya de la Torre que no glosa a Marx, sino
postula una teoría novedosa que profundizan
posteriormente Jorge Abelardo Ramos y Jorge E.
Spilimbergo. Por eso es importante en el debate
abierto de un socialismo para el siglo XXI añadir “en
América Latina”. Aquí –pese a condición fronteriza con
Asia no se puede importar el maoísmo como lo hizo
Sendero Luminoso para finalizar en un genocidio tipo
Pol Pot.

El derrumbe del Vaticano moscovita supone una apertura
para un debate interesante: el socialismo de siglo XXI
latinoamericano. Tendrá que recoger una experiencia
varias veces secular que culmina con Chávez, pero se
remonta a Incanato, mundo autóctono aquel que
asombrara a cierta intelectualidad europea del
Renacimiento cristalizando en obras como “La Ciudad de
Sol” de Tomás de Campanella. A ello habrá que añadir
–por cierto- los ciclos revolucionarios del México de
1910, de Argentina de 1945, de Bolivia de 1952 y de
Cuba de 1959. Ese socialismo actualizado, es decir,
“desmomificado” y nacionalizado, dicho de otro modo,
acriollado superará las tesis de Marx y Engels. Se
plasma y cristaliza en el marco de un Frente Nacional
aglutinante y no eliminatorio.

Se juzga –desde nuestra perspectiva- que usar el
referente “socialismo” sin someterlo a este doble
compromiso del “ahora” y el “aquí” nos conducirá, por
efecto de la añeja y suicida vocación de calco, a
proclamar como dogma de fe ese talmud tóxico –el
marxismo- que hundiera experiencias –aparentemente tan
dispares- como la revolución soviética y la
allendista. Se debe superar ese afán de buscar
ideologías forasteras como bastones ortopédicos que
invitan a marchar a la catástrofe. Hay que postular
más que un Corán de neosocialismo una gavilla de
ideas-fuerza que eviten “la tentación totalitaria” y
confieran a la propuesta un colorido y aroma
nacionalista de dimensión iberoamericana. Así será
alternativa a ese “socialismo democrático” importado
de Europa y hoy vigente en Chile y a experiencias de
inspiración soviética, asfixiantes en lo político y
fracasadas en lo económico.


Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
director en cedech.cl



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