[R-P] Nota de Actualidad UNA BATALLA GANADA
Hugo Presman
hugopresman en yahoo.com.ar
Jue Dic 29 11:57:49 MST 2005
UNA BATALLA GANADA
Por Hugo Presman
Aquel martes 11 de septiembre de 1973, mientras las bombas destrozaban el
Palacio de La Moneda y abrían un camino de sangre y retroceso en América
Latina, Salvador Allende, improvisó, entre el estruendo de las bombas, uno
de los discursos más conmovedores y esperanzados. Dijo minutos antes de
luchar y suicidarse: "La historia es nuestra y la escriben los pueblos".
Tenía razón el presidente chileno. Pero también es cierto que el libro, los
derechos de autor, las ganancias de la comercialización generalmente se la
quedan los sectores concentrados de la economía. Al autor, el pueblo, sólo
le queda eventualmente el protagonismo.
CUANDO LA HISTORIA Y EL AUTOR SE ENCUENTRAN
Destruyendo todas las encuestas previas, Evo Morales ganó las elecciones del
18 de diciembre con más del 54% de los votos. En un país que desde hace
cincuenta años, el ganador no superaba el 30%, el triunfo del primer
presidente indigenista de América Latina, se suma a este viraje módico, que
al igual que en otros países sudamericanos tratan de cambiar la maltratada
historia del continente. Es la luz de un fósforo en un escenario devastado
por la aplicación de políticas neoliberales que sumieron en la indigencia
generalizada a los pobres, y empobrecieron a límites inimaginables a las
sociedades mejor integradas.
En la voz de los que pretenden darles sonido a los desterrados y marginados
de la tierra, vuelve a cabalgar Simón Bolívar y su sueño irredento de La
Gran Nación Latinoamericana.
Dijo Evo Morales: "Necesitamos aliados en toda Latinoamérica, para
reconstruir eso que Simón Bolívar llamó Patria Grande..Ésta es la hora de
los vilipendiados, de los masacrados, de los olvidados, en 180 años de
historia boliviana..El movimiento indígena no es excluyente, es incluyente.
Con nuestro gobierno se acabará el odio, el desprecio. Se acabará con el
Estado neoliberal y el Estado Colonial...Aymarás, quechuas, por primera vez
vamos a ser presidentes. Ya no es un problema ganar, va a ser un problema
gobernar"
LA RIQUEZA COMO MALDICIÓN
La enorme riqueza que anida en su subsuelo, ha convertido a Bolivia en un
paradigma de la explotación y el saqueo. Su propio nombre, originalmente
Republica de Bolívar, expresa con patetismo el fracaso del Libertador que
concluyó denominando con su apellido a una provincia de la balcanizada
Nación Latinoamericana.
La historia comienza con la explotación de la plata del cerro de Potosí.
Relata el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en su libro "Las venas abiertas
de América Latina": "Dicen que hasta las herraduras de los caballos eran de
plata en la época de auge de la ciudad de Potosí. De plata eran los altares
de las iglesias y las alas de los querubines en las procesiones: en 1658,
para la celebración de Corpus Christi, las calles de la ciudad fueron
desempedradas, desde la Matriz hasta la Iglesia de los Recoletos, y
totalmente cubiertas con barras de plata. En Potosí la plata levantó templos
y palacios, monasterios y garitos, ofreció motivo a la tragedia y a la
fiesta, derramó la sangre y el vino, encendió la codicia y desató el
despilfarro y la aventura. La espada y la cruz marchaban juntas en la
conquista y en despojo colonial...Vena yugular del virreinato, manantial de
la plata de América, Potosí contaba con 120.000 habitantes según el censo de
1573. Solo veintiocho años habían transcurrido desde que la ciudad brotara
entre los páramos andinos y ya tenía, como por arte de magia, la misma
población que Londres y más habitantes que Sevilla, Madrid, Roma o París.
Hacia 1650, un nuevo censo adjudicaba a Potosí 160.000 habitantes. Era una
de las ciudades más grandes y más ricas del mundo, diez veces más habitada
que Boston, en tiempos en que Nueva York ni siquiera había empezado a
llamarse así... El siglo XVIII señala el principio del fin para la economía
de la plata que tuvo su centro en Potosí, sin embargo, en la época de la
independencia todavía la población del territorio que hoy comprende Bolivia
era superior al que habitaba lo que hoy es Argentina". Ciento noventa y
cuatro años después la población boliviana es cuatro veces menor que la
Argentina.
La segunda época dorada comienza en el siglo XIX con la explotación del
salitre. Los suelos europeos agotados podían ser mejorados con las
propiedades nutritivas del salitre. Su explotación se realizó en la
provincia boliviana de Antofagasta, principalmente a cargo empresas
británicas asociadas a intereses chilenos. Cuando el gobierno boliviano
intentó aplicar a las empresas un impuesto de 10 centavos por tonelada
comenzó la Guerra del Pacífico que se desarrolló de 1879 a 1883, donde Chile
obtiene un amplio triunfo sobre Perú y Bolivia, quedándose con territorios
de estos dos países. Perú perdió la provincia salitrera de Tarapacá y
Bolivia la de Antofagasta, lo que tuvo dos consecuencias dramáticas: perdió
la salida al Pacífico y la mina de cobre de Chuquicamata ubicada en la
provincia perdida.
La tragedia siguiente se desarrollaría alrededor del caucho cuando moría el
siglo XIX. Bolivia era el segundo productor mundial. Cuando el gobierno
intenta cobrar impuestos a la empresa Good Year, esta junto a otras
afectadas consiguen el respaldo de Brasil. Para ello en mayo de 1899, unos
campesinos brasileños, apoyados por su gobierno, declararon la independencia
del territorio de Acre (1899- 1903), que concluye con la pérdida para
Bolivia de 152.522 kms cuadrados de territorio. Brasil compra la provincia
de Acre, centro de la explotación de caucho, por la irrisoria cifra de dos
millones y medio de libras esterlinas. Esto fue convalidado por el Tratado
de Petrópolis ( 17-11-1903). La compensación dineraria debía ser invertida
en la construcción de líneas férreas para incentivar el comercio entre
ambos países. Como era de esperar, el ferrocarril nunca fue construido.
En pleno siglo XX, surge la explotación del estaño, dando lugar a la famosa
rosca que se enuncia como las viejas líneas medias de los equipos de fútbol:
Hochschild, Patiño y Aramayo. Promovieron y depusieron gobiernos,
constituyendo durante medio siglo el verdadero poder en Bolivia.
LA INCREÍBLE HISTORIA DE SIMÓN PATIÑO
Nació en Cochabamba en 1860. Era cholo, petiso, analfabeto y parecido al
jorobado de Notre Dame. Se empleó como peón de almacén y lo casaron con una
joven oriunda de Oruro. Cierto día, en ausencia del dueño, otorgó a un
buscador de oro mercaderías a crédito, por 195 pesos. Cuando se enteró su
empleador puso el grito en el cielo y lo intimó a que en una semana
recuperara el monto del crédito. Simón y su esposa emprendieron la búsqueda
del deudor y al encontrarlo, constataron que era totalmente insolvente. Solo
poseía una concesión para buscar oro. Cuando volvió y se lo mostró a su
patrón, este estalló con una bronca incontenible y lo despidió dejándole el
permiso de concesión. El matrimonio recurrió a sus pocos ahorros, con los
cuales compraron mulas, herramientas, alimentos, y contrataron algunos
indígenas para que trabajaran como mineros. Se dirigieron a los faldeos de
los Andes, con la ilusión de encontrar oro. Esa búsqueda fue inútil. Pero
excavando encontraron un mineral que creyeron que era plata. Era un estaño
de baja ley. Con lo que obtuvo, siguió comprando tierras, contratando
indígenas y explotándolos despiadadamente. Finalmente dio con una veta de
excelente calidad en el cerro Juan del Valle. Patiño se convirtió en el
principal productor de estaño y Bolivia en el primer productor de estaño del
mundo. La industria del automóvil y de los envases demandaba estaño. El
aumento del precio del estaño en el mercado mundial, transformó a Patiño en
uno de los hombres más ricos del planeta. Compró fundiciones en Liverpool
para procesar en Europa el estaño boliviano. Adquirió las mejores minas de
Malasia e Indonesia, compró fundiciones en Nueva York, bancos en París y en
Wall Street, empresas navieras que transportaban su estaño. Contrató a
historiadores y genealogistas para cambiar su pasado y superado los
cincuenta años, después de haber dejado atrás los dos primeros ciclos de
enseñanza, se inscribió en la Universidad de la Paz y obtuvo el título de
ingeniero. Se radicó en Europa y murió en Buenos Aires en 1947, dejando una
fortuna de más de mil millones de dólares.
LA RIQUEZA COMO MALDICIÓN ACTUAL
La Standard Oil descubrió petróleo en 1924 y exportó durante seis años el
crudo a la Argentina, sin informarle al gobierno Boliviano a través del Río
Bermejo. En 1937 se la expulsa y se crea YPFB (Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos)
De 1932 a 1935 se libra la sangrienta guerra del Chaco que costó la vida a
sesenta mil bolivianos y cuarenta mil paraguayos. Escribe Jorge Abelardo
Ramos en "Historia de la Nación Latinoamericana": "La sangrienta guerra
interimperialista del Chaco, donde Bolivia y Paraguay son instrumentados por
la Standard Oil y la Royal Dutch en la lucha por el petróleo. De la
generación militar y civil de la guerra del Chaco, emergerá el Movimiento
Nacionalista Revolucionario de Bolivia..El MNR heredaba la tradición trunca
del gobierno del coronel Germán Busch Becerra, un joven oficial de 35 años
que al asumir la dictadura no había vacilado en dictar un decreto ordenando
a la gran minería la devolución de las divisas obtenida por la venta
internacional de los minerales. Agobiado por la presión "rosquera" y en la
más completa soledad, Busch se suicidó en 1939. Pero su valerosa actitud
sirvió de bandera a los jóvenes oficiales y civiles que fundaron poco
después el MNR... La pequeña burguesía civil y la pequeña burguesía militar
formada en la experiencia sangrienta y vergonzosa de la guerra del Chaco se
había vuelto nacionalista. Su jefe era el mayor Gualberto Villarroel. Sus
grandes crímenes fueron organizar por primera vez en la historia de Bolivia
una Federación de Trabajadores Mineros y reunir un Congreso de campesinos
indígenas..Al no atreverse a nacionalizar las minas y a entregar la tierra a
los campesinos, no supo encontrar aliados...La conspiración estalló el 21 de
julio de 1946. Derribó a Villarroel, lo colgó de un farol de la Plaza
Murillo y reinstaló en el Palacio Quemado a los propietarios de las minas"
El gas fue descubierto por la Gulf Oil en 1967. La reserva actual de gas se
estima en 48 trillones de pies cúbicos. Ese gas que se exporta a Brasil y
Argentina no llega a los bolivianos. Apenas el 3% de su población tiene gas
natural.
ANTECEDENTES DE LOS ENCUENTROS ENTRE LA HISTORIA Y SU PROTAGONISTA
El 9 de abril de 1952 el MNR luchó en las calles de La Paz y venció al
ejército oligárquico. Lo derrota, lo desarma y hecho insólito lo disuelve,
conformando milicias obreras y campesinas. Encabezado por Víctor Paz
Estensoro emprende la transformación de Bolivia. Nacionaliza las minas y
ejecuta la reforma agraria. Los campesinos acceden a la tierra y como sucede
tradicionalmente, con el tiempo se convierten en una fuerza conservadora.
Ernesto Guevara observa de cerca este proceso apasionante y quince años más
tarde, ya convertido en EL CHE, y con el MNR devenido en una sombra, olvida
lo que presenció y es aislado por los campesinos que defienden su pequeña
propiedad. Jorge Abelardo Ramos afirmó que la Revolución Boliviana se
confinó voluntariamente en sus fronteras, lo que selló su suerte. Sostiene
además: "Estableció un orden social conservador y una fuente de inmensos
peligros. Para conjurarlo, la revolución agraria debía ser acompañada de
una política de industrialización y de control político de toda la economía
boliviana, con la participación de todos los trabajadores en el manejo de
esa planificación. De ese modo, el campesinado podía en el día de mañana
estrangular la revolución. No era nada imposible que se convirtiera en base
pasiva de una dictadura militar capaz de garantizarle la posesión de sus
tierras a cambio de la recolonización del resto del país".
Eso sucedió efectivamente y los campesinos se convirtieron con el tiempo en
base de sustentación de gobiernos antinacionales como el de René Barrientos
Ortuño y Hugo Banzer Suárez.
Cuando se nacionalizaron las minas, muchas de ellas empobrecidas por la
explotación irracional, Antenor Patiño, el hijo de Simón que había muerto en
Buenos Aires en 1947, mantuvo el control del precio y el destino del
estaño. Porque la nacionalización, dice Eduardo Galeano, "conquista
fundamental de la revolución de 1952, no había modificado el papel de
Bolivia en la división internacional del trabajo. Continúo exportando el
mineral en bruto y casi todo el estaño se refinaba en los hornos de
Liverpool de la empresa Williams, Harvey & Co de Patiño.
La segunda nacionalización del subsuelo boliviano se realizó bajo la
presidencia del General Alfredo Ovando Candia que lo anunció desde los
balcones del Palacio Quemado, siendo su ministro Marcelo Quiroga Santa Cruz.
Este gobierno expropió la Gulf, que se había atribuido la propiedad de los
yacimientos de gas.
Como un trágico sino de los patriotas bolivianos, Marcelo Quiroga Santa
Cruz, el mentor de la recuperación de las riquezas, fue asesinado años más
tarde por la dictadura de los narcotraficantes del gobierno de García Meza.
Otro momento en que el pueblo entró en el Palacio Quemado, fue con el
General Juan José Torres González que apenas gobernó nueve meses, entre el 7
de octubre de 1970 al 21 de agosto de 1971. Se nacionalizó el complejo
minero Matilde (Goethita, plata, zinc), se concretó la recuperación de la
supremacía estatal sobre el petróleo y el azúcar, el mejoramiento de los
sueldos a los mineros afectados de una brutal rebaja, reparación pecuniaria
a los ex combatientes de la guerra del Chaco, el reordenamiento de la
administración pública, la liberación de los presos políticos de las
guerrillas de Ñancahuazú y Teoponte, una política exterior no alineada y
solidaria con los procesos de transformación, negociaciones con el gobierno
de Salvador Allende para el restablecimiento de una salida soberana al
Pacífico, la garantía constitucional para que las organizaciones de la
democracia popular y representativa se constituyan en Asamblea Popular. Fue
derrocado por Hugo Banzer y se asiló en Buenos Aires donde fue asesinado, en
el marco del Plan Cóndor en junio de 1976. Tenía apenas 56 años. Sus restos
fueron llevados a Méjico y retornaron a Bolivia por gestiones de la Central
Obrera Boliviana y a iniciativa de los mineros y con el acuerdo del gobierno
de Hernán Siles Suazo y el Congreso Boliviano.
EVO MORALES
Nació en Oruro el 26 de octubre de 1959. Viene de la pobreza extrema.
Juntaba con sus hermanos las cáscaras de naranjas que desde los ómnibus
arrojaba la gente con las cuales intentaban ganarle a los embates del
hambre. Concluyó la primaria y tiene un secundario incompleto. Cuando la
vida se hizo insoportable, la familia de Evo se trasladó a Cochabamba. Hábil
futbolista se reveló como un político astuto en el sindicato de cocaleros
del Chapare. Estuvo al frente de las luchas campesinas contra la
erradicación de los cultivos. En 1997 llegó al Parlamento como candidato del
MAS (Movimiento al Socialismo) por Cochabamba donde obtuvo el 70% de los
votos. En octubre del 2003 la población de El Alto, poblado por numerosos ex
mineros de minas cerradas y campesinos que perdieron sus tierras, se
levantó contra la salida de gas boliviano a Méjico y EE.UU. Se iba a
realizar por un puerto chileno y Evo estuvo entre los líderes de la
revuelta.
También participó en la batalla del agua que se inició por los precios
exorbitantes de la empresa Bechtel. Luchó por llevar las regalías petroleras
del 18 al 50% que es ley desde julio.
Evo vive en una habitación que alquila en Cochabamba, ahí mismo donde inicio
su carrera económica Simón Patiño, de apenas 20 metros cuadrados, con acceso
a un baño y una cocina. Es soltero y tiene dos hijos.
BOLIVIA NO EXISTE
Descartando el rotundo triunfo de Evo Morales, Mark Falcoff, asesor del
vicepresidente norteamericano Cheney, afirmó: "Bolivia debe ser borrada".
Expresión similar tuvo la Reina Victoria, cuando Gran Bretaña era la primera
potencia mundial. Cuentan que el dictador Mariano Melgarejo invitó a su
residencia al embajador de Inglaterra al Palacio Quemado y le convidó con un
vaso de chicha. Al no aceptar la invitación le obligó a beber un barril
entero de chocolate. Luego fue paseado sobre un burro, montado al revés, por
las calles principales de La Paz. Se cuenta que al enterarse la Reina
Victoria, tuvo un acceso de cólera. Pidió un mapa de América del Sur y sobre
Bolivia dibujó una cruz con una tiza y sentenció: "Bolivia no existe".
Un poco más de un siglo separa las afirmaciones de Mark Falcoff y la Reina
Victoria. Los dos últimos imperios decretaron la inexistencia política de
Bolivia, pero la consideraron viva para esquilmarla.
BOLIVIA ENCOGIDA Y CON NÚMEROS RAQUÍTICOS
En el drama boliviano, el grotesco es una presencia permanente. Eso fue su
presidente Gonzalo Sánchez de Losada, educado en EE.UU y con un manejo
dificultoso del castellano, derrocado por una convulsión popular. Las
políticas neoliberales se aplicaron con la misma sobreactuación menemista.
Tiene nueve millones de habitantes, un PBI de nueve mil millones de dólares
que parece muy pequeño en relación con la magnitud de las explotaciones del
subsuelo, lo que tal vez se explica por las filtraciones, y una deuda
externa de cuatro mil ochocientos millones de dólares. La pobreza supera el
64%
LA HISTORIA Y EL PUEBLO EN EL PALACIO QUEMADO
El 22 de enero, Evo Morales, el segundo presidente indígena de América
Latina (el primero fue Benito Juárez) asumirá la presidencia de Bolivia en
el Palacio Quemado, llamado así porque fue incendiado el 20 de marzo de 1875
cuando se intentó derrocar al Presidente Tomás Frías. Es cierto que la
historia no ofrece ningún seguro de éxitos y no hay personaje histórico que
no sea tentado por la traición. Pero ese día será luminoso para los que
escriben la historia.
Entrarán al Palacio con Evo Morales, los descendientes de los mineros de
Potosí, los explotados con socavones en sus pulmones, los hijos y nietos de
los obreros del salitre y del caucho, los obreros del petróleo y del gas,
los que murieron el la nefasta Guerra del Pacífico o en la Guerra del Chaco.
Pisaran la Plaza Murillo, donde hasta 1950 no tenían acceso los indígenas,
los sobrevivientes de las minas de Catavi y Siglo XX, los campesinos
expoliados, la sombras y la memoria del Coronel Germán Bush, del mayor
Gualberto Villarroel, de Marcelo Quiroga Santa Cruz, de los líderes del
MNR, de Alfredo Ovando Candia, de Juan José Torres, de los escritores
Augusto Céspedes y Sergio Almaraz. Hasta el Che paseará su figura en la
Plaza Murillo y el Palacio Quemado.
Si Evo, es como dijiste "la hora de los vilipendiados, de los masacrados, de
los olvidados, en 180 años de historia boliviana" Es imprescindible que no
te olvides de ésta frase a partir del 22 de enero. Toda la historia
Boliviana y Latinoamericana entra con vos al Palacio Quemado. Desde los
balcones, podrás divisar a Bolívar y San Martín, a Antonio José Sucre y
Simón Rodríguez, a Emiliano Zapata y Cesar Augusto Sandino, a Manuel Ugarte
y Jorge Abelardo Ramos, a José Artigas y Francisco Solano López, a Francisco
Morazán y Jacobo Arbenz, entre tantos otros. Y a todos los americanos,
hijos de la tierra, que formaron los ejércitos libertadores. Te alientan
Martín Gûemes, Manuel Belgrano, Bernardo O`Higgins, Juan Velazco Alvarado,
Juan Perón, Getulio Vargas y siguen los nombres. Y tus colegas actuales,
Lula da Silva y Hugo Chávez, Tabaré Vázquez, Néstor Kirchner, Fidel Castro y
posiblemente Michelle Bachellet. Y a la distancia se percibe a Ollanta
Humala en Perú.
Lo que viene es mucho más difícil que el acceso a la Presidencia. La
autonomía y secesión de Santa Cruz de la Sierra se esgrimirá como una
amenaza permanente.
El imperio observa expectante. Mientras el pueblo y la historia ocupen el
Palacio Quemado, todo es posible. Incluso hasta lo que hoy nos parece
imposible.
29-12-2005
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