[R-P] Dieterich sobre la Argentina, a medio año de distancia

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Dic 28 06:29:53 MST 2005


Gentileza de Alejandro Kacero

[Es interesante ver lo que opinaba Heinz Dieterich sobre la Argentina 
en mayo.

El panorama de diciembre toma nueva dimensión a la luz de la 
inquietud que expresaba el incisivo observador a mediados de año.

Después de leer esta nota cargada de malas premoniciones (en especial 
el apartado final sobre las provocaciones del FMI en el primer 
cuatrimestre), se puede empezar a entender lo que significa pagar la 
totalidad de la deuda con tan benemérita institución.]

La página de Dieterich 
13-05-2005

Argentina: fase pre-resurreccional y ofensiva final contra Kirchner 
(1ª parte)

Heinz Dieterich 
Rebelión 
1. El diagnóstico

El término diagnóstico más adecuado para describir el estado político 
actual de Argentina es, probablemente, "pre-resurreccional". Se 
refiere a una fase transicional entre la aniquilación y el 
renacimiento. A diferencia del relato bíblico, en Argentina no se 
sabe todavía, si el crucificado logrará levantar la roca para volver 
a la vida o si el peso de la roca lo mantendrá enterrado por mucho 
tiempo más.

2. La doble crucifixión

La crucifixión de la nación y de la flor de su gente fue doble: 
primero, por el calvario de la dictadura militar de 1976 al 1983 y, 
después, por el cinismo despedazador del prolongado gobierno de 
Menem. Esa combinación de los "agujeros negros" del terrorismo de 
Estado, como la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) ---
que hicieron desaparecer físicamente a treinta mil de los mejores 
cuadros de la transformación argentina--- con la cloaca del menemismo 
que corrosionó todos los valores que sostienen la autoestima de un 
pueblo y una nación, tuvo tres efectos casi mortales sobre el gran 
pueblo argentino y su futuro.

3. Las huellas de la crucifixión

La aniquilación de una generación de líderes nacionales, seguida por 
un período de inversión de todos los valores durante el Menemismo, 
han dejado a la actual juventud crítica en una situación de 
huérfanos. Han quedado pocos dialogantes que pueden transmitir sus 
experiencias de lucha a aquellos que se inician ahora en el peligroso 
arte del cambio progresista.

El puente generacional, que permite la transferencia de conocimiento, 
sabiduría y heroísmo ejemplar hacia las generaciones venideras, fue 
destruido.

 En ese entorno, una juventud creada políticamente in vitro, busca 
afanosamente crear una visión del mundo y un proyecto de nación, 
adecuados a las condiciones del siglo XXI y de una Patria Grande 
bolivariana. Tienen que sortear, en esa odisea para encontrar su 
destino personal y colectivo, varios obstáculos de gran envergadura. 
En primer lugar, tienen que evitar, como Homero, que los cantos de 
sirena de algunos ex líderes sobrevivientes del holocausto que se han 
convertido en operadores ("punteros") de las fuerzas políticas 
partidistas y estatales, desvíen el rumbo de su barco libertador 
hacía el mercantilismo y la venalidad sistémica del régimen burgués. 
En segundo lugar, tienen que proteger su salud mental de los 
discursos de un extendido estrato de autistas que en Argentina con 
frecuencia suelen denominarse y autodenominarse genéricamente "la 
izquierda". El escepticismo, confusionismo y subjetivismo de amplios 
sectores del claustro académico es otra mina en el camino hacia la 
conquista juvenil de la razón crítica, como lo es la necesidad de 
entender el limitado potencial de transformación que representan las 
fuerzas del pragmatismo y de la realpolitik y las terribles 
simplificaciones de la realidad que se expresan en las castrantes 
dogmas del análisis racional, que rezan que "todos son iguales" ---
Kirchner es igual a Menem--- o "que se vayan todos". Finalmente, 
tienen que enfrentarse a los tabúes de pensar determinados temas de 
la teoría de Estado, por ejemplo, la relación con los militares, so 
pena de caer bajo las severas penas del ostracismo.

En tercer lugar, tienen que superar el amenazante mensaje de la 
oligarquía y de su historia reciente que les reza, casi con fuerza de 
ley social: si en tiempos de interregnum democrático te organizas o 
te conviertes en líder de un movimiento para cambiar el sistema, en 
la próxima dictadura militar te lo vamos a cobrar a ti y tu familia. 
Los recurrentes golpes de Estado establecen una especie de "ley de 
terror y democracia" en Argentina que le dice a la sociedad civil, 
que cada veinte a veinticinco años habrá una matanza de los que 
quieren cambiar el régimen de la oligarquía en tiempos de democracia. 
El paralizante mensaje que se respalda en los golpes militares de 
1930, 1955 y 1976, es actualizado mediante la omnipresente 
infiltración de los servicios de inteligencia del Estado en los 
sindicatos, organizaciones estudiantiles y movimientos sociales 
democráticos, junto con la preservación y constante actualización de 
los archivos de la dictadura y la reciente aprobación de la "Ley 
antiterrorista", y le hace pensar dos veces a un joven si debe 
comprometerse en movimientos de protesta y cambios legítimos.

4. Las fuerzas de la vida avanzan

La resurrección de la teoría y política de transformación profunda de 
la nación, es inevitablemente lenta. Pero la gigantesca piedra, con 
la cual la oligarquía, los militares asesinos y el Menemismo sellaron 
la entrada a la tumba del crucificado ha empezado a moverse. Jóvenes 
líderes campesinos, estudiantiles y trabajadores, junto con algunos 
sobrevivientes del holocausto, están buscando desde su lugar de vida 
el nuevo proyecto de nación y de unidad estratégica nacional y 
latinoamericana.

 La buscan de manera democrática, sin discriminación de sexo, edad, 
étnia, profesión o metafísica, con una nueva madurez de debate que 
permite posiciones diferentes. La bandera estratégica que los une 
cada vez más es la Democracia Participativa postcapitalista, como 
horizonte estratégico, y el Bloque Regional de Poder Latinoamericano, 
como proyecto de transición.

 Es reminiscente esa situación a cuando el gobierno de Mao Tse Tung 
lanzaba la consigna de permitir que "florezcan quinientas flores". En 
Argentina, esas flores de la nueva vida aparecen por todas partes de 
la geografía nacional y es posible que hacia fines del año podrá 
verse ya una "alfombra de flores" que cubra el país, es decir, una 
cautelosa consolidación organizativa mediante una red horizontal 
democrática.

Pero, al igual, que en la historia de China, las guardañas para 
cortar las cabezas de las nuevas flores se están afilando. Washington 
ha decidido que hay que quebrar el modelo de Kirchner para quebrar la 
integración bolivariana de la Patria Grande y acabar con Hugo Chávez. 
En su plan estratégico para lograr tal fin, el gobierno de Kirchner 
ha sido definido como el eslabón más débil en la cadena bolivariana. 
Por eso, la ofensiva estratégica se dirige contra el Presidente 
argentino.

5. Ofensiva final contra Kirchner

El gobierno de Kirchner está enfrascado en una batalla a muerte con 
las fuerzas más poderosas del sistema internacional: el capital 
financiero, el capital petrolero y el Vaticano. Y es imposible, que 
una pequeña nación como Argentina le gane a esos tres gigantes del 
imperialismo mundial sin el respaldo de un Bloque Regional de Poder.

 La ofensiva contra Kirchner avanza, esencialmente, en lo económico y 
lo mediático. Y, como siempre en la historia latinoamericana, desde 
San Martín y Bolívar hasta nuestros días, los pillos y los tontos 
andan juntos, a fin de acabar con los proyectos de emancipación de la 
Patria Grande.

 El avance de la ofensiva estratégica se puede medir en las groseras 
agresiones del capital financiero internacional y sus verdugos 
estatales que sienten que Kirchner está a punto de ser knockeado. 
Hace una semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) envió una 
misión a Buenos Aires que solicitó descaradamente que el superavit 
fiscal del Estado sea aumentado de 3 % a 4.5 %, para poder pagar más 
a la deuda externa. Esta no es una medida de negociación, sino una 
provocación destinada a aumentar las protestas sociales en la calle y 
la unificación de los acreedores de la deuda externa argentina.

 Por otra parte, el 11 de mayo, el Departamento de Tesoro de Estados 
Unidos, criticó duramente el intercambio de bonos de la deuda 
argentina, aceptado por un 76.15 % de los acreedores sobre un volumen 
monetario de alrededor de cien mil millones de dólares, demandando 
que el restante 23.85 % de los acreedores reciba una indemnización y 
que la "ley cerrojo" argentina que niega la reapertura de las 
negociaciones, sea anulada.

 Y el 12 de mayo, el tribunal internacional del Banco Mundial para 
dirimir sobre conflictos de inversiones (CIADI) resolvió a favor de 
una demanda presentada por la transnacional estadounidense CMS 
Energy, a la cual debe indemnizar el gobierno argentino con 133 
millones de dólares por no otorgarles "un trato justo y equitativo". 
Están pendientes en la CIADI otros reclamos contra el gobierno 
argentino por más de 13 mil millones de dólares.

 El futuro de Kirchner pende de un hilo y ese hilo es la deuda 
externa. Si Washington hace fracasar los resultados obtenidos hasta 
hoy por la Casa Rosada, a través de la intervención directa de la 
Casa Blanca o a través de la Corte de Apelaciones de Nueva York, 
donde está bloqueado el canje acordado, la economía argentina entrará 
en una crisis que tarde o temprano llevará a la sustitución política 
de Kirchner.

 Y aquí entra la segunda tenaza de la pinza imperialista-oligárquica: 
la ruptura de las relaciones entre Argentina y Brasil. Los medios de 
Brasil han sido caja de resonancia de una fracción chovinista de la 
clase industrial paulista, cuya cabeza visible y vociferante es el 
insoportable pedante y antibolivariano Ministro de Industrias, Luiz 
Fernando Furlan, dueño de la empresa alimenticia "Sadia", que 
sistemáticamente pretende impedir la reindustrialización argentina y 
la construcción de un Bloque de Poder Regional entre iguales. El 
avance de la integración latinoamericana pasa inevitablemente por la 
remoción de ese sujeto que bloqueará, mientras pueda, la 
consolidación del eje estratégico Brasil-Argentina.

 En Argentina, el diario de la oligarquía, La Nación, junto con el 
conglomerado Clarín, lleva la batuta en la campaña de ruptura entre 
ambas naciones. Dado que no existe ningún diario de calidad en 
Argentina, como, por ejemplo, La Jornada en México, el impacto de las 
campañas del Clarín ---históricamente vinculado al arquitecto del 
golpe de Estado militar contra Hugo Chávez, el magnate venezolano 
Gustavo Cisneros y, también al capital financiero estadounidense--- 
sobre la opinión pública del país es fuerte y desestabilizador.

 El gobierno de Kirchner sólo es salvable si logra renegociar con 
Brasil y Venezuela la deuda externa. De ahí, que las demandas de 
ciertos movimientos sociales y las críticas de los intelectuales 
dirigidas exclusivamente al gobierno nacional, en el sentido de que 
"K" debe resolver la deuda, el desempleo, etc., reflejan las 
limitaciones de un importante sector del pensamiento político 
argentino actual, que razona fuera de la geopolítica y de la ciencia 
del mundo, de una manera subjetivista y local que solo puede llevar 
la nación al desastre.

 Una política argentina con visos de triunfar en el problema de la 
deuda externa, por ejemplo, debe tratar de crear un movimiento 
argentino-brasileño-uruguayo-paraguayo-cubano-venezolano, que emplace 
a los Presidentes respectivos a una cumbre social-presidencial, en la 
cual haya un debate público sobre su disposición de enfrentar como 
grupo este problema. Hugo Chávez ya dijo en el último Foro Social 
Mundial que hay que hacer un Cártel de Deudores, pero los 
intelectuales y las cúpulas de los movimientos siguen en sus 
planteamientos nacional-electoralistas que no cambiarán nada en 
América Latina.

 En esta situación no ayudan las indecisiones estratégicas de la 
política interna de Kirchner que coquetea, al mismo tiempo, con las 
masas y con elementos de la política de la derecha, sin decidir con 
quién echar su suerte presidencial. Tiene más miedo a las masas que a 
la derecha, hecho por el cual no quiere ser ni otro Perón ni otro 
Chávez. Y parece que en la Casa Rosada ha caído en el olvido el dicho 
popular argentino, de que "no se puede montar dos caballos con un 
solo culo" y que, de todas formas, la derecha nunca le va a perdonar 
que haya tocado dos de sus instituciones más sagradas: a la Fuerza 
Armada, con su actuación en la ESMA, y a la Iglesia, con el 
desconocimiento del obispo militar clerical-fascista Baseotto.

 El Proyecto Bolivariano corre el peligro de ser nuevamente 
derrotado, tal como sucedió en la Primera Independencia. Esta vez, la 
explicación de tal derrota no habría que buscarla en las condiciones 
objetivas, sino en la incapacidad teórica de entender la fase pre-
resurreccional de Argentina y América Latina y forjar, en 
consecuencia, la imprescindible unidad estratégica nacional y 
latinoamericana.


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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