[R-P] [E. Lacolla] Evo Morales y los ciclos de la historia sudamericana
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Dic 27 19:29:58 MST 2005
[Publicado en "La voz del interior" de hoy martes]
Evo Morales y los ciclos de la historia sudamericana
Por ENRIQUE LACOLLA
América latina está ingresando a una nueva etapa histórica. Las
dificultades que promete son grandes, pero la recompensa es inmensa.
La historia tiene patrones cíclicos, movimientos que expresan
constantes en el seno de una sociedad. El universo latinoamericano no
es una excepción a esto y asiste hoy al desenvolvimiento de uno de
esos momentos, impregnado en esta ocasión, por suerte, de un espíritu
que retoma las oleadas de afirmación popular que se abrieron paso en
el continente durante los años '40 y '70 del pasado siglo.
Por supuesto que esta reconexión con el pasado se carga no sólo con
los elementos que provienen de él, sino también con el caudal de
experiencia de lo vivido y con los rasgos que son intrínsecos a este
tiempo.
Conviene, por lo tanto, olvidarse de las expectativas apocalípticas
que fogonearon algunos de los anteriores intentos de afirmación
social y nacional. En parte porque el pasado no se repite, en parte
porque algunos de ellos tuvieron demasiados errores y en parte
también porque tales presunciones no responderían a los datos del
presente. No hay, en la actualidad, elementos que consientan ese tipo
de ilusiones. El presente se insinúa positivo, pero difícil, y la
peor manera de evaluarlo y de coordinar las líneas de acción que
conduzcan a su modificación progresiva sería la de imaginar unos
"mañanas que cantan" y una revolución a la vuelta de la esquina.
Pero que las cosas se mueven y que lo hacen en un sentido que tiende
a revertir las coordenadas de la experiencia neoliberal que devastó
al subcontinente en las tres últimas décadas, parece indudable. Así
como también se hace evidente que por primera vez comienza a tomar
cuerpo la vieja aspiración de recomponer la unidad iberoamericana,
articulada a la sombra del imperio español, soñada por los
Libertadores y frustrada por el peso de unas realidades objetivas que
se derivaban de la debilidad de esas sociedades y de la presencia de
unas tendencias centrífugas imantadas por la influencia británica.
Suma
Los datos que informan la inflexión positiva a la que nos referimos
pueden contabilizarse en una serie de episodios que arrancan de
tiempo atrás -entre nosotros de la explosión popular que en diciembre
del 2001 expulsó del gobierno a Fernando de la Rúa-, y que en este
momento se manifiesta en una variedad de hechos que denotan un cambio
respecto de la actitud de subordinación a Estados Unidos de los
gobiernos sudamericanos, cambio que es fruto, en esencia, de la nueva
constelación geopolítica que comenzó a articularse a partir de la
creación del Mercosur. Lo cual demuestra, de paso, que las etapas
históricas no arrancan de golpe ni se dan con un solo paso.
Sumemos los hechos que consienten una apreciación optimista de la
realidad. La conferencia de los presidentes americanos en Mar del
Plata que le dio un portazo al Alca; el megagasoducto que unirá a
Venezuela con los países del Mercosur; la integración de la
"república bolivariana" a esta última organización; el triunfo de Evo
Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia; la posible
proyección a la primera magistratura de Perú del mayor Ollanta Humala
Tasso-un militar de inspiración chavista y expresivo de los
"movimientos originarios"-, y la adhesión de Javier Pérez de Cuellar,
ex secretario general de la ONU, a su candidatura, adhesión que
podría resultar decisiva para su consagración pues le aportaría el
respaldo de una parte importante de la clase media de ese país.
Por último, en el recuento de factores auspiciosos hasta podría
contabilizarse al impulso dado por el presidente de Colombia, Álvaro
Uribe, a las conversaciones de paz, gestionadas por Fidel Castro,
entre el gobierno de Bogotá y el Ejército de Liberación Nacional
(ELN). Uribe ha sido visto habitualmente como un peón de Washington,
pero hasta aquí ha resistido con bastante éxito a las presiones de
Estados Unidos para enemistarlocon Hugo Chávez, actual bestia negra
de la Casa Blanca en América del Sur y sobreviviente a varias
conspiraciones en su contra urdidas en el seno de los servicios
estadounidenses.
Conexiones
Son demasiadas cosas juntas como para que no estén indicando una
tendencia. Ahora bien, esta tendencia se conecta a las otras dos
oleadas de ascenso popular producidas en los tiempos modernos.
La primera fue la que circuló en los años '30 y sobre todo '40,
cuando en América latina comenzaron a cuestionarse las bases sobre
las que descansaba el "nuevo pacto colonial" establecido después de
la Independencia. El varguismo en Brasil, el peronismo en la
Argentina, el aprismo en Perú, el emenerrismo en Bolivia y el planteo
antiimperialista de Lázaro Cárdenas en México, dieron comienzo a una
lucha dirigida a recomponer el mapa social de nuestros países según
premisas más justas en lo social y más soberanas en lo político y lo
económico. Duramente resistida por el sistema de complicidades
locales que se nutría de la situación de dependencia, embestida por
el imperialismo y denostada con el calificativo de populista, esa
tendencia recorrió un gran trozo de camino, osciló entre triunfos y
fracasos y fue en general repelida, corrompida o desplazada por la
articulación oligárquica del establishment y sus valedores
internacionales.
Volvió a surgir en los '60, al influjo de la revolución cubana y de
la peregrina teoría del foco que pretendía "hacer de los Andes la
Sierra Maestra de América latina", pero que, de hecho, no consiguió
conciliar las distintas realidades sociales del abigarrado panorama
del subcontinente para reducirlas al denominador común de la
revolución castrista; expresión, ella también, de una circunstancia
peculiar y de una coyuntura irrepetible.
En la estela de este fracaso se filtró una gigantesca oleada
reaccionaria que acabó no sólo con el proyecto insurreccional del Che
Guevara y del castrismo, sino también, lo que fue peor, con las
resistencias que existían en los remanentes de los movimientos
nacional populares de las décadas pasadas.
El tsunami neoliberal que durante tres décadas inundó al continente a
partir de entonces, ha refluído ahora. Al menos por un tiempo. Dejó
tras de sí innumerables destrozos. Los habitantes de esta tierra
baldía, sin embargo, no han perdido ni la memoria ni la voluntad de
escapar al fracaso personal y social que un sistema extraño a sus
necesidades les ha impuesto a lo largo del tiempo y están adquiriendo
la convicción de que esa liberación es indisociable de un proyecto
común, que esté en capacidad no sólo de imponerse a los tradicionales
factores que impusieron el atraso, sino también de sobreponerse a
otro maremoto como el que acaba, en apariencia, de remitir.
Encrucijada
La victoria del caudillo indígena Evo Morales en Bolivia puede ser un
punto referencial de la compleja articulación en que habrán de
desenvolverse los movimientos nacionales en esta encrucijada. Aquí es
útil tener en cuenta las lecciones del pasado y recordar que todas
las veces que el bando nacional-popular llegó al gobierno en nuestras
sociedades, hubo de afrontar tres obstáculos: los que provienen del
poder enquistado en las corporaciones oligárquicas; los que surgen
del espectro ultraizquierdista que corre al nuevo líder "por el lado
que dispara" y que son en extremo peligrosos en la medida que lo
distraen de su objetivo, lo provocan y lo descolocan frente a sus
enemigos; y los provenientes de su propio movimiento, que con
frecuencia exterioriza la inmadurez que es propia de las fuerzas
sociales que recién se asoman a la política y que carecen de cuadros
instruidos y bien preparados, lo cual asimismo puede abrir el espacio
para la irrupción individuos provenientes de los peores escalones de
la política práctica del pasado.
De las tres oposiciones la más fuerte es la primera, la más molesta y
quizá más riesgosa es la segunda, y la más limitante es la tercera.
Sin embargo, hay un factor a tener en cuenta como elemento moderador
de este tercer elemento, en el caso boliviano: el sorprendente margen
que el electorado proporcionó a la victoria de Morales y que está
indicando la presencia de sectores nada desdeñables de la clase media
en el apoyo conferido al MAS. A ello hay que sumar el hecho de que
Morales se alzó con el triunfo incluso en el secesionista Oriente.
Todo esto indica un profundo cambio de conciencia, que afecta en
buena medida a los sectores medios. Esto implicará con toda
posibilidad un golpe mortal al Estado neocolonial y racista que se
enseñoreara del país, con breves intervalos, desde el siglo 19 para
acá.
En cuanto al voto cruzado que ha consagrado a candidatos opuestos a
Morales en varias de las más importantes "prefecturas" -alcaidías,
municipalidades-, ello no tiene por qué ser, necesariamente, un
síntoma negativo: puede estar reflejando un grado de madurez en el
electorado que lo hace evaluar a los candidatos no por la pertenencia
a una determinada fuerza, sino por sus aptitudes personales y por la
confianza que son capaces de inspirar.
Se tiene la sensación de que en América latina se está caminando por
una ruta vieja y nueva a la vez. Harán falta memoria, tino y empeño
para avanzar por ella. Memoria para recordar las lecciones del
pasado, tino para saber evaluar las dificultades del camino,
soslayándolas cuando no se las puede enfrentar directamente, y empeño
para persistir en un esfuerzo que seguramente será largo y difícil.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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