[R-P] Argentina ya está en la encrucijada sudamericana

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Dic 17 21:10:04 MST 2005


Carnadura de masas para la unidad naciente

ARGENTINA YA ESTÁ EN LA ENCRUCIJADA SUDAMERICANA

Al cierre de esta edición, acabamos de enterarnos de que el 
Presidente Néstor Kirchner, rodeado de sus ministros, de 
gobernadores, de altos mandos de las FF.AA., y con la presencia de 
las máximas conducciones sindicales y empresariales, anunciaba al 
país que la Argentina, el 31 de diciembre de este año, saldaría todas 
sus deudas con el Fondo Monetario Internacional.

Pocos días antes había hecho lo propio el presidente Lula da Silva en 
Brasília.  Y, según declaraciones del propio presidente argentino, 
fue una decisión conjunta, tomada con el total acuerdo de Hugo Chávez 
Frías, el presidente de Venezuela.

Es un acontecimiento histórico.  Por primera vez desde los tiempos de 
la Independencia, el núcleo fundamental de América del Sur acuerda 
frente al mundo una política común en temas candentes y cruciales.

Esto solo, más allá de toda discusión de carácter financiero, otorga 
suma importancia a la decisión.  La celebramos en su justo valor, y 
hacemos votos por que preanuncie medidas de creciente audacia y 
solidez.  

Que nadie venga a decirnos que "hicimos un mal negocio" o que "es lo 
que el FMI deseaba".  Ese tipo de argumentos ya estaban apolillados 
cuando Perón compró los ferrocarriles.  Al pagar la deuda con el FMI 
nos sacamos de encima al principal auditor de la plutocracia 
financiera mundial.  Y al hacerlo junto a Brasil, con el acuerdo 
venezolano, estamos afirmándonos como bloque de proyección mundial.

Un año pródigo en reacomodamientos

2005 no quedará olvidado en los anales de la historia de América 
Latina.  Si bien estuvo puntuado por numerosos acontecimientos 
contradictorios, termina con una ratificación decidida del rumbo de 
unidad continental, con una profundización de la revolución 
bolivariana, con varias derrotas diplomáticas y comerciales de los 
EEUU y con una mayor solidez del gobierno argentino en la lucha 
contra nuestros opresores.

Entramos al 2006 mejor parados que al 2005.  Comienza a hacerse 
posible una victoria electoral de Evo Morales en Bolivia (y los 
pronunciamientos de las FFAA para que el Congreso de La Paz respete 
la voluntad mayoritaria no dejan de tener una especial 
significación).  La Venezuela bolivariana inicia un camino de 
industrialización pesada, revisa la propiedad agraria para exterminar 
el latifundio, se declara en rumbo a formas nuevas de socialismo.  
Aún el conservador e insularizado Chile otorga un 60% de votos a 
candidatos parlamentarios de izquierda o centro izquierda.

En Perú, la candidatura de Ollanta Humala reabre, con fuerza 
creciente, el proceso de la Revolución Peruana de Velazco Alvarado.  
En Ecuador, la caída de un Lucio Gutiérrez que no se atrevió a ser 
fiel hasta el fin a su programa no culminó en una ola de reacción 
incontenible: las masas indígenas retoman su rumbo hacia el poder, y 
hacen imposible el Tratado de Libre Comercio con que EEUU quería 
terminar de someter al país.  ¡Hasta Colombia, parcialmente bajo 
ocupación estadounidense, se atreve a rechazarlo!  En el Perú, que lo 
firmó, los signatarios se niegan a difundir los términos del 
acuerdo...

Qué tuvimos que ver nosotros

La Argentina tuvo que ver con esto, y bastante.  Y, justo es decirlo, 
el Dr. Kirchner cumplió un papel esencial.

Tras haber revalidado su mandato en las últimas elecciones 
parlamentarias, no giró hacia la "sensatez", sino que insistió en 
fortalecer la autoridad presidencial enfrentando abiertamente a los 
formadores de precios.  

Liquidó el Ministerio Lavagna para lanzarse, a través de Felisa 
Micelli, a un inédito intento de modificar el balance de la 
distribución del ingreso hacia los más necesitados.

Simultáneamente, la Argentina desplegó una política latinoamericana 
correcta en lo fundamental, pese a ciertas complicaciones y gaffes 
perfectamente evitables.  El rumbo global de la diplomacia 
presidencial argentina unificó criterios frente a la prepotencia 
estadounidense, celebró acuerdos de gran magnitud con Venezuela, 
incorporó a este país al Mercosur, y presentó una imagen más firme 
ante las potencias imperialistas.  

El nombramiento de Taiana en Cancillería, el de Nilda Garré en 
Defensa, tan vinculada con Venezuela, y el de Eric Calcagno en París 
(buen final para una incómoda trama de enredos) expresan, 
precisamente, esa imagen.

La gran disyuntiva se aproxima

Los grandes trazos de esta política ya están provocando la reacción 
oligárquica.  No es una casualidad.

Las clases dominantes saben ver la esencia de la situación, más allá 
de las evidentes renuncias y oscuridades de la acción de gobierno.  
Es cierto que a Kirchner le falta aún mucho andar para merecer el 
apoyo irrestricto de un pueblo justificadamente alerta, después de 
tanto fraude postelectoral.  

Sus acuerdos con la vieja burocracia menemista o semimenemista 
(Romero, Reutemann), sus coqueteos con sectores de la progresía 
antinacional (Chacho Álvarez, Nun), el modo clientelar en que 
acumulan ciertos "piqueteros oficialistas", son expresiones políticas 
de un rumbo sinuoso de excesivo acomodamiento a los deseos de -por 
ejemplo- bandidos imperialistas como Repsol, el estáblishment 
financiero, o concesionarios de servicios públicos semimafiosos 
(Taselli, Metrovías), etc.

¿Estos rasgos expresan la voluntad profunda del kirchnerismo, pronta 
a salir a luz a la menor muestra de debilidad de parte del pueblo 
argentino?  O, por el contrario, ¿se trata de rémoras del pasado que 
los cambios en la relación de fuerzas permitirán combatir y eliminar? 
 El discurso de Mar del Plata del 4 de noviembre, la denuncia a los 
agiotistas cartelizados, el recambio ministerial y la decisión de 
liquidar la deuda con el FMI, etc., están indicando que se trata más 
bien de lo segundo.

Las batallas ya se están preanunciando.  Quien no lo entienda así 
será juguete del enemigo de la Nación.  Patria y Pueblo despide al 
2005 con la certeza de que en esas batallas nuestro socialismo de 
Izquierda Nacional tendrá una honrosa actuación, junto al pueblo 
argentino y los trabajadores.  Serán batallas por el socialismo y la 
unidad de América Latina.  Es decir, serán parte de nuestra gran 
batalla.


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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