[R-P] Cmdte. Ollanta Humala: Globalismo y tendencias nacionalistas

edgar smith condornacional en yahoo.com.ar
Vie Dic 9 02:57:19 MST 2005


Globalismo y tendencias nacionalistas

Cmdte. Ollanta Humala Tasso
Presidente del Partido Nacionalista Peruano (PNP)

Sras. y Sres.

Nadie puede negar los aspectos positivos de la
Globalización, que han permitido diversas e increíbles
transformaciones mundiales principalmente en materia
de comunicaciones y adelantos tecnológicos. Sin
embargo, para una gran mayoría poblacional, la
globalización es un malestar, por sus efectos
negativos. En este caso, la percepción es que unos
globalizan y otros son globalizados; Latino América y
en general los países pobres, se encuentran en esta
segunda categoría.

El mundo moderno actual se encuentra marcado por
cambios constantes en diversas esferas de la vida.
Esta era posmoderna ha promovido diversas
transformaciones en materia de comunicaciones,
adelantos tecnológicos y fuertes sumas de capitales
que varían y migran geográficamente. Sin embargo solo
unos pocos se benefician con estos adelantos.

Un reducido grupo de poder a nivel mundial concentra y
practica la economía de libre mercado y propugna hacia
el mundo el neoliberalismo económico salvaje en el
cual estamos inmersos. Es por este sistema que nos
encontramos cada vez mas próximos a ser países
inviables. El sistema no ha dado como resultado la
igualdad y libertad que pregonaba simplemente porque
no fue nunca su finalidad. La instauración de un
modelo económico, militar, político, cultural, entre
otros, ha contribuido solo a reproducir  la
dominación.

Este panorama, se viene caracterizando por la
consolidación del gran capital mundial que a través de
la globalización abre los mercados nacionales mediante
el modelo económico neoliberal y el modelo político de
democracias formales, en muchos casos virtuales, pero
nunca reales. Asimismo, por el debilitamiento de los
movimientos socialistas, comunistas y en general
revolucionarios, que ya no cuentan con un respaldo
político disuasivo de la ex URSS.

Este sistema que concentra los grandes capitales a
nivel mundial pero también los patrones culturales y
costumbres a escala planetaria, no tiene contrapeso
oficial como antaño, podríamos decir, lo tenía con el
bloque socialista y por ello impone, desde su
omnipotente posición, un cambio en las relaciones
internacionales. Quien determina, por ejemplo, que son
los derechos humanos, cuales son patrimonios mundiales
y cuales los pertenecientes a cada país? Y, en otro
aspecto mas reciente, ¿quién determina quien es
terrorista en el mundo?.  En el concierto mundial, el
estado imperio (EE.UU. de NA) es quien determina, lo
objetivo y lo subjetivo. Conceptos como guerra
preventiva ; por ejemplo, evidencian esta realidad.
Ahora las guerras se hacen a enemigos abstractos ,
quien nos asegura que mañana mas tarde no tengamos el
infortunio de ingresar a dicha lista negra?, acaso las
NNUU podrán garantizar nuestra seguridad a no ser
destruidos y después reconstruidos con estructuras y
patrones culturales diferentes a  los nuestros?. 

Se ha hablado mucho de las contradicciones que
subyacen al sistema, por ejemplo, se sabe la
discordancia entre la idea de igualdad que supondría
un sistema como el actual y el aspecto práctico que lo
contradice. ¿cómo podemos hablar de igualdad de los
ciudadanos del mundo cuando existen diferencias reales
en torno a la posesión del poder?, quien detenta el
poder, en buena cuenta asume su posición de metro
regulador de las relaciones sociales, políticas y
culturales en el mundo.

Pero el poder no se hace ni se consolida de la noche a
la mañana. Sobre la base de la investigación
científica y el desarrollo de la alta tecnología los
países llamados desarrollados han logrado romper las
limitaciones naturales a la producción y al trabajo.
Explotan las materias primas naturales y no renovables
o producen productos similares fabricados en los
grandes laboratorios y renovables quizás al infinito,
sustituyendo al hombre de trabajo por la maquina,
desplegando la abundancia en la producción con
eficiencia y calidad , no importando las condiciones
geográficas o de medio ambiente, sino las condiciones
favorables a la inversión denominado “riesgo país”.

El problema es que ningún país ha podido alcanzar
niveles de desarrollo y de bienestar en base a la
venta exclusiva de materias primas; el mundo
desarrollado se ha construido sobre la base de la
industrialización, de la creación de una economía de
mercado nacional integrada, de la formación de un
capitalismo y burguesía nacional y del dominio de la
ciencia y la tecnología, entre otros factores. El
deterioro en los términos de intercambio entre
productos primarios y productos con valor agregado
cada vez favorece mas a los que contienen mayor valor
tecnológico agregado.

De esta manera, vienen alcanzado niveles impensables
de producción y productividad, que superan largamente
las necesidades humanas. Esto también implica la
aceleración del fenómeno social de la exclusión
laboral; es decir, que el mundo puede continuar
funcionando con el trabajo de tan solo el 20% de la
población mundial (1,300 Millones de seres humanos)
que aproximadamente equivalen a la población del mundo
desarrollado y las pequeñas porciones de ciudadanos de
nuestros países que se encuentran insertados en esta
mega cadena de la producción mundial.

La globalización como fenómeno político, ha existido y
evolucionado desde cientos de años atrás y su alcance
ha ido asumiendo una característica mas planetaria, en
la medida que los medios de comunicación y de
transporte fueron perfeccionándose. En el mundo
antiguo, existió en la medida que las hegemonías de
los grandes imperios imponían un modo de vida de
acuerdo a una serie de usos y costumbres con
consecuencias políticas y económicas, en Andinoamérica
por ejemplo tuvimos la hegemonía incaica, como en
Europa lo hicieron en su momento los romanos. El
desafío que nos plantea este nuevo proceso
globalizador va mas allá de llegar al poder y cambiar
las estructuras de una sociedad capitalista, el
desafío actual implica nuestra supervivencia como
Estado nación soberano. El dilema es si continuaremos
siendo estados nación soberanos o estados nación
globalizados y sin soberanía.

El mundo desde la desintegración de la URSS y del
bloque socialista, viene siendo administrado y
dominado por los vencedores de la “guerra fría”; el
globalismo, Mundialización o globalización propiciada
por el bloque Angloamericano. Sin el contrapeso
socialista, el mundo dejó de ser bipolar y esto
significó el debilitamiento de los movimientos
revolucionarios socialistas y comunistas, en la medida
que sus procesos de acción revolucionaria han quedado
sin un respaldo contundente como lo era la ex URSS,
para defender las legítimas demandas sociales.

Pero este globalismo ya no es monolítico, porque ya no
es un solo Estado Imperio el que gobierna el mundo,
sino que constituyen bloques o coaliciones de estados
nación asociados a grandes corporaciones
transnacionales. Estas ultimas, se rigen sobre
regulaciones distintas a los estados nación, cada vez
adquieren mayor poder a nivel mundial, pero
paradójicamente su responsabilidad principal siempre
es hacia sus accionistas . El principal bloque es, sin
duda, el angloamericano ; sin embargo, ahora tenemos a
la Unión Europea y falta aún definir el papel de Rusia
y China, entre otros.

Frente a este panorama, que bien conocemos, la
resistencia no puede sustentarse en la lucha de
estados naciones desintegrados participando con
acciones unidireccionales que se deshacen a medio
camino o, quizás, antes. Todo aquel, sin distinción,
que se sienta dominado y sojuzgado por el globalismo y
el sistema debe sumarse al esfuerzo mundial por
resistir.

Esta compleja situación mundial y particularmente en
la región latinoamericana, nos hace ver la necesidad
de establecer una estrategia regional que articule las
políticas de cada una de las repúblicas fundadas por
el Libertador Simón Bolívar. Los nuevos procesos
revolucionarios requieren ahora la suma de una serie
de fuerzas sociales que le den una connotación mas
popular que clasista. Para lograr una articulación
entre los países a fin de confrontar al poder global,
se hace necesario en primera instancia que cada país
construya un proyecto nacional que incluya a los
sectores económicamente afectados pero también
recogiendo el potencial cultural rezagado. El desafío,
que debemos plantearnos es construir alternativas, si
luchamos por cambiar este sistema que nos causa
grandes problemas, debemos tener en claro con que
proyecto lo vamos a reemplazar.

Una muestra de la inconformidad con este sistema,
tanto en el aspecto económico como en el político, es
lo que se ha llamado golpe de estado de masas. La
población en general percibe que no gana absolutamente
nada con este sistema y; por lo tanto, con legitimo
derecho denuncia este contrato social, que finalmente
no los representa. A esto hay que agregarle el “aporte
personal” de la mediocridad e ineptitud que le
imprimen los políticos tradicionales y que producen lo
que conocemos como una situación explosiva.

Los Golpes de Estado de masas constituyen frentes
espontáneos producto de una explosión popular y
social, que se trazan como objetivo el derrocamiento
de sus presidentes que simbolizan la puesta en marcha
del modelo neoliberal y de la consiguiente
distribución inequitativa del poder entre los diversos
actores políticos. Este fenómeno político y social,
reemplaza a los tradicionales golpes militares, pero
lamentablemente aún no ha logrado cuajarse con
objetivos claros y colocar gobiernos antisistemas.

Los hemos visto actuar en Argentina contra el ex
presidente Fernando de la Rua, en Bolivia contra el ex
presidente Sánchez de Losada, en Ecuador en tres
oportunidades contra los ex presidentes Abdala
Bucarán, Jamil Mahuad y recientemente contra Lucio
Gutiérrez.

En el Perú en el año 2000 se vivía una situación
similar con Alberto Fujimori, en este caso vale la
pena detenerse para explicar como la clase política y
la OEA apoyaron a Fujimori creando una “cortina”
mediante el establecimiento de una mesa de
concertación y dialogo que finalmente aceptó la
continuación de Fujimori por un año mas. En este caso,
el golpe de estado de masas con el auxilio de la
Rebelión militar del 29 de Octubre del 2000 derribó a
Fujimori. Ese fue uno de los motivos que me llevó, en
mi condición de militar y Comandante de una Unidad
militar, a realizar un levantamiento armado en defensa
de la constitución de mi país y permitir inclinar la
balanza a favor de la voluntad del pueblo.

El levantamiento militar del 29 de octubre del 2000,
marcó el inicio de la resistencia popular contra el
avance de la globalización en el Perú, constituyendo
la partida de nacimiento de los movimientos
nacionalistas a nivel nacional y regional . El llamado
a las reservas nacionales, en su momento, permitió al
pueblo encontrar un canal de protesta a nivel nacional
contra una serie de medidas y avances del globalismo,
que durante el gobierno de Alberto Fujimori se dieron
en el país.

Actualmente, el globalismo en el Perú, se mantiene
desde la ilegítima constitución impuesta durante el
gobierno de Fujimori, mediante el cierre del Congreso
de la República. Una constitución, que favorece el
negocio de las corporaciones foráneas al otorgarle
igualdad de tratamiento con el frágil capital
nacional, que prohíbe al estado su participación en la
actividad empresarial, que renuncia a la soberanía
sobre sus riquezas naturales y que permite al
presidente la manipulación de las instituciones
fundamentales de la república, como es el caso de las
Fuerzas Armadas

Tal vez, donde triunfa mas el norte globalizante es en
países como el Perú, fragmentado desde sus orígenes,
portador de un virus de reproducción tal, que le
impide ver su singularidad como bueno y acepta sin
tapujos creencias, gustos, modelos económicos y
políticos.

Para detener el avance arrollador del sistema, es
necesario generar espacios críticos y espacios también
de compromisos. Pero, para vincular la los actores
sociales hay que generar un instrumento articulador
que ofrezca alternativas coherentes de acuerdo a la
realidad particular. Este instrumento para nosotros es
el Nacionalismo.

Para nosotros, los Nacionalistas peruanos, no basta un
cambio en el rumbo económico y político si este no
viene acompañado de un cambio en el aspecto cultural
que defienda nuestras particularidades. El
Nacionalismo, asume la tarea de la defensa de la
soberanía de los estados naciones, constituyéndose en
el partido de la nación y actor fundamental en los
nuevos procesos revolucionarios.

El desafío actual es la defensa de nuestros intereses
nacionales que vienen siendo avasallados por los
intereses de la globalización, y como en todo proceso
revolucionario, existe la resistencia del poder, en mi
país, esta se trasluce en el comportamiento de las
clases conservadoras y la clase política. Estas,
combaten a todo tipo de expresión nacionalista, de
manera feroz e implacable, habiendo iniciado una
campaña desinformativa e “intimidatoria” que busca
asustar a la población en general, denominándonos
fascistas, terroristas y subversivos. Pero, esa es la
lucha y en ella coincidiremos. Retomar el proyecto del
Libertador Simón Bolívar, de integración de la patria
grande, es hoy en día  una necesidad.

 




	


	
		
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