[R-P] Reportaje al precandidato pel PC de Chile

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Jue Nov 25 10:49:55 MST 2004


La coalición "de izquierdas" en Chile,(PODEMOS) arañó
casi un 10 % de los votos, en la última elección, y
este buen resultado electoral, ha animado al alicaido
PC Chileno, que lanza a la palestra a este
precandidato.
Nada nuevo bajo el sol, mucho me temo. 
Análisis desde la óptica "derechas e izquierdas",
"progreso, fascismo", etc.
Unidad Latinoamericana, Mercosur, Frente Nacional,  o
esas minucias, están, al parecer, fuera de la agenda.

Rolando
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Tomás Moulian, precandidato presidencial del Partido
Comunista de Chile

"Nosotros desarrollamos nuestra propia política" 


FQ/CP
El Siglo

En el reciente Pleno de su Comité Central, el Partido
Comunista acordó instalar en el PODEMOS la
precandidatura presidencial de Tomás Moulian.
Sociólogo, autor de libros de vasta aceptación y
difusión, Moulian nació en Santiago el 21 de
septiembre de 1939 


Pone el acento en la "batalla por las ideas" y en el
combate encarnizado al modelo de capitalismo salvaje
que impera en nuestro país, para lo cual, insiste, se
debe convenir en una programa común y un candidato
común de los sectores antineoliberales. Pensamiento
crítico y apertura, claridad en las definiciones y
amplitud en la concepción de los pasos a seguir, son
las características de este sociólogo que acepta que
se lo califique como un "candidato pedagógico".

-¿Está el PODEMOS, a partir de su resultado electoral
reciente, en condiciones de convocar a un gran
movimiento antineoliberal?
"Creo que esos resultados son el comienzo de un
deshielo, y que todo va a depender de nuestra
capacidad de llegar a un acuerdo de plataforma común y
candidato común. Los resultados de las municipales
ponen el futuro en nuestras manos. Depende de cómo
sepamos luchar contra las estructuras de dominación
que todavía hacen que ciertos sectores del pueblo
permanezcan alejados y viviendo de las ilusiones de la
Concertación"
-¿Qué papel le asigna a una propuesta programática y
cuáles debieran ser sus rasgos esenciales?
"Primero, el papel de la propuesta: nosotros creemos,
y ésa ha sido siempre la tónica de los partidos de
izquierda, que una elección, cualquiera que ella sea y
sobre todo una presidencial, tiene que realizarse en
torno a una discusión sobre Chile, su presente y su
porvenir. O sea, lo por construir. Hay que crear una
plataforma electoral que tenga, a mi entender, cuatro
ejes fundamentales.
-La construcción de una nueva democracia política, que
parte por poner a la Constitución del 80 en el desván
de los trastos rotos. Y esa nueva Constitución tiene
que apuntar hacia un sistema democrático que no sólo
sea de democracia representativa, aunque también lo
sea, pero que 
tenga aspectos de una democracia participativa. ¿Qué
instituciones políticas? Bueno, la iniciativa popular
de ley, la posibilidad de veto popular de las leyes,
la posibilidad de revocación de mandatos… Y sobre
todo, la descentralización, un Chile de las
autonomías, que es una de las grandes tareas de la
izquierda porque eso permite la socialización del
poder, una distribución territorial del poder más
equitativa y la posibilidad de formación de sujetos
sociales nuevos que estén en condiciones de airear
esta democracia débil.
-Después, hay tareas de democratización del mercado.
No es éste el momento, no se está en condiciones de
luchar frontalmente contra el capitalismo, que sigue
siendo lo que siempre ha sido: una sociedad que al
producir riqueza produce al mismo tiempo destrucción.
Un sistema que, guiado por el lucro, somete a miles de
personas a condiciones de una sobrevivencia ruin. Ya
que no podemos eliminar el capitalismo, tenemos que
crearle grietas. Y eso es lo que llamamos
democratización del mercado, la creación de
cooperativas, de empresas de trabajadores fomentadas
desde el Estado; la organización de los consumidores,
en lucha contra los abusos de las grandes empresas.
Todo lo que significa la participación de los
trabajadores, que entregan sus cotizaciones a las
isapres, para que reivindiquen el derecho a la
elección de representantes de los ahorristas que
tengan una mayoría en esas organizaciones que acumulan
un excedente económico que mueve y dinamiza la
economía chilena. Y allí, los que son apenas
administradores de fondos ajenos toman esas
decisiones, lo que les da un poder económico enorme
que no les corresponde. Habría que pensar también en
la creación y un plan de fomento de la pequeña
industria, una banca para ella. El Banco del Estado no
está cumpliendo en ese sentido su papel.
-Crear una cultura de la solidaridad, una cultura
humanista. Hoy día, estamos en el hiper individualismo
y la experiencia del hombre común es que vive en el
interior de instituciones mercantiles y es forzado por
la sociedad y sus mecanismos a tener ‘estrategias’ de
desarrollo individual donde no hay espacio para el
hombre público, el hombre cívico, el ciudadano.
Hay que empujar una reforma intelectual y moral de
Chile. Tiene que haber una política cultural que
permita que la televisión y la prensa no sean parte de
esta verdadera instalación de ‘pan y circo’, sino que
sean el lugar donde se discute sobre Chile, se
plantean preguntas y se delibera, donde se ponen en
duda los fines de la sociedad.
Tiene que haber un cambio drástico de la educación,
que está mercantilizada en todos sus sectores y
niveles".

-¿Cómo se explica que sectores marginados por el
modelo neoliberal se muevan en el terreno
institucional que ellos mismo cuestionan, incluyendo
la propuesta de una lista de candidatos a diputados y
senadores, sin antes corregir el sistema binominal?
"Bueno, Chile, no podemos olvidarlo, tiene una de las
peores distribuciones del ingreso del mundo. Pero al
mismo tiempo, tiene un grado altísimo de
gobernabilidad. El control político de la protesta
social, es enorme. Tenemos un país ‘taza de leche’.
Algo pasa ahí, en el entremedio, y es que se ha
perdido la conciencia de clase. En este momento, la
cultura burguesa se muestra capaz de crear un sentido
de vida para la gente. Junto con una pésima
distribución del ingreso, Chile tiene un sistema de
facilitación del consumo de los mejor organizados del
mundo. Es bien posible que estos mecanismos de
facilitación del consumo sean los que logran la
compensación y permiten que esto que debería ser una
olla a presión no estalle, y siga funcionando. Y que
tengamos 14 años de una Concertación que reproduce el
sistema de Pinochet y tiene una gran cantidad de
votos, así como una Alianza por Chile que es heredera
de Pinochet y tiene también una gran cantidad de
votos".
-¿Qué diferencia a su candidatura, y su campaña, de
cualquiera otra que surja tanto de la derecha como de
la Concertación?
"En primer lugar, una campaña electoral es una campaña
de educación del candidato y de la coalición que lo
acompaña, y de los ciudadanos. Tenemos que concebir la
batalla como una batalla por las ideas. Segundo, una
precandidatura como la mía surge para generar
conversaciones en el interior del PODEMOS y los grupos
aledaños a él, Fuerza Social, la Surda, etc., que
conduzcan a una plataforma y un candidato común. Lo
importante es que el PODEMOS tenga candidato, que se
amplíe y que tenga la mejor plataforma programática
posible".
-¿Lo podríamos llamar un "candidato pedagógico"?
"Yo creo que sí. Creo que las elecciones debemos
pensarlas como momentos pedagógicos. Y ése es el modo
como se podría definir una candidatura presidencial
como la nuestra".
-Desde el Partido Comunista, que ha levantado su
precandidatura presidencial, se ha señalado que una
candidatura antineoliberal puede y debe plantearse el
gran desafío de obtener una votación que permita
incidir en la política nacional, y que de ninguna
manera acepta la limitación que se le quiere imponer
en el sentido de que su votación sería tan sólo "un
factor de la segunda vuelta". ¿Cuál es su opinión al
respecto? 
"Bueno, totalmente de acuerdo. Yo creo que aquí hay
que ser muy crítico y pararle el carro cada vez que
algún político de la Concertación viene y se enfrenta
a nosotros mostrándonos el espantapajaros de Lavín
como ‘criatura nuestra’. En verdad, si sale Lavín será
por los errores de la Concertación. Nosotros no somos
ayudistas de la Concertación. Es la Concertación la
que tiene la obligación de ser capaz de parar a Lavín.
Nosotros desarrollamos nuestra propia política,
nuestra propia plataforma. No estamos con la
Concertación, que tiene otra visión de Chile, una
visión neoliberal que nosotros no compartimos. Por lo
tanto, la candidatura del PODEMOS es una candidatura
distinta tanto de la Alianza, por supuesto, como de la
Concertación. Nosotros dijimos en la campaña de Gladys
Marín que la Concertación lo que estaba haciendo era
legitimar en democracia un modelo que se había parido
en dictadura. El gobierno de Lagos no ha hecho más que
profundizar eso. Ha llegado en materia de
privatizaciones a lugares a que no se habían atrevido
los otros gobiernos de la Concertación, ni siquiera
los militares. Ha cedido en los tratados de libre
comercio, sobre todo con Estados Unidos, los pocos
espacios de soberanía económica que tenía el Estado de
Chile. Ha sido un gobierno que nos deja atados de
manos, incapaces de desarrollar una política económica
libre, uncidos al carro, por lo tanto, de la
globalización capitalista pero como un país
dependiente, y un país dependiente aislado. Porque no
estamos entre los países de América Latina que buscan
con esfuerzo, a veces fracasando o ganando a medias,
modificar la trayectoria del neoliberalismo. En eso
están Uruguay, Venezuela, Cuba por muchos años, están
Kirchner y Lula. 
En los otros países hay intelectuales reflexivos. En
Chile, la mayor parte de los intelectuales están en el
gobierno. Se ha acabado ese pensamiento libre que
podría poner a pensar a los ciudadanos. Eso existe muy
poco. Somos la lacra de América Latina. 
Somos una muestra de cómo una sociedad con tal
desigualdad de ingresos puede, al mismo tiempo, ser
una sociedad en donde la izquierda recién logra un
9,14% de los votos después de 14 años de lucha. Eso es
lo increíble de Chile. Eso muestra también las
potencias del sistema de dominación. No son sólo
nuestros errores, son las potencias, las armas de este
sistema de dominación". 
-En algún momento usted habló de "gobernabilidad".
¿Qué pasa con la clase dominante? Un sector político
simplemente se plegó al carro del sector dominante…
"Diría que la clase dominante chilena tiene los mismos
defectos que en el siglo XIX. Siempre tuvo que buscar
a alguien que la intermediara. No era capaz de ponerse
al frente de las modernizaciones capitalistas. Entre
1938 y 1947 fueron la coaliciones de centro-izquierda
las que realizaron la industrialización. Durante Frei
Montalva fue el centro el que hizo las modernizaciones
al capitalismo. Posteriormente, tuvieron a Pinochet,
que implementó la política que ellos querían. Ahora
tienen a la Concertación, lo que es muy inteligente de
parte de nuestras clases dominantes. Es bastante tonto
sacar a la Concertación para poner a Lavín. Eso es lo
que no logro entender. Tenemos acá un sistema
neoliberal, legitimado por el Partido Socialista,
tenemos una cuestión formidable desde el punto de
vista de la capacidad de ‘envolinar la perdiz’ a la
sociedad chilena. Si gana Lavín, el PS tendrá que
moverse un poco a la izquierda. Habrá conflictos que
serán más difíciles de resolver. El PDC tenderá a
pensar en el social cristianismo y en la justicia
social, que nada tienen que ver con el neoliberalismo.

Uno vive en una sociedad que determina la conciencia.
No creo que toda la gente que vota por Lavín sea
neoliberal. Más bien, conoce algunas ideas fuerzas del
neoliberalismo. Lo que no deja de sorprenderme es que
este país, que en la década de los ‘70 intentó
construir el socialismo por la vía institucional, hoy
sea el más reaccionario de América Latina. Ahí también
están nuestras incapacidades para captar cuáles son
los nuevos mecanismos de dominación. Uno de ésos es
que el neoliberalismo produce la atomización social,
trata de hacer morir a los sujetos sociales. No sólo
prohibe la negociación sindical y le resta fuerza a
los sindicatos, además trata de inmovilizar a los
otros sectores. El ideal utópico de este
neoliberalismo es la existencia de un individuo
aislado que se entiende con los otros en el mercado.
Un ciudadano absolutamente crediticio. La facilitación
del consumo, la enorme cantidad de tarjetas de tiendas
para trabajadores que ganan 150 mil pesos, es un
mecanismo de compensación de la pésima distribución
del ingreso. Es tan difícil explicarse cómo se
mantiene la paz social cuando hay una diferencia de 37
veces entre el primero y el quinto quintil. En Brasil
pasa lo mismo, pero allá no hay crecimiento. En tanto,
nosotros hemos tenido crecimiento. No obstante, Brasil
está edificado sobre la base de tremendas
desigualdades regionales. Incluso, en algunas partes
de ese país se está en etapas precapitalistas de
producción. Chile no es así. Este es un país más
homogéneo. No obstante, tiene la misma mala
distribución de ingresos y la ausencia de protesta, de
reacción política". 
-El modelo de dominación actúa como un paradigma
dominante, ¿pero qué hace que el modelo sea legitimado
transversalmente por la sociedad chilena?
"Hay que constatar una cosa: es dominante. En su
porqué tiene mucho que ver la dictadura militar.
Pinochet no fue derrotado: perdió una elección por la
sucesión presidencial, pero su obra quedó incólume.
Quedó la forma en que pensó la previsión, sus
privatizaciones, sus concepciones del Estado mínimo,
la concepción del mercado como la gran ‘mano
invisible’ en que el único actor es el empresariado.
Se agregan la leyes laborales, terriblemente injustas.
Todo eso quedó y no ha desaparecido. Tampoco se podía
esperar que la Concertación construyera el socialismo,
eso un absurdo. Sin embargo, se podía esperar en el
sentido de que ‘miren, hago lo que puedo. En esta
sociedad de mierda, no puedo hacer más’. Pero lo que
ha hecho es legitimar este sistema como el mejor de
todos. Ha convertido el vicio en virtud. Ese es su
delito político principal". 
-Las candidaturas de la Concertación buscan
desvincularse del daño social generado por sus
gobiernos. Michelle Bachelet apuesta a una
reconversión de las políticas económicas, pero a
partir de la lógica del liberalismo…
"La Concertación agotó sus cartuchos. El ‘crecimiento
con equidad’: hermosa promesa, pero una absoluta
falacia. Estamos en la misma situación que en los
tiempos de Pinochet. Si Michelle Bachelet desea ser
otra cosa, tiene que renunciar a la reproducción del
noeliberalismo. Tiene que situarse en una campaña de
reforma del sistema neoliberal y cambio de su lógica.
Eso se traduce en un Estado más potente en su
capacidad reguladora. Significa contenciones a la
concentración económica del capital y de la propiedad,
leyes laborales que permitan que los trabajadores
luchen por mejores ingresos. Una serie de elementos
que están fuera del horizonte mental del oficialismo
chileno".
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