[R-P] La Batalla de la pantalla (Nac&Pop)

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Dom Ago 29 11:40:29 MDT 2004


La Batalla de la Pantalla

Queremos expresar nuestra propia cultura en
condiciones apropiadas , integrarnos al MERCOSUR
cultural, a los Estados Unidos de Latinoamérica y
recibir la cultura de todo el mundo, libremente, pero
para eso necesitamos abrirnos al mundo y cerrarnos un
poco al Imperio.

1.	COMENZÓ LA CUOTA DE PANTALLA Y LA CONTINUIDAD DEL
CINE ARGENTINO 

2.      LA CUOTA DE PANTALLA Y LOS ENEMIGOS DE LA
NACIÓN Mario López Barreiro 
3.      RECLAMO DELOS DIRECTORES DE CINE ARGENTINO
(DAC)ANC-UTPBA 
4.      DE FALACIAS Y OTRAS ARGUMENTACIONES INFOR –
MET VIOLETASIMPERIALES por Sebastián Valenzuela.
GERENTE DE VILLAGE CINES 
6.      MÁS LUNA DE AVELLANEDA, Y MENOS POCHOCLO por
Rolando Mermet 
7.UN PENSAMIENTO DE LA NAC&POP LOS MEDIOS COMOORGANOS
DE DOMINIO COLONIAL R. SCALABRINI ORTIZ
_________________________ 
COMENZÓ A REGIR LA CUOTA DE PANTALLA Y LA MEDIA DE
CONTINUIDAD PARA EL CINE ARGENTINO 

Buenos Aires, 1 de julio (ANC-Utpba).- 


En todas las salas cinematográficas del país comenzó a
regir el jueves 1 de Julio de 2004, la resolución que
establece la cuota de pantalla obligatoria para la
exhibición de películas argentinas y la media de
continuidad que garantiza su mantenimiento en la
cartelera.

La medida dispuesta por el Instituto Nacional de
Cinematografía y Artes Audiovisuales (INCAA) fue
requerida - por las entidades más representativas del
cine argentino, aquellas que agrupan a productores,
directores, técnicos y actores, así como por algunos
distribuidores nacionales, y tiende a resolver parte
de las dificultades que vive hoy la producción
nacional en materia de comercialización de películas,
según un informe de InfoDAC.

·	El manejo casi total de las pantallas de los
multicines por parte de los grandes sellos
hollywoodenses, condenó en los últimos tiempos a la
mayor parte de los filmes nacionales a una oferta
restringida a las salas y horarios de programación que
les dejaban libres las grandes superproducciones
norteamericanas, agrega.

La resolución obliga a cada sala cinematográfica del
país a estrenar al menos una película argentina cada
tres meses, que deberá exhibir en cada una de las
funciones de la semana cinematográfica comprendida de
jueves a miércoles.

La media de continuidad es la cantidad mínima de
espectadores que una película argentina, a la que se
le asignó el beneficio de cuota de pantalla, tuvo en
cada sala de jueves a domingo, para generar la
obligatoriedad de que continúe en la misma condición
por una semana más. 

Para establecer la media de continuidad, que rige
exclusivamente para los estrenos de largometrajes
nacionales, la reglamentación divide al año en dos
temporadas –alta y baja-, clasifica a las películas en
tres grupos de acuerdo al número de copias –A, más de
20; B, de 11 a 20; C, menos de 20- y establece los
porcentuales sobre la cantidad de butacas de la sala
–hasta 250, más 250 y hasta 500 y más de 500-.

Durante la temporada alta, entre el 1 de abril al 30
de setiembre, la media de continuidad para los
estrenos del Grupo A es del 25 por ciento en salas de
hasta 250 localidades; 20 por ciento en las de más de
250 y hasta 500, y 10 por ciento para las de más de
500.

Para los estrenos del Grupo B de ese semestre, las
medias de continuidad son de 22, 18 y 9 por ciento, y
los del Grupo C, los porcentuales son de 20, 16 y 8,
respectivamente.

Durante la temporada baja, entre el 1 de octubre al 31
de marzo, la media de continuidad para los estrenos
del Grupo A es del 20 por ciento en salas de hasta 250
localidades; 15 por ciento en las de más de 250 y
hasta 500, y 8 por ciento para las de más de 500.

En ese mismo período, las medias de continuidad para
los estrenos del Grupo B son de 17, 14 y 7 por ciento,
y los del Grupo C, los porcentuales son de 15, 12 y 6,
respectivamente.

La resolución establece que en el caso de los
multicines, tanto la cuota de pantalla como la media
de continuidad rigen en cada una de las salas en forma
independiente.
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LA CUOTA DE PANTALLA Y LOS ENEMIGOS DE LA NACIÓN 

Por Mario López Barreiro (*) 
(Especial para ANC-Utpba).-


Argentina es un país con una fuerte tradición
cinematográfica. Fuimos hace más de 50 años uno de los
principales países productores de cine de
Latinoamérica. Con un Estado que acompañaba y
auspiciaba las industrias nacionales y una fuerza de
trabajo numerosa, profesionalizada y organizada que
hizo posible esa industria. Con creadores, inversores
y un público que admiraba nuestro cine.


También tuvimos enemigos que siempre se opusieron a la
idea de nación, que pensaron que el nuestro no debía
ser un país productor de bienes industriales y mucho
menos de contenido cultural. A los que poco les
importaba que la producción de esos bienes generara
trabajo con mano de obra especializada. Estos enemigos
ganaron durante un buen tiempo y la posibilidad de
hacer películas estuvo al borde de la desaparición.

Pero la historia fue más fuerte. Y se recuperó esa
tradición por hacer cine que no pudieron quebrar. En
el momento menos pensado impusimos de nuevo una
reforma a la ley de cine y recreamos el fondo de
fomento.  Los trabajadores no sólo ejercieron sus
oficios, además los transmitieron y aparecieron las
escuelas de cine y audiovisual con más de 10.000
futuros técnicos, realizadores o productores. Ganamos
premios internacionales con una frecuencia
contundente. El trabajo reapareció, cierto que
flexible y precario pero trabajo factible de ser
mejor. 

Rápido aparecieron de nuevo voces que decían que el
Estado no podía malgastar dinero apoyando una
industria y un trabajo que se hacían mejor afuera sin
considerar que trabajábamos construyendo imágenes con
nuestras cosas, nuestras emociones y nuestras ideas. Y
nos reducían el fondo de fomento, alimentado con
impuestos propios, que habíamos conseguido.

Año tras año recuperamos lo que era nuestro para poder
seguir trabajando. Hasta que logramos que el dinero
del fomento lo manejara de manera autónoma el
organismo público del cine al que podemos, y debemos,
controlar. El trabajo creció con otras formas de
expresión, con más premios, con nuevos creadores,
nuevos inversores y países hermanos para producir cine
con nosotros. 

Y otra vez los enemigos de nuestro cine diciendo que
hay muchas películas argentinas, que nadie las quiere
ver, que ellos le dan al espectador lo que sí quiere
ver. Y castigaron, como siempre, pero de forma más
evidente a nuestras películas. Con métodos y prácticas
desleales. Quitando funciones sin aviso y boicoteando
las películas nacionales. Porque necesitan poner las
suyas, las de sus socios patrones. 

Levantamos la voz y se quejan porque frente a la
agresión que significa pretender que desaparezcamos,
que nos achiquemos, que seamos como ellos quieren,
enarbolamos la bandera de la industria nacional.  Los
empresarios de la distribución y la exhibición que
nunca compartieron el esfuerzo de construir un cine
nuestro sino que lo marginaron, de la mano de gerentes
que de argentinos sólo tienen el documento, hoy hablan
de pérdidas y no de sus ganancias. 

Mienten cuando dicen que le dan al público lo que éste
quiere ver. El público sólo puede ver lo que ellos
quieren que vea. Frente a la regulación amenazan con
irse como ya lo hicieron cuando quisieron traer copias
de películas ya usadas al país y no se lo permitimos.
Y no se fueron. 

Ocultan que el cine que ingresa paga impuestos
ridículos, tributando casi lo mismo películas que
difieren en su valor en cien o más veces y vienen en
casi todos los casos ya amortizadas. En tanto que las
nuestras, con toda la carga fiscal local, sólo pueden
recuperar su inversión acá porque afuera el dominio de
las multinacionales del espectáculo funciona igual que
en nuestro país. 

Defendemos que el cine argentino tenga puntos de
oferta apropiados, de lo contrario el fomento del
Estado se hace insuficiente y peligran nuestras
fuentes de empleo. Y éste se vuelve aún más precario y
más flexible. Y somos miles que vivimos de esto, con
familias, con experiencia y con formación técnica.

Llama la atención que los mismos que le piden al
Estado que ponga orden, lo critican cuando lo hace.
Para nosotros el orden del Estado es protección
colectiva y no beneficio sectorial. Por eso exigimos
la “cuota de pantalla” y la permanencia en sala para
nuestro cine. Y el INCAA acertadamente lo reglamentó,
en el marco de la ley, obligando a estrenar una
película argentina cada tres meses por pantalla y una
escala de ocupación de sala para su continuidad. 

Los dueños y representantes del poder reaccionan -no
nos sorprende-con los mismos argumentos que ante otras
medidas de gobierno que favorecen a la Nación. 

Y eso que no se reguló el ingreso de material
extranjero como lo pretendemos. Ni tampoco que en un
complejo de cines una misma película no pueda ocupar
más del 25 % de las pantallas disponibles. Ni que el
cine extranjero tribute un impuesto mayor al 10 % por
entrada. Ni que la carga tributaria por ingreso al
país guarde relación con los costos de producción. Ni
siquiera que el 30 % de la oferta cinematográfica sea
nacional.

Los que trabajamos en cine, desde la idea hasta la
copia final, queremos y necesitamos que las películas
se vean. Para eso además del proteccionismo estatal
hay que pensar y crear un cine argentino, no
complaciente ni hecho a imagen y semejanza del que nos
quieren imponer y que nos desplaza, que sea del
interés de nuestra gente y no sólo del de unos pocos.
Y que la televisión, que es partícipe de esa
protección, brinde el soporte promocional que nuestro
cine necesita para imponer la marca imagen nacional. 

En una sala de cine se ofrece entretenimiento pero
fundamentalmente contenido. Las películas son la
representación simbólica de la nación o región que las
produce. Por eso es necesaria la intervención estatal
para que las nuestras se ofrezcan en igualdad de
condiciones. Y también las de muchas otras
nacionalidades. Eso es la diversidad cultural.

El cine es trabajo, es identidad, es industria. Se
edifica con el soporte de un Estado que está decidido
a protegerlo y con el aporte cotidiano de técnicos y
artistas que lo defienden como su fuente de trabajo.
Seguimos vivos y la tradición vuelve a recuperarse
(ANC-Utpba). 

(*)   Secretario General del Sindicato de la Industria

Cinematográfica Argentina (Sica).
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RECLAMO DE LOS DIRECTORES DE CINE ARGENTINO 
Buenos Aires, 1 de julio (ANC-Utpba).- 

Directores Argentinos Cinematográficos (DAC),
Asociación Argentina de Directores de Cine (AADC) y
Directores Independientes de Cine (DIC) suscribieron
un documento en el que reclaman una - justa
reglamentación de la cuota pantalla en las salas, que
la ANC reproduce a continuación:

·	El cine argentino soporta hoy una injusta situación
en los circuitos de exhibición como producto de la
desigual competencia con las grandes producciones
norteamericanas y los nuevos sistemas de
comercialización de películas en los multicines.

·	Mientras que una película hollywoodense, cuyo costo
promedio supera los 60 millones de dólares, cuenta con
millonarias sumas de promoción y publicidad en todos
los medios y dispone de más de un centenar de
copias para ser difundidas en otras tantas las y en
todos loshorarios de programación de cada sala, las
producciones nacionales,con un costo cien veces menor
que el de las norteamericanas, carecen de suficientes
recursos para publicidad y copias y, lo que es más
grave aún, se ven condenadas por los dueños de los
grandes circuitos a ser exhibidas en las fechas y
horarios que les dejan libres las superproducciones
importadas.

·	Asistimos así a un verdadero dumping en materia de
comercialización cinematográfica y a un probado
autoritarismo en materia cultural.  

·	Nadie está obligado a ver las películas que no le
gustan. Pero todo espectador debe tener el derecho a
elegir democráticamente entre las películas que las
carteleras y las salas deben estar obligadas a ofertar
para garantizar una presencia justa y equitativa de
las películas nacionales. De lo contrario no existe
verdadera libertad de comercio ni mucho menos libertad
de elección por parte del público. 

·	Es por ello que ratificamos una vez más la necesidad
de reglamentar lo que ya está sancionado en la ley de
cine vigente, para que se fijen cuotas equitativas de
pantalla para nuestras películas, compensando aunque
sólo sea en parte las desventajas que vive nuestra
cinematografía frente a la hegemónica industria
norteamericana y sus subordinados circuitos de
comercialización.

·	Apoyamos así toda medida que adopte el Instituto
Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) para
facilitar la oferta de las películas argentinas en
todas las salas del país, en su diversidad necesaria e
insoslayable, garantizando en consecuencia la libertad
de elección de los espectadores, tanto o más necesaria
que la libertad de expresión de quienes intentamos
representar con nuestras películas las imágenes y los
sueños de nuestro pueblo. (ANC-Utpba).

DE FALACIAS Y OTRAS ARGUMENTACIONES (INFOR-MET) 

La lectura del artículo del Sr Sebastián Valenzuela me
hizo pensar, luego calentar, y finalmente, me motivó a
escribir un contra-artículo que comparto con Uds. 

Evidentemente, en la Argentina de hoy día, y luego del
vendaval de Diciembre del 2001, los argumentos del
liberalismo salvaje ya no pueden plantearse
descaradamente, brutalmente, como hacía Neustad, con
su estúpida Doña Rosa, o como hacía el Sultán de
Anillaco. Hay que disfrazarlos.

Así, el Sr Valenzuela, gerente de Village Cinemas S.A.
(joint venture entre Village Roadshow International
(Australia), Force Corporation Limited (Nueva Zelanda)
y Southern Screens (Estados Unidos))-  experto y ducho
en como vender sus productos- debe recurrir a
argumentos progresistas y casi nacionales, para
defenderse de lo que en otro momento hubiese
descalificado prepotentemente como estatismo
trasnochado, atentado contra la libre empresa u otras
linduras.

Así, falluto,y casi preocupado por nosotros, nos dice
que la medida del INCAA es mala, porque si el INCAA
recauda un 10% de impuesto sobre el total de entradas
vendidas, y si como el presume, la gente rechaza el
cine argentino, y va menos al cine, así, el INCAA
podrá luego apoyar menos la producción nacional
....(..)
Previamente, y cual un Grondona difrazado de
acomodador, nos da una clase magistral sobre lo que es
la libertad de elección y el libre mercado....

No les adelanto nada más. Comparto uno y otro
artículo. Para que cada uno, como diría Valenzuela,
vote, con su elección. Libremente.

Rolando Mermet
INFOR-MET


·	Mas brillante que verdadero  (diria Dolina). 

Violetas Imperales

·	Se puede elegir libremente entre morir por una daga
o un revolver y eligiendo la daga, entre una con mango
de nakar y otra con acero de Solingen, sin que, por
eso, mejore nuestro nivel de vida (Anónimo )

CINE: Desde la exhibición, escribe:   Sebastián
Valenzuela. GERENTE COMERCIAL DE VILLAGE CINES 
Fuente: Diario Clarín  1-7-2004


En el último año se vendieron más de 40 millones de
entradas de cine en Argentina. Detrás de cada entrada
vendida, hay una persona que eligió ver una película.

Esas 40 millones de entradas vendidas es lo que
comúnmente se llama mercado. Es decir, las personas
que asistieron al cine optaron 40 millones de veces.

Pero más importante aún es que cada entrada vendida
representa una elección de una voluntad individual.

Para simplificar: si Ud. eligió ver alguna película
por la cual se sintió atraído/a, Ud. forma parte del
mercado. Como verá, el mercado del cine no es alguien
maquiavélico ni oscuro, sino que es simplemente la
sumatoria de las distintas elecciones individuales
referidas a ver una u otra película.

Cuando se dice que el mercado no ve cine argentino, en
realidad están reclamándole a la gente que no está
defendiendo la cultura del país por haber elegido ver
una película extranjera en lugar de una argentina. Sin
embargo, estamos convencidos de que en cada elección
de la gente no hay banderas: el público disfruta mucho
de películas argentinas al igual que de otras
extranjeras. 

También pasa que determinadas películas no le atraen,
y eligen no verlas. En esta elección, tampoco importa
la nacionalidad. Si la gente puede elegir lo que
quiere ver, y encuentra atractivo en las películas, va
a ir más al cine. Y cuanto más gente vaya al cine, el
INCAA recaudará más fondos debido a que el 10% de cada
entrada se destina al otorgamiento de créditos y
subsidios a los productores nacionales. Como
consecuencia de esto, se pueden financiar la
producción de mayor cantidad de películas argentinas.

Si las películas nacionales generasen en el público
deseo de ir a verlas, se lograría el objetivo de que
más gente vea cine nacional.  Alcanzar este objetivo
común de la industria de la que formamos parte
exhibidores como productores, nos llenaría de orgullo,
y todos nos veríamos beneficiados.

En los últimos años aumentó la cantidad de películas
argentinas estrenadas. Hasta 1995 se estrenaba un
promedio de 17 argentinas por año. Desde 1996 se
abrieron más de 30 complejos multipantallas en el
país. Con ello, se produjo un aumento significativo de
asistencia del público posibilitando que en 2003 se
estrenen más de 38 filmes argentinos. De todas
maneras, el año pasado el cine argentino representó el
10% de entradas vendidas. Algunas de estas
producciones nacionales fueron muy exitosas. Otras
pasaron inadvertidas por no realizar una mínima
difusión publicitaria, condenándolas al fracaso al no
enterarse la gente de su estreno. Por último, hubo
otras que aún habiéndose estrenado y comunicado, no
generaron en la gente deseo de ir a verlas o no
gustaron. 

El INCAA a través de la reglamentación que está
implementando,básicamente lo que hace es restringir la
libertad en la programación de las películas ya que
obliga a estrenar determinada cantidad de películas
nacionales y a mantenerlas en cartel. Deja de ser una
libre elección cuáles películas estrenamos en nuestras
salas y en qué momento podemos reemplazarlas por otras
de mayor atractivo para el público.

Consideramos que la medida es totalmente incorrecta.

Forzar a que se exhiban películas que puedan no
resultar atractivas al público puede ser
contraproducente para la industria argentina ya que la
gente va a ir menos al cine; el INCAA va a recaudar
menos fondos para otorgar créditos al cine nacional; y
por ende, la gente va a ver menos cine argentino.

En definitiva, todos -el público, los productores y
los que pertenecemos a esta industria-, saldremos
perdiendo. 

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Proteccionismo, Industria cinematográfica y Revolución
 Nacional. 

MÁS LUNA DE AVELLANEDA, Y MENOS POCHOCLO 

por Rolando Mermet


El gobierno acaba de tomar una medida de claro corte
nacional  en el área de la industria cinematográfica,
al regular por ley un cupo mínimo de salas para la
exhibición de la producción nacional. Se busca con
esta medida propiciar una real igualdad de
oportunidades para que el espectador argentino pueda
ejercer plenamente su libertad de elección, entre
opciones múltiples y diversas. Incluida, la de ver
cine argentino. 


Hoy esa libertad de elección es ficticia, pues los
distribuidores y los dueños de las salas  guiados
exclusivamente por el interés de obtener el lucro
máximo en el menor lapso de tiempo, dejan sin salas a
las películas locales. 

Así, los denominados  tanques, es decir, aquellas
superproducciones de Hollywood que llegan respaldadas
por un millonario presupuesto de promoción y
publicidad que garantizan de antemano su éxito, copan
la mayoría de las salas, desplazando no solo a las
películas argentinas,sino al cine independiente de
cualquier origen. Se produce así, un sistema de
selección natural y de supervivencia del más apto que
opera como un darwinismo cinematográfico perverso,
donde triunfa siempre él más poderoso sobre él más
débil. Y donde el pochoclo reina por sobre el interés
colectivo.

Los dueños de sala exigen a cada película que se
estrena, alcanzar cada vez mas butacas vendidas como
media   para no bajarla de cartel.
Las películas argentinas que no cuentan con el
respaldo publicitario y financiero de un canal de TV o
de un grupo económico poderoso se quedan
irremediablemente sin salas. Y el espectador
argentino, sin posibilidad de disfrutarlas.

La libertad de mercado enmascara también aquí, la
desigualdad de oportunidades, reproduciendo una
relación clásica de dominación y opresión. 

La medida adoptada por el gobierno expresa una
indudable voluntad de recuperar para el estado un rol
protagónico e intervencionista, que debería extenderse
en una forma u otra a todo el área cultural,
garantizando por ley a todas las creaciones artísticas
locales, un mínimo de difusión en las radioemisoras,
la TV, el cable, incluidas la literatura o el teatro. 

La producción cinematográfica argentina, como toda
otra creación artística o cultural, al abordar
temáticas que nos son propias, contribuye a la
conformación de nuestra identidad nacional. Recrear un
arte en el que podemos reconocernos y redescubrirnos
nos ayuda a reflexionar sobre quienes somos, qué nos
pasa, y  porque somos como somos . Todos estos son pre
requisitos indispensables para constituirnos como
Nación.

Un pueblo que no tiene identidad, carece  
irremediablemente de destino.

La reglamentación impulsada por el INCAA que dirige
Jorge Coscia protege a la industria cinematográfica
local de la competencia desleal de los monopolios
imperialistas de Hollywood, posibilita más trabajo
para los actores y directores argentinos, contribuye a
fomentar   la identidad nacional y pone en el centro
del debate la necesidad ineludible de que el estado,
como expresión de la voluntad colectiva, intervenga y
participe en forma protagónica en la defensa del
interés nacional y popular.  

A la profundización de ese rumbo, apostamos sin
mezquindades y con entusiasmo junto a la inmensa
mayoría del pueblo argentino.  

Rolando Mermet
rmermet en yahoo.com.ar
Integrante de Patria y Pueblo 
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UN PENSAMIENTO DE LA NAKY 

Como sucede tambien en la TV abierta, la TV por cable
y ahora sera en la convergencia tecnologica, fruto de
la digitalización, la Comunicacion Social es solo una
guerra que forma parte de la opcion :

Liberacion o Dependencia 

No solo es necesario fijar la cuota de pantalla
nacional para garantizar una relacion minimamente
solida entre los creadores y el publico argentino, que
de por si es suficiente causa y motivo de
enfrentamiento con los poderosos intereses de
Hollywood, como pata comunicacional de la dominacion
anglosajona, sino tambien, deberemos avanzar en la
cuota de pantalla de filmes latinoamericanos, para
constituir el MercoSur Cultural y los Estados Unidos
de Suramerica, y por supuesto internacionalizar la
pantalla de filmes extranjeros, permitiendo el flujo
natural de peliculas chinas, indues, rusas, europeas
en general y del Medio Oriente, vedadas para los
argentinos por la Dictadura de Hollywood y sus
intereses ideologicos de dominacion. La tarea de los
contenidos de filmes y series no esta solo dirigida a
la industria y sus economias sino que esta sostiene la
invasion de cerebros por parte de los contenidos del
area de sometimiento y su influencia en los jovenes de
clase media, principales consumidores de filmes en
cines.

Como dice el pensador argentino Ricardo Micotiz  –El
problema no es que piensa el imperio, el problema es
que piensa el imperio en mi propia cabeza. 

El mega operativo consiste en instalar un implante de
memoria compartida para instalar que somos de la misma
cosa con la misma pertenencia y destino comun. 

De hecho, EE.UU. aporta dos elementos clave a la
Dictadura de las fuerzas financieras de escala global,
una es el poder de fuego, su ejercito, sus fuerzas
armadas y la tecnologia de guerra y la otra es su
aparato propagandistico que actua permanentemente
desde las productoras para cine y television,
respondiendo ambas al trazado estrategico de
dominacion. Se sabe que para ellos no hay cuestiones
internas y externas y que todo lo ven como parte de su
territorio.

Asi como Kirchner, hace unos dias, nomas, se canso de
la intromision,via Noriega, de los EE.UU. en los
asuntos internos de nuestro pais, via Bielsa, asi
tambien el INCAA con Jorge Coscia a la cabeza comienza
a afirmar el derecho argentino a su propia existencia
y éxito,reglamentando las desigualdades naturales, tal
como lo aconsejara Juan Peron: .- Primero hay que
emparejar y despues, largamos.

MARTINGARCIA/NAC&POP 

Spam es Libertad de Expresion 
2004:Año del Mar para Bolivia 

Atentando contra la Libertad de Expresion,  Hotmail,
Fibertel,Sinectis y Argentina.com   Censuran a la
NAC&POP.  Yahoo,  por ahora, NO nos censura  y amplio
su capacidad a 100 MB sin cargo. 

Esta recibiendo este mensaje de la NAC&POP (Red
Nacional y Popular de Noticias) porque es uno de
nuestros amigos, o porque su dirección de correo
electrónico pertenece a un medio de comunicación
social o porque es una personalidad que nos ha sido
recomendada por alguno de nuestros amigos comunes y
por eso está incluida en la lista de los que llamamos
AMIGOS DE LOS AMIGOS. 


Si le llegan mensajes REPETIDOS,  por favor avisenos a
nakypop en sinectis.com.ar



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