[R-P] Luis Alberto Romero y las Asambleas Vecinales
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Nov 12 03:23:40 MST 2002
El historiador Luis Alberto Romero es uno de los figurones
indiscutibles del mortecino Olimpo gorila. Heredero y albacea
intelectual del reaccionario medievalista y "socialista" ilustrado
José Luis, quien fuera el hombre de la Revolución Libertadora en la
Universidad de Buenos Aires, Luis Alberto no ha llegado a los kilates
académicos de su progenitor. Pero sí mantuvo intacto el gorilismo y
el odio a la causa nacional democrática.
Es así que, cuando en 1983 el Proceso militar transmutó en Proceso
constitucional, Luis Alberto Romero se convirtió en uno de los
principales referentes universitarios del alfonsinato.
En ese carácter, y mientras sus conmilitones sufrían el permanente
acoso de la clase trabajadora liderada por Saúl Ubaldini, Romero
buscaba refugio en los tiempos pre-peronistas, indagando la
construcción de un sujeto histórico obrero pacífico e integrado.
Datan de esos tiempos turbulentos sus estudios sobre el "barrio
obrero modelo" de Parque Patricios. Esos obreros nada respondones
eran preferibles, para el historiador "aséptico" del "progresismo"
local, a los morochos impertinentes que acosaban al Gran Continuador
Civil del Régimen Militar Raúl Alfonsín.
Sorprende descubrir, en este documento de un grupo de Asambleas
Vecinales, muchos elementos característicos del "barrio modelo"
soñado por Romero en sus escapadas terapéuticas a un pasado que, para
el conjunto del país, se conoce como Década Infame. Holloway, el
nalgudo cobarde de "izquierdas" que anda predicando la negativa a
tomar el poder, tiene predecesores en la Argentina que, de puro
cipayos, no hacen sino tomarlo como "maestro". Y también tiene
discípulos más humildes, que confunden la política con el
vecinalismo...
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Red de Vecinos de Buenos Aires
Articulada por Asambleas y Organizaciones Vecinales para:
* Exigir la creación de las Comunas previstas en la
Constitución de la Ciudad, que han sido ilegalmente
escamoteadas por el Ejecutivo y el Legislativo.
* Demandar una Gestión Participativa del Presupuesto que
garantice el protagonismo organizado de los vecinos en
las Comunas y en la Ciudad.
* Y reclamar un Código Electoral que termine con el
monopolio de los partidos para presentar candidatos,
suprima las “listas sábanas” y adopte a las Comunas
como los circuitos para la votación de Legisladores.
Ratificando su Documento Fundador de Agosto de 2002
Declara:
1) Creemos que la profundidad y persistencia de la crisis que
nos aqueja amenaza seriamente la continuidad de la
Argentina como comunidad. Sin embargo, el renacido
protagonismo de muchos argentinos en las calles y plazas
del país constituye una fuerza espiritual y popular que
arraiga en las reservas humanas más valiosas de los
argentinos, que las tenemos y muchas.
2) El “que se vayan todos” expresa el hartazgo ciudadano
respecto de una dirigencia y de un modelo que han
fracasado; pero también manifiesta la voluntad nueva que
anida en muchísimos argentinos: “hacernos cargo de
nuestro país, antes, durante y después de los mandatos
electorales que demos a nuestros representantes”.
3) En ese sentido el 19 y 20 de Diciembre de 2001 produjo una
inflexión histórica. El movimiento asambleario a que dio
origen no sólo generó a las asambleas populares como
fenómeno nuevo, sino que revitalizó a una serie de
organizaciones sociales, económicas y culturales
barriales hasta entonces sin mayor participación política
activa. En lo más profundo implicó una ruptura con el
funesto “no te metás”, actitud evasiva con la que
voluntaria o involuntariamente los argentinos consentimos
la ruptura del orden constitucional o que nuestros
representantes vulneraran los compromisos asumidos.
4) La determinación activa de recuperar el poder de decisión
sobre nuestro país plantea una misión histórica que
cumplir en el ámbito político: transformar la estrecha,
antigua y desligitimada democracia política partidocrática
y solo representativa que tenemos desde 1983, en una
amplia, moderna y relegitimada democracia social
participativa que, además de la representación, incluya
instrumentos y mecanismos de intervención directa de los
ciudadanos en la formulación de propuestas y en el control
de las autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales.
5) Esto implica sustituir un sistema político de toma de
decisiones cerrado y dominado sólo por los partidos
políticos, por un sistema de decisiones abierto marcado
por un fuerte protagonismo de las asambleas y otras
organizaciones libres del pueblo que proyecten
democráticamente hacia el espacio político-público su
determinación y poder. Esta es a nuestro entender la única
forma de lograr que cada gobierno haga lo que propuso y el
pueblo votó y que el accionar de cada gobierno se vaya
ajustando dinámicamente a lo que el pueblo le requiera y
necesite que se haga.
6) Nuestra propuesta, entre las muchas que se están gestando
en las entrañas del nuevo movimiento social, es realizar
esta ineludible transformación en el ámbito de la Ciudad
de Buenos Aires mediante cinco líneas de acción
complementarias y simultáneas:
a) Llevar la acción fundamental a nuestro territorio: los
barrios. El territorio de la partidocracia son los
cenáculos financieros, las oficinas gerenciales, los
despachos públicos y gran parte de los medios masivos de
comunicación. Nuestro territorio como vecinos son las
infinitas casas, plazas y calles de la ciudad, donde nos
podemos reconocer como iguales y acumular las fuerzas
suficientes para hacer valer nuestra voluntad como
ciudadanos organizados. Es el territorio local,
conocido, inmediato y controlable, en donde la mayor
cantidad de vecinos pueden recuperar el poder de
decisión efectivo sobre el ámbito de “lo nuestro”, de
“lo común” y de “lo público”, instancia ineludible de
ejercitación del poder propio para galvanizar la
determinación de recuperar el poder de decisión sobre el
conjunto del país.
b) En los barrios la batalla fundamental consiste en
recuperar el protagonismo de los vecinos y reconstruir
los lazos sociales solidarios con proyección de poder
político. Para hacerlo necesitamos que todos aprendamos
a comprometernos, respetarnos, escucharnos, valorarnos y
buscar coincidencias entre nosotros construyendo
organizaciones horizontales abiertas y participativas, y
redes de organizaciones. El sectarismo, el dogmatismo,
el centralismo y el verticalismo no deben existir en
nuestro territorio. Creemos que sólo así conseguiremos
recuperar el poder de los gobernados frente al poder de
los gobernantes.
c) Asegurar infinitas victorias pequeñas. Hay que avanzar
efectivamente en la construcción de estas redes de
vecinos organizados en los barrios, dando y ganando
batallas que signifiquen beneficios concretos para los
vecinos, de manera que las autoridades de todo tipo con
incidencia en nuestros barrios hagan lo que los vecinos
necesitan que se haga y no lo que ellos quieran. Cada
espacio de la vida barrial en el que logremos imponer la
voluntad del pueblo para satisfacer sus necesidades –
extender la prevención sanitaria a la totalidad del
barrio, lograr que una fábrica comience a producir
nuevamente, habilitar un espacio público verde en lugar
de ser entregado para millonarios negocios
inmobiliarios, generar sistemas de intercambio de bienes
y servicios nuevos, asegurar la protección frente al
delito, etc.– será un espacio en el que la vieja
dirigencia tendrá que irse o subordinarse a lo que el
pueblo quiere, que es lo que buscamos. Pero, además,
será un espacio concreto en el que habremos empezado a
reconstruir ya la Educación, la Salud, la Justicia y el
Trabajo en la Ciudad de Buenos Aires y en la Argentina
que queremos.
d) Acciones conjuntas coordinadas y articuladas. Este
accionar debe ser libre en el ámbito de cada barrio de
acuerdo con lo que las asambleas y organizaciones de
vecinos decidan hacer horizontalmente, pero para
reforzar la recuperación de nuestro poder barrial
autónomo debemos articularnos y apoyarnos mutuamente en
acciones conjuntas cada vez más amplias y extendidas de
propuestas, exigencias, control y autogestión. De esa
forma podremos hacer valer la voluntad soberana y
directa del pueblo sobre los gobernantes de la ciudad y
los poderes concentrados a quienes habitualmente
benefician. Creemos que la coordinación y articulación
de acciones debe asumir la forma de una red en la que
cada organización es autónoma, pero coincide con otras
en la ejecución de acciones conjuntas; nos oponemos a
toda dirección centralizada que se imponga a las
organizaciones.
e) Consolidar el poder de los vecinos. Para asegurar el
Gobierno de los Barrios por los Vecinos consolidando su
participación directa en la toma de decisiones, debemos
obtener nuevas estructuras jurídicas que convaliden el
poder que está asumiendo el pueblo de la Ciudad de
Buenos Aires. Por esto debemos luchar para que se creen
las Comunas previstas en la Constitución de la Ciudad,
sancionando una ley que en su diseño respete la
identidad de los barrios, desconcentre el poder estatal
y legalice el poder de los vecinos en cada barrio; se
defina una Gestión Participativa del Presupuesto que en
el marco de las Comunas permita a los ciudadanos decidir
sobre la utilización del cien por ciento del Presupuesto
de la Ciudad de Buenos Aires; y se establezca un Código
Electoral que termine con el monopolio de los partidos
para presentar candidatos, suprima las “listas
sábanas” y adopte a las Comunas como los circuitos para
la votación de Legisladores.
7) Estamos frente a una operación propia de la corporación
política partidaria que, como siempre, responde más a sus
intereses que al interés del pueblo: el proceso electoral
en curso. En lugar de irse ellos, nos convocan a
participar, pero buscando que otra vez nos vayamos
nosotros. Es la operación de salvataje de un “cartel
político” en descomposición, que nada tiene que ver con
la voluntad de cambio que ha renacido en el pueblo
argentino. De hecho, la mayoría de los argentinos no desea
votar ningún candidato o, si está dispuesto a hacerlo, lo
toma como una actividad en la que deposita poca o ninguna
esperanza. Pero se lo presenta como la única forma de
canalizar la acción política; ahí radica su engaño y su
peligrosidad.
8) Por ello, nuestra propuesta no apunta a construir una
oferta electoral para la elección presidencial en curso,
ni para la elección de Jefe de Gobierno y de Legisladores
que vendrá después. Creemos que antes de involucrarnos en
la elección de autoridades locales debemos forzar una
fuerte descentralización en la organización del Estado
porteño en los barrios de la ciudad, mediante las Comunas;
y una decisiva transferencia de poder desde los aparatos
políticos partidarios concentrados hacia los vecinos
autoorganizados, por medio de un Código Electoral
diferente.
9) En la convicción de que este proceso electoral en curso no
es el único ni el mejor modo de hacer política hoy en la
Argentina, proponemos concentrar la voluntad de cambio de
los ciudadanos en construir poderes barriales
independientes y libres de todo aparateo y maniobra
política partidaria. Si logramos avanzar en la
construcción de un poder barrial de los vecinos, autónomo,
horizontal, solidario y determinado a imponer a los
gobernantes actuales y a cualquiera otro que venga, la
voluntad de cambio en cada uno de nuestros barrios,
habremos dado el paso fundamental para empezar a construir
en la Ciudad de Buenos Aires, la Argentina que queremos;
una Argentina hecha para que su pueblo sea feliz y no para
que el capital haga con ella lo que conviene a sus
intereses, utilizando a sus empleados políticos para
lograrlo.
10) Nuestra invitación a todas las Organizaciones Vecinales
y Asambleas de la Ciudad de Buenos Aires es a articularnos
horizontalmente en una red que jerarquice la importancia
de la construcción de poder local, dándole al mismo el
valor estratégico que tiene como punto de arranque para
recuperar la soberanía política ciudadana perdida, para
poder después sobre ella sostener la recuperación de la
soberanía nacional también perdida. En síntesis, nuestro
deseo es poder discutir, mejorar y llevar adelante estas
ideas y propuestas encontrándonos en una nueva forma de
acción política y de construcción de poder.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Octubre de 2002
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Néstor Miguel Gorojovsky
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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