[R-P] Um texto lúcido

Ceci Vieira Jurua juruacv en montreal.com.br
Sab Jul 27 09:43:30 MDT 2002


La memoria histórica

 SANTIAGO CARRILLO
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 Santiago Carrillo ha sido secretario general del PCE.
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 Felipe González se refería a los malos presagios que, lo que él considera
la extraña crisis, suponen al comienzo del siglo XXI. Es importante que un
ex jefe de Gobierno que siempre ha estado bien relacionado con EE UU aborde
el tema públicamente, mostrando su preocupación, porque su palabra puede
llegar más lejos y obtener más efecto que la de un ciudadano de a
 pie. Pero lo cierto es que los motivos de preocupación y de inquietud por
el momento que atraviesa el mundo son grandes y que la incertidumbre puede
comportar elementos de desmoralización sobre el futuro de la democracia.
>
 Las personas de mi generación hemos conocido experiencias a lo largo de la
vida que nos hacen particularmente sensibles a determinados peligros. Las
vivencias de los años treinta y principios de los cuarenta del siglo XX nos
han dejado una profunda huella. Aquél fue un momento en que pareció que las
libertades podían ser aniquiladas en este planeta. El fascismo
> avanzaba en Europa y en otros continentes. Su peligro provenía de que se
hallaba instalado en tres de los Estados mundiales más desarrollados, con
una gran potencia militar e industrial. Alemania, Japón e Italia. Tan
poderosas que consiguieron dominar a Europa y gran parte de Asia poseyendo
complicidades en otros continentes.
>
En el año 1945, llegamos a creer que la pesadilla había terminado, tras una
terrible guerra mundial en la que habían perecido sesenta millones de seres
humanos. Un precio terrible que pensábamos iba a servir de escarmiento para
las generaciones futuras.
>
 La contradicción que dominó después la política mundial se estableció entre
los países capitalistas y los países del llamado socialismo real. Pero era
ya otra cosa y se desarrollaba ya en el marco de un nuevo orden mundial,
surgido de la segunda guerra y bastante más sólido y eficiente que el
existente, bajo los auspicios de la Sociedad de Naciones, entre dos
guerras. La ONU todo y con sus debilidades fue capaz de resolver diversos
problemas y consiguió mantener un cierto semblante de orden durante medio
siglo. En ese tiempo se desarrolló un importante movimiento de los países no
alineados que tuvo un carácter progresista y que incorporó a la política
mundial a Estados no desarrollados que comenzaron a progresar. Este
movimiento no gustó nunca mucho a la Unión Soviética, pero desde luego
tropezó con la hostilidad de medios poderosos de Occidente y particularmente
de los Estados Unidos que lo veían como un obstáculo al
 neocolonialismo.
>
 En este periodo se mantuvieron escasos reductos del fascismo que trataron
de apoyarse en la política de la guerra fría, pero fueron descomponiéndose y
al final habían desaparecido: el último fue España.
>
 Por un fenómeno de implosíón desaparecieron a fines de ese periodo los
sistemas del socialismo real en Europa. Se terminó la guerra fría y comenzó
a hablarse de un nuevo orden internacional. Surgió la globalización, el
pensamiento único, la supremacía del mercado, la desregulación de la
economía. Todo ello en el marco de un mundo en el cual los Estados Unidos
acumulan un poder político, militar y financiero que  les proporciona una
clara hegemonía.
>
 En estas condiciones el desarrollo de la política interior norteamericana
ha colocado en el poder a los representantes más caracterizados de lo que
Eisenhower llamó el complejo militaro-industrial de aquel país. Fue en unas
elecciones cuya legitimidad y limpieza estuvieron debatiéndose meses, hasta
que al final el Tribunal constitucional, gracias a la mayoría
republicana, declaró electo a Bush y su vicepresidente Cheney, dos
petroleros de historia empresarial dudosa, como está comprobándose
actualmente, con un programa belicista y una voluntad de dominación mundial
tan manifiesta como su desconocimiento del mundo.
>
Y el 11 de septiembre del pasado año se produce el ataque a las torres
gemelas y al Pentágono, que ampliamente difundidos por televisión,
sobrecogieron de espanto a todo el planeta. En el primer momento, la emoción
producida hizo que la opinión pública asumiera la declaración de la guerra
mundial al terrorismo como una reacción lógica al acto de barbarie.
>
 Pero la utilización hecha después de esta declaración de guerra levanta la
sospecha de que el bárbaro atentado le ha venido muy bien a la
Administración Bush-Cheney para lograr la militarización de la vida política
que algunos periodistas norteamericanos habían comenzado a denunciar ya
antes de lo sucedido el 11 de septiembre.
>
 La declaración de guerra es un buen recurso para cerrar la boca, en nombre
del patriotismo a los discrepantes. En un país en guerra cualquier oposición
puede ser tachada de quintacolumnista. Es un arma que Bush y Cheney están
utilizando ampliamente para contrarrestar las investigaciones que han
revelado que las agencias de inteligencia tuvieron en tiempo útil
informaciones suficientes para tratar de abortar el atentado.
>
 La declaración de guerra sirve también para suprimir libertades civiles y
militarizar la justicia, para controlar más severamente la información y
sembrar el pánico entre la población haciéndole creer que de un momento a
otro van a caer sobre ella armas biológicas e incluso nucleares. La
declaración de guerra ha servido incluso para autorizar a la CIA a cometer
asesinatos y permitir a los servicios de información ocultar la verdad
difundiendo mentiras, en nombre de la necesidad de desinformar al enemigo.
Las acusaciones contra terceros países hechas para justificar incluso una
agresión militar pueden ser puras mentiras justificadas en nombre del
patriotismo, del interés superior de los EE UU. Así ha sucedido con la
acusación de que Cuba fabricaba y exportaba técnicas de guerra biológica,
desmentidas por el ex presidente Carter desde el mismo local en La Habana
que supuestamente producía tal tecnología. Últimamente la Administración
norteamericana se propone crear una red de millones de informadores,
convirtiendo en confidentes y soplones a fontaneros, electricistas, carteros
etcétera, etcétera. Toda una serie de gentes que por la especificidad de su
trabajo tienen acceso a viviendas privadas. Así funcionaba la Gestapo de
Hitler.
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De esta suerte la democracia de EE UU, que llegó a ser el país donde las
libertades individuales adquirieron la mayor amplitud, está convirtiéndose
en un Estado policiaco y militarista, ante la mirada sorprendida y
seguramente asustada del resto de la Humanidad. Y todo ello encabezado por
unos personajes que en Europa estarían sometidos a los Tribunales
ordinarios por fraude y mala gestión empresarial.
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 Ya sé que escribir esto no entra hoy en la categoría de lo políticamente
correcto. Sé que mucha gente lo piensa, pero no se decide a decirlo. Pero si
en los mismos EE UU hay gente que también lo piensa y asume el riesgo de
decirlo antes de que sea demasiado tarde ¿por qué en el resto del mundo no
vamos a apoyarles diciéndolo también?
>
 Porque hoy podrían pasar cosas peores que en los años treinta y primeros
cuarenta si ese rumbo no se corta a tiempo. En aquellos años el peligro no
estaba en los pequeños dictadores de los países subdesarrollados, sino en
las dictaduras de países desarrollados como Alemania, Japón e Italia unidos
en un eje. Hoy el peligro no es Sadan Hussein; es el complejo militar
industrial norteamericano. Un peligro que amenaza, ante todo, al pueblo y a
las libertades de EE UU.
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