[R-P] El Banco Central, el minero de Colorado, y el FMI

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Jul 24 06:35:13 MDT 2002


El fin de semana pasado estuve con la reencarnación contemporánea de 
Mark Twain, y lo pasé bárbaro.

Resulta que Anne Williamson, una economista norteamericana de origen 
derechista que es partidaria acérrima de la libre empresa individual 
y del patrón oro, anduvo por estos lados. Se trata de la misma mina 
cuyo "reaccionarismo pequeñoburgués" Julio denostó hace un tiempo en 
estas mismas páginas.

Pero Anne Williamson es un caso interesante. Descendiente del primer 
gobernador norteamericano de California, nació y se crió en Denver, 
Colorado. Colorado es un Estado donde al individualismo del ranchero 
se superpone el individualismo del minero, en particular del minero 
de oro. La cúpula del Capitolio de Colorado, de hecho, está cubierta 
de tejas de ese oro extraído no por grandes empresas sino por miles 
de pequeños pirquineros que hablaban en inglés y que, a diferencia de 
los nuestros, tenían un Estado que apoyaba sus esfuerzos. Por 
supuesto, ninguno de ellos lo creía así, y estaban convencidos 
(seguramente como condición de su propio éxito) de que todo su 
bienestar dependía exclusivamente de sus esfuerzos personales.

Anne Williamson es la representación contemporánea de esa clase 
social, la que fue representada en sus mejores aspectos por Mark 
Twain. Ella cree, con esa firmeza y rotundidad tan típicamente 
yanqui, que no hay nada mejor que una sociedad donde cada uno pueda 
expandir sus energías hasta el máximo, acicateado por la competencia 
entre iguales. Odia a las grandes compañías, abomina de los gobiernos 
federales, se define a sí misma como una demócrata jacksoniana (es 
decir, una especie de hillbilly político, sacado directamente de las 
profundidades de los Apalaches), y lamenta tanto a Lincoln como a 
Roosevelt. Al primero por haber expandido las prerrogativas del 
Estado Federal, y al segundo por haber establecido las bases de la 
colusión completa entre la empresa imperialista y el Estado.

Es que su planteo exige que el Estado y la empresa privada no tengan 
el menor punto de contacto. Ataca violentamente al FMI, estuvo en 
Rusia durante el proceso de restauración capitalista y se opuso 
terminantemente a los desmantelamientos industriales (con el 
siguiente, muy revelador, argumento: "en primer lugar, aunque quizás 
produjeran con altos costos, cosa que habría que discutir en detalle, 
_producían_; y por otro lado, se trata de la dignidad de personas que 
estaban orgullosas de ocupar un lugar en la vida de la sociedad"), 
cree que la Argentina debería hacerle un corte de manga a los 
usureros internacionales y a los especuladores de bolsa (que 
terminarían viniendo con la cola entre las patas), y considera -
lógicamente, dada su contextura intelectual- que los "banqueros 
centrales" (así, en plural: en todo caso me parece un grupo social 
más compacto que la "clase política") son los verdaderos culpables de 
todos los males del capitalismo moderno.

Anne Williamson estuvo invitada por una serie de instituciones de 
extrema derecha económica: en su libreta de direcciones estaba, 
recuerdo al pasar, nada menos que Benegas Lynch. Estuvo en varias 
conferencias, y en varias mesas redondas, y se agarró a las piñas con 
todos. Odia, en particular, a Daniel Artana. Y ve con toda claridad 
el carácter expoliador y parasitario de toda esta gente. A tal punto 
que, largo almuerzo y café de por medio, llegó a entender que "para 
los argentinos, la intervención del Estado es condición del 
desarrollo económico".

Y me comentó: "pero no permitan que ésos -es decir, aquellos que la 
habían traído (por ejemplo, el CEMA) y se chasquearon cuando oyeron 
sus furiosas críticas a los ladrones del gran capital- manejen el 
Banco Central. Ellos solamente quieren socializar las pérdidas y 
privatizar las ganancias. Son predadores".

Ese consejo de Anne Williamson, creo, merece gran atención: el Banco 
Central no debe ser independiente del Gobierno. Los "notables" del 
FMI, tras palpar el clima local, han decidido que su última línea de 
defensa está en esa "independencia". Hay que someter a los ladrones, 
hay que sacarles ese torniquete con el que yugulan toda nuestra 
actividad económica. El Directorio del Banco Central debería, en un 
primer momento, estar constituido según las previsiones de la Ley 
Orgánica de 1974. Pero en un movimiento posterior, habría que 
tornarlo electivo. Que el Directorio del Banco Central sea elegido 
por los banqueros es tan estúpido como que la circulación de la 
sangre de una vaca esté dirigida por una congregación de garrapatas.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca nada porque 
empieza 
por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos los 
latinoamericanos.
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