[R-P] Burguesías por default/otro aleph.

leo cofre lcofre en hotmail.com
Jue Jul 18 00:06:35 MDT 2002


 nada mejor que mezclar. asi el titulo, el concepto de este titulo dice
mucho. acontece la historia;

LA PÁGINA DE DIETERICH

13 de juli del 2002


Burguesías por default
Heinz Dieterich Steffan


La burguesía y la clase política latinoamericana nacieron por default, como
recalcó ya El Libertador Simón Bolívar en su Carta de Jamaica, hace 187
años. Y de ese defecto nunca se han podido recuperar, como muestra su
actuación ante la actual crisis hemisférica y global. Teniendo a su
disposición todo el poder necesario para terminar el proceso de
africanización de la Patria Grande, optan por la sumisión ante Washington y
Bruselas, acercando sus países cada vez más a los regímenes de facto que
Washington pretende instalar en la región.

La última manifestación de esa postura se dio en la Cumbre del MERCOSUR en
Buenos Aires, el 5 de julio del presente. Con todas sus economías en
bancarrota (salvo Chile); con los niveles de riesgo-país oscilando entre
6816 puntos en el caso de Argentina y 1600 puntos en los casos de Brasil y
Uruguay; con los planes de una dictadura militar avanzando para Argentina y
siendo promulgados por el célebre profesor neoliberal del Massachusets
Institute of Technology, Rudy "el dinamitero" Dornbush, en documentos
secretos, donde sostiene que "las instituciones argentinas seguirán cayendo,
sin que pueda hablarse de ayuda externa hasta el retorno de algún dictador
militar", los presidentes del MERCOSUR expresaron su preocupación por la
incidencia negativa del sistema financiero internacional sobre las
posibilidades de "desarrollo económico sustentable con equidad y justicia
social" en la región.

Y el escenario hemisférico no era más alentador, con la progresiva
militarización de América Latina por Washington, cuyo último paso es la
instalación de una nueva "Escuela de las Américas" para torturadores y
represores en Costa Rica, dirigida por estadounidenses y disfrazada como
Escuela Internacional de Policía; con el ingreso de 38 naves de la marina de
guerra estadounidense en Costa Rica, 36 de ellas artilladas, para patrullas
conjuntas "antidrogas"; con el gobierno peruano de Alejandro Toledo en pleno
desmoronamiento; con la desestabilización del gobierno venezolano de Hugo
Chávez por el golpe de Estado transnacional del 11 de abril, coauspiciado
por Washington; con la intervención directa de Washington en los procesos
electorales de Bolivia y Brasil; con una agresiva campaña política-mediática
contra Cuba, destinada a preparar una intervención militar en la isla y con
los medios imperiales (Foreign Affairs, Time, The Wall Street Journal, The
Economist) proclamando abiertamente que "un nuevo momento imperial ha
arribado", en el cual Estados Unidos está predestinado a jugar "el papel
dominante".

Frente a ese panorama desolador, el presidente brasileño Fernando H. Cardoso
fue preguntado si el MERCOSUR iba a formar un cártel de deudores, para
renegociar su deuda externa en bloque. Y la respuesta del presidente, tan
celoso de su imagen de sofisticado científico, fue una tontería intelectual:
que no era posible negociar en bloque porque las circunstancias de la deuda
en cada país eran diferentes. Esto constituye un endosamiento de la
africanización, cuyas dramáticas consecuencias finales Cardoso probablemente
observará desde algún lugar privilegiado del Primer Mundo, dando cátedras
sobre el arte de la administración pública en la Universidad de Harvard,
junto con otro presidente fracasado, el ecuatoriano Yamil Mahuad.

La idea de que los latinoamericanos no tienen poder para salir de la
africanización, es una idea absolutamente equivocada, pese a la constante
apología que hacen de ella las clases políticas e intelectuales. El poder
está delante de las narices de la clase política criolla, y existe en tres
formas: la deuda externa latinoamericana que ha rebasado los 900 mil
millones de dólares; el poder adquisitivo y el petróleo. En cuanto a la
deuda externa, el mismo director del Fondo Monetario Internacional, el
alemán Horst Koehler, admitió recientemente que sí Brasil y Turquía entran
en una cesación de pagos, se quiebra el sistema financiero mundial. Si se
sustituye Turquía por Argentina, el efecto es el mismo. ¿Qué más poder hace
falta para cambiar la situación catastrófica de la Patria Grande?

El poder adquisitivo de América Latina, del cual viven muchas corporaciones
transnacionales del grupo G-8, es otra importante fuerza de negociación,
como demostró el economista español Juan de Castro en investigaciones
realizadas para la CEPAL y el SELA en 1984/85, sobre todo en el capítulo "El
Poder de Compra de América latina como Instrumento de Negociación y Defensa"
(LC/G. 1459). Aumentando ambas fuerzas de negociación con el factor
petróleo, la clase política latinoamericana dispone de una palanca de
Arquímedes, capaz de desquiciar a toda la arquitectura financiera mundial y,
por lo tanto, capaz de abolir el status neocolonial de América Latina y
retomar la ruta de crecimiento existente antes de las décadas perdidas.

La resistencia a la política colonial inhumana del FMI y de Washington es
totalmente posible, como reconocen prestigiados economistas del sistema,
como Joseph Stiglitz, el número dos en el Banco Mundial durante la crisis
asiática, en 1997, y Premio Nobel de Economía en 2001, o Martin Feldstein,
quien escribió un artículo en el Wall Street Journal, titulado "Argentina no
necesita al FMI". En la praxis, la viabilidad de la resistencia al
totalitarismo del FMI la han demostrado Malasia, Rusia, China y, sobre todo,
Cuba.

Que la clase política latinoamericana no use el poder transformador que está
en sus manos, se explica por su carácter de clase dominante que nació de las
guerras napoleónicas sin el "ADN" de una clase dirigente. Pero más
preocupante aún es el hecho, de que este defecto se haya pasado a los
partidos políticos convencionales, a muchos intelectuales colectivos y
movimientos sociales y que, en consecuencia, la condición subjetiva para
salir de la creciente miseria latinoamericana no se da.

Sólo, cuando algún partido o movimiento importante latinoamericano plantee
el uso de los tres poderes para la construcción de un Bloque Regional de
Poder fincado en el capitalismo de Estado proteccionista -como la Unión
Europea y Estados Unidos- y con elementos integrales de la Democracia
Participativa postcapitalista, habrá una posibilidad de mejoramiento de las
condiciones de vida de las mayorías en América Latina. Lo demás es quimera.







Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular