[R-P] Nihilismo o impotencia: la dialéctica de la tragedia

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Jul 14 13:45:17 MDT 2002


Vez pasada, definí a la Plaza del Repudio a las muertes de la 
Estación Avellaneda como la Plaza de la "alianza trágica". Hoy me 
encontré con un material sumamente útil para entender qué es lo que 
quería decir.

Se trata de un interesante intercambio de opiniones, que marca los 
dos polos del círculo de inmovilidad en que se mueve el pensamiento 
progresista-liberal en la Argentina.

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De la lista politicaconosur en gruposyahoo.com:


Fecha: Tue, 9 Jul 2002 10:30:41 -0400 
De: Ines Izaguirre <izagui en mail.retina.ar 
Asunto: ARGENTINA: REFLEXIONES SOBRE LA DESOBEDIENCIA OBRERA
 
 por Inés Izaguirre (*)
 
 El 26 de junio marca un hito después de las Jornadas de diciembre.
 Diciembre fue una insurrección espontánea en la que se hizo presente
 todo el espectro de fracciones del pueblo. El 26 de Junio, bajo la 
forma
 popular del "corte de ruta, de calle, de puente", fue liderado por 
una
 fracción obrera desocupada y militante: un modelo de lucha 
organizada por
 el pueblo más expropiado. El ejercicio represivo desatado por el 
gobierno
 provocó un combate, que culminó con el asesinato de dos jóvenes
 luchadores- Darío Santillán y Maximiliano Kosteki - de la 
Coordinadora
 Aníbal Verón. Quiero destacar, en esta lucha cruenta en la que 
nuevamente
 el pueblo pone los mártires, el proceso de aprendizaje que recorre 
el
 cuerpo social al ritmo de las confrontaciones. En medio del discurso
 reaccionario de la mayor parte del establishment periodístico y 
político,
 que retoma con impudicia policíaca el discurso de la dictadura 
militar,
 bajo un ropaje democratista, se observan ciertos hechos que a mi 
juicio
 denotan un nuevo estadio del proceso de lucha de clases y que, como 
dije,
 expresan un avance en la conciencia social, como resultado de la
 asimilación de sus prácticas:  

(1) la emergencia solidaria cada vez más veloz y precisa de nuevas 
fracciones 
de trabajadores ocupados, que se hacen presentes en medio del fragor 
de los hechos aportando sus saberes. Si en diciembre en Buenos Aires 
fueron los motoqueros, que operaban como enlaces veloces entre los 
diversos grupos que confrontaban a las fuerzas represivas, en junio 
fue decisiva la acción de los reporteros gráficos, que produjeron la 
documentación indispensable para avalar a los testigos visuales, y 
para contraponer una a una las falsas declaraciones del poder,
 tanto político como armado. La experiencia gestada con José Luis 
Cabezas
 fue iluminadora  para todos ellos. 

(2) La lucidez con que actuó el periodismo independiente forjado al 
calor de la lucha de madres y abuelas, que no compró el discurso 
oficial, y 

(3) la rapidez con que se movilizó buena parte del pueblo, frente a 
la 
rémora de algunos dirigentes. 

(4) También la pericia con que los diputados de izquierda pusieron 
coto a una serie de acciones ilegales: Zamora y Ripoll, por ejemplo, 
con larga experiencia en la lucha por los derechos humanos, 
desalojaron a las fuerzas represivas del asalto al local de Izquierda 

Unida. Otro tanto intentaron en el Fiorito, donde quedó claro que la 
directora no sabía cómo contener la invasión, ni sabía que tenía 
autoridad para exigirlo. Con muchos otros, se distribuyeron asimismo 
el salvataje de los detenidos a manos de la policía. La presencia de 
esos diputados es en este momento una situación nueva y positiva 
en relación a confrontaciones  anteriores: usan sus fueros a favor 
del pueblo. 

(5) Finalmente registramos un  nuevo observable que se ha hecho 
presente en una situación de ejercicio de la violencia estatal y que 
es síntesis de las anteriores: por detrás de las apariencias, ha 
comenzado 
a funcionar una red social de solidaridades defensivas, que opera con 

rapidez y eficiencia, exhibiendo una mayor conciencia del campo 
popular. 
Desde el poder en cambio sólo se pudo construir una nueva operación 
discursiva, estigmatizante y encubridora, en la que reapareció la 
teoría 
de los dos demonios, esta vez entre piqueteros "buenos" y piqueteros 
"malos". Unos, forzadamente mansos, porque aún siguen subordinados 
al manejo piramidal de dirigentes que controlan sin pudor planes de 
asistencia y reproducen el discurso maccarthysta de la dictadura. 
Esos 
son los "democráticos". Los otros,  desobedientes,  autónomos, 
rebeldes y creativos, han aprendido que tienen derechos. Esos
 son los "violentos". Recuperan la larga experiencia obrera de la
 resistencia y están dispuestos a librar su intifada criolla.  Cubren 
sus
 rostros para los encuentros callejeros y para hacer menos vulnerable 
su
 inermidad. No obstante, muchos en estos días - periodistas, oyentes 
de
 audiciones de radio, muchas personas que podríamos ubicar en el arco
 progresista - sin duda todos desde la comodidad de su living
 calefaccionado, expresan un reclamo de identidad y se atreven a
 preguntarles: ¿Por qué cubren sus rostros? O sea ¿Cómo se atreven a 
tener una máscara?¿No se dan cuenta que así evocan a los 
"subversivos" (de Chiapas)? Pienso que la mayoría de los 
políticamente 
correctos ciudadanos bienpensantes no advierten en ese reclamo su 
oscura complicidad policíaca, que des-conoce la profusa capacidad 
encubridora de las múltiples máscaras de los que nos expropian todos 
los días y le niegan a quienes sólo les ha quedado su dignidad hasta 
la posibilidad de defenderse. Con idéntica subjetividad represora les 

dan lecciones morales acerca de la no violencia. Y advertimos con 
profunda preocupación  qué hondo caló el discurso maccarthysta 
de la dictadura, que sólo ve la violencia de un solo lado, una 
violencia 
inmediata, de imágenes sin historia, y no acierta a reconocer la 
violencia inhumana de quienes han producido y siguen reproduciendo 
esta catástrofe social.
 
 (*) Socióloga, docente e investigadora
 
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 Ines Izaguirre - izagui en mail.retina.ar
 Instituto de Investigaciones "Gino Germani"
 Facultad de Ciencias Sociales - UBA/CONICET
 Uriburu 950, 6to piso. (1114) - Buenos Aires. Argentina
 Tel 54-11-4508-3815. Fax 54-11-4508-3822

 Mensaje: 5 
   Fecha: Wed, 10 Jul 2002 19:00:07 +0200 
      De: Sigfrido Samet <ssametl en openbank.es 
  Asunto: ARGENTINA: MAS REFLEXIONES SOBRE LA DESOBEDIENCIA OBRERA
 
 Amigos:
     Permítanme una breve reflexión que me sugiere la lectura del 
artículo
     de Inés Izaguirre sobre Argentina. Como casi todos los que 
aparecen en
     este boletín, es un artículo de denuncia. Está muy bien: la 
denuncia
     es necesaria. Se habla de "lucha organizada". En que consiste la
     lucha? Tal vez en manifestarse, o en oponerse a la policía y 
resistir
     sus cargas. Las manifestaciones, cuando son concurridas, 
entusiastas y
     persistentes, casi siempre tienen consecuencias. Pero esas
     consecuencias están relacionadas con las consignas que movilizan 
a la
     gente. Hace seis meses, se protestó contra De la Rua, y tuvo que
     renunciar. Es más fácil lograr resultados negativos que 
positivos. En
     algunos casos la renuncia de alguien es una condición para poder
     lograr resultados positivos. Pero cuando todo lo que se pide es
     negativo -eso es el nihilismo- las consecuencias pueden ser
     peligrosas. El clima nihilista que se formó en la Alemania de 
los años
     30, fue lo que hizo posible el ascenso de Hitler. Eso es lo
     preocupante, porque consignas como "Que se vayan todos", "Que se 
vayan
     Duhalde y el FMI", son nihilistas (porque no proponen nada en 
lugar de
     lo que repudian, y no me refiero a personas, sino a hechos). 
Esas
     propuestas de medidas concretas, positivas,  es lo esperable de
     sociólogos y economistas. Todos estamos indignados por el 
corralito,
     la falta de trabajo, la devaluación del peso, etc. Pero
     lamentablemente, no son asuntos que se resuelvan por decreto. El
     gobierno puede decretar el levantamiento del corralito, pero 
eso, no
     sólo no permitiría a los ahorristas recuperar su dinero, sino 
que
     haría quebrar inmediatamente al sistema bancario, con 
consecuencias
     gravísimas. Solo se podrá levantar con un respaldo de dinero, y 
ningún
     inversor privado prestaría dinero a un país en quiebra. El FMI 
cometió
     muchos errores. Pero decir ahora "que se vayan" equivale a 
desatar el
     caos. Habría que crear empleos para todos.¿Alguien sabe cómo se 
hace?
     Porque el Estado (igual que los particulares) podría crear 
industrias
     si tuviera dinero... pero no lo tiene. Algunos creen que basta 
con
     imprimirlo. Pero no se imaginan las consecuencias de hacerlo;
     confunden "inflacionismo" con "keynesianismo". En fin, creo que 
sería
     bueno que la gente de buena voluntad y especialmente sociólogos 
y
     economistas, elaboren un programa concreto y viable. Ese 
programa
     permitiría presionar a cualquier gobierno para que lo realice: 
lo
     fundamental es tener claros los objetivos y sus vías de 
implementación
     y financiación. Cordiales saludos,
                                 Sigfrido Samet
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca nada porque 
empieza 
por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos los 
latinoamericanos.
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