[R-P] Chávez tiene que sacudirse de encima a sus aliados????

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Jul 13 08:54:43 MDT 2002


Una crítica exasperada de la aparente lentitud de Chávez. 

No sé cuán importantes o representativos sean estas personas de la 
Alianza Popular Bolivariana, ni cuáles son sus orígenes (sería bueno 
que alguien nos ilustre al respecto), pero tienen la virtud nada 
despreciable de centrar el debate en las cuestiones más cáusticas de 
la Revolución Bolivariana: el papel de la oficialidad, y el papel de 
los sectores bajos de la burguesía (es realmente Miquilena 
representante de esos estratos, como afirman los de la APB?). 

Los autores del documento instan a una rápida e inmediata 
profundización del proceso, pero también parecen instar a que el 
chavismo se sacuda a todos y cada uno de sus apoyos y aliados 
políticos. A mí me parece una chifladura, pero de todos modos mando 
el documento "para el debate y la discusión", tal y como expresan sus 
autores.
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Copies to:      	l-medios <l-medios en www.foronacional.gov.ve>,
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Subject:        	[Revolucion_Bolivariana] Documento para el debate y 
la discusion
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    www.aporrea.org - Asamblea Popular Revolucionaria de Venezuela -
                                11/07/02
             Copia de este documento se puede encontrar en:
            http://www.aporrea.org/imprimir_doc.php?docid=90

 Documento para el debate y la discusión: LA SITUACIÓN VENEZOLANA 
LUEGO
                            DEL 11 DE ABRIL
            Por: Alianza Popular Bolivariana - Roberto López
                      (cruzcarrillo2001 en yahoo.com)

Material elaborado por la Alianza Popular Bolivariana como 
contribución
al la discusión en el seno del movimiento popular.

Una caracterización de la situación en Venezuela luego del golpe de
estado del 11 de abril es fundamental al momento de establecer los
objetivos y tareas prioritarias del movimiento revolucionario. Un 
primer
paso creemos que pasa por caracterizar a los diferentes actores del
escenario político. Luego de ello, definir los escenarios posibles a
desarrollarse en el futuro inmediato, estableciendo los que 
deberíamos
promover, y las tareas que se necesitan para afrontar cada uno de 
esos
escenarios.

EL GOBIERNO DE CHÁVEZ:

Reiteramos la caracterización realizada en documentos anteriores. El
gobierno de Chávez es nacionalista, antiimperialista y de corte 
popular.
El nacionalismo y el antiimperialismo se presenta por primera vez en
nuestra historia desde 1830, cuando fue derrotado el proyecto
bolivariano. Su carácter popular sí es inédito. Nunca antes un 
gobierno
venezolano intentó representar los intereses de las grandes mayorías
sociales. Si en décadas anteriores el imperialismo yanqui no admitió 
la
existencia de gobiernos nacionalistas y/o izquierdistas en
Latinoamérica, y promovió multitud de conspiraciones para lograr su
derrocamiento, con más razón en el contexto actual del mundo
globalizado, los Estados Unidos no van a permitir que en su patio
trasero se levanten voces disidentes a su dominación mundial. Las
contradicciones con el imperio no son superables en modo alguno; los
gringos no van a dejar de conspirar para derrocar a Chávez, mientras
éste insista en el carácter general de lo que ha llamado "revolución
bolivariana". Por ello, la continuidad del gobierno chavista exige
definiciones claras y convincentes en cuanto a la seguridad de 
estado.
Nunca va a existir luna de miel con los gringos. Ellos simplemente 
han
estado a la espera de la oportunidad, y lo siguen estando, para sacar 
a
Chávez del poder por cualquier medio que se les haga viable.

El gran mérito de Chávez consiste en haber despertado el instinto de
clase en el pueblo venezolano. Porque en logros concretos su gobierno
tiene muy poco que enseñar, y más bien son numerosos los errores 
graves
que se deben corregir. Pero su discurso, y el programa de 
transformación
desarrollado en relación con el proceso constituyente, permitió la
politización de gruesos sectores del pueblo que hasta el presente
permanecían alienados por la propaganda engañosa de los partidos
puntofijistas y por los valores individualistas del capitalismo. El
apoyo popular a Chávez expresa el reconocimiento del pueblo a quien 
les
ha liberado de las cadenas ideológicas que facilitaban la dominación 
del
capital.

Chávez ha gobernado en base a una alianza sociopollítica muy
heterogénea, la cual estaba en profunda crisis antes del 11 de abril, 
y
se despedazó luego del golpe de estado. Uno de los sectores
fundamentales de esa alianza era el alto mando militar, con los 
cuales
Chávez gobernó estos tres años, y les entregó la administración de
sectores fundamentales del Estado, incluso en áreas como la política
social, en la cual se supone que los militares no tienen nada que
aportar. El apoyo de unos 80 generales al golpe de estado echó por
tierra el fundamento militar del gobierno chavista. Los mandos 
militares
que se mantienen leales al presidente son escasos, aunque fueron los 
que
garantizaron la neutralización de los golpistas. En este aspecto
militar, la fuerza del régimen chavista se sustenta en la
insubordinación de los mandos medios y personal de tropa. Lo que se
plantea a futuro es una especie de revolución en la fuerza armada,
destituyendo a todos los oficiales golpistas, que suman más de cien, 
y
ascendiendo rápidamente a los oficiales leales. Si eso no se realiza 
con
prontitud, y guiado por personas que sepan hacer el trabajo, la 
amenaza
militar seguirá pendiendo sobre la cabeza de Chávez. Aparte de los
generales, en diversas áreas del gobierno tenían participación 
oficiales
retirados, muchos de los cuales también brincaron la talanquera el 11 
de
abril. En general, la participación militar en el gobierno chavista 
ya
no puede tener el mismo peso que tuvo hasta ahora.

Otro sector fundamental del Chavismo lo fue el llamado 
"miquilenismo",
que significaba realmente una alianza con sectores reformistas de la
burguesía venezolana. El golpe sirvió para terminar de desvelar lo 
que
ya se presuponía de las posiciones de Miquilena y sus seguidores,
pasados completamente al bando de los golpistas. El miquilenismo
construyó al MVR, conformó buena parte de su fracción parlamentaria, 
del
poder judicial, y de otras instituciones. Los efectos de ese 
descalabro
aún están por verse en su totalidad. La intención de esta fracción es
promover una salida institucional de Chávez, usando para ello la
influencia que poseen tanto en la Asamblea Nacional como en el 
Tribunal
Supremo de Justicia.

En cuanto a los partidos que apoyan a Chávez, el Mas-mas está 
asumiendo
posiciones que indican su posible defección a muy corto plazo. No
constituyen aliados confiables, aunque son de los pocos sectores
partidistas que aún apoyan al presidente. El PPT tampoco puede
considerarse un aliado confiable, ya que, al igual que el MAS, su
programa político y sus dirigentes no superan el reformismo burgués 
más
elemental. Y mantener el apoyo a Chávez a futuro implica asumir 
niveles
de radicalización que van a chocar con lo que ha sido su línea 
política
conciliadora de toda la vida. Aunque no es de descartar que muchos de
los dirigentes de estos partidos se radicalicen al calor del auge de
masas que estamos viviendo, tampoco es descartable una división al
interior de estos partidos, en la medida en que la sobrevivencia del
régimen exija políticas más decididas a favor del pueblo y en contra 
del
gran capital. Si el rumbo que tomase el gobierno fuera el de la
conciliación de clases, estos partidos seguirían jugando el mismo rol
que han tenido hasta el presente, como operadores políticos en la
administración del estado burgués.

En el caso del MVR, su crisis interna no puede ser mayor. Luego del 
11
de abril se observa, desde afuera, una total desbandada en lo
organizativo. Conociendo a sus dirigentes, suponemos que en su 
mayoría
están planificando el "plan B" para no hundirse con el gobierno en 
caso
de un nuevo intento golpista, o medidas de tipo institucional para 
salir
de Chávez. No es descartable que parte de su fracción parlamentaria 
se
venda al enemigo con el objetivo de hacerle un juicio al presidente.

El apoyo que las organizaciones populares han brindado al gobierno de
Chávez no se compadece con la fatal gestión que el chavismo ha
desarrollado al frente de las instituciones del estado. El pueblo 
sigue
apoyando a Chávez a pesar de que son muy escasos los logros concretos
del gobierno en términos de mejora de la calidad de vida de la
población, y de efectividad de los distintos procesos administrativos
del estado. El aparato del estado es prácticamente el mismo del
puntofijismo, con los mismos vicios clientelares y corruptos. Los
partidos del chavismo, MVR, PPT y MAS, principalmente, se han 
limitado a
usufructuar esos espacios burocráticos para beneficio personal y 
grupal.
Existe un abismo entre las expectativas del movimiento popular
organizado, y lo que existe realmente como gestión de gobierno en la
administración pública a todos los niveles. Hay una infiltración
descomunal de adecos y copeyanos al frente de cargos que se supone
deberían ser ocupados por gente comprometida con el proceso de 
cambios.

Cualquier profundización del proceso revolucionario necesariamente
deberá barrer con toda esa burocracia parásita y clientelar que está
obstruyendo las transformaciones que el país necesita para beneficio 
de
las grandes mayorías populares.

Luego del 11 de abril, destaca la posición conciliadora asumida por 
el
gobierno, que por momentos llega a una franca entrega del proceso de
cambios. La situación de PDVSA ha sido resuelta, pero a favor de los
conspiradores. Los responsables del golpe no han sido juzgados con la
celeridad del caso, y por el contrario se les ha permitido que 
obtengan
tribunas para continuar con su mensaje desestabilizador y fascista.
Apenas en la fuerza armada se observan cambios que apuntan a 
preservar
la seguridad del régimen, aunque los militares golpistas andan libres 
y
conspirando. En las interpelaciones se ha podido comprobar la 
candidez
de muchos funcionarios principales del régimen chavista, lo que 
implica
un verdadero peligro hacia el futuro, por la posibilidad real de que 
se
repitan nuevamente los errores que condujeron al 11 de abril. El jefe 
de
la casa militar, el director de la Disip, Diosdado Cabello y algunos
otros que se suponen son la mano derecha de Chávez, han dado 
respuestas
que dejan mucho que desear sobre la seguridad del gobierno. La
designación de algunos ministros (como Nóbrega) pareciera indicar que 
el
gobierno está tendiendo un puente hacia el empresariado y hacia las
recetas neoliberales, y con ello se alejaría de su compromiso hasta
ahora formal con los intereses de las grandes mayorías populares.

Del análisis de los hechos del 11 de abril se concluye que el 
gobierno
no posee un plan de defensa en términos militares. No existe 
confianza
en la fuerza del pueblo, ni en los mandos medios y personal de tropa 
y
todo se reduce a la acción de los mandos militares. Cuando estos se
plegaron al golpe, el gobierno no tenía otra alternativa que 
rendirse,
por lo menos en el esquema de Chávez. Creemos que ese esquema de 
defensa
debe ser cambiado radicalmente. En primer lugar es inaceptable la
rendición o renuncia de cualquier dirigente del gobierno ante un 
golpe
de estado. Hay que reivindicar el ejemplo de los chilenos que
combatieron en sus puestos hasta morir. Aunque la idea no sea 
inmolarse.
Porque aquí tenemos un pueblo insurrecto y unas fuerzas armadas
insubordinadas, con una potencialidad que se demostró el 13 de abril. 
La
defensa del régimen pasa no sólo por mejorar la organización de ese
pueblo que ha tomado la calle, sino también en la organización de los
mandos medios y personal de tropa de la fuerza armada con el fin de 
que
desconozcan cualquier nuevo intento de golpe de estado. El movimiento
revolucionario debe trabajar urgentemente en esas dos direcciones.

LOS CONSPIRADORES:

Desde mediados del año 2001 diversos sectores se unificaron en un 
plan
concreto destinado a derrocar a Chávez (recordemos una reunión de 
agosto
o septiembre realizada en Cartagena). Probablemente la fecha del 
acuerdo
se produjo luego de haber concretado pactos con los mandos militares 
que
protagonizaron el golpe del 11 de abril (Rosendo, González, etc).
Creemos que la conspiración tiene una cabeza en el Departamento de
Estado norteamericano o alguna agencia de inteligencia (CIA, etc)
vinculada al gobierno de Bush. Ellos financiaron y siguen financiando 
a
los principales actores políticos del antichavismo, incluyendo a la
supuesta "sociedad civil". Además, aportaron el plan específico
relacionado con los acontecimientos del 11-A, los francotiradores, 
las
armas, grupos paramilitares que todavía deben estar en Caracas y 
otras
ciudades, e incluso los trazos gruesos de las medidas que tomaría el
gobierno de facto y la composición misma del gobierno. Los errores
cometidos por Carmona sólo se explican si detrás de él estaban 
asesores
extranjeros que no comprenden nuestra realidad social, y que creen 
que
dar un golpe en Venezuela es lo mismo que hacerlo en Chile o 
Argentina.

Uno de los canales principales de esa injerencia extranjera fue y 
siguen
siendo los medios de comunicación. Tanto por el compromiso de los 
dueños
de esos medios, como por la participación directa en la conspiración 
de
no pocos periodistas. Del análisis del 11-A se deduce que los canales
privados de TV poseían mecanismos comunicacionales más efectivos que 
los
del gobierno y los propios militares golpistas. En la manipulación
mediática, guerra desatada contra Chávez desde la misma campaña de 
1998,
los medios han demostrado tener todo un plan a futuro, que incluye la
capacidad para seguir trasmitiendo su señal aunque el gobierno 
intente
sacarla del aire; y lo que es más contundente, ellos si pueden sacar 
de
aire cuando quieran a la señal de VTV y de Radio Nacional. Además, su
poder llega hasta el bloqueo de la telefonía celular y de CANTV. De 
una
u otra forma, hay que concluir que en los medios informativos tenemos
verdaderas agencias de inteligencia extranjera dentro del país. No 
cabe
duda que esos empresarios y muchos periodistas son agentes a sueldo 
de
la CIA.

Otro escenario central de la conspiración es PDVSA. Por décadas los
intereses norteamericanos han tenido sus fichas dentro de las 
empresas
del estado. Pero a partir del triunfo de Chávez es evidente que PDVSA 
se
convirtió en el centro de un plan de derrocamiento de Chávez que 
pasaba
por generar un conflicto de gran envergadura en la empresa, llegando
hasta la paralización de la producción petrolera. En los hechos, 
aunque
no lograron paralizar la producción, sí lograron levantar un enorme
movimiento de masas que facilitó los acontecimientos del 11-A. Las
vicisitudes de la huelga en PDVSA demuestran hasta qué punto los
intereses extranjeros han logrado captar a numerosos ejecutivos de la
empresa. Si la revolución se profundiza a futuro, PDVSA es un 
objetivo
central para barrer con toda esa plana ejecutiva antipatriótica, que 
lo
menos que merecen es ir a la cárcel por los daños causados a la 
nación
durante la huelga y su participación en el mismo golpe de estado.

La conspiración creó una ficticia "sociedad civil", conformada por
algunas ONG´s que actúan financiadas por fundaciones norteamericanas.
Esta estrategia es de carácter mundial. Organismos como el FMI y el 
BM
promueven organizaciones no gubernamentales para defender sus 
políticas
en los países del tercer mundo, e incluso en los propios países
industrializados. La conspiración contra Chávez ha contado con el
ingrediente de la "sociedad civil", cuyas cabezas más visibles han 
sido
Elías Santana y Liliana Ortega, aunque existen otras organizaciones 
que
ya con anterioridad habían sido acusadas de ser fachadas de la CIA, 
como
es el caso del CESAP. Hemos encontrado evidencias que otras
organizaciones como el FCT de Froilán Barrios también está recibiendo
apoyo económico de fundaciones extranjeras que con toda seguridad son
manparas de la inteligencia gringa. El concepto de sociedad civil lo 
han
secuestrado los conspiradores, gracias a la efectiva campaña 
mediática.
De esa forma, toda manifestación opositora, aunque sea violenta (como 
el
acoso a la embajada cubana, o el reciente atropello contra José V.
Rangel en Valencia), es considerada expresión de la sociedad civil
organizada, y toda manifestación de los chavistas es calificada como
"turbas", "hordas" y demás adjetivos que sugieren la violencia y la
irracionalidad en esas acciones. Aunque los hechos del 13 de abril
echaron por tierra las premisas de esa pretendida "mayoría" popular 
que
adversaría a Chávez, sin embargo queda por hacer todo un trabajo
político que restituya la verdad. Uno de los aspectos centrales de 
este
trabajo por hacer es dejar claro que las posiciones violentas y
fascistas donde predominan es precisamente en esas organizaciones de 
la
"sociedad civil", como lo han demostrado en numerosos actos, y
particularmente en los acontecimientos del 12 de abril.

Existen dos organizaciones fundamentales de esa "sociedad civil" que 
han
jugado un papel estelar en la conspiración: Fedecámaras y la CTV. Los
principales gremios de patronos y empresarios fueron los convocantes 
de
la huelga general indefinida que condujo a los acontecimientos del 11 
de
abril. Ambas organizaciones son evidentemente un instrumento de la
burguesía nacional e internacional en su objetivo de derrocar al
gobierno de Chávez. De acuerdo a los actos del gobierno de Carmona,
podemos concluir que Fedecámaras ha actuado más estrechamente con la
inteligencia extranjera (CIA, MOSAD, etc), y en cambio la CTV, por 
estar
dirigidas por adecos, parece que no goza de la confianza de los 
gringos.
La promoción que los medios y el propio Carmona ha tratado de hacer 
con
otros factores dentro de la CTV, como Alfredo Ramos (incluido
inicialmente entre los firmantes del decreto disolutorio de los 
poderes)
y Froilán Barrios (a quién le dieron amplia participación oral en
Chuao), pareciera indicar que desean una CTV dirigida por individuos
menos cuestionados por su pasado político.

En cuanto a los partidos políticos, aunque toda la oposición 
convergió
finalmente en el llamado a huelga general indefinida y en la 
solicitud
de renuncia del presidente, hay que matizar el análisis, sobre todo
luego de la breve dictadura de Carmona. Primero Justicia ha emergido
como el partido consentido de la burguesía y de los gringos. 
Representa
el canal directo de expresión de la conspiración de la CIA. Desde su
origen Primero Justicia parece responder a un experimento de la
burguesía extranjera y nacional para crear un nuevo partido que le de
continuidad al papel que antes ejercieron AD y Copei. Probablemente
Copei o un sector de él también estuvo en el núcleo duro de la
conspiración, aunque en menor importancia dada la escasa influencia 
que
conserva este partido. Partidos como Acción Democrática parece que no
cuentan con el apoyo de los gringos, y actúan por su cuenta, tratando 
de
llegar a acuerdos con el resto de sectores de oposición. AD es
fundamental en la conspiración por el control que tienen sobre un 
sector
del movimiento obrero y por su representatividad en la misma CTV. Por
ello no pudieron descartarla al momento de promover el clima
desestabilizador que condujo al 11-A. El resto de partidos se unen a 
la
conspiración tratando de pescar en río revuelto, para ver que les 
toca
en el reparto del poder que se realizaría luego del derrocamiento de
Chávez, como Unión, Nuevo Tiempo, Causa R, Bandera Roja, Alianza 
Bravo
Pueblo, Convergencia, Proyecto Venezuela, Más menos, etc.

El núcleo central de la conspiración que condujo al golpe de estado 
del
11 de abril estaría conformado entonces por la cúpula de Fedecámaras,
diversos empresarios y periodistas de los medios, un sector de 
oficiales
de la FAN, dirigentes "independientes" de las ONG´s, el partido 
Primero
Justicia, altos ejecutivos de PDVSA, todos coordinados por probables
representantes de la CIA y el MOSAD, como sería el papel jugado por
personajes como Isaac Pérez Recao, Víctor Manuel García y otros, 
además
de la participación directa de los agregados militares de la embajada
norteamericana y del propio embajador Shaphiro. En un segundo anillo
conspirador entrarían el resto de los partidos, otros periodistas, la
CTV y otras organizaciones civiles. Muy probablemente este segundo
anillo conspirador no estaba al tanto de todo el plan, desconociendo 
la
acción de los francotiradores, no tenían precisados los nombres de 
los
militares comprometidos con el golpe, etc. El núcleo central manejaba 
el
dinero y centralizaba políticamente la participación del resto de
actores. También tenía mando directo sobre los paramilitares, que
algunos de ellos deben ser extranjeros, como los francotiradores
capturados y luego liberados en Miraflores (gringos y salvadoreños).
Este grupo paramilitar debe estar aún oculto en Caracas y otras
ciudades, muy bien armados, y preparados para actuar de nuevo, desde
probables intentos de asesinatos contra figuras del gobierno, como
asaltos directos contra las sedes del poder público, en un eventual
nuevo intento de golpe.

El núcleo central de la conspiración debe tener dificultades 
políticas
para seguir dirigiendo luego de la derrota sufrida el 13 de abril. 
Pero
puede reconstituirse con otros personajes que sean también fichas 
claves
de la CIA. La conspiración continúa desarrollando otros escenarios
previstos de antemano. Los sucesos del 11-A fueron uno más de las
distintas alternativas de desestabilización que deben haber 
planificado
desde hace meses. En ese esquema conspirativo deben figurar los
siguientes escenarios para salir de Chávez: 1) El enjuiciamiento y
destitución de Chávez por medio del Tribunal Supremo de Justicia y la
Asamblea Nacional; para ello necesitan lograr la mayoría en ambas
instituciones, y trabajan para ello con una maleta de billetes de por
medio. 2) El desarrollo de huelgas y movilizaciones que generen un 
clima
de ingobernabilidad, que propicien situaciones violentas para 
justificar
un nuevo pronunciamiento militar. 3) El magnicidio contra el 
presidente
o algunas de las figuras claves del gobierno. 4) La intervención 
militar
gringa si se presenta una situación de confrontación militar donde
exista cierto equilibrio de fuerzas y el gobierno pueda hacerse 
fuerte
en Caracas o algunas ciudades principales del país; la invasión 
yanqui
se haría con el pretexto de preservar los intereses norteamericanos 
en
Venezuela y "evitar mayor derramamiento de sangre"; su objetivo
verdadero sería aplastar militarmente al gobierno de Chávez y al
movimiento popular organizado, fortalecer su control sobre el país
instaurando un gobierno títere, sentando un precedente disuasivo para
toda la América Latina.

Los escenarios anteriores se pueden presentar en forma combinada, uno 
no
excluye a los otros. Además, existen otros escenarios que manejan
sectores conspiradores que están por fuera del núcleo central 
dirigido
por la CIA, como es la propuesta de reducir el mandato constitucional
(Escarrá y otros) y la de realizar un referéndum consultivo.

En conclusión, la conspiración continúa casi intacta. Sólo perdieron
buena parte de su capacidad de influencia en la FAN. Pero los actores
civiles siguen con el plan golpista. Tal vez exista cierta debilidad 
de
Fedecámaras para seguir dirigiendo el proceso desestabilizador, y ese
papel se lo pudieran estar asignando ahora a la CTV. Esa indefinición 
en
quién dirige la conspiración puede retrasar sus planes, aunque más
temprano que tarde llegarán a un acuerdo para propiciar un nuevo 
clímax
desestabilizador. Desde el punto de vista militar, la ausencia de 
apoyo
en la FAN lo pueden sustituir con la acción de comandos 
paramilitares,
con los cuerpos policiales de Caracas y Miranda y con el apoyo de una
invasión militar gringa, pero es un escenario que no les será fácil
crearlo.

EL PUEBLO ORGANIZADO Y SIN ORGANIZAR:

El "factor pueblo" viene jugando un papel central en el proceso 
político
venezolano desde el 27 de febrero de 1989, pero la misma burguesía
parece que lo desestimó en sus planes conspirativos ejecutados el 11-
A.
El imperialismo no consideró que el pueblo iba a reaccionar
movilizándose masivamente ante el golpe de estado. Ellos mismos se
tragaron sus mentiras mediáticas que indicaban que una mayoría de la
población rechazaba a Chávez y quería su derrocamiento. Incluso en la
estrategia de Chávez parece que no se consideraba la posible 
respuesta
popular ante un intento de derrocarlo. Si esa consideración hubiera
estado clara, Chávez no debía haberse entregado a los militares en la
madrugada del 12 de abril, pues la insurrección popular del sábado 13
hubiera estallado desde el mismo 12 si Chávez hubiera amanecido
resistiendo en Miraflores.

En Caracas y el resto de ciudades y pueblos de Venezuela existe hoy 
todo
un proceso de insurgencia popular, que reconoce el liderazgo de 
Chávez
al frente del proceso de cambios, pero que poco tiene que ver con la
burocracia gubernamental y los partidos chavistas. Esa masiva
movilización del pueblo avanza por delante del gobierno y del propio
Chávez. Le corresponde al presidente colocarse al frente del pueblo
venezolano para profundizar el proceso de cambios y garantizar el 
fiel
cumplimiento de los derechos consagrados en la Constitución 
Bolivariana.

Lamentablemente todo este proceso de participación popular se está
desarrollando sin la existencia de organizaciones estables y 
mecanismos
de coordinación que permitan adelantar un programa político coherente 
y
de alcance nacional. Los llamados círculos bolivarianos no poseen
estructuras estables de coordinación política. Las organizaciones
sociales como cooperativas, juntas de vecinos, sindicatos, grupos
culturales, movimientos de profesionales, y diversos tipos de
organizaciones comunitarias, tampoco está agrupadas en instancias de
coordinación. Mientras no se constituyan estructuras que permitan
unificar la acción política de las organizaciones populares de base, 
no
se podrá levantar una alternativa viable que permita el avance y la
profundización de la revolución bolivariana, y los partidos 
burocráticos
y reformistas del chavismo seguirán torpedeando con su acción el buen
desempeño de las estructuras del estado y el cumplimiento de los 
planes
socioeconómicos del gobierno.

Venezuela vive hoy un proceso político inédito, pues tenemos un 
gobierno
que por primera vez en la historia intenta representar los intereses 
del
pueblo y que se ha colocado fuera de la influencia del capital
multinacional y de los grandes centros del poder mundial. Tenemos
también un auge popular que ya se había presentado en épocas como la
guerra de independencia, la guerra federal, los años 1936, 1945 y 
1958,
pero que ahora tiene posibilidades reales de convertirse en un
movimiento revolucionario que impugne las relaciones de dominación 
que
el capitalismo mundial impuso en el país desde la época colonial. En
otras palabras, estamos ante la posibilidad de una verdadera 
revolución
popular, como nunca antes en nuestra historia. Pero ese camino sólo
podrá transitarse si trabajamos con fuerza en la organización y
concientización del pueblo, a la vez que presionamos al gobierno para
que vaya asumiendo progresivamente una rectificación revolucionaria 
en
todos los ámbitos de su gestión en la administración pública.

ESCENARIOS A FUTURO:

A) EL INTENTO DE SACAR A CHÁVEZ POR VÍA INSTITUCIONAL: Hay diversos
caminos en este sentido. Uno de ellos consiste en la destitución del
actual Fiscal General, en la designación de un fiscal que responda a 
los
intereses de la burguesía, para así motorizar alguna de las 
solicitudes
de juicio que se han realizado contra el presidente. Este camino 
implica
conquistar una mayoría tanto en la Asamblea Nacional como en el 
Tribunal
Supremo. Otra versión es la propuesta de reducir el mandato a cuatro
años. Otra versión es la propuesta de convocar a un referéndum
consultivo. Para todas estas alternativas necesitan comprar a una
fracción significativa del chavismo en la AN. Es el camino en el cual
centran sus esfuerzos, sobre todo mientras no tengan fuerza en el 
resto
de escenarios. En esta propuesta se agrupan algunos sectores de
oposición que intentan desmarcarse de la línea que trazan los 
gringos,
pero no por ello dejan de coincidir con los duros del antichavismo a 
la
hora de las propuestas concretas.

B) GENERAR UN CLIMA DE INGOBERNABILIDAD, CON HUELGAS Y 
MOVILIZACIONES,
PARA PROPICIAR UN NUEVO PRONUNCIAMIENTO MILITAR: Este fue 
el escenario
aplicado el 11-A, que partió del conflicto en PDVSA, y de la alianza
entre la CTV y Fedecámaras. Tiene la dificultad que por una parte no
cuentan con un apoyo militar claro, y por la otra ya existe a nivel
internacional una actitud de rechazo a un eventual derrocamiento de
Chávez que pase por un pronunciamiento militar. Pudieran manejar una
variante de este escenario, al descartar el pronunciamiento militar, 
y
propiciar grandes huelgas y movilizaciones que intenten tomar por 
asalto
las sedes del poder político: Asamblea Nacional, Palacio de 
Miraflores,
etc. Para eso se apoyarían en los comandos paramilitares que tienen 
en
Caracas y zonas cercanas. Este escenario lo pueden promover los 
sectores
más duros y desesperados de la conspiración, que consideran que 
esperar
los resultados de las maniobras institucionales puede hacerlos perder 
el
período de crisis que actualmente atraviesa el gobierno, y que es
necesario tumbar a Chávez por cualquier vía antes de que este logre
consolidarse de nuevo y superar la crisis actual. De acuerdo a los
mensajes mediáticos de estos días, esta alternativa pareciera seguir
teniendo gran peso entre los conspiradores.

C) EL MAGNICIDIO: Es una alternativa que puede presentarse como un 
hecho
consumado. Una vez muerto el caudillo, buscar los culpables poco
importará. Lo que pesará hacia el futuro es que el pueblo habrá 
perdido
a su líder, y lo que vendría sería un asalto general para ocupar el
gobierno por cualquier medio, con la excusa de la ingobernabilidad y 
la
anarquía social. En este contexto pudiera presentarse una 
intervención
militar gringa disfrazada bajo el manto de la OEA. Probablemente este
escenario sólo podrá ser viable si antes o simultáneamente se cometen
asesinatos contra miembros destacados de la oposición, asesinatos que
por supuesto serían realizados por ellos mismos con la intención de
echarle la culpa al gobierno, y justificar así el posterior asesinato
del presidente. Si tomamos en cuenta los intereses económicos que 
están
en juego, este escenario no debe tomarse como producto de la 
fantasía.
Los Estados Unidos han promovido situaciones similares desde el siglo
XIX, con el objeto de justificar sus intervenciones militares en 
otros
países.

D) EL COMPROMISO DE CHAVEZ CON LA BURGUESÍA Y EL 
IMPERIALISMO: Este
escenario no es descartable, si consideramos la extrema debilidad que
atraviesa la alianza política gobernante, y la confusión que pesa 
luego
de tantas traiciones durante el 11-A y los días posteriores. El
presidente pudiera justificar un compromiso con la burguesía como 
algo
táctico y pasajero, para tomar fuerzas, recuperar espacios perdidos, 
y
más adelante replantear el proceso de cambios. Este escenario cobra
fuerza si consideramos la escasa credibilidad que ha demostrado tener 
el
presidente hacia la capacidad política y organizativa de las
organizaciones populares, redes sociales, círculos bolivarianos y 
demás
expresiones de la acción popular de base. La gestión política de 
Chávez
se ha manejado hasta el presente como una propuesta burocrática entre
partidos y sectores militares; la base popular ha estado hasta ahora
ausente totalmente de participar en la gestión gubernamental. A pesar 
de
que esa base popular fue la que permitió su regreso al poder el 13 de
abril. En esta dirección también pesa la circunstancia que toda esta
base popular no presenta un frente político común, lo que dificulta 
que
proponga líneas programáticas de gobierno y que proponga 
unitariamente
hasta nombres específicos para ocupar cargos de dirección en el 
aparato
del Estado (ministros, etc). La reacción natural de los burócratas 
que
rodean a Chávez es la de buscar compromisos con el enemigo para 
tratar
de sobrevivir a la crisis; esa ha sido la conducta de los reformistas
burgueses en todas las épocas históricas. Como no hay fuerzas
organizadas que hagan contrapeso en sentido contrario, la tendencia
hacia el pacto con la burguesía seguirá cobrando fuerza en el seno 
del
chavismo. No obstante, el hecho de que Chávez retroceda y busque
compromisos con la oposición no será garantía de que ésta desista de 
los
intentos por derrocarlo. Más bien, lo tomarían como muestras claras 
de
debilidad y aumentarían sus esfuerzos por sacar del poder al 
presidente.
En otras palabras, el compromiso con la burguesía, aunque Chávez
entregue todo, no es en este momento coyuntural garantía alguna para 
que
se pueda mantener en el poder.

TAREAS DEL MOVIMIENTO POPULAR:

1) Es imperativo el establecimiento de estructuras de coordinación de
las organizaciones populares de base, llámense sindicatos, círculos
bolivarianos, cooperativas, etc. Estas estructuras deben ser lo más
amplias posible, pero a la vez deben definir un claro programa 
político
de transformación social, e interrelacionarse con el gobierno en
términos de contribuir significativamente a la definición de las 
líneas
fundamentales de la acción gubernamental y de la administración 
directa
del aparato del Estado. Estos organismos coordinadores llenarán un 
vacío
político que permitirá fortalecer al mismo gobierno y asomará el 
camino
de la verdadera transformación social al servicio de las grandes
mayorías.

2) Profundizar los mecanismos de comunicación alternativa que el
movimiento popular ha desarrollado: radios y televisoras 
comunitarias,
periódicos, asambleas de ciudadanos, redes de articulación, etc. 
Lograr
formas de autofinanciamiento, sin descartar el apoyo institucional en
donde esto sea posible. Promover campañas propagandísticas en base a
consignas y propuestas comunes, usando alternativas como los 
grafitis,
periódicos murales, recolección de firmas, foros y talleres, etc.

3) Crear instancias de representación popular mediante las asambleas
populares o asambleas de ciudadanos, como una forma de poder 
alternativo
ante la inoperancia de las estructuras fosilizadas del Estado que
heredamos del puntofijismo. Esta organización asambleística debe 
partir
de cada comunidad, designando representantes electos democráticamente 
en
asambleas para integrar las instancias parroquiales, luego las
municipales, hasta llegar a Asambleas o Consejos de toda la ciudad. 
En
un primer momento pueden servir como mecanismo de expresión del 
sentir
popular, para hacerlo llegar a las respectivas instituciones del 
Estado.
Se debe buscar que sus opiniones y acuerdos tengan carácter 
vinculante
en los diversos organismos públicos.

4) Desenmascarar la conspiración, a los conspiradores, y a todos sus
hilos y formas de expresión social. Debe ser una denuncia implacable. 
No
hay conciliación posible con quienes tienen por objetivo el
desconocimiento de los derechos constitucionales aprobados en 1999 y 
el
aplastamiento de toda forma de expresión organizada del pueblo.

5) Promover la más amplia vinculación de las organizaciones sociales 
con
los mandos medios y personal de tropa de la Fuerza Armada Nacional. 
Los
militares son hijos del pueblo, y a él deben responder. La consigna
fundamental es llamar a desconocer cualquier nuevo intento
insurreccional, a denunciar a los que estén conspirando, y a 
establecer
planes de contingencia que permitan actuar a los militares patriotas
ante un nuevo intento de golpe fascista. Entre el pueblo y los 
militares
no deben existir diferencias de ningún tipo. Con los militares hay 
que
hablar de la situación política, y de las tareas para que el proceso 
de
cambios a favor del pueblo se mantenga y se fortalezca.

6) Realizar tareas de formación política de los cuadros dirigentes 
del
movimiento popular. Hay que prepararse para asumir la dirección 
política
del proceso de cambios, y para ello no basta con la honestidad y las
buenas intenciones. Las distintas organizaciones deben definir 
talleres,
círculos de estudio, bibliografías básicas, para ir avanzando en un 
plan
de formación que permita obtener logros a corto plazo.

7) Diseñar planes de movilización ante situaciones de contingencia.
Lugares de concentración en la ciudad. Buses, camiones y otros medios 
de
transporte que puedan ser utilizados. Tener ubicados a todos los 
medios
de comunicación existentes a nivel local: televisoras, radios,
periódicos, y mecanismos para lograr expresarse a través de ellos.

8) Realizar denuncias a nivel internacional de los planes 
conspirativos,
y buscar el desarrollo de la solidaridad internacional hacia el 
proceso
venezolano.


HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS

Maracaibo, 20 de mayo de 2002.


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