[R-P] Artículo de Eric Calcagno (h) en el portal Terra

Julio Fernández Baraibar julfb en sinectis.com.ar
Lun Feb 4 19:25:17 MST 2002


Este artículo de Eric Calcagno (hijo) ha salido en el portal Terra, de
Telefónica (aunque parezca mentira)
Creo que vale la pena publicarlo mencionando la fuente.

Buenos Aires, 2 de febrero de 2002 - 16:48 hs
Opina Eric Calcagno
Queda poco tiempo
Levantar el corralito implica corrida inmediata, frente a la cual ningún
sistema bancario puede resistir, ni el mas virtuoso, como en los países
capitalistas desarrollados, ni el más vicioso, como el que asola la
Argentina desde varios decenios. Sin embargo, el previsible tendal
tendrá víctimas y beneficiarios.



Eric Calcagno.
La dirigencia argentina acaso haya heredado de la economía la sensación
que se podía "vivir de arriba", como la economía de la convertibilidad
vivía del endeudamiento. Cualquier reclamo social se cifra(ba) en
otorgamiento de planes trabajar, cualquier diseño de política económica
esta(ba) a cargo de los "técnicos" del Fondo Monetario Internacional.

El modelo de renta financiera creó a su imagen y semejanza un modelo de
renta política con feudalización del Estado y corrupción generalizada.

De allí la necesidad para los políticos en hacer política, que no se
cifra en profuso clientelismo, sino que se expresa en el reclamo por la
política (no por los políticos) que se escucha entre las cacerolas.

El Presidente gusta recordar la frase de Jaguaribe sobre la condena
argentina al éxito. Eso implica que los políticos hagan su trabajo. De
allí la necesidad de tomar la decisión clave para la economía: quién se
favorecerá, quién se perjudicara, en qué condiciones se efectuará la
acumulación de capital.

Del inicio del mandato actual, allá por el lejano principio del año a la
fecha, parece haber transcurrido un imperdonable tiempo muerto. Porque
la salida de la convertibilidad, la devaluación con compensación, por
ejemplo, sólo tienen sentido si se establece con rapidez un nuevo patrón
de acumulación capitalista, cuya inmediata medida es cambiar la
distribución del ingreso para conseguir demanda efectiva.

De lo contrario, los actores desplazados, como bancos o grandes
empresarios, aprovecharán las ocasiones que se presentan, usarán al
poder formal de turno para cargar con las iras populares, y luego
establecerán una figura institucional a la cabeza del Estado no tanto
afín, sino propia.

De las múltiples presiones que sufrió (que aceptó sufrir) el Gobierno,
ninguna tan fatal como la pesificación de las deudas mayores a 500.000
dólares. En la anterior columna se alertó que más allá de ese nivel es
razonable pensar que esos agentes tienen activos en dólares en el
exterior, y que sólo buscan un seguro de cambio por parte del Estado.
Así lo consiguieron durante el Proceso gracias a Domingo Cavallo.

Resalta el cinismo de los grandes grupos financieros e industriales
cuando se rasgan las vestiduras por una "ruinosa" pesificación a 1.20, y
llevan el desparpajo a llorar por el aumento de 20% de sus deudas, ya
pesificadas. En dólares, que es la moneda en la que atesoran en el
extranjero, se les ha rebajado por lo menos un 50%.

Eso se llama "licuar la deuda", o transferir sus costos al resto de la
sociedad. De continuar ese camino, y más allá del suicidio político que
representa tal acción, sería interesante averiguar cómo y con qué se
piensa pagar esa nacionalización de las deudas. ¿Con crédito externo
quizá? ¿Con déficit cero?

El manejo del tiempo que queda

La tentación es fuerte. Habrá que ver si el Fondo Monetario
Internacional lo cree, y sobre todo a qué precio. Las negociaciones
internacionales exitosas son las que cambian política por política o
economía por economía. Una cosa es el euro, negociado por ministerios de
economía y bancos centrales europeos, y otra la Unión política europea,
negociada por ministros de relaciones exteriores y jefes de gobierno.

En el caso argentino, buscan negociar decisiones en materia de política
internacional, por ejemplo sobre Cuba, a cambio de apoyo financiero.
Inútil negocio: el alineamiento automático con Estados Unidos no impidió
la implosión de la convertibilidad.

Si el postergado plan económico consiste en la receta de siempre,
entonces no hay que esperar demasiado.

La concatenación de ajuste del gasto público como modo de "moralizar" la
política; baja de salarios como manera de aumentar la competitividad;
ajuste de las cuentas externas a través de la deflación llevarán de
nuevo al 19-20 de diciembre.

Si se efectiviza la pesificación de las deudas del establishment no a
tasas de mercado, sino a 1.20, a 1.40 o a 1 sin más, el Gobierno no
deberá culpar a nadie por el previsible descalabro sino a sí mismo.

Si acepta las presiones de petroleros y privatizadas para no cobrar un
impuesto a las ganancias del capital obtenidas por la devaluación, por
ejemplo, que no toca siquiera los beneficios obtenidos, no tendrá fondos
para financiar ninguna acción de gobierno (ni siquiera la cobertura del
enorme agujero fiscal que abre con la pesificación de grandes deudores).

Si tarda demasiado en limpiar la política, a comenzar por la Corte
Suprema, entonces se encontrará con fallos como el del viernes.

Sin posibilidades de fijar e imponer una agenda propia, que es el primer
rasgo de poder; sin margen de maniobra para establecer una política
económica reactivadora, estará condenado a regalar la iniciativa y a
correr atrás de los acontecimientos que le impongan. Un mes es mucho
tiempo para decidirse entre los pequeños ahorristas y los grandes
banqueros, entre los desocupados y asalariados o las grandes empresas. Y
tiempo, ya queda muy poco.







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